Hay un jardín sin mapas
que respira mareas antiguas,
un latido tibio
donde la noche aprende a florecer.
No pide permiso al mundo,
se abre como fruta madura
bajo dedos que hablan bajito
el idioma lento del deseo.
Es puerta y es refugio,
es risa escondida entre sábanas,
es fuego que no quema
sino...