Bueno, pues empezamos. Tras unas charlas por WhatsApp, acabamos quedando y le dije que la quería con una faldita, una camisa y los ojos vendados, y que me diese las bragas en la mano. El marido se quedaría sentado, mirando cómo evolucionaba la cosa.
Llamé al timbre, me abrieron la puerta y allí...