sovi
Nuevo miembro
- Desde
- 28 Jun 2024
- Mensajes
- 2
- Reputación
- 12
La entrada era normal, tirando a discreta, desde el exterior nada hacia sospechar de lo que pasaba en su interior, sólo los que conocían el local y aquellos que se imaginaban lugares de vicio y corrupción, nada mas lejos de la realidad, en realidad había grupos cuasi familiares. Nos dirigimos a la barra, pedimos nuestras consumiciones (incluidas en el precio de entrada) y observamos el ambiente, música relajada y no mucha gente, mayormente parejas; nos encaminamos al denominado cuarto oscuro, la música algo mas alta, se oían jadeos, había faena en algún lado, de pie agarrado a la cintura de Sofia, que restregaba su culo al ritmo de la música, contra mi miembro, yo con una mano la apretaba contra mi y con la otra la tocaba su pecho por encima de la blusa, no tardo en poner erecto su pezón, aproveche para deslizar un beso en la nuca, sentí como se erizaba.
No había pasado mucho tiempo un par de canciones, sentí que una mujer se aproximaba a nosotros, (de vez en cuando al entrar o salir la gente las cortinas que hacen de puerta, dejan pasar la luz, y así te orientas), paso decidido, elegante, se acercó muy cerca de Sofia y entre los dos hicimos un sándwich, mi mano que estaba en el pecho de mi esposa, tenia a su alcance otro, giré la muñeca y toqué un pecho duro, una mano me retiró al tiempo que me decía no gracias, por el corte que me llevé solté a Sofia también.
Entonces la desconocida se apoderó de Sofia, y vi como su boca buscaba la de ella, se dieron un beso, entreabrieron las bocas y sus lenguas jugaron haber quien podía mas; quieres venir conmigo y conocer a mi marido? la oí preguntar, Sofia me miró, yo convidado de piedra, la lance un beso, y cuando me di cuenta dos siluetas femeninas se alejaban de la mano.
No se cuanto tiempo pasó hasta que reaccioné, había quedado noqueado, todavía resonaba en mi cabeza ese NO, me dirigí hacia donde las había visto dirigirse, al fondo de la sala, había mesitas y unos sofás, en uno de esos sofás estaba sentada Sofia, la camisa totalmente abierta, sus grandes y hermosos pechos al aire, a su izquierda un señor con los pantalones y el slip por los tobillos y a su derecha, la desconocida, desnuda de cintura para abajo.
Sofia, con su mano izquierda masturbaba el pene delicadamente, con mimo, subía y bajaba su mano, acariciando con el dedo su glande, no era muy grande, pero se le veía robusto y grueso, con la otra mano, entraba y salia de entre las piernas que abría y cerraba a cada caricia, tanto el hombre como la mujer acariciaban y besaban los pezones de Sofia, los lamían y sus lenguas se juntaban, se besaban y luego buscaban la boca de Sofi, que recibía un beso de los dos, mientras ella seguía con sus caricias en el sexo de ambos.
La escena que estaban protagonizando los tres en el sofá, atrajo parejas que se iban calentando y dando suelta a sus deseos, chicos con el pene en la mano, pajeándose, eso si, nadie se dirigió a ellos, solo miraban y se tocaban, cada cual como buenamente podía.
No tardamos en ver mientras Sofia masturbaba a su partener masculino como en la mano ocultando su pene en la subida, esta se llenó de un blanco espeso, no salió un chorro de semen como en las películas, mas bien como a cada sacudía un poco de semen volvía a asomar haciendo que este resbalara por su mano, Sofia encaró a su partener femenino, sin soltar el miembro y besó con rudeza casi con violencia la boca de la otra mujer, la metió la lengua cortándola la respiración al tiempo que su mano se metía por su sexo hasta desaparecer parte de su mano, su piernas abiertas ofrecían a quien quisiera ver la profundidad de su ser, con la mano metida subió su mano y arrastró su vientre hacia arriba, estaba como loca, sus caderas, sus piernas se agitaban hasta que un grito medio ahogado delató su clímax.
Sofia había estado mirándome a los ojos desde el mismo momento en que los había encontrado en el sofá, nuestras miradas no se perdieron, tenemos esa conexión, me guiñó un ojo y me lanzó un beso, mientras se levantaba y se dirigía hacia mi, me llevó a un rincón, me besó con una dulzura que me estremeció, puso sus manos sobre mi boca y dijo, esto es para ti, sus manos olían a coño, a polla, a semen de hombre y de mujer, era embriagador, recorrí sus manos con mi lengua, saboree y exhale un suspiro mientras mi pene explotaba en un orgasmo.
No había pasado mucho tiempo un par de canciones, sentí que una mujer se aproximaba a nosotros, (de vez en cuando al entrar o salir la gente las cortinas que hacen de puerta, dejan pasar la luz, y así te orientas), paso decidido, elegante, se acercó muy cerca de Sofia y entre los dos hicimos un sándwich, mi mano que estaba en el pecho de mi esposa, tenia a su alcance otro, giré la muñeca y toqué un pecho duro, una mano me retiró al tiempo que me decía no gracias, por el corte que me llevé solté a Sofia también.
Entonces la desconocida se apoderó de Sofia, y vi como su boca buscaba la de ella, se dieron un beso, entreabrieron las bocas y sus lenguas jugaron haber quien podía mas; quieres venir conmigo y conocer a mi marido? la oí preguntar, Sofia me miró, yo convidado de piedra, la lance un beso, y cuando me di cuenta dos siluetas femeninas se alejaban de la mano.
No se cuanto tiempo pasó hasta que reaccioné, había quedado noqueado, todavía resonaba en mi cabeza ese NO, me dirigí hacia donde las había visto dirigirse, al fondo de la sala, había mesitas y unos sofás, en uno de esos sofás estaba sentada Sofia, la camisa totalmente abierta, sus grandes y hermosos pechos al aire, a su izquierda un señor con los pantalones y el slip por los tobillos y a su derecha, la desconocida, desnuda de cintura para abajo.
Sofia, con su mano izquierda masturbaba el pene delicadamente, con mimo, subía y bajaba su mano, acariciando con el dedo su glande, no era muy grande, pero se le veía robusto y grueso, con la otra mano, entraba y salia de entre las piernas que abría y cerraba a cada caricia, tanto el hombre como la mujer acariciaban y besaban los pezones de Sofia, los lamían y sus lenguas se juntaban, se besaban y luego buscaban la boca de Sofi, que recibía un beso de los dos, mientras ella seguía con sus caricias en el sexo de ambos.
La escena que estaban protagonizando los tres en el sofá, atrajo parejas que se iban calentando y dando suelta a sus deseos, chicos con el pene en la mano, pajeándose, eso si, nadie se dirigió a ellos, solo miraban y se tocaban, cada cual como buenamente podía.
No tardamos en ver mientras Sofia masturbaba a su partener masculino como en la mano ocultando su pene en la subida, esta se llenó de un blanco espeso, no salió un chorro de semen como en las películas, mas bien como a cada sacudía un poco de semen volvía a asomar haciendo que este resbalara por su mano, Sofia encaró a su partener femenino, sin soltar el miembro y besó con rudeza casi con violencia la boca de la otra mujer, la metió la lengua cortándola la respiración al tiempo que su mano se metía por su sexo hasta desaparecer parte de su mano, su piernas abiertas ofrecían a quien quisiera ver la profundidad de su ser, con la mano metida subió su mano y arrastró su vientre hacia arriba, estaba como loca, sus caderas, sus piernas se agitaban hasta que un grito medio ahogado delató su clímax.
Sofia había estado mirándome a los ojos desde el mismo momento en que los había encontrado en el sofá, nuestras miradas no se perdieron, tenemos esa conexión, me guiñó un ojo y me lanzó un beso, mientras se levantaba y se dirigía hacia mi, me llevó a un rincón, me besó con una dulzura que me estremeció, puso sus manos sobre mi boca y dijo, esto es para ti, sus manos olían a coño, a polla, a semen de hombre y de mujer, era embriagador, recorrí sus manos con mi lengua, saboree y exhale un suspiro mientras mi pene explotaba en un orgasmo.