ClPasion
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Hola gente! Os dejo por aquí este relato que escribí hace tiempo a petición de un amigo basándome en su novia. Espero que os guste!
La entrevista:
El entrevistador miraba en un montón de folios el currículum de la última candidata para el puesto de ayudante. Era el de una chica con el pelo ondulado y oscuro, su nombre era Rocío.
Rocío entró al despacho, medía alrededor de 1,68, tenía un cuerpo atractivo, iba vestida con una falda oscura y una camisa negra con el último botón desabrochado, no se veía mucho pero dejaba a la imaginación lo que parecía uno pecho bastantes apetecibles. Entró saludo y presentándose de forma tímida.
- Toma asiento por favor. - le dijo el entrevistador. - Cuéntame, ¿Por qué te interesa este puesto de mi ayudante personal?
- Pues... La Verdad es que quiero encontrar un trabajo que pueda compaginar con mis estudios.
- Ajam... por lo que veo en tu currículum... No tienes experiencia laboral previa ¿no?
- No... Pero busco un primer trabajo, además soy una chica que aprende rápido y soy buena mandada.
El entrevistador en cuanto oyó eso supo enseguida que la descartaría para el puesto, ya que otras candidatas estaban mejor cualificadas, quería terminar ya con la entrevista ya que llevaba todo el día en la oficina y era ya las 20:00. Además estaba bastante cachondo de estar todo el día viendo candidatas bien arregladas con sus escotes para la entrevista. Así que quería acabar e irse a casa a follar.
- De veras, si me contrata no se arrepentirá, no encontrara a otra más trabajadora que yo, le ayudaré en todo lo que me pida.
- La verdad, seré franco contigo - Le comentó mientras se rascaba la cabeza. - Lo que necesito es una chica con experiencia, ya que tengo muchas tareas y trabajos de clientes, veo que tienes ganas de trabajar pero creo que no encajas con lo que necesito en este momento.
- Va..vale... - Dijo mientras agachaba un poco la cabeza desanimada. - Gracias por la entrevista...
- No te desanimes mujer, te tendré en cuenta si tengo alguna otra vacante en la que puedas encajar. Si no encuentras otra cosa antes, que ya veras que si.
- Gracias... Es que la verdad necesitaba este puesto, ya que el horario encaja con mis estudios además necesito el sueldo que se ofrece... - Se le veía bastante desanimada.
- ¿Necesitas urgentemente el dinero? - Preguntó el entrevistador mientras se rascaba la barbilla, la miraba de arriba abajo y ponía una expresión satírica en su rostro.- ¿Supongo que sí no?
- Ss...si, lo necesito para poder seguir estudiando... - Contestó Rocío tímida y sonrojada al percatarse de cómo la miraba.
El entrevistado se levantó de su silla y se acercó a un perchero que había al fondo del despacho con una chaqueta, de ella sacó una cartera y se acercó de nuevo al escritorio.
-Mira, te propongo un trato, pero quiero que seas paciente y escuches lo que te voy a decir antes de tomar una decisión. - Dijo mientras buscaba algo en la cartera.
Rocío estaba algo nerviosa por escuchar cual era el trato que le ofrecería el entrevistador. La verdad tenía ganas de irse ya de allí, había algo en la mirada de él que no le daba confianza.
-Toma esto para ti. - Dijo mientras extendía en su mano un billete de 50€.
- Y esto?... ¿Por qué? - Dijo extrañada - Gracias pero no puedo aceptar....
- ¿Por qué no? Te hace falta no es así?
- Me sabe mal aceptar dinero así, gracias de verdad pero no puedo. - Cada vez estaba más nerviosa.
- Es verdad, parece que te estoy dando una limosna. - Su cara cambio a una mirada pervertida dirigida hacia la falda de Rocío - Te compro tus Bragas por 50€.
Rocío pego un pequeño sobresalto en la silla y los vellos se le pusieron de punta al oír las palabras del entrevistador, tenía algo de miedo y quería marcharse ya. Pero estaba tan nerviosa que no sabía qué hacer.
-¿No dices nada?.
- Me...me tengo que ir... Mi novio me está esperando fuera... Adiós. - Dijo mientras se levantaba lentamente de la silla.
- Espera no te vayas- El entrevistador se dirigió hacia ella y la agarró del brazo. - Son solo unas bragas, y te doy 50€. No tienes que hacer nada más.
Rocío sintió la presión que ejercía la mano del entrevistador sobre su brazo y sintió verdadero terror por lo que aquel hombre pudiera llegar a hacer.
-Venga es solo quitarte las bragas y dármelas, así puedes irte con tu novio. Además es una situación morbosa ¿No crees?.
- Tengo... Tengo que irme. - El entrevistador cada vez la sujetaba con más fuerza, estaba claro que ella no podría liberarse. No sabia que hacer, le temblaba todo el cuerpo.
- Toma. - Le puso el billete de 50€ en las manos a la fuerza. - Venga te ayudo a quitarlas.
El entrevistador fue a meter la mano por debajo de la falda de Rocío. Ella rápidamente intentó apartar su mano pero este ya tenía agarrada las bragas.
-Para! ¡Yo me las quito! Pero suéltame por favor. - Gritó Rocío casi llorando.
-Vale vale, tranquila, no te voy a hacer nada.
El entrevistador la soltó y dio un par de pasos atrás. La miraba con cara de lujuria.
Yo te... Si... ¿Si te las doy me puedo ir? - Rocío temblaba.
-Claro ese es el trato. Te he comprado tus bragas así que cuando me las des puedes irte tranquila.
Rocío metió sus temblorosas manos debajo de su falda y tiró de sus bragas hacia abajo. Moviendo un poco las piernas de un lado a otro consiguió quitárselas sin que el entrevistador pudiera ver algo indebido.
-¡Toma! - Bajo la cabeza mientras estiraba su temblorosa mano que sujetaba la prenda interior.
- Gracias Rocío, es un placer negociar contigo. - Cogió la prenda interior y la miró, luego la acercó a su cara y la olió. - Vaya, no le imaginaba que llevaras tanga la verdad. Joder como me gusta como te huele el coño.
- ¿Me puedo ir ya...? - Rocío cada vez estaba más temblorosa, no sabía que el entrevistador fuera de esa clase de hombres. Tenía miedo.
-No espero tener otro trato que proponerte.
-Por favor tengo que irme ya. - Rocío casi rompía a llorar.
-Mira te doy 50 euros más por sentarte en mi escritorio, abrir las piernas y dejar que te huela ahí abajo ¿Qué me dices? - Conforme lo decía, sacó otro billete de la cartera.
- ¿Solo oler? - a Rocío le temblaba la voz, quería irse, salir corriendo de ahí, pero el entrevistador no la iba a dejar así como así.
-Si solo eso.
Rocío asintió con la cabeza y se dirigió a la mesa, se sentó y empezó a abrir las temblorosas piernas poco a poco, hasta que dejó a la vista unos jugosos labios depilados. Estaba avergonzada y asustada por la situación. El entrevistador se agachó, puso sus manos en las piernas de ella para evitar que las cerrase y comenzó a oler.
Rocío miraba hacia el techo, deseando irse ya, oiga como el entrevistador olía su coño y le parecía vergonzoso. Intentó no pensar en ello para que pasara pronto. De repente noto algo húmedo y caliente recorriendo todo tu coño de abajo hacia arriba dándole un escalofrío de placer, por un segundo no sabía qué pasaba, pero rápido se dio cuenta. Le estaba lamiendo.
-Para! - exclamó intentando incorporarse.- Eso no era lo que me habías dicho.
-Cállate perra y disfruta. - le levantó las piernas imposibilitando la manera de que ella pudiera incorporarse e irse.
- ¡Para por favor! Para... - Rocío rompió a llorar en cuanto se dio cuenta de que sus temblorosas piernas no tenían suficiente fuerza para liberarse y que las lamidas del entrevistador cada vez eran más profundas.
Rocío dejó de resistirse después de varios minutos, tenía las piernas exhaustas pero aún lloraba. El entrevistador llevaba varios minutos succionando los fluidos de su coño. Se sentía inútil, una mierda, al no poder huir de esa situación, había sido sometida en cuestión de segundos si apenas podía poner resistencia, ese tío podía hacer lo que quisiera con ella.
El entrevistador soltó una pierna e introdujo uno de sus dedos en el apretado culo de Rocío. Del dolor a causa de penetrar su culo de esa manera consiguió reunir un poco de fuerza para empujar con su pierna libre al entrevistador. Haciendo que esté cayera de culo. Rocío se incorporó todo lo deprisa que pido e intentó correr hacia la puerta, pero el entrevistador la agarró del brazo y le pegó una bofetada haciendo que cayera al suelo.
El entrevistador levantó a Rocío en brazos y la llevó de nuevo al escritorio. La acostó de espaldas, abrió sus piernas y sacó su pollo. Empezó a penetrarla, cada vez más fuerte. Ella aturdida aún por la bofetada miraba de un lado a otro lentamente, dándole vueltas todo. Aún no sentía que la estaban follando. Pero de repente de un segundo a otro logro volver en si, y notó el fuerte dolor que le causaba las embestidas del entrevistador y empezó a llorar y a gritar de nuevo. El entrevistador no cesaba en sus embestidas y ella cada vez gritaba más, así que cogió su tanga, lo hizo una bola y se lo metió en la boca a la fuerza. Seguido de esto le puso la mano en el cuello y empezó a apretar.
-No grites perra, ¿no querías el puesto? Esta es la selección final para ver si eres la candidata idónea. Así que calla y déjate en mis manos, voy a hacer de ti una buena perra. - el entrevistador le dio la vuelta y siguió fallándola apretando su cara contra el escritorio.
Siguió follándola hasta que los gritos ahogados por el tanga fueron desapareciendo, el tembleque de piernas y brazos también. Comprendió que estaba a su merced y si al menos se consigue relajar un poco alomejor no le dolería tanto.
-Así me gusta, sucumbe a mi polla, conviértete en mi perra. - Le giro un poco la cara para poder sacarle el tanga lleno de babas de la boca.-Has entendido? Ahora eres mi perra, el puesto es tuyo.
Rocío asintió con la cabeza, ya quedaba poco para que todo eso acabará, solo tenía que seguirle el juego un poco más y luego estaría en casa.
Rocío levantó su pierna y apoyó sus rodillas en el escritorio.
-umm así que quieres que te folle a 4 patas como la perra que eres no? - El entrevistador le dio un azote en las nalgas y Rocío gimió.
- Si... Soy una perra... - Rocío se sorprendió de oírse decir eso.
No quería decirlo pero su subconsciente la había traicionado y su coño parecía que también, lo que minutos atrás era un dolor intenso, se estaba transformando cada vez más en un placer que le recorría todo su cuerpo, notaba como cada vez su coño estaba más húmedo. Y noto que no solo se movía por las embestidas del entrevistador, si no que ella también movía sus caderas. ¿Cómo era eso posible? La estaban forzando y aún así lo estaba gozando. Sentía asco de ella misma en ese momento ¿Cómo podía sentirse así? ¿Acaso aquel hombre había anulado su juicio y la había convertido en su perra? o ¿realmente ya era una perra?.
El entrevistador le dio rápidamente la vuelta y puso las piernas de Rocío sobre sus hombros, se la volvió a meter y empezó a besarla en la boca. Le metía la lengua en su boca y ella jugaba con la suya también. Sabía que ya la había sometido en gran parte, ya no se le iría. Ella se acariciaba y apretaba los pechos mientras él seguía embistiendo. Llegaba la hora de llenar ese jugoso coño que tenía con su leche caliente.
-Te voy a rellenar el coño con mi leche- cuando acabó de hablar volvió a meterle la lengua en su boca.
Ella solo intentó negar un poco con la cabeza, pero él no iba a hacerle caso. Soltó una buena cantidad de semen en su coño. Y ella gimió.
- Espera, antes de irte hay que hacer algo con esto- le dijo señalando su coño. - ¿Dónde está el tanga?
Cogió el tanga húmedo y lo hizo una bola, se preparó y sacó rápido la polla de su coño, acto seguido metió el tanga hecho una bola en el interior de su coño. Ella soltó un gemido entre dolor y placer.
-Ay... ¿Qué haces?
- Es para que no te pongas pringando de mi semen, esto aguanta hasta que llegues a casa y puedas limpiarte.
- ¿Me puedo ir ya por favor? - dijo mientras bajaba las piernas de sus hombros.
- No quiere quedarse un rato más? Jajajaja
-Por favor... - Empezó a saltarse las lágrimas de nuevo.
-Venga, arréglate y vete. Pero una cosa más. - Se abalanzó de nuevo contra ella cogiéndola del cuello. - Ni se te ocurra contarle esto a nadie ¿Entendido?.
-Entendido- asintió con miedo al ver la mirada del entrevistador.
-Genial, pues ya puedes irte-
Rocío se colocó bien la falda y la blusa. Y se dirigió hacia la puerta, notaba el tanga en su interior pringándose del semen del entrevistador. Tenía que sentarse rápido en el coche o se le saldría.
-Ahhh una cosa más - le dijo el entrevistador antes de que saliera por la puerta - Mañana empiezas a las 9, no llegues tarde.
Rocío se giró y salió por la puerta sin decir nada. Estaba loco si creyera que volvería a esa oficina y más para trabajar con el. Ahora le contaría todo a su novio que lo esperaba en el coche y si no bajaba para partirle la cara irían a la policía.
El entrevistador miró por la puerta como se subía en un coche en el cual le esperaba un hombre, al cual besó nada más subirse. Su novio al parecer. Cogió sus cosas de la oficina y apagó las luces, estaba deseando de empezar al día siguiente con la "formación" especial de Rocío para prepararla como su ayudante personal. Porque sabía que volvería para trabajar como su perra.
Epílogo:
Rocío entró al baño nada más llegar a casa. Se sentó en el retrete y empezó a llorar. No había sido capaz de contarle nada a su novio. Sentía vergüenza por cómo había sido forzada de esa manera y peor aún como había disfrutado con ello, ella no era así, ¿Cómo coño había pasado eso? ¿Por qué no reaccionó? ¿Por qué dijo que era su perra?¿Por qué no se lo dijo a su novio? Lo único que tenía claro era que no volvería a pasar y ni mucho menos que iría a trabajar para ese animal. Miró entre sus piernas y vio un trozo del tanga que ya se había salido un poco. Tiro poco a poco de él, le molestaba y producía un dolor leve mientras se deslizaba hacia el exterior de su vagina.
Plof! El tanga hizo un ruido pringoso cuando salió de ella, todo impregnado en semen. Notó como un buen flujo de semen empezó a brotar de lo más profundo de ella, estaba muy caliente y ese calor la hizo que dejara de llorar y empezará a sentirse relajada, se relajó tanto que se le escapó también pis. Mientras su coño expulsaba pis y semen no podía parar de pensar en como aquello podía ponerla caliente. Era semen de un desconocido, la había forzado, humillado y pegado, no le gustó para nada la situación pero aun así disfrutó. Su cabeza le decía que no pensara más en eso pero su coño quería repetirlo, era una batalla en la que ella no quería perder y volver a ser humillada.
Salió de la ducha desnuda y se dirigió a las puertas del armario. Las abrió y miró varias prendas.
- A ver... qué me pongo mañana para trabajar....
Continuará.
La entrevista:
El entrevistador miraba en un montón de folios el currículum de la última candidata para el puesto de ayudante. Era el de una chica con el pelo ondulado y oscuro, su nombre era Rocío.
Rocío entró al despacho, medía alrededor de 1,68, tenía un cuerpo atractivo, iba vestida con una falda oscura y una camisa negra con el último botón desabrochado, no se veía mucho pero dejaba a la imaginación lo que parecía uno pecho bastantes apetecibles. Entró saludo y presentándose de forma tímida.
- Toma asiento por favor. - le dijo el entrevistador. - Cuéntame, ¿Por qué te interesa este puesto de mi ayudante personal?
- Pues... La Verdad es que quiero encontrar un trabajo que pueda compaginar con mis estudios.
- Ajam... por lo que veo en tu currículum... No tienes experiencia laboral previa ¿no?
- No... Pero busco un primer trabajo, además soy una chica que aprende rápido y soy buena mandada.
El entrevistador en cuanto oyó eso supo enseguida que la descartaría para el puesto, ya que otras candidatas estaban mejor cualificadas, quería terminar ya con la entrevista ya que llevaba todo el día en la oficina y era ya las 20:00. Además estaba bastante cachondo de estar todo el día viendo candidatas bien arregladas con sus escotes para la entrevista. Así que quería acabar e irse a casa a follar.
- De veras, si me contrata no se arrepentirá, no encontrara a otra más trabajadora que yo, le ayudaré en todo lo que me pida.
- La verdad, seré franco contigo - Le comentó mientras se rascaba la cabeza. - Lo que necesito es una chica con experiencia, ya que tengo muchas tareas y trabajos de clientes, veo que tienes ganas de trabajar pero creo que no encajas con lo que necesito en este momento.
- Va..vale... - Dijo mientras agachaba un poco la cabeza desanimada. - Gracias por la entrevista...
- No te desanimes mujer, te tendré en cuenta si tengo alguna otra vacante en la que puedas encajar. Si no encuentras otra cosa antes, que ya veras que si.
- Gracias... Es que la verdad necesitaba este puesto, ya que el horario encaja con mis estudios además necesito el sueldo que se ofrece... - Se le veía bastante desanimada.
- ¿Necesitas urgentemente el dinero? - Preguntó el entrevistador mientras se rascaba la barbilla, la miraba de arriba abajo y ponía una expresión satírica en su rostro.- ¿Supongo que sí no?
- Ss...si, lo necesito para poder seguir estudiando... - Contestó Rocío tímida y sonrojada al percatarse de cómo la miraba.
El entrevistado se levantó de su silla y se acercó a un perchero que había al fondo del despacho con una chaqueta, de ella sacó una cartera y se acercó de nuevo al escritorio.
-Mira, te propongo un trato, pero quiero que seas paciente y escuches lo que te voy a decir antes de tomar una decisión. - Dijo mientras buscaba algo en la cartera.
Rocío estaba algo nerviosa por escuchar cual era el trato que le ofrecería el entrevistador. La verdad tenía ganas de irse ya de allí, había algo en la mirada de él que no le daba confianza.
-Toma esto para ti. - Dijo mientras extendía en su mano un billete de 50€.
- Y esto?... ¿Por qué? - Dijo extrañada - Gracias pero no puedo aceptar....
- ¿Por qué no? Te hace falta no es así?
- Me sabe mal aceptar dinero así, gracias de verdad pero no puedo. - Cada vez estaba más nerviosa.
- Es verdad, parece que te estoy dando una limosna. - Su cara cambio a una mirada pervertida dirigida hacia la falda de Rocío - Te compro tus Bragas por 50€.
Rocío pego un pequeño sobresalto en la silla y los vellos se le pusieron de punta al oír las palabras del entrevistador, tenía algo de miedo y quería marcharse ya. Pero estaba tan nerviosa que no sabía qué hacer.
-¿No dices nada?.
- Me...me tengo que ir... Mi novio me está esperando fuera... Adiós. - Dijo mientras se levantaba lentamente de la silla.
- Espera no te vayas- El entrevistador se dirigió hacia ella y la agarró del brazo. - Son solo unas bragas, y te doy 50€. No tienes que hacer nada más.
Rocío sintió la presión que ejercía la mano del entrevistador sobre su brazo y sintió verdadero terror por lo que aquel hombre pudiera llegar a hacer.
-Venga es solo quitarte las bragas y dármelas, así puedes irte con tu novio. Además es una situación morbosa ¿No crees?.
- Tengo... Tengo que irme. - El entrevistador cada vez la sujetaba con más fuerza, estaba claro que ella no podría liberarse. No sabia que hacer, le temblaba todo el cuerpo.
- Toma. - Le puso el billete de 50€ en las manos a la fuerza. - Venga te ayudo a quitarlas.
El entrevistador fue a meter la mano por debajo de la falda de Rocío. Ella rápidamente intentó apartar su mano pero este ya tenía agarrada las bragas.
-Para! ¡Yo me las quito! Pero suéltame por favor. - Gritó Rocío casi llorando.
-Vale vale, tranquila, no te voy a hacer nada.
El entrevistador la soltó y dio un par de pasos atrás. La miraba con cara de lujuria.
Yo te... Si... ¿Si te las doy me puedo ir? - Rocío temblaba.
-Claro ese es el trato. Te he comprado tus bragas así que cuando me las des puedes irte tranquila.
Rocío metió sus temblorosas manos debajo de su falda y tiró de sus bragas hacia abajo. Moviendo un poco las piernas de un lado a otro consiguió quitárselas sin que el entrevistador pudiera ver algo indebido.
-¡Toma! - Bajo la cabeza mientras estiraba su temblorosa mano que sujetaba la prenda interior.
- Gracias Rocío, es un placer negociar contigo. - Cogió la prenda interior y la miró, luego la acercó a su cara y la olió. - Vaya, no le imaginaba que llevaras tanga la verdad. Joder como me gusta como te huele el coño.
- ¿Me puedo ir ya...? - Rocío cada vez estaba más temblorosa, no sabía que el entrevistador fuera de esa clase de hombres. Tenía miedo.
-No espero tener otro trato que proponerte.
-Por favor tengo que irme ya. - Rocío casi rompía a llorar.
-Mira te doy 50 euros más por sentarte en mi escritorio, abrir las piernas y dejar que te huela ahí abajo ¿Qué me dices? - Conforme lo decía, sacó otro billete de la cartera.
- ¿Solo oler? - a Rocío le temblaba la voz, quería irse, salir corriendo de ahí, pero el entrevistador no la iba a dejar así como así.
-Si solo eso.
Rocío asintió con la cabeza y se dirigió a la mesa, se sentó y empezó a abrir las temblorosas piernas poco a poco, hasta que dejó a la vista unos jugosos labios depilados. Estaba avergonzada y asustada por la situación. El entrevistador se agachó, puso sus manos en las piernas de ella para evitar que las cerrase y comenzó a oler.
Rocío miraba hacia el techo, deseando irse ya, oiga como el entrevistador olía su coño y le parecía vergonzoso. Intentó no pensar en ello para que pasara pronto. De repente noto algo húmedo y caliente recorriendo todo tu coño de abajo hacia arriba dándole un escalofrío de placer, por un segundo no sabía qué pasaba, pero rápido se dio cuenta. Le estaba lamiendo.
-Para! - exclamó intentando incorporarse.- Eso no era lo que me habías dicho.
-Cállate perra y disfruta. - le levantó las piernas imposibilitando la manera de que ella pudiera incorporarse e irse.
- ¡Para por favor! Para... - Rocío rompió a llorar en cuanto se dio cuenta de que sus temblorosas piernas no tenían suficiente fuerza para liberarse y que las lamidas del entrevistador cada vez eran más profundas.
Rocío dejó de resistirse después de varios minutos, tenía las piernas exhaustas pero aún lloraba. El entrevistador llevaba varios minutos succionando los fluidos de su coño. Se sentía inútil, una mierda, al no poder huir de esa situación, había sido sometida en cuestión de segundos si apenas podía poner resistencia, ese tío podía hacer lo que quisiera con ella.
El entrevistador soltó una pierna e introdujo uno de sus dedos en el apretado culo de Rocío. Del dolor a causa de penetrar su culo de esa manera consiguió reunir un poco de fuerza para empujar con su pierna libre al entrevistador. Haciendo que esté cayera de culo. Rocío se incorporó todo lo deprisa que pido e intentó correr hacia la puerta, pero el entrevistador la agarró del brazo y le pegó una bofetada haciendo que cayera al suelo.
El entrevistador levantó a Rocío en brazos y la llevó de nuevo al escritorio. La acostó de espaldas, abrió sus piernas y sacó su pollo. Empezó a penetrarla, cada vez más fuerte. Ella aturdida aún por la bofetada miraba de un lado a otro lentamente, dándole vueltas todo. Aún no sentía que la estaban follando. Pero de repente de un segundo a otro logro volver en si, y notó el fuerte dolor que le causaba las embestidas del entrevistador y empezó a llorar y a gritar de nuevo. El entrevistador no cesaba en sus embestidas y ella cada vez gritaba más, así que cogió su tanga, lo hizo una bola y se lo metió en la boca a la fuerza. Seguido de esto le puso la mano en el cuello y empezó a apretar.
-No grites perra, ¿no querías el puesto? Esta es la selección final para ver si eres la candidata idónea. Así que calla y déjate en mis manos, voy a hacer de ti una buena perra. - el entrevistador le dio la vuelta y siguió fallándola apretando su cara contra el escritorio.
Siguió follándola hasta que los gritos ahogados por el tanga fueron desapareciendo, el tembleque de piernas y brazos también. Comprendió que estaba a su merced y si al menos se consigue relajar un poco alomejor no le dolería tanto.
-Así me gusta, sucumbe a mi polla, conviértete en mi perra. - Le giro un poco la cara para poder sacarle el tanga lleno de babas de la boca.-Has entendido? Ahora eres mi perra, el puesto es tuyo.
Rocío asintió con la cabeza, ya quedaba poco para que todo eso acabará, solo tenía que seguirle el juego un poco más y luego estaría en casa.
Rocío levantó su pierna y apoyó sus rodillas en el escritorio.
-umm así que quieres que te folle a 4 patas como la perra que eres no? - El entrevistador le dio un azote en las nalgas y Rocío gimió.
- Si... Soy una perra... - Rocío se sorprendió de oírse decir eso.
No quería decirlo pero su subconsciente la había traicionado y su coño parecía que también, lo que minutos atrás era un dolor intenso, se estaba transformando cada vez más en un placer que le recorría todo su cuerpo, notaba como cada vez su coño estaba más húmedo. Y noto que no solo se movía por las embestidas del entrevistador, si no que ella también movía sus caderas. ¿Cómo era eso posible? La estaban forzando y aún así lo estaba gozando. Sentía asco de ella misma en ese momento ¿Cómo podía sentirse así? ¿Acaso aquel hombre había anulado su juicio y la había convertido en su perra? o ¿realmente ya era una perra?.
El entrevistador le dio rápidamente la vuelta y puso las piernas de Rocío sobre sus hombros, se la volvió a meter y empezó a besarla en la boca. Le metía la lengua en su boca y ella jugaba con la suya también. Sabía que ya la había sometido en gran parte, ya no se le iría. Ella se acariciaba y apretaba los pechos mientras él seguía embistiendo. Llegaba la hora de llenar ese jugoso coño que tenía con su leche caliente.
-Te voy a rellenar el coño con mi leche- cuando acabó de hablar volvió a meterle la lengua en su boca.
Ella solo intentó negar un poco con la cabeza, pero él no iba a hacerle caso. Soltó una buena cantidad de semen en su coño. Y ella gimió.
- Espera, antes de irte hay que hacer algo con esto- le dijo señalando su coño. - ¿Dónde está el tanga?
Cogió el tanga húmedo y lo hizo una bola, se preparó y sacó rápido la polla de su coño, acto seguido metió el tanga hecho una bola en el interior de su coño. Ella soltó un gemido entre dolor y placer.
-Ay... ¿Qué haces?
- Es para que no te pongas pringando de mi semen, esto aguanta hasta que llegues a casa y puedas limpiarte.
- ¿Me puedo ir ya por favor? - dijo mientras bajaba las piernas de sus hombros.
- No quiere quedarse un rato más? Jajajaja
-Por favor... - Empezó a saltarse las lágrimas de nuevo.
-Venga, arréglate y vete. Pero una cosa más. - Se abalanzó de nuevo contra ella cogiéndola del cuello. - Ni se te ocurra contarle esto a nadie ¿Entendido?.
-Entendido- asintió con miedo al ver la mirada del entrevistador.
-Genial, pues ya puedes irte-
Rocío se colocó bien la falda y la blusa. Y se dirigió hacia la puerta, notaba el tanga en su interior pringándose del semen del entrevistador. Tenía que sentarse rápido en el coche o se le saldría.
-Ahhh una cosa más - le dijo el entrevistador antes de que saliera por la puerta - Mañana empiezas a las 9, no llegues tarde.
Rocío se giró y salió por la puerta sin decir nada. Estaba loco si creyera que volvería a esa oficina y más para trabajar con el. Ahora le contaría todo a su novio que lo esperaba en el coche y si no bajaba para partirle la cara irían a la policía.
El entrevistador miró por la puerta como se subía en un coche en el cual le esperaba un hombre, al cual besó nada más subirse. Su novio al parecer. Cogió sus cosas de la oficina y apagó las luces, estaba deseando de empezar al día siguiente con la "formación" especial de Rocío para prepararla como su ayudante personal. Porque sabía que volvería para trabajar como su perra.
Epílogo:
Rocío entró al baño nada más llegar a casa. Se sentó en el retrete y empezó a llorar. No había sido capaz de contarle nada a su novio. Sentía vergüenza por cómo había sido forzada de esa manera y peor aún como había disfrutado con ello, ella no era así, ¿Cómo coño había pasado eso? ¿Por qué no reaccionó? ¿Por qué dijo que era su perra?¿Por qué no se lo dijo a su novio? Lo único que tenía claro era que no volvería a pasar y ni mucho menos que iría a trabajar para ese animal. Miró entre sus piernas y vio un trozo del tanga que ya se había salido un poco. Tiro poco a poco de él, le molestaba y producía un dolor leve mientras se deslizaba hacia el exterior de su vagina.
Plof! El tanga hizo un ruido pringoso cuando salió de ella, todo impregnado en semen. Notó como un buen flujo de semen empezó a brotar de lo más profundo de ella, estaba muy caliente y ese calor la hizo que dejara de llorar y empezará a sentirse relajada, se relajó tanto que se le escapó también pis. Mientras su coño expulsaba pis y semen no podía parar de pensar en como aquello podía ponerla caliente. Era semen de un desconocido, la había forzado, humillado y pegado, no le gustó para nada la situación pero aun así disfrutó. Su cabeza le decía que no pensara más en eso pero su coño quería repetirlo, era una batalla en la que ella no quería perder y volver a ser humillada.
Salió de la ducha desnuda y se dirigió a las puertas del armario. Las abrió y miró varias prendas.
- A ver... qué me pongo mañana para trabajar....
Continuará.