La seleccion

Desde
18 Ene 2026
Mensajes
13
Reputación
71
Ubicación
Mallorca
Ella está a cuatro patas en la cama, la espalda curvada, el culo bien alto. Yo me coloco detrás, empapo bien y entro de una vez. Ella suelta un gemido largo mientras se muerde el labio y mete la mano entre sus piernas para empezar a frotarse.

Tengo el móvil en la otra mano. Abro la carpeta. Veintitrés fotos. Todas de hombres que respondieron a su publicación anónima. Todos queriendo follarla.

—Mira, amor —le digo, acercándole la pantalla a un lado de su cara mientras empiezo a empujar con ritmo lento.

En la foto número uno hay una polla gruesa, muy oscura, con la cabeza bien marcada. Ella la mira entrecerrando los ojos.

—Este —dice con la voz cortada por un gemido—. Este quiero que me folle.

—¿Sí? ¿Y por qué ese?

—Porque… porque se ve que aprieta… que llena… ay, joder, sí…

Paso a la siguiente. Más larga, menos ancha, con una curva hacia la izquierda.

—¿Y este? —pregunto mientras empujo más hondo.

—También —responde ella, ahora más rápido con sus dedos—. Ese me llega al fondo… seguro que me toca el cuello del útero…

—Guarra.

—La tuya —dice ella, y gira la cara para sonreírme con los ojos húmedos.

Sigo pasando fotos. Una detrás de otra. Pollas normales, enormes, alguna más pequeña pero muy dura. Ella va diciendo "sí, este también" o "a este no, este no me da confianza". Pero la mayoría los elige.

Cuando llevamos doce fotos, ya ha seleccionado a ocho. Demasiados. Me río.

—Tía, he dicho cinco, no veinte.

—Pues que vengan más —responde ella sin dejar de masturbarse—. Que se turnen. Yo aguanto.

—Mira éste —le enseño una foto donde solo se ve la punta asomando entre los dedos.

—Ay, qué bonito… parece un melocotón… también quiero.

—Ya llevas diez, zorra.

—Pues entonces que los diez me follen. Y tú el primero. Y el último. Y mientras tanto yo me toco como ahora.

Aprieto sus caderas, aumento la velocidad. Ella gime contra la almohada, ya sin control.

—Dime los nombres —le pido—. Cinco. Solo cinco. O no sigo.

Ella suelta una risa cortada por un gemido, se incorpora un poco sobre los brazos, mira la pantalla y empieza a señalar con la barbilla:

—Ese… el número tres… el siete… el doce… el quince… y el veintiuno.

—¿Y el dieciocho? Estaba bueno.

—El dieciocho se queda mirando —dice ella—. Que aprenda.

Me río tan fuerte que casi me salgo. Ella me agarra por la cadera para que no pare.

—No te rías, cabrón —dice—. Sígueme contando lo que me van a hacer.

Y yo sigo. Foto a foto, de las veintitrés, mientras ella sigue gimiendo, tocándose y diciendo "sí" una y otra vez. Cuando llegamos a la última, ella ya está temblando. Y yo no aguanto mucho más.

Se corre primero ella, apretando los dedos contra su coño, gimiendo mi nombre y "cinco" y "todos" todo mezclado. Yo termino luego, dentro, como ella quiere. Y nos quedamos los dos en silencio, con el móvil ya apagado en la sábana, veintitrés desconocidos esperando una respuesta que nunca van a tener.

Pero esa noche, mientras nos limpiamos, ella me dice:

—Mañana les contesto. A los cinco. Para quedar.

Y yo solo sonrío.
Título: La galería

Ella está a cuatro patas en la cama, la espalda curvada, el culo bien alto. Yo me coloco detrás, empapo bien y entro de una vez. Ella suelta un gemido largo mientras se muerde el labio y mete la mano entre sus piernas para empezar a frotarse.

Tengo el móvil en la otra mano. Abro la carpeta. Veintitrés fotos. Todas de hombres que respondieron a su publicación anónima. Todos queriendo follarla.

—Mira, amor —le digo, acercándole la pantalla a un lado de su cara mientras empiezo a empujar con ritmo lento.

En la foto número uno hay una polla gruesa, muy oscura, con la cabeza bien marcada. Ella la mira entrecerrando los ojos.

—Este —dice con la voz cortada por un gemido—. Este quiero que me folle.

—¿Sí? ¿Y por qué ese?

—Porque… porque se ve que aprieta… que llena… ay, joder, sí…

Paso a la siguiente. Más larga, menos ancha, con una curva hacia la izquierda.

—¿Y este? —pregunto mientras empujo más hondo.

—También —responde ella, ahora más rápido con sus dedos—. Ese me llega al fondo… seguro que me toca el cuello del útero…

—Guarra.

—La tuya —dice ella, y gira la cara para sonreírme con los ojos húmedos.

Sigo pasando fotos. Una detrás de otra. Pollas normales, enormes, alguna más pequeña pero muy dura. Ella va diciendo "sí, este también" o "a este no, este no me da confianza". Pero la mayoría los elige.

Cuando llevamos doce fotos, ya ha seleccionado a ocho. Demasiados. Me río.

—Tía, he dicho cinco, no veinte.

—Pues que vengan más —responde ella sin dejar de masturbarse—. Que se turnen. Yo aguanto.

—Mira éste —le enseño una foto donde solo se ve la punta asomando entre los dedos.

—Ay, qué bonito… parece un melocotón… también quiero.

—Ya llevas diez, zorra.

—Pues entonces que los diez me follen. Y tú el primero. Y el último. Y mientras tanto yo me toco como ahora.

Aprieto sus caderas, aumento la velocidad. Ella gime contra la almohada, ya sin control.

—Dime los nombres —le pido—. Cinco. Solo cinco. O no sigo.

Ella suelta una risa cortada por un gemido, se incorpora un poco sobre los brazos, mira la pantalla y empieza a señalar con la barbilla:

—Ese… el número tres… el siete… el doce… el quince… y el veintiuno.

—¿Y el dieciocho? Estaba bueno.

—El dieciocho se queda mirando —dice ella—. Que aprenda.

Me río tan fuerte que casi me salgo. Ella me agarra por la cadera para que no pare.

—No te rías, cabrón —dice—. Sígueme contando lo que me van a hacer.

Y yo sigo. Foto a foto, de las veintitrés, mientras ella sigue gimiendo, tocándose y diciendo "sí" una y otra vez. Cuando llegamos a la última, ella ya está temblando. Y yo no aguanto mucho más.

Se corre primero ella, apretando los dedos contra su coño, gimiendo mi nombre y "cinco" y "todos" todo mezclado. Yo termino luego, dentro, como ella quiere. Y nos quedamos los dos en silencio, con el móvil ya apagado en la sábana, veintitrés desconocidos esperando una respuesta que nunca van a tener.

Pero esa noche, mientras nos limpiamos, ella me dice:

—Mañana les contesto. A los cinco. Para quedar.

Y yo solo sonrío.
 
Atrás
Top Abajo