Me apetece contar la noche de mi primer trio con mi chica y una amiga. Espero que os resulte amena.
Nosotros somo una pareja estable de Barcelona, rondando los 30 ya hace unos 10 años que salimos. Ella es una amiga algo más joven, que conocimos gracias a un amigo en común y que llevamos una amistad intermitente pero intensa. Salimos ocasionalmente los 3 de fiesta junto a más gente o solos y siempre nos lo hemos pasado muy bien.
Entre ella y yo, existía una conexión más pícara, con un entendimiento más salvaje de la vida y una unión de parecidos en el estilo de vida y familia. Ella y mi pareja en cambio era una amistad de conexión por valores femeninos similares, mujeres fuertes e independientes que pueden escoger estar con un hombre o solteras para disfrutar de la vida, que tienen buenos trabajos y están formadas.
Hace unos 6 meses salimos de fiesta como de costumbre, yo estaba contento pues en ocasiones fantaseaba con la posibilidad de un acercamiento, mi pareja lo sabía, en parte le costaba un poco esa parte a causa de una ligera presión, pero realmente yo me comportaba con mucho respeto sin presionar, había aprendido que presionar, ni si quiera en su más inocente intención, no es sinónimo de mayores posibilidades.
Esa noche, los tres, camino a la discoteca consumimos algo de M, en ocasiones especiales de fiesta lo hacemos. Entramos y estaba bastante lleno, pero nos subimos al podio a bailar. Había poco espacio en y era en línea, estaba yo, mi chica y ella. Ellas dos empezaron a bailar muy pegadas, yo realmente iba más a mi rollo bailando en ocasiones con mi chica o solo. Sin yo esperarlo ellas dos se empiezan a besar, algo que me sorprendió, y en unos instantes mi novia, besándose, me acercó la boca de nuestra amiga y se aparto para que yo pudiera besarla. Nos besamos un rato y nos miramos los tres, fuimos intercambiando besos y miradas y tocamientos durante un rato que no recuerdo...
La noche siguió intensa, aunque se hizo tarde y nos fuimos. En la salida me sentí algo incómodo porque los chicos del local me daban palmadas en la espalda y hacían comentarios de los tres. Cosa que me creó malestar. Al salir lo hablamos brevemente y no fuimos, ella pareció un poco apurada, aunque los tres estuvimos a gusto.
Pasaron meses hasta que ella volvió a contactarnos, ya lo hace a menudo de desaparecer y volver al cabo de un tiempo, pero ésta vez me supo algo mal después de lo que había pasado. El contacto fue positivo, como siempre, con risas y sonrisas y junto a más amigos. Algunas semanas después volvimos a quedar y fuimos los tres solos a un sitio escogido por ella. Un ambiente más cercano e íntimo, pero era tarde ya después de la cena y no ocurrió nada, aunque en el ambiente se notaba que había un interés en que ocurriera, algo sutil para no presionar el momento, pero suficientemente claro.
Al cabo de unos pocos meses quedamos los tres para ir a cenar a un sitio que propuse yo, cenamos bien y luego fuimos a un bar de ambiente por el eixample, cerca de las discotecas del mismo rollo. Allí bebimos mucho y tomamos M, los tres parecíamos dispuestos a que volviera a suceder, imagino que lo estábamos deseando... En ese pequeño bar, ya casi a la hora de cerrar entramos a bailar un poco, nos quedamos solos en la pista y allí empezó la magia... Volvió a surgir la magia de los besos, miradas y besos apasionados entre los tres, fue un tiempo así mientras alternábamos el baile. En un rato ellas se sentaron en una especie de butaca giratoria en forma de huevo, y empezaron a girar y jugar, yo las paré y les ayudaba a girar, apoyado en la parte superior de la abertura de la butaca-huevo y seguíamos bailando y ellas enrollándose a ratos, en un momento dado mi chica me toca la polla y me la quiere sacar, en esas que yo, embelesado per el ambiente, la música y el calor del acogedor local me la saco, ella empieza a tocarla y a pajearme disimuladamente, yo al cabo de pocos segundos me la vuelvo a guardar, ya que, todo y estar en la butaca-huevo me parecía que pudiera parecer agresivo para el resto de las pocas personas que pudieran estar aún en el bar.
De allí fuimos a una discoteca cercana que el propio bar recomendaba. Y no pudimos parar de besarnos en toda la noche, cada vez más apasionadamente, en ocasiones cogía suavemente el cuello de ella, quien insinuante y cabeceando sacaba la lengua, a lo que yo le acercaba la mía hasta casi hacer contacto y dejaba caer algo de saliva sobre la suya.
No aguantamos y nos fuimos al baño, un baño angosto dónde apenas cabía una persona, dos era complicado, tres imposible, en posiciones inhumanas nos pusimos y nos sacamos la ropa, ella le comía las tetas a mi chica mientras yo miraba, ellas se agacharon y me empezaron a chupar la polla, ella la comía con mucha devoción, la chupa de lujo, recuerdo como lo hacía metiéndosela lo más profundo que podía, de manera suave y salivada. Mi chica me lamia por los lados y los huevos, haciendo una experiencia digna de una escena porno. Al rato le dije que si le parecía bien follar, ella se mostro muy complacida y se puso entre los dos de espaldas a mi, yo me agache ligeramente para que mi polla entrase, pero el espacio era muy angosto. Le pedí ayuda a mi pareja: "Cógemela y ayúdame a metérsela por favor", ella lo hico, y cuando yo le penetre mi novia se agacho y empezó a lamer la unión de mi polla y su coño. Ese momento me llevó al paraíso, lo recuerdo como algo alucinante, notar la lengua de mi chica mientras me follo a nuestra amiga.
Empezaron a picar con cierta agresividad la puerta, lo cual nos corto algo el rollo, en ese momento habíamos cambiado y yo me estaba follando a mi chica en la misma posición. No pude acabar, ya que los golpes eran más insistentes. Mi pareja y yo nos vestimos más rápidos y salimos, en ese espacio era muy difícil ni siquiera agacharse, pero logramos salir y ver a una chica con cara de pocos amigos entrando al otro baño, que ya habían desocupado. Fue un intercambio breve de miradas, de aquellas que percibes su "joderos" que me cayó hasta simpático por lo extasiado que estaba.
Después volvimos a casa destruidos, hemos vuelto a quedar los tres, no ocurrió nada, aunque ganas no faltaron. De aquí dos semanas hemos vuelto a quedar, esta vez tenemos claro que sucederá.
El final me ha costado más ya que se me había ido el calentón del inicio del relato, es algo largo pero espero que os haya gustado.
Nosotros somo una pareja estable de Barcelona, rondando los 30 ya hace unos 10 años que salimos. Ella es una amiga algo más joven, que conocimos gracias a un amigo en común y que llevamos una amistad intermitente pero intensa. Salimos ocasionalmente los 3 de fiesta junto a más gente o solos y siempre nos lo hemos pasado muy bien.
Entre ella y yo, existía una conexión más pícara, con un entendimiento más salvaje de la vida y una unión de parecidos en el estilo de vida y familia. Ella y mi pareja en cambio era una amistad de conexión por valores femeninos similares, mujeres fuertes e independientes que pueden escoger estar con un hombre o solteras para disfrutar de la vida, que tienen buenos trabajos y están formadas.
Hace unos 6 meses salimos de fiesta como de costumbre, yo estaba contento pues en ocasiones fantaseaba con la posibilidad de un acercamiento, mi pareja lo sabía, en parte le costaba un poco esa parte a causa de una ligera presión, pero realmente yo me comportaba con mucho respeto sin presionar, había aprendido que presionar, ni si quiera en su más inocente intención, no es sinónimo de mayores posibilidades.
Esa noche, los tres, camino a la discoteca consumimos algo de M, en ocasiones especiales de fiesta lo hacemos. Entramos y estaba bastante lleno, pero nos subimos al podio a bailar. Había poco espacio en y era en línea, estaba yo, mi chica y ella. Ellas dos empezaron a bailar muy pegadas, yo realmente iba más a mi rollo bailando en ocasiones con mi chica o solo. Sin yo esperarlo ellas dos se empiezan a besar, algo que me sorprendió, y en unos instantes mi novia, besándose, me acercó la boca de nuestra amiga y se aparto para que yo pudiera besarla. Nos besamos un rato y nos miramos los tres, fuimos intercambiando besos y miradas y tocamientos durante un rato que no recuerdo...
La noche siguió intensa, aunque se hizo tarde y nos fuimos. En la salida me sentí algo incómodo porque los chicos del local me daban palmadas en la espalda y hacían comentarios de los tres. Cosa que me creó malestar. Al salir lo hablamos brevemente y no fuimos, ella pareció un poco apurada, aunque los tres estuvimos a gusto.
Pasaron meses hasta que ella volvió a contactarnos, ya lo hace a menudo de desaparecer y volver al cabo de un tiempo, pero ésta vez me supo algo mal después de lo que había pasado. El contacto fue positivo, como siempre, con risas y sonrisas y junto a más amigos. Algunas semanas después volvimos a quedar y fuimos los tres solos a un sitio escogido por ella. Un ambiente más cercano e íntimo, pero era tarde ya después de la cena y no ocurrió nada, aunque en el ambiente se notaba que había un interés en que ocurriera, algo sutil para no presionar el momento, pero suficientemente claro.
Al cabo de unos pocos meses quedamos los tres para ir a cenar a un sitio que propuse yo, cenamos bien y luego fuimos a un bar de ambiente por el eixample, cerca de las discotecas del mismo rollo. Allí bebimos mucho y tomamos M, los tres parecíamos dispuestos a que volviera a suceder, imagino que lo estábamos deseando... En ese pequeño bar, ya casi a la hora de cerrar entramos a bailar un poco, nos quedamos solos en la pista y allí empezó la magia... Volvió a surgir la magia de los besos, miradas y besos apasionados entre los tres, fue un tiempo así mientras alternábamos el baile. En un rato ellas se sentaron en una especie de butaca giratoria en forma de huevo, y empezaron a girar y jugar, yo las paré y les ayudaba a girar, apoyado en la parte superior de la abertura de la butaca-huevo y seguíamos bailando y ellas enrollándose a ratos, en un momento dado mi chica me toca la polla y me la quiere sacar, en esas que yo, embelesado per el ambiente, la música y el calor del acogedor local me la saco, ella empieza a tocarla y a pajearme disimuladamente, yo al cabo de pocos segundos me la vuelvo a guardar, ya que, todo y estar en la butaca-huevo me parecía que pudiera parecer agresivo para el resto de las pocas personas que pudieran estar aún en el bar.
De allí fuimos a una discoteca cercana que el propio bar recomendaba. Y no pudimos parar de besarnos en toda la noche, cada vez más apasionadamente, en ocasiones cogía suavemente el cuello de ella, quien insinuante y cabeceando sacaba la lengua, a lo que yo le acercaba la mía hasta casi hacer contacto y dejaba caer algo de saliva sobre la suya.
No aguantamos y nos fuimos al baño, un baño angosto dónde apenas cabía una persona, dos era complicado, tres imposible, en posiciones inhumanas nos pusimos y nos sacamos la ropa, ella le comía las tetas a mi chica mientras yo miraba, ellas se agacharon y me empezaron a chupar la polla, ella la comía con mucha devoción, la chupa de lujo, recuerdo como lo hacía metiéndosela lo más profundo que podía, de manera suave y salivada. Mi chica me lamia por los lados y los huevos, haciendo una experiencia digna de una escena porno. Al rato le dije que si le parecía bien follar, ella se mostro muy complacida y se puso entre los dos de espaldas a mi, yo me agache ligeramente para que mi polla entrase, pero el espacio era muy angosto. Le pedí ayuda a mi pareja: "Cógemela y ayúdame a metérsela por favor", ella lo hico, y cuando yo le penetre mi novia se agacho y empezó a lamer la unión de mi polla y su coño. Ese momento me llevó al paraíso, lo recuerdo como algo alucinante, notar la lengua de mi chica mientras me follo a nuestra amiga.
Empezaron a picar con cierta agresividad la puerta, lo cual nos corto algo el rollo, en ese momento habíamos cambiado y yo me estaba follando a mi chica en la misma posición. No pude acabar, ya que los golpes eran más insistentes. Mi pareja y yo nos vestimos más rápidos y salimos, en ese espacio era muy difícil ni siquiera agacharse, pero logramos salir y ver a una chica con cara de pocos amigos entrando al otro baño, que ya habían desocupado. Fue un intercambio breve de miradas, de aquellas que percibes su "joderos" que me cayó hasta simpático por lo extasiado que estaba.
Después volvimos a casa destruidos, hemos vuelto a quedar los tres, no ocurrió nada, aunque ganas no faltaron. De aquí dos semanas hemos vuelto a quedar, esta vez tenemos claro que sucederá.
El final me ha costado más ya que se me había ido el calentón del inicio del relato, es algo largo pero espero que os haya gustado.