Una tarde de paja y morbo con Carlos

Escritor45Madrid

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Conocí a Carlos en un chat. Pronto hicimos una buena amistad porque ambos compartíamos dos aficiones: el porno y las pajas. Durante unas semanas tuvimos conversaciones morbosas por Sky en las cuales intercambiábamos porno, hablábamos de nuestras fantasías y gustos, nos enviábamos fotos de nuestras pollas,… Carlos se acababa de divorciar y vivía solo. A sus 51 años estaba viviendo una segunda juventud llena de vicio. Fue como un retorno a aquella etapa del pasado en la cual el porno y las pajas llenaban su vida de estudiante. Pero en aquella etapa del pasado el miedo le quitó de probar cosas. Ahora estaba decidido a llevar a cabo sus fantasías.

- “El día que te puedas escapar te vienes a mi casa y nos hacemos unas buenas pajas con porno y cerdeamos juntos”, me dijo sabiendo de mi dificultad para encontrar huecos por mi condición de casado.

- “No te preocupes que yo te aviso”, le dije.

Y fue entonces cuando un día le pude dar la noticia que tanto esperábamos. Iba a estar de Rodríguez durante una semana del mes de agosto. Cuando se lo comenté a Carlos se puso loco de contento.

- “Genial, esos días estaré por Madrid”, me dijo.

Desde entonces nos dedicamos a seleccionar videos morbosos de cosas que podríamos hacer cuando estuviéramos juntos en su casa.

Y así llegó el día. Decidimos quedar a primera hora de la tarde. Carlos vivía en el Ensanche de Vallecas.

-"¿Quieres que quedemos en el Centro Comercial La Gavia y desde allí vamos a tu casa?", le dije.

-"Yo había pensado recibirte directamente en mi casa y abrirte en bolas", me respondió.

-"Buffff, mucho mejor eso", comenté mientras sentía excitarse mi polla.

-"Y en cuanto entres en mi casa te despelotas tú también. ¿Te atreves?", me retó.

En esa época de verano fue fácil encontrar aparcamiento en su calle. Me dirigí a su portal y toqué el telefonillo. Como ya le había anunciado mi presencia en su calle por Sky me abrió la puerta sin decir palabra. Entré en el ascensor con el corazón a mil por hora. Llegué ante su puerta. Toqué el timbre. Me abrió la puerta. Sólo llevaba puesta una toalla.

- "Hola, ¿qué tal?", me dijo al abrir la puerta.

- "Muy bien ¿y tú?", le respondí.

- "Estupendamente. Adelante. Pasa y cierra la puerta".

Accedí a su casa y cerré la puerta.

- "Me he puesto esta toalla para abrirte la puerta y evitar sustos con mi vecina. Pero lo prometido es deuda", dijo mientras echaba mano a la toalla.

Dejó caer la toalla al suelo y puede ver su cuerpo desnudo con su polla empalmada.

- "Ahora te toca cumplir tu promesa", me recordó.

Había aceptado su reto de que según entrara en su casa yo me quedaría también en bolas. Así que allí mismo, junto a la puerta recién cerrada de entrada a su casa, empecé a quitarme toda la ropa hasta quedarme desnudo. Mi polla estaba morcillona por los nervios de la llegada. Pero pronto se pondría tan dura como la de Carlos. Sólo hacía dos minutos que nos conocíamos en persona y ya estábamos los dos en bolas y dispuestos para una buena paja.

- "Vente a mi despacho, allí tengo el ordenador", me dijo.

Caminamos desnudos por un pasillo hasta llegar al despacho. Entramos. Tenía porno puesto en el ordenador.

- "Voy a buscar nuestro material", dijo.

Buscó en el ordenador una carpeta donde había guardado los vídeos que habíamos seleccionado durante los días previos. Vi que los había numerado.

- "Los he ordenado por orden de vicio. De los más suaves a los más viciosos para cuando estemos bien salidos", me explicó.

- "Perfecto. ¿Empezamos por el primero?", respondí.

Carlos le dio al play al nombrado como “video_1”. Aparecieron dos chicos desnudos, de pie y pajeando sus propios rabos. Carlos y yo habíamos acordado que imitaríamos los videos que habíamos seleccionado así que cogimos nuestras pollas con la mano y empezamos a masturbarnos.

Y se fueron sucediendo los videos:

“Video_2”: dos chicos juntando sus pollas duras.

Carlos y yo juntamos nuestras pollas y sentimos el contacto de nuestros rabos duros. Hicimos lucha de espadas y también frotamos nuestros glandes.

“Vídeo_3”: dos chicos desnudos y de pie tocándose sus pollas mutuamente.

Ambos deseábamos que llegara ese momento. Carlos agarró mi polla con su mano y yo hice lo mismo. Nos empezamos a pajear mutuamente. Es tan excitante tener la polla dura de otro tío en la mano. Llevé la mano a sus huevos y se los acaricié. Carlos hizo lo mismo con los míos.

“Video_4”: chico abriéndose las nalgas con sus manos.

-"¿Quién lo hace primero?”, preguntó Carlos.

- "¿Lo echamos a cara o cruz? Veo que tienes una moneda encima de la mesa", respondí.

- Unos pajilleros como nosotros no toman una decisión a cara o cruz. ¿Cuándo te has corrido por última vez?, preguntó Carlos.

- "Ayer por la noche", respondí.

- "Pues yo esta mañana así que gano yo y empiezo yo. Y a partir de ahora en las siguientes pruebas vamos por orden alterno".

- "Me ha encantado tu forma de tomar la decisión. Qué vicio tienes", dije con una sonrisa.

Carlos se colocó de espaldas a mí, separó un poco sus piernas, se inclinó hacia delante y llevando sus manos a las nalgas las separó mostrando su agujero.

- "Tienes un ojete grande", le dije.

A continuación, fue mi turno. Hice lo mismo que había hecho Carlos y le mostré mi culo abierto. Me sentía muy cerdo y excitado por mostrar mi agujero del culo delante de un tío empalmado.

“Video_5”: chico metiéndose dos dedos por el ano.

Decidimos que esa prueba la podríamos hacer los dos al mismo tiempo. Carlos sacó un bote de lubricante. Nos echamos los dos un poco en la punta de los dedos. Extendí el lubricante por mi ano. Cuando lo sentí suave coloqué la punta de mi dedo corazón a la entrada de mi ano y empujé. Costó un poco. Froté mi dedo por la zona del ano que estaba lubricada para humedecerlo. En el segundo intentó el dedo entró. Miré a Carlos. Él ya se había metido los dos dedos. Era tan excitante cerdear juntos. Yo me había metido dedos y objetos en mi ano pero siempre a solas. Hacerlo en compañía era mucho mejor. Metí mi segundo dedo. Me follé un poco el culo con los dos dedos mientras miraba a Carlos hacer lo mismo.

“Video_6”: chico sentándose encima de un rotulador.

Aunque esta prueba la podíamos hacer al mismo tiempo a Carlos le pareció más excitante que lo hiciéramos por separado para poder mirarnos. Ahora era mi turno de empezar. Carlos sacó dos rotuladores gordos de un cajón. Me dio uno y el bote de lubricante. Me senté en el suelo con las piernas separadas. Eché lubricante en el rotulador. Me coloqué en cuclillas. Coloqué el rotulador de pie con la capucha tocando en el suelo mientras lo sujetaba con la mano derecha. Busqué con mi culo la parte trasera del rotulador y la coloqué a la entrada de mi ano. Luego me dejé caer mientras el rotulador entraba dentro de mí. Cuando atravesó el esfínter sentí un placer enorme. Luego Carlos hizo lo mismo y cuando ambos teníamos los rotuladores metidos en nuestros culos nos pajeamos en cuclillas uno en frente del otro.

“Vídeo_7”: chico a cuatro patas con el culo abierto y otro frotando su polla dura en el ojete.

Era el turno de Carlos así que podía decidir en qué lugar quería estar. No tuve ni que preguntar porque vi como Carlos se colocaba a cuatro patas en el suelo. Esta era una de nuestras fantasías preferidas. Sentir en nuestro ojete ese momento previo a una penetración pero sin que llegara a producirse. Carlos abrió el culo con sus manos mientras su cabeza estaba apoyada en el suelo. Contemplé su agujero. Se lo veía muy tentador. Eché lubricante en mis dedos y lo unté por su ano. Cómo resbalaba aquella zona. Me coloqué detrás de él. Con las piernas muy abiertas para que quedaran por fuera de las suyas. Acerqué mis manos a sus nalgas para que fueran mis manos las que abrieran su culo. La mano derecha de Carlos fue directa a su polla para pajearse fruto del morbo de la situación. Froté el tronco de mi polla por su zona anal. Luego con mi glande hice círculos alrededor de su ojete. Y por último apunté mi glande a la entrada de su ano. Sólo faltaba empujar. La tentación en esos momentos era enorme . Carlos pajeaba su polla con rapidez lleno de excitación. Empujé muy suavemente para que Carlos experimentara la sensación pero en ningún momento la punta de mi polla llegó a penetrarlo.

- “Qué pasada tío”, me dijo. “Te toca, ya verás”.

Cambiamos los papeles. Ahora era yo el que estaba a cuatro patas con mi culo abierto. Tenía el corazón a mil. Estaba salidísimo. Sentí como me untaba el ojete de lubricante, su polla jugando con mi zona anal y entonces llegó el momento, la punta de su polla colocada perfectamente a la entrada de mi ano. Mi mano pajeando mi polla lleno de excitación. Deseaba que me la metiera. Sentir su polla entrando dentro de mí, atravesando mi esfínter para darme un enorme placer. El suave empujón me supo a poco. Carlos se separó.

- “Joder”, exclamé.

- “¿Tú también has sentido deseos de que te la clavara?”, me preguntó Carlos.

- “Sí, tío”, respondí.

“Video_8”: chico de pie roza su polla por la cara de otro chico arrodillado.

Ahora era mi turno. Y a mí tampoco me tuvo que preguntar Carlos en qué posición quería colocarme. Directamente me arrodillé. Carlos se acercó a mí y colocó su polla cerca de mi cara. En esa postura se la veía tan apetecible. Me quedé quieto. Carlos frotó su glande en una de mis mejillas. Luego me hizo sentir el tronco de su polla en mi cara. El olor de su polla me excitaba. Era como el olor de mis dedos cuando los llevaba a mi nariz al pajearme. Por último, pasó su glande por la comisura de mis labios cerrados. En mi turno hice algo similar mientras Carlos estaba arrodillado ante mí.

“Video_9”: era la continuación del video anterior. El mismo chico de antes de pie y el otro arrodillado junto a él. Pero ahora el chico arrodillado era el que agarraba la polla con su mano y jugaba con ella.

Era el turno de Carlos que inmediatamente se arrodilló.

-“Que cada uno llegue hasta donde quiera, ¿vale?”, me dijo mientras miraba hacia arriba. Asentí con la cabeza.

Carlos agarró mi polla con la mano. Empezó a darse golpes suaves en sus mejillas. Luego sentí su lengua por el tronco de mi polla. Estábamos los dos salidísimos y dispuestos a hacer y dejarnos hacer cualquier cosa. Ninguno de los dos había chupado una polla pero ambos nos habíamos confesado nuestra enorme curiosidad por hacerlo. No podía dejar de mirar a Carlos jugando con mi polla. Su lengua seguía lamiendo mi tronco pero pronto llegó al glande. Lo lamió lentamente para finalmente hacerlo desaparecer dentro de su boca. Emití un gemido de placer. Sentí su lengua por unos segundos recorriendo mi glande dentro de su boca. Luego sacó mi polla de su boca y se puso de pie.

Era mi turno. Me arrodillé ante su polla. La agarré con mi mano. Ahí la tenía, toda para mí. La podía chupar. Acerqué el glande de su polla a mi boca. Lo lamí un poco. No me podía resistir más. Abrí la boca e introduje su polla dentro. Lamí su glande dentro de mi boca. Pero lo hacía fatal. Intenté mover mi cabeza como tantas veces había visto en el porno pero me notaba muy torpe. Saqué su polla de mi boca. Como aperitivo había estado bien. Cuando este encuentro acabara tendríamos mucho de que hablar de todo lo experimentado. Me puse de pie. Quedaba el último vídeo.

“Video_10”: Dos chicos de pie pajeándose mutuamente hasta correrse en el suelo.

Carlos y yo nos colocamos cerca y nos agarramos la polla mutuamente. Nos la empezamos a menear. Yo le dije que no me faltaba mucho para correrme y el me comentó lo mismo. La excitación de su mano en mi polla era trasmitida por mi mano en su polla. Si el aumentaba su ritmo con la mano yo aumentaba el ritmo de la mía de modo que nuestra excitación aumentaba. Pocos segundos después nuestras pollas soltaron su leche en el suelo.

Después de corrernos nos quedamos en ese estado en el cual las fantasías bisex pierden su enorme atracción. Nos sentíamos algo raros recordando lo que habíamos hecho esa tarde.

Aquella noche coincidimos en Sky. Comentamos nuestro encuentro. Nuestros cuerpos volvían a estar excitados y con ganas de paja. Hablamos abiertamente de todo lo que habíamos hecho esa tarde y de aquello que nos gustaría repetir y llevar incluso más allá. En cuanto fuera posible volveríamos a tener otro encuentro.
 
He visto el título y he venido rápido a leerte. El primero chico que hizo que yo me corriera sin tocarme mientras me follaba se llamaba Carlos también. Tendría yo unos veintipocos. Todo era muy loco por aquel entonces. Le perdí la pista hace muchísimo tiempo, pero aún a veces me masturbo pensando en su polla percutiéndome el culo.
 

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