Siempre que puedo y según la excitación del momento, no me quito la ropa para masturbarme; en esta ocasión con el slip puesto, apoyado en la pared del pasillo mientras me veo en el espejo del baño. El momento del orgasmo, para mi, es como que no sientes ninguna molestia, solo placer, por eso cuando me corro y estoy con las piernas abiertas o en alguna postura tensionada, me fuerzo muchísimo más sin sentir en ese maravilloso momento, dolor alguno, es como que mi cuerpo se cierra al mundo solamente para disfrutar de ese instante único.