Mi suegro.

matias martin

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Esto que relatos sucedió ya hace algunos años en una finca rural que tiene mi suegro Abel en un pueblo de Canarias.
Cuando esto sucedió tendría Abel unos 63 años.
El enviudo cuándo mi mujer tenía 17 años.
Mi suegro es el típico hombre rudo de campo, hombre de pocas palabras y es delgado y bastante alto para la media en esas edades.

Mi cuñada Vanesa tendría en esta época unos cuarenta y mi mujer 5 menos.

Siempre noté el respeto que ambas hijas tenían por si padre, y sus palabras eran órdenes para ellas.

Mi cuñada es de estatura mediana, de complexión ancha y con unos pechos enormes, los cuales en alguna ocasión le había visto en la playa sus pezones enormes y su aureola oscura.
Mi mujer en cambio es delgada algo más alta, tez blanca y los pechos son pequeños con pezones rosados.

Vanesa está soltera y pocos novios le he conocido.

Un día estábamos en casa haciendo la comida y noté que faltaban papas, le hice saber a mi mujer que iba a buscarlas a casa de su padre,pues el las siembra, pero me sorprendió que me dijera que no, que su padre estaría en la siesta y no le gustan que lo molesten.

Pues al supermercado le dije que iba, pero como tenía la llave de la parte alta de la finca pensé que entraría y mi suegro no me puede oír pues las habitaciones están algo más abajo, y encima medio sordo estaba ya.
Entre y cogí las papas y cuando estaba por irme escuché unas risas, pensé que el viejo estaba con alguna amiga, y yo como soy muy voyeur me acerqué a un altillo que tenía un ventanuco con cristales medios rotos y esta situada con vistas a las habitaciones.

Fui muy despacio y empecé a escuchar leves gemidos.
Subí a un bloque y con mucho cuidado mire hacia abajo de donde se veía la habitación de mi suegro.

Después de lo visto casi me da algo, mi cuñada estaba totalmente desnuda, acostada boca arriba y las piernas abiertas. Mientras tanto mi suegro estaba de rodillas con la cabeza metida en su vagina.
Mi corazón latía a mil pero mi mente pensaba en la situación sexual.

Ella se acariciaba los pechos y se apretaba los pezones mientras gemia con los movimientos de cabeza de mi suegro.
Estaba con los ojos cerrados y se notaba que sentía placer, cuando de pronto empezó a gemir más fuerte y le apretaba la cabeza al padre contra su chocho para que el orgasmo fuese intenso.

Vanesa se quedó un rato relajada, mi suegro estaba en pantalones y sin camisa.
Veo sigilosamente que el se quitaba las prendas y desnudo se subió a la cama. Logré verle el pene y era bastante más gordo que el mio aunque de tamaño similar.

Se subió encima y la montó, ella levantaba las piernas mientras mi suegro embestia cada vez más fuerte. En un pequeño paréntesis cogió un preservativo se lo puso y siguió embistiendo tan rápido que mi cuñada solo podía gritar.
De repente el lanza un grito muy gutural y se corre como un bestia.

Y me marché, deje papas en su sitio y salí por la parte alta de la finca.

Al llegar a casa la prudencia me dijo que mejor era guardar silencio.

Estuve semanas haciéndome preguntas y ningun respuesta. Pensaba si mi mujer lo sabía o mucho peor si también mi suegro la hacía suya.

Y decidí averiguarlo.

Un sábado por la mañana después de hablar por teléfono con su padre me comentó que al oscurecer iba a casa del viejo a cenar con el y darle compañía como hacía muchas veces.

Pasó todo el día y yo estaba inquieto y al ver que nuestro hijo se quedaba en casa de un amigo decidí bajar a por unas cervezas con mi grupo de amigos.

Me arreglé y salí, pero lo que hice fue coger llaves y aparcar el coche algo lejos de casa de mi suegro.
Estuve un rato en el coche pensando pero teniendo ya las respuesta si me pillaran decidí bajar y entrar otra vez por la parte alta de la finca.
Esperé al oscurecer y cuándo oí llegar el coche de mi mujer fui a la zona de la pequeña ventana en la parte alta de la habitación.

Transcurrió un buen rato en lo que charlatán y cenaban y me dije a mi mismo, falsa alarma.
De pronto se cerró la puerta de la habitación con llave y encendieron la luz, cosa que me daba a mi buenas vistas.

Mi suegro le preguntó si yo llegaba tarde y mi mujer le dijo que si.

Casi me caigo del sitio cuando vi a mi mujer desnudarse sin problema ninguno y escuchaba a través de los cristales roto algo sobre el rasurado de su chocho.

Mi mujer Raquel empezó a desnudar al padre y para mi asombro se puso en el suelo de rodillas y se metió ese pene gordo en la boca, era extraño verla haciendo eso pero el morbo me mataba.
La chupaba distinto a mi, el viejo gemia y ella no paraba, le acariciaba unos enormes testículo y lamia el pene entero.
Mi suegro la hizo parar y la levantó, acariciaba esos pequeños pechos y chupaza los pezones mientras ya escuchaba gemidos al meter mano enorme en la vaina y bruscamente acariciar el clitoris.
Raquel se retorcía entre su mano y notaba en su cara placer.

Se colocó en la cama de cuatro patas al borde mientras mi suegro al agacharse le comía todo, hasta el culo pude ver.

Yo asombrado pensaba que jamás he podido comer culo y menos penetrar nada.

Ella gemia a la lengua y así de pie mi suegro y Raquel a cuatro fue penetrada toda.
Mientras embestia mi mujer se tocaba hasta que dijo que siguiera pues se corría, y de que manera tuvo el orgasmo
Yo jamas la vi igual.

Ya me iba a ir pero tenía una sorpresa para el final. El viejo se echaba salida en las manos apretaba ese pene gordo en el culo de mi mujer, el cual pensaba yo que estaba virgen.
Mi mujer decía que no pero inclinaba el culo hasta que entró pues el viejo empezó ese mete saca despacio hasta aumentar el ritmo.
Mi mujer gritaba como loca y le pedía que se corriese, cosa que hizo al rato entre gritos de ambos.

Yo me fui y al regreso ya Raquel dormía plácidamente, pero decidí que iba a averiguar más y darme placer con esta situación.

Pero eso es otra historia.
 
Esto que relatos sucedió ya hace algunos años en una finca rural que tiene mi suegro Abel en un pueblo de Canarias.
Cuando esto sucedió tendría Abel unos 63 años.
El enviudo cuándo mi mujer tenía 17 años.
Mi suegro es el típico hombre rudo de campo, hombre de pocas palabras y es delgado y bastante alto para la media en esas edades.

Mi cuñada Vanesa tendría en esta época unos cuarenta y mi mujer 5 menos.

Siempre noté el respeto que ambas hijas tenían por si padre, y sus palabras eran órdenes para ellas.

Mi cuñada es de estatura mediana, de complexión ancha y con unos pechos enormes, los cuales en alguna ocasión le había visto en la playa sus pezones enormes y su aureola oscura.
Mi mujer en cambio es delgada algo más alta, tez blanca y los pechos son pequeños con pezones rosados.

Vanesa está soltera y pocos novios le he conocido.

Un día estábamos en casa haciendo la comida y noté que faltaban papas, le hice saber a mi mujer que iba a buscarlas a casa de su padre,pues el las siembra, pero me sorprendió que me dijera que no, que su padre estaría en la siesta y no le gustan que lo molesten.

Pues al supermercado le dije que iba, pero como tenía la llave de la parte alta de la finca pensé que entraría y mi suegro no me puede oír pues las habitaciones están algo más abajo, y encima medio sordo estaba ya.
Entre y cogí las papas y cuando estaba por irme escuché unas risas, pensé que el viejo estaba con alguna amiga, y yo como soy muy voyeur me acerqué a un altillo que tenía un ventanuco con cristales medios rotos y esta situada con vistas a las habitaciones.

Fui muy despacio y empecé a escuchar leves gemidos.
Subí a un bloque y con mucho cuidado mire hacia abajo de donde se veía la habitación de mi suegro.

Después de lo visto casi me da algo, mi cuñada estaba totalmente desnuda, acostada boca arriba y las piernas abiertas. Mientras tanto mi suegro estaba de rodillas con la cabeza metida en su vagina.
Mi corazón latía a mil pero mi mente pensaba en la situación sexual.

Ella se acariciaba los pechos y se apretaba los pezones mientras gemia con los movimientos de cabeza de mi suegro.
Estaba con los ojos cerrados y se notaba que sentía placer, cuando de pronto empezó a gemir más fuerte y le apretaba la cabeza al padre contra su chocho para que el orgasmo fuese intenso.

Vanesa se quedó un rato relajada, mi suegro estaba en pantalones y sin camisa.
Veo sigilosamente que el se quitaba las prendas y desnudo se subió a la cama. Logré verle el pene y era bastante más gordo que el mio aunque de tamaño similar.

Se subió encima y la montó, ella levantaba las piernas mientras mi suegro embestia cada vez más fuerte. En un pequeño paréntesis cogió un preservativo se lo puso y siguió embistiendo tan rápido que mi cuñada solo podía gritar.
De repente el lanza un grito muy gutural y se corre como un bestia.

Y me marché, deje papas en su sitio y salí por la parte alta de la finca.

Al llegar a casa la prudencia me dijo que mejor era guardar silencio.

Estuve semanas haciéndome preguntas y ningun respuesta. Pensaba si mi mujer lo sabía o mucho peor si también mi suegro la hacía suya.

Y decidí averiguarlo.

Un sábado por la mañana después de hablar por teléfono con su padre me comentó que al oscurecer iba a casa del viejo a cenar con el y darle compañía como hacía muchas veces.

Pasó todo el día y yo estaba inquieto y al ver que nuestro hijo se quedaba en casa de un amigo decidí bajar a por unas cervezas con mi grupo de amigos.

Me arreglé y salí, pero lo que hice fue coger llaves y aparcar el coche algo lejos de casa de mi suegro.
Estuve un rato en el coche pensando pero teniendo ya las respuesta si me pillaran decidí bajar y entrar otra vez por la parte alta de la finca.
Esperé al oscurecer y cuándo oí llegar el coche de mi mujer fui a la zona de la pequeña ventana en la parte alta de la habitación.

Transcurrió un buen rato en lo que charlatán y cenaban y me dije a mi mismo, falsa alarma.
De pronto se cerró la puerta de la habitación con llave y encendieron la luz, cosa que me daba a mi buenas vistas.

Mi suegro le preguntó si yo llegaba tarde y mi mujer le dijo que si.

Casi me caigo del sitio cuando vi a mi mujer desnudarse sin problema ninguno y escuchaba a través de los cristales roto algo sobre el rasurado de su chocho.

Mi mujer Raquel empezó a desnudar al padre y para mi asombro se puso en el suelo de rodillas y se metió ese pene gordo en la boca, era extraño verla haciendo eso pero el morbo me mataba.
La chupaba distinto a mi, el viejo gemia y ella no paraba, le acariciaba unos enormes testículo y lamia el pene entero.
Mi suegro la hizo parar y la levantó, acariciaba esos pequeños pechos y chupaza los pezones mientras ya escuchaba gemidos al meter mano enorme en la vaina y bruscamente acariciar el clitoris.
Raquel se retorcía entre su mano y notaba en su cara placer.

Se colocó en la cama de cuatro patas al borde mientras mi suegro al agacharse le comía todo, hasta el culo pude ver.

Yo asombrado pensaba que jamás he podido comer culo y menos penetrar nada.

Ella gemia a la lengua y así de pie mi suegro y Raquel a cuatro fue penetrada toda.
Mientras embestia mi mujer se tocaba hasta que dijo que siguiera pues se corría, y de que manera tuvo el orgasmo
Yo jamas la vi igual.

Ya me iba a ir pero tenía una sorpresa para el final. El viejo se echaba salida en las manos apretaba ese pene gordo en el culo de mi mujer, el cual pensaba yo que estaba virgen.
Mi mujer decía que no pero inclinaba el culo hasta que entró pues el viejo empezó ese mete saca despacio hasta aumentar el ritmo.
Mi mujer gritaba como loca y le pedía que se corriese, cosa que hizo al rato entre gritos de ambos.

Yo me fui y al regreso ya Raquel dormía plácidamente, pero decidí que iba a averiguar más y darme placer con esta situación.

Pero eso es otra historia.
Que morbazo
 
Yo aun no salía de mi asombro, pero entre wl morbo y no crear problemas matrimoniales seguía en silencio con el tema de mi suegro Abel.
No quise volver más por la finca aunque mi deseo era ir algún día.

Ya habían pasado unos dos meses desde la pillada de ambas con mi suegro Abel y mi cabeza no paraba.

Mi mujer Raquel seguía con su vida rutinaria y teníamos sexo muy de vez en cuando y siempre de cucharita y ella levantaba un pie para poder tomarse y llegar al orgasmo.
También había empezado a ir a una psicologa y me comentó que entre otras cosas para la terapia tenia que escribir mucho, pero dijo que le daba pereza ante lo cual yo le dije que sería bueno que haga caso a la psicóloga.

Mi cuñada Vanesa y mi mujer se quejaban de que mi suegro que era cazador estaba bebiendo mucho y los fines de semana muchas veces lo tenía que traer un muchacho que lo ayudaba en la finca.

Y yo como león enjaulado decidí averiguar más y ponerme en acción otra vez.

Empecé a bajar a la casa y seguía entrando por la finca , había realizado copias de la llave.
Y la excusa era que iba con los amigos a ver fútbol.
Después de bajar varios días y solo ver a mi mujer cenando tranquilamente con su padre vino ese día en el cual mi suegro venía bebido con este chaval joven que lo ayudaba.
Me encontraba en mi puesto de observación cuan escuche risas de los tres mientras entraban a la habitación, y pasado un rato no podía creerme lo que veían mis ojos.
Mi suegro y este chaval estaban de pie con el pantalón bajado mientras mi mujer le chupaba los penes a ambos, y recordé que este chaval estuvo de novio cuando jóvenes con Raquel.
La escena me dio rabia pero mucho morbo y notaba en la cara de los hombres que disfrutaban.
El pene de mi suegro ahora que lo veía mejor era enorme y gordo y el del chaval era larga también.
Entre momentos de placer cogieron a Raquel y la tumbaron en la cama mientras con mucha pasión la desnudaban.
Ella estaba boca arriba y mientras mi suegro le chupaba los pechos el chaval bajo a la vagina la cual estaba rasurada completa.

Raquel tenía ojos cerrados y su cara era de placer.
El chaval comía abajo como si le fuese la vida.

Mi suegro se acostó en la cama algo borracho pero el pene efecto, y Raquel se levantó y lo montó con mucha rapidez.
Ella movía la cintura en círculos, y gemia suavemente.
Lo que vino después fue wl remate y reconozco que me puse a masturbarme.

El chaval se subió a la cama por detrás de ella y aunque decía que no se le colocó pegado.
Paro de cabalgar y empino el culo para que el chaval con ese pene enorme colocara su grande en la entrada del ano de mi mujer.
Tuvo ella que ayudarlo y este con algo de saliva empezó a penetrarla mientras mi suegro estaba quieto con el pene en la vagina.
Oír unos gemidos nunca vistos de mi mujer mientras ambos aceleraban las embestidas y notar como mi esposa llegaba a orgasmo junto al chaval ya fue mucha exitacion para mi.
Se salieron y Raquel acabó al padre con una felacion y se corrió en sus pechos.

Yo regresé a casa y no me quitaba la escena de la cabeza, ya que nunca conmigo me había dejado penetrarla por el ano y me decía que nunca jamás lo haría.

La relación estaba muy tocada y pasadas unas semanas mientras ella estaba de turno de tarde no se porqué me puse a rebuscar entre sus cosas.
Y en el armario metido entre la ropa había una pequeña libreta. Mi corazón a mil cuando la abrí y fui a unos de los capítulos.
En la libreta no hablaba de su padre por lo que entendí que no lo había hablado con su psicologa.
En esos capítulos hablaba que cuando tenía doce años empezó a descubrir su sexualidad.
Dice que sus hermana dormía con ella en la habitación pero los viernes salía a tomar algo.

Uno de esos viernes escuchó a su madre reír y después notó que se levantaba y se acercaba a su cama y de manera instintiva cerró los ojos.
Notó a su madre que la miró y al ver que dormía fue a su habitación cerró la puerta y pasó la llave.
Comenta Raquel que después de las risas vino el silencio y un crujir de la cama.
Por ese descubrimiento de su sexualidad se levantó y en calcetines fue a la puerta de la habitación de sus padre y miró por la cerradura.
Había luz de la televisión en la habitación y pudo ver a su madre de frente acostada de lado con los ojos cerrados y su padre desde atrás moviendola cada vez más rápido.
Su madre respiraba fuerte dice y su padre pego un grito entre bruscos movimientos.
Siguió observándolos de vez en cuando y vio todas las cosas posibles.

Una noche escucha a su hermana mayor llegar y como no tiene ganas de aguantarla se hace la dormida.
Cuenta que Vanesa entra a la habitación y al ver que ella duerme se acuesta.
Desde su cama ve la luz en posición de la cama de Vanesa y observa que al rato las sabanas hacen ruido y escucha una leve respiración.
Ya logra entender lo que sucede y ve que la hermana mueve la mano muy rápido y de repente hace un ruido y se mueve mucho.

Cuenta que en su descubrimiento sexual un día que estaban solas le dice a su hermana si sabe donde está el clitoris.
Vanesa se rie y le dice que pase a su cama pero que es un secreto.
Recuerda que Vanesa la acuesta y con la experiencia de una chica de 17 ante una inexperta de 12 la enseña.
Primero le quita el pijama y estando en bragas le toca la vagina y le roza el clitoris.
Raquel dice que notó calores mientras su hermana la acariciaba suavemente.
Dice que le quitó las bragas y se puso a darle besitos en la vagina, Raquel se vio humeda y después cuándo Vanesa sacó su lengua notó cosas extrañas en su cuerpo.
Vanesa le chupaba el clitoris y ella se puso colorada y notó que le venía algo bueno.
Le agarró la cabeza a la hermana y empezó a gemir mientras sentía su primer orgasmo.

Cuenta que lo siguio haciendo cuando estaban a solas y ella también se lo hacía a Vanesa.

Y así termina sus páginas del diario pero yo entre masturbaciones y vueltas de cabeza ya no sabía que hacer.

Hasta que tuve mi momento.
 
Pasado un tiempo y estando mi matrimonio en crisis por los silencios entre ambos decidí un día que estaba solo abrir ese cuaderno escondido para su psicóloga.
Leí un pequeño párrafo con unas notas de la psicologa en las que mi mujer decía que perdió su virginidad con la boca y los dedos de su hermana mayor.

Esto hizo que mi mente si dirigiese sexualmente a mi cuñada.

Vanesa es la hermana mayor de mi mujer, siempre me pareció algo infantil y nunca le había conocido novio alguno.
Su cuerpo es lo contrario al de Raquel. Es bajita y algo gorda, tiene unos pechos enorme y culo que en pantalones estrechos da su morbo.

La empecé a mirar con otros ojos y quería volver a verla con su padre y si tenía oportunidad hablar con ella a solas de todo esto.

Busque excusas y estuve unos días por la tarde entrando por la finca y acercarme a esa pequeña ventana en lo alto de la habitación de mi suegro.

Después de varios intentos vi que ambos entraban en la habitación y se acostaron boca arriba en la cama.
No oía con nitidez sus conversaciones pero se notaban sus risas.
Pasado un rato mi suegro se quita el pantalón y los calzoncillos y se queda solo con la camisa.
Estaban en la cama colocados de tal forma que los veía perfectamente.
En esto mi cuñada se pone de rodillas y empieza a masturbar a su padre. La verdad que su pene se puso enorme y me admiraba el grosor.
Mi cuñada agachó la cabeza y se la metió en la boca suavemente, le daba lengua a sus frenillo y acariciaba los testículos.
Yo me estaba exitando viendo como en esa pequeña boca entraba el grande tan enorme.
Mi suegro la miraba y le agachaba la cabeza para que chupe más tamaño.
Pasado un rato mi cuñada se acuesta en la cama y se quita los pantalones y sus bragas. Su vagina no era rasurada como la de mi mujer y tenia mucho pelo pero recortado.
Mi suegro se levanta y se pone encima, le quita la blusa y el sujetador y tenía a mi vista esos dos pechos enormes. Al ser ella morena la aureola era inmensa y oscura junro a un pezon hinchado también negro.
Mi suegro no esperó y empezó a chuparlas y sobarlas mientras mi cuñada lo miraba.

En estas yo me saqué mi pene y empecé a masturbarme.

El viejo fué bajando su cabeza hasta que llegó a la vagina. Estuvo besando los muslos hasta que su lengua entró suave en aquel lugar que yo veía muy humedo.
Percibí que lamia suavemente mientras su hija ya estaba con los ojos cerrados y gimiendo ya algo alto.
Por los movimientos de cabeza percibi que mi suegro aceleraba y mi cuñada se apretaba sus pezones.
Al final le apretó con sus manos la cabeza y se corrió brutalmente mientras el cuerpo no podía parar.
El viejo subió, la cogió por las piernas y abiertas se las puso en su hombro . Ella misma se colocó el pene preparado mientras mi suegro la embestia bastante fuerte.
Ahora ai escuchaba los gritos de Vanesa y decía en alto que siguiera porque se iba a correr otra vez.
Cuando mi suegro cogió las piernas por los tobillo y la levantó mientras eceleraba ambos se corrieron a fuertes gritos.

Yo terminé mi masturbación y me fui mientras ellos se limpiaban con una toalla.

Ya en casa y pensando en todo buscaba la manera de lograr que mi cuñada me contara toda su historia.

Y en un par de semanas que estaba toda la tarde solo pues Raquel tenía turno la llamé y fui a su casa.

Estuvimos hablando cosas mientras nos tomamos unas cervezas hasta que jugué mi farol.
Le comenté que estuve la otra noche en casa del viejo y este muy borracho me dijo algo de su hija Vanesa.
Ella se puso nerviosa y tras otro par de cervezas me comentó que lo habla conmigo pero quede en secreto y nunca le diga nada a Raquel.
Eso me hizo pensar que ella no sabía lo de su hermana con su padre también.
Y después de las promesas y viendo que ella iba a darme unas vanales respuestas le dije que me tenía que contestar con detalle a todas mis preguntas.

Aceptó y el resumen este.

A la muerte de su madre ella se quedó como la única mayor ya que Raquel tenía 17 años.
Nunca se quitó de la cabeza la petición de su madre de que cuide a su padre.
Y además ella adoraba al viejo mucho.
En esa edad ya había perdido la virginidad en su habitación un día a solas con un compañero de la facultad.
Fue algo doloroso pero cuando sintió todo el pene cubriéndola ya ese dolor se sustituyó al placer.

Paso por alto sus juegos con su hermana pero lo respeté.

Ellos tenían la televisión grande en la planta de abajo que tenían salón y zona de estudios.
Y su padre en la habitación de el tenía otro televisor pero más pequeño.
Vanesa me dijo que muchas veces la veía en la cama de su padre y se quedaba dormida pasándose a su cama al despertar.

Un día sintió mientras dormía unas manos que estaban dentro de su pantalón de pijama y de su braga.
Su padre la estaba masturbando y ella al inicio iba a decir algo pero se quedó quieta.
El viejo sabía donde tocar pues tenía un dedo justo en el clitoris y la acariciaba de manera muy lenta.
Ella se hizo la dormida pero no pudo evitar mojarse y gemir despacio.
Su padre llevaba el ritmo de los gemidos de ella hasta que un orgasmo la volvió loca.
Se puso de lado y se hizo la dormida.

Sentía que su padre se estaba masturbandose por el ruido y movimiento de la cama hasta que un gemido fuerte la hizo ver que su padre se corrió

Ella no sentía nada malo y no le daba importancia.

Un día de verano se volvió a dejar dormir en la cama de su padre.
En verano estaba con camiseta y bragas
Esa noche la volvió a despertar unos movimientos de la cama. Al estar de lado sintió que su padre estaba pegado a ella y tenía puesto su miembro duro en sus nalgas.
Vanesa se dejo hacer y sentía como su padre le metía mano por debajo de la camiseta y le tocaba los pechos.
A ella no le disgustada este juego y encima le daba algo de morbo.
Sus pezones se erizaban en la mano de su padre y ella con disimulo inclinó algo el culo y se puso cual perrita en celo.

Su padre sacó la mano de los pechos y ella pudo sentir su pene pegada a su culo y esta vez no llevaba los calzoncillos.

Mi padre hacía movimientos raros hasta que metió su pene entre mis muslos me dijo Vanesa.
Noté que me separaba la braga por la zona de la vagina y en una de estas pudo sentir el pene a las puertas de su chochito ya húmedo.
Lo logró colocar bien y abriendo un poco mi nalga me metió esa enorme cosa.
Noté como me llenaba. El despacio entraba y salía mientras yo no paraba de dar gemidos.
Siguió así un buen rato hasta que me vino un orgasmo pues con una mano me tocaba también el clitoris.
Ahí si grité y me tape la boca con mis manos pues tenía miedo que Raquel me oyera.
El golpeó más fuerte y con un grito gutural se corrió dentro de mi.

Al rato me levanté fui al baño a lavarme y me acosté en mi cama.
Todos en casa sabíamos que el ginecólogo me había recetado anticonceptivos por un tema de desajustes.

Vanesa me contó que poco a poco fueron a más.
El padre la enseñó a chuparla bien y había logrado eyacular en su boca.
Nada le disgusta al contrario le encantaba cuándo su padre le chupaba la vagina.
Después de paciencia y vaselina su padre le entró por el culo y ahora me penetra por ahí sin nada.

Yo terminé muy exitado levanté de la silla en la sala a mi cuñada Vanesa.
Nos dimos un abrazo y un beso en la mejilla y sellamos el pacto.

Antes de irme le di un pequeño beso en los labios y le puse la mano en un pecho.
Ella me miró y sonrió mientras se desabrochaba los botones de su blusa.
Tenía un sujetador blanco y le saqué los pechos con el puesto. Eran enormes compradores con los de mi mujer.
Baje la cabeza y le lami los pezones mientras ella me bajaba el pantalón de deporte y cogia mi pene con su mano.
Se sentó en la silla y me hizo la mamada de mi vida. Al correrme en su boca me sonrió y me dijo si quería besarla.
Yo también sonreí me subi los pantalones y antes de irme me dijo la palabra mágica.

Secreto.

Me fui a casa con la cabeza loca pero satisfecho por haber entendido algo.
Pero todavía me faltaba lo más difícil que era cerrar el círculo con mi mujer y lograr salvar mi matrimonio.
 
Pasado un tiempo y estando mi matrimonio en crisis por los silencios entre ambos decidí un día que estaba solo abrir ese cuaderno escondido para su psicóloga.
Leí un pequeño párrafo con unas notas de la psicologa en las que mi mujer decía que perdió su virginidad con la boca y los dedos de su hermana mayor.

Esto hizo que mi mente si dirigiese sexualmente a mi cuñada.

Vanesa es la hermana mayor de mi mujer, siempre me pareció algo infantil y nunca le había conocido novio alguno.
Su cuerpo es lo contrario al de Raquel. Es bajita y algo gorda, tiene unos pechos enorme y culo que en pantalones estrechos da su morbo.

La empecé a mirar con otros ojos y quería volver a verla con su padre y si tenía oportunidad hablar con ella a solas de todo esto.

Busque excusas y estuve unos días por la tarde entrando por la finca y acercarme a esa pequeña ventana en lo alto de la habitación de mi suegro.

Después de varios intentos vi que ambos entraban en la habitación y se acostaron boca arriba en la cama.
No oía con nitidez sus conversaciones pero se notaban sus risas.
Pasado un rato mi suegro se quita el pantalón y los calzoncillos y se queda solo con la camisa.
Estaban en la cama colocados de tal forma que los veía perfectamente.
En esto mi cuñada se pone de rodillas y empieza a masturbar a su padre. La verdad que su pene se puso enorme y me admiraba el grosor.
Mi cuñada agachó la cabeza y se la metió en la boca suavemente, le daba lengua a sus frenillo y acariciaba los testículos.
Yo me estaba exitando viendo como en esa pequeña boca entraba el grande tan enorme.
Mi suegro la miraba y le agachaba la cabeza para que chupe más tamaño.
Pasado un rato mi cuñada se acuesta en la cama y se quita los pantalones y sus bragas. Su vagina no era rasurada como la de mi mujer y tenia mucho pelo pero recortado.
Mi suegro se levanta y se pone encima, le quita la blusa y el sujetador y tenía a mi vista esos dos pechos enormes. Al ser ella morena la aureola era inmensa y oscura junro a un pezon hinchado también negro.
Mi suegro no esperó y empezó a chuparlas y sobarlas mientras mi cuñada lo miraba.

En estas yo me saqué mi pene y empecé a masturbarme.

El viejo fué bajando su cabeza hasta que llegó a la vagina. Estuvo besando los muslos hasta que su lengua entró suave en aquel lugar que yo veía muy humedo.
Percibí que lamia suavemente mientras su hija ya estaba con los ojos cerrados y gimiendo ya algo alto.
Por los movimientos de cabeza percibi que mi suegro aceleraba y mi cuñada se apretaba sus pezones.
Al final le apretó con sus manos la cabeza y se corrió brutalmente mientras el cuerpo no podía parar.
El viejo subió, la cogió por las piernas y abiertas se las puso en su hombro . Ella misma se colocó el pene preparado mientras mi suegro la embestia bastante fuerte.
Ahora ai escuchaba los gritos de Vanesa y decía en alto que siguiera porque se iba a correr otra vez.
Cuando mi suegro cogió las piernas por los tobillo y la levantó mientras eceleraba ambos se corrieron a fuertes gritos.

Yo terminé mi masturbación y me fui mientras ellos se limpiaban con una toalla.

Ya en casa y pensando en todo buscaba la manera de lograr que mi cuñada me contara toda su historia.

Y en un par de semanas que estaba toda la tarde solo pues Raquel tenía turno la llamé y fui a su casa.

Estuvimos hablando cosas mientras nos tomamos unas cervezas hasta que jugué mi farol.
Le comenté que estuve la otra noche en casa del viejo y este muy borracho me dijo algo de su hija Vanesa.
Ella se puso nerviosa y tras otro par de cervezas me comentó que lo habla conmigo pero quede en secreto y nunca le diga nada a Raquel.
Eso me hizo pensar que ella no sabía lo de su hermana con su padre también.
Y después de las promesas y viendo que ella iba a darme unas vanales respuestas le dije que me tenía que contestar con detalle a todas mis preguntas.

Aceptó y el resumen este.

A la muerte de su madre ella se quedó como la única mayor ya que Raquel tenía 17 años.
Nunca se quitó de la cabeza la petición de su madre de que cuide a su padre.
Y además ella adoraba al viejo mucho.
En esa edad ya había perdido la virginidad en su habitación un día a solas con un compañero de la facultad.
Fue algo doloroso pero cuando sintió todo el pene cubriéndola ya ese dolor se sustituyó al placer.

Paso por alto sus juegos con su hermana pero lo respeté.

Ellos tenían la televisión grande en la planta de abajo que tenían salón y zona de estudios.
Y su padre en la habitación de el tenía otro televisor pero más pequeño.
Vanesa me dijo que muchas veces la veía en la cama de su padre y se quedaba dormida pasándose a su cama al despertar.

Un día sintió mientras dormía unas manos que estaban dentro de su pantalón de pijama y de su braga.
Su padre la estaba masturbando y ella al inicio iba a decir algo pero se quedó quieta.
El viejo sabía donde tocar pues tenía un dedo justo en el clitoris y la acariciaba de manera muy lenta.
Ella se hizo la dormida pero no pudo evitar mojarse y gemir despacio.
Su padre llevaba el ritmo de los gemidos de ella hasta que un orgasmo la volvió loca.
Se puso de lado y se hizo la dormida.

Sentía que su padre se estaba masturbandose por el ruido y movimiento de la cama hasta que un gemido fuerte la hizo ver que su padre se corrió

Ella no sentía nada malo y no le daba importancia.

Un día de verano se volvió a dejar dormir en la cama de su padre.
En verano estaba con camiseta y bragas
Esa noche la volvió a despertar unos movimientos de la cama. Al estar de lado sintió que su padre estaba pegado a ella y tenía puesto su miembro duro en sus nalgas.
Vanesa se dejo hacer y sentía como su padre le metía mano por debajo de la camiseta y le tocaba los pechos.
A ella no le disgustada este juego y encima le daba algo de morbo.
Sus pezones se erizaban en la mano de su padre y ella con disimulo inclinó algo el culo y se puso cual perrita en celo.

Su padre sacó la mano de los pechos y ella pudo sentir su pene pegada a su culo y esta vez no llevaba los calzoncillos.

Mi padre hacía movimientos raros hasta que metió su pene entre mis muslos me dijo Vanesa.
Noté que me separaba la braga por la zona de la vagina y en una de estas pudo sentir el pene a las puertas de su chochito ya húmedo.
Lo logró colocar bien y abriendo un poco mi nalga me metió esa enorme cosa.
Noté como me llenaba. El despacio entraba y salía mientras yo no paraba de dar gemidos.
Siguió así un buen rato hasta que me vino un orgasmo pues con una mano me tocaba también el clitoris.
Ahí si grité y me tape la boca con mis manos pues tenía miedo que Raquel me oyera.
El golpeó más fuerte y con un grito gutural se corrió dentro de mi.

Al rato me levanté fui al baño a lavarme y me acosté en mi cama.
Todos en casa sabíamos que el ginecólogo me había recetado anticonceptivos por un tema de desajustes.

Vanesa me contó que poco a poco fueron a más.
El padre la enseñó a chuparla bien y había logrado eyacular en su boca.
Nada le disgusta al contrario le encantaba cuándo su padre le chupaba la vagina.
Después de paciencia y vaselina su padre le entró por el culo y ahora me penetra por ahí sin nada.

Yo terminé muy exitado levanté de la silla en la sala a mi cuñada Vanesa.
Nos dimos un abrazo y un beso en la mejilla y sellamos el pacto.

Antes de irme le di un pequeño beso en los labios y le puse la mano en un pecho.
Ella me miró y sonrió mientras se desabrochaba los botones de su blusa.
Tenía un sujetador blanco y le saqué los pechos con el puesto. Eran enormes compradores con los de mi mujer.
Baje la cabeza y le lami los pezones mientras ella me bajaba el pantalón de deporte y cogia mi pene con su mano.
Se sentó en la silla y me hizo la mamada de mi vida. Al correrme en su boca me sonrió y me dijo si quería besarla.
Yo también sonreí me subi los pantalones y antes de irme me dijo la palabra mágica.

Secreto.

Me fui a casa con la cabeza loca pero satisfecho por haber entendido algo.
Pero todavía me faltaba lo más difícil que era cerrar el círculo con mi mujer y lograr salvar mi matrimonio.
Uffffff sigue por fa
 
Vivía en la incertidumbre entre destapar todo o seguir viviendo en el silencio y guardar ese secreto entre mi mujer, mi cuñada y su padre.

Con mi cuñada se puede decir que al conocer su historia y mantener una media relación secreta me daba morbo y placer.
Le mandaba mensajes de vez en cuando y me respondía si podía ir o no.
La notaba más suelta y tranquila y veía que disfrutábamos juntos del sexo.
Siempre es un placer tener esas nalgas de cuatro patas en la cama y penetrarla suavemente mientras esos grandes pechos se balancean y se toca hasta llegar al orgasmo, donde es mucho más gritaba que su hermana.

Con Raquel la vida sigue muy rutinaria y respecto al sexo al querer que todo fluya me cuenta historias de su vida mientras yo le pregunto.

El chaval que ayuda a mi suegro se llama Raúl y fue su primer novio.
Con el descubrió el sexo de verdad, dice que con su pene largo la cubría de tal manera que la notaba en la barriga.
Raúl sin lugar a dudas me responde es el hombre que mejor me ha comido la vagina, tuvo unos orgasmos maravillosos con el.
Lo hacia tan profundo y se bebía todos sus líquidos que la llevaba a lo máximo.

Empezaron cuando ella tenía 16 años y lo solían hacer en la planta baja de su casa o la bodega en verano.

Me comentó que en el sofá solían empezar con sexo oral y terminaban con ella cabalgando encima.
Que Raúl era muy rudo y fuerte.

A la pregunta si alguna vez los pillaron su respuesta me dio pistas. Pues me dijo que no pero alguna vez percibió a su padre en las sombras de la escalera mirando.
Me cortaba pero no podía parar me comenta.

Un día voy con mi suegro y Raúl a ayudarlos en la vendimia, me fijo en lo bien que se llevan pues tienen mucha complicidad.
Orinan sin ninguna vergüenza y puedo ver sus penas grandes en reposo.

Mi suegro se mantiene fuerte y vigoroso a pesar de sus años y Raúl mucho más.

Mi mente se va al recuerdo de cuándo ambos penetraron a Raquel.
Como primero le lamia sus penas y después cabalgaba a su padre mientras Raúl con tranquilidad la penetraba por ese culito estrecho y delgado.
Sobre todo recuerdo la cara de mi mujer, esa cara de placer y dolor y esos gritos diferentes a todo lo escuchado.

Raquel a pesar de los años se mantiene en forma, es de estatura media, de piel blanca y a diferencia de su hermana es muy delgada.
Ella tiene poco pecho pero destaca unos grandes pezones rosados que parecen biberones.

Mis pensamientos me atormentan pero decido volver a espiar a ver si encuentro respuestas.
La verdad que hago exactamente lo mismo y cuando veo que Raquel va a ver a su padre yo voy a mi lugar de visión.
Unos días atrás que estaba solo entre a la habitación de mi suegro y con una escalera grande hice un leve movimiento en la cortina para que mi visión de fuera fuese mejor.

Estuve días en mi pequeña ventana y ahora con el movimiento de cortina ya se veía todo con mayor nitidez.

Un día ocurrió, mi corazón latía a mil, mi suegro entraba en la habitación estre risas con Raquel cogida de espaldas y la tiró en la cama.

Esta vez tal vez por las prisas de Raquel no hubo diálogos.
El viejo la desnudo y al quitar el sujetador le comió los enorme pezones un rato.
Raquel estaba quieta y en silencio. La levantó por el culo y le quito los pantalones y las bragas todo junto.
El con la ropa puesta se acostó en la cama con la cabeza en su almohada.
De repente Raquel se levanta y se sube colocando su vagina en la cara del padre.
Su cara y manos estaban pegado a la pared de madera.
Se movía despacio y en círculos mientras veía a su padre lamiendo sin parar.

Pasaron un buen rato y ya escuchaba esos pequeños gemidos de Raquel.
Yo reconozco que estaba con una enorme ereccion cuando el viejo de repente la coge por las nalgas y lame y mueve su cabeza mucho más fuerte.
La cara de Raquel era un poema y su orgasmo temblando encima de su padre nunca lo había visto.

El viejo la coge y la tumba en la cama boca arriba, el se desnuda y le pone a Raquel su pene dentro de la boca. Ella chupaba aquel miembro tan grande y gordo.

Bajo y la cogió como una carretilla, era fuerte y la levantaba con sus manos en las caderas.
La penetro bruscamente y le daba muchas embestidas mientras son pies de Raquel colgaban de como la había atrapado.
Raquel estaba con los ojos cerrados y pegando ya muchos gritos hasta que con su mano empezó a masturbarse.
Pedía más rápido y más fuerte y decía que se iba a correr otra vez.
Y entre gritos de me corro volvió a convulsionar sin poder parar.

Mi suegro le saco y el pene y se subió en la zona de la barriga de Raquel.
Yo no sabía que iba a hacer hasta que cogió los dos pequeños pechos y puso su pene en medio.

Se puso a moverse entre ellos cada vez más rápido. Oía a Raquel pedir leche y al rato se subió y la penetro en la boca mientras eyaculaba.
A Raquel le caía una enorme cantidad de semen por la barbilla.

Yo me fui súper exitado, en la cama quise hacer algo y por mi insistencia me la chupo un rato.
Me la chupaba y metía un dedo en mi año pues sabía que era una zona erogena mía.
Eyacule en sus manos pues me decía que en la boca no le gustaba y jamas lo hemos realizado.

Esa noche no dormí, pensaba y daba vueltas a mi vida.
Que hacer, destapar todo, saber como comenzó o incluso aprovechar mi momento.
 
Después de muchas horas de diálogo con mi marido y luchar por un matrimonio en horas bajas cojo un folio y escribo unas letritas.

Me llamo Raquel y confieso que he tenido sexo con mi padre.

A mis 19 años y mi madre fallecida mi hermana mayor se fue a Madrid a estudiar, venía muy de vez en cuando y en casa nos quedamos mi padre y yo solos.
Al contrario que con mi hermana la relación con mi padre siempre fue tensa y distante.
Era muy patriarcal y recuerdo perfectamente como era el trato con mi madre y ahora con mi hermana, la cual siempre la obedecía.

En esa edad era muy rebelde, estudiaba en la facultad de derecho y sexualmente estaba activa con las hormonas siempre revolucionada.
Tuve un novio del pueblo con el cual iniciamos juntos y disfrutamos del conocimiento del sexo.
Ahora estaba sin novio con 19 años y solo masturbandome.

El segundo año de facultad todo cambió, me vi menos tímida y más abierta a explorar .
Tenía una compañera que se llama Beatriz, íbamos a estudiar horas y horas a menudo en la bodega de mi casa, la cual está en la parte alta del solar y tiene tv mesa grande y sillas de madera, ahí encontraba mi espacio de intimidad con respecto a mi padre.
Bea estaba enamorada de mi ,ella era muy tímida y se lo notaba a la legua.
Yo de manera egoísta la utilizaba mucho y un día en la bodega casi de manera obligada la inste a que me masturbase.
Estaba roja como un pimiento pero no dijo que no.
Me baje hasta las rodillas los pantalones y las bragas y me puse su mano en mi chocho.
Empezó a acariciarme con timidez pero mis gemidos hicieron que se viniese arriba.
Me acariciaba mi vulva ya humeda y penetraba un dedo.
Me estaba gustando y más cuando me rozó el clitoris y empezó levemente con movimientos en círculo.
Ya no aguntaba más y me corrí abrazada a ella gimiendo en sus oídos.
No podía dejarla así y por primera vez masturbe a una chica. No me disgustó.

Otro día me acosté en la mesa sin bragas ni pantalones y le hice que me comiera. Era tan distinto a lo probado con Raúl. Ella lo hacía tan suave y delicado más ese morbo que daba el ser mujer que me derreti en su boca delicadamente.
Quería probar yo y de pie se lo comí un rato hasta que gritando se fue en mi boca.

Ese día noté una sombra en la trasera de la bodega y al rato sentí la puerta del lavadero que se comunicaban.
Pensé que mi padre me espiaba pero no le di importancia.

Seguia mi vida igual y veía a mi padre más solo y triste.

Otro día le invité a venir con mis amigas a ver la cabalgata del carnaval donde tras mucho pensarlo se animo.
Lo pasamos genial y le vi sonreír, cada vez que pasábamos por lugares donde había mucha gente bailando nos ponias en fila para poder caminar . Mi padre se ponía el último y yo delante de él. Era tanta la gente que estábamos todos muy pegado y en una de esta noto en mis nalgas un bulto duro que se movía a mi ritmo.
Mi padre estaba empalmado pero lo dejé y seguimos.

Empecé a salir con un compañero de facultad y muchas tardes y noches íbamos a la bodega a estudiar y algo más.
Siempre terminábamos en sexo aunque no había cama entre encima de la mesa o yo cabalgando con el en una silla nos buscábamos la vida.
En unas de estas noches recuerdo perfectamente que estaba de pie tumbada sobre una mesa y me la metían desde atrás vi la presencia de mi padre en la oscuridad .
Esta vez tenía su pene en la mano y se masturbaba, yo entre mi placer y esa especie de morbo me corrí y cuando abrí los ojos ya no estaba.

En cierta manera comenzaba a ver a mi padre como un hombre maduro. Lo miraba con disimulo al salir de la ducha y un día mientras se secaba con la puerta abierta le vi su pene.
Era grande y gordo, mas que de los chicos que estuve.

Era junio y faltaban dos semanas para que mi hermana viniese por la vacaciones de verano.
Un día llego de clase y había un calor inmenso en la isla.
Lo primero que hice fui ir a la pequeña piscina que teníamos en la finca, me quite toda la ropa como hacía desde niña cuando no teníamos visita y me metí en el agua.
Al rato vi llegar a mi padre más contento de lo habitual, se notaba que llevaba unos vinos encima.
Me saludo, se desnudo mientras se tiraba al agua.

Desde niños jugaba con mi padre en la piscina, teníamos un juego que llamábamos en círculo.
Yo me ponía encima de mi padre de frente con las piernas a su espalda y el daba vueltas hasta que ya mareada me tiraba al agua.
Se acercó y me tomó para jugar, yo sonreía y hacíamos en círculo y me tiraba al agua.
Así varias veces hasta que noté algo duro en mis muslos, yo no dije nada y seguí jugando.
La cosa esa cada vez más tensa,mientras me subía y yo frente a el con mis piernas entrelazadas notaba su polla muy cerca de la entrada de mi vagina.
Me estaba exitando y yo misma seguía con el juego.

En una de estas estuvo algo más de rato, me levantó como para tirarme con una mano y al bajarme con la otra puso su polla muy dura en mi entrada.
Me penetro, noté cada centímetro como nunca había sentido. Me llenaba entera por dentro y con sus manos en mis nalgas empezó un mete y saca cada vez más rápido.
Había silencio y solo se escuchaba mis gemidos cuando me entraba hasta el fondo. Aceleró y yo me corrí toda cuando mi padre pegó un gruñido y se corrió como un loco.

Sobraban las palabras, sabía que se iba a repetir antes que viniese mi hermana en dos semanas.
 
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