Sakuro
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Muchas gracias, me siento vivoQuedaría terminar el capítulo de la ducha y ya los 3 últimos capítulos. Un saludo!
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Muchas gracias, me siento vivoQuedaría terminar el capítulo de la ducha y ya los 3 últimos capítulos. Un saludo!
Justo justo para dejarlo todo listo para la historia y para nosotros, que ganitas!Sobre las ocho de la tarde, sentí que Paula llamaba a mi puerta y yo le pedí que pasara.
―Me voy a duchar, enano, luego cenamos… ―y al girarme hacia ella, me la encontré con el pelo suelto y una toalla blanca envolviendo su cuerpo.
―Vale, yo también me quería duchar. Cuando salgas tú, voy yo detrás… a no ser que me dejes ducharme contigo, ja, ja, ja. ―quise hacerle una pequeña broma, sabiendo la respuesta.
―Bueno, como quieras… ―soltó de repente encogiéndose de hombros, dándose la vuelta rápido como si se avergonzara de su respuesta y dejándome solo otra vez en la habitación.
¿¿¡¡Quéééé!!?? ¿Me estaba permitiendo que me metiera con ella en la ducha? ¿¿¡¡Desnudos!!??
Pegué un bote en la silla y salí disparado a por Paula.
―¿¡En serio me dejas!? ―le pregunté entrando al baño detrás de ella.
Y Paula se quitó la toalla, mostrándome su culo y su espalda antes de darse la vuelta.
―Es lo que querías, ¿no? Me lo has pedido muchas veces… ―dijo cubriéndose el estómago y la entrepierna, pero dejando al descubierto sus enormes tetas.
Abrí los ojos de par en par y casi me caigo de la impresión cuando ella colgó la toalla en el perchero de la puerta y se quedó completamente desnuda. No pude ver bien su coño, porque Paula estaba de perfil y después entró en la ducha volviendo a darme la espalda, pero yo me desnudé en cero coma dos segundos y me colé en el plato antes de cerrar la puerta.
Paula cogió la alcachofa y abrió el agua apuntando hacia su mano para comprobar la temperatura y, cuando ya estaba lo suficientemente caliente, la dejó fija encima de su cabeza y ella se metió debajo.
Primero se mojó el pelo y después el cuerpo entero. Aquella visión fue terriblemente erótica, ver el agua empapar su preciosa melena, sus pechos, su espalda, su culo, hizo que me pusiera realmente nervioso. Ella sabía que yo estaba mirando y actuaba con total normalidad, moviéndose a cámara lenta, exhibiéndose con los ojos cerrados, echándose el pelo hacia atrás y, cuando terminó, se giró hacia mí.
Me encontró allí como un pasmarote, cubriéndome a duras penas la erección con las manos, y pegado al frío cristal sin atreverme ni tan siquiera a moverme. No es que me diera vergüenza mostrarle la polla a mi hermana, de hecho, me encantaba, pero sí me daba corte estar ya tan empalmado antes de tan siquiera haberla rozado ni un milímetro.
La muy cabrona sonrió al verme y con un gesto, me pidió que me acercara.
―¿Es que piensas quedarte ahí…?
Y avancé un par de pasos, Paula se apartó para que ahora fuera yo el que me metiera bajo la ducha y fue casi inevitable que nos rozáramos el brazo. Cogió el bote de champú y me pidió que extendiera la mano.
―¡Lávame el pelo! ―me dijo echándome un buen chorro de gel y después se dio la vuelta.
Me quedé bajo el agua y Paula me ofreció su preciosa melena para que se la lavara. La tenía tan dura que me daba miedo acercarme más a ella o le rozaría con la polla en los glúteos. Estiré los brazos y fue extendiendo el champú por todo su pelo, desde la parte de arriba hasta el final. Le metí los dedos y llegué a su sien, haciéndole un masajito que pareció gustarle.
Era una delicia enredar mis dedos en ese pelo tan suave y me demoré más de la cuenta, disfrutando de esa maravillosa sensación, sin dejar de mirar el potente culo de mi hermana que tenía delante. Y cuando terminé, Paula me pasó la esponja llena de gel y me dejó que también frotara todo su cuerpo.
Por supuesto, empecé por sus brazos y después pasé a su espalda. Antes de bajar más, me acerqué un poquito a ella y, ahora sí, mi polla entró en contacto con su trasero, pero Paula no dijo nada y yo froté su cuello, el canalillo, el ombligo y por último subí los brazos y le pasé la esponja por sus pechos, llenándolos de espuma.
Pensé que me iba a recriminar que le tocara con la polla, pero Paula no protestó, dejándose hacer, e incluso emitió un pequeño ronroneo cuando froté sus tetas con más fuerza de lo normal. Ya estaba cachonda y mi polla palpitó de la emoción.
Y todavía quedaba la mejor parte.
―¡Sigue…! ―susurró Paula y yo me puse de rodillas en la ducha y pasé la esponjilla por sus glúteos, frotando en círculos y por la cara interna de sus muslos.
Entonces mi hermana abrió las piernas y pude ver sus labios vaginales delante de mis narices. Me quedé unos segundos en sus muslos, rozando su entrepierna y su coño con disimulo, pero sin llegar a tocar directamente, y eso pareció calentar todavía más a Paula.
Me moría de ganas por frotarle en su zona más íntima, pero se lo hice desear más y, al final, fui bajando por sus piernas hasta llegar a los tobillos. Me puse de pie detrás de ella y le pasé la esponja otra vez por el ombligo.
―Pues creo que ya está, te toca… ―le dije para putearla.
―¡Trae, anda! ―y me arrebató la esponja de la mano, pasándosela ella misma por sus labios vaginales. Se le escapó un gemido al acariciarse y luego se giró hacia mí―. Yo también quiero lavarte el pelo, déjame… ―me pidió cambiando de posición y metiéndose ella bajo el agua caliente para aclararse por completo.
Y después sentí sus dedos enredándose en mi pelo, se me erizó la piel con esa caricia tan sensual y es que Paula lo hacía de maravilla. Todo lo hacía de maravilla, doña perfecta. Estuvo un par de minutos jugando con sus dedos, y cuando terminó, ya me temblaba la polla.
Era muy morboso saber que estaba detrás de mí completamente desnuda admirando ahora mi cuerpo.
―¡¡Mmmm, qué bueno!! Lo haces muy bien, Paula…
―A ver si te crees que es la primera vez que te lavo el pelo, enano. De pequeños ya me tocó unas cuantas veces…
―Sí, tienes razón, aunque casi ni me acuerdo.
―Aunque ahora has crecido…, y bastante… ¡Anda, sube los brazos…! ―dijo pasando la esponja por la espalda y por mis axilas.
Ella no fue tan sutil, y me la incrustó entre los glúteos, limpiándome bien el ano y, al pasarla hacia delante, se recreó en mis huevos unos segundos. Hizo lo mismo que yo y evitó tocar mi erección, descendiendo por mis piernas, y cuando terminó, dejó la esponja y me pidió que le echara un poco más de gel, extendiendo la mano delante de mí.
―Todavía no he terminado… ―murmuró Paula con voz sensual.
Y cuando hice lo que me pidió, ella rodeó mi abdomen con su brazo, sentí sus pechos aprisionados contra mi espalda y, de repente, me agarró la polla, echándome la piel hacia atrás.
―Hay que lavar bien esta zona ―dijo acariciando mi glande con mucha suavidad, haciendo pequeños círculos con los dedos y dándome un beso en el hombro.
Deslizó su puño por todo mi tronco y me pegó varias sacudidas mientras me enjabonaba la polla, llevándome al cielo. La muy zorra no me estaba haciendo una paja. Pero casi. Y no dejó ni un centímetro sin recorrer, con una dulzura que casi hizo que me corra.
―¡Uf, joder, Paula!
―¿Qué te pasa?
―¿Tú qué crees? ―y al darme la vuelta, ella se encontró con mi tremenda empalmada delante de sus narices.
―Métete debajo del agua para aclararte ―me pidió dejándome el sitio, y ella me ayudó con el pelo, antes de volver a descubrirme el glande para lavar bien esa zona.
―Ya casi hemos terminado, ahora tienes que echarme el acondicionador ―y Paula volvió a ponerse delante de mí.
Su pelo estaba mucho más suave y me encantó deslizar mis dedos por su melena, cubriéndolo con ese producto que hacía que estuviera más brillante.
―Hay que dejarlo actuar un par de minutos ―afirmó dando un paso hacia delantey,y al llegar al final de la ducha, se giró. Apoyó la espalda en la pared y se me quedó mirando fijamente―. No ha estado mal, me ha gustado ducharme contigo.
―A mí también me ha gustado mucho ―dije agarrándome la polla para mostrársela en todo su esplendor y después, observé su coño depilado.
Lo llevaba completamente rasurado, como una zorrita de instituto y todavía parecía mucho más indecente que lo llevara así, debido al tamaño de sus tetas. ¡Menudo contraste más morboso! Además, era evidente que mi hermana estaba muy excitada, pues, como siempre, sus pezones la delataban y no podía dejar de mirarme la polla.
―Siento haberte dejado así…, pero ya sabías lo que iba a pasar cuando has decidido meterte a la ducha conmigo.
―Me da igual, Paula, para mí ya es la hostia que me hayas dejado. ¡Me encantaría repetirlo más días!
―Ya iremos viendo, tampoco quiero que se convierta en una costumbre que nos duchemos juntos…
―Sí, claro, solo cuando te apetezca…
―Bueno, tú ya has terminado. Si quieres, puedes ir saliendo. A mí solo me queda aclararme el pelo.
―Me encantaría hacerlo, si no te importa…
―Vale.
―Ven, ponte aquí…
Entonces abrí la ducha con más fuerza y situé a mi hermana justo debajo del agua caliente. Ella echó la cabeza hacia atrás y yo fui pasando mis dedos por su pelo, arrastrando hacia abajo el producto. Me pegué tanto a Paula que mi erecta polla se quedó apoyada en su culo y esta vez no fui tan sutil. Quería que mi hermana la sintiera allí, reposando todo el tronco entre sus glúteos, y rocé la parte baja de su espalda con mi capullo.
Después me metí con ella debajo del chorro de agua caliente y la abracé, pegándome al máximo contra su cuerpo, y pasé las manos hacia delante, acariciando sus pechos con sutileza. Nos quedamos así un minuto, más o menos, y me puse realmente cachondo cuando sentí el trasero de Paula moverse con suavidad, haciendo pequeños círculos.
Seguro que si no fuera por el agua de la ducha, hasta podría escuchar sus gemidos. Paula tuvo que apoyar las manos en la pared, y yo me recreé unos segundos más, jugando con sus tetazas mientras valoraba bien el siguiente paso que tenía que dar.
Tenía que darme prisa, porque mi hermana echó la mano hacia atrás y me agarró la polla, comenzando a meneármela muy despacio, pero yo avancé aplastándola contra la pared, impidiendo que Paula pudiera pajearme.
De repente cerré el agua y me incliné sobre ella, besando su hombro.
―¡Uf, Paula, joder! ¡Qué buena estás! ―murmuré.
Ella no dijo nada, pero me tanteó de nuevo con su mano, buscando desesperadamente mi polla.
―Así no puedo, sepárate… ―me dijo al comprobar que esa postura no la permitía masturbarme.
Podría haberla dejado que me cogiera la polla y me hiciera una paja. Me hubiera corrido en un par de minutos, pero ahí se habría terminado la cosa. Sí, quizás también me habría permitido que le chupara los pechos, que acariciara su culo y…, poco más… Enseguida se quedaría fría con el cuerpo mojado y en ese lugar tan incómodo, Paula tendría muchas dificultades para correrse.
―¡Uf, joderrr, Paula, creo que es mejor que paremos ahora o…! ―jadeé separándome unos centímetros y me agarré la polla y le di unos golpecitos en el trasero.
―¿Es que no quieres terminar?
―Claro que quiero, ¡mmmm…! Pero prefiero otra cosa…, y tú no me la quieres dar… ¡Ya sabes a lo que me refiero! ―y me di media vuelta y salí de la ducha, dejando a mi hermana allí sola.
Mi plan estaba claro. Dejar a Paula muy cachonda y confundida, y que se quedara con ganas de volver a estar conmigo. Y es que al día siguiente era la “gran fiesta”. Yo solo pensaba que las últimas dos veces que había coincidido con Paula después de salir una noche de sábado, ella había estado muy desinhibida y era cuando más se había soltado. Con diferencia. Y esa era la fiesta de despedida antes de afrontar los exámenes. La ultimísima oportunidad que iba a tener en ese curso.
Ya no había más.
Quise evitar la tentación de que se sentara a mi lado en el sofá, y después de cenar le dije a Paula que todavía quería estudiar un rato más antes de acostarme. Estaba demasiado excitado como para negarme una segunda vez y si ella me hubiera puesto la pierna encima en el sofá, ya no me habría podido resistir.
Esa noche reconozco que me costó muchísimo dormir. Y es que en cuanto cerré los ojos, supe que el día había llegado.
Estaba ante mi gran oportunidad…
Deseando leerlos. Una maravilla de relatoBueno, pues esto ya está llegando a su fin. Empezó un poco frío el hilo, pero se ha ido animando con el paso de los capítulos. Espero que estéis disfrutado esta historia, que yo creo q mejora el relato original.
Ya solo faltan los 3 últimos capítulos. La gran fiesta.
Es increíble el relato, engancha mucho…enhorabuenaBueno, pues esto ya está llegando a su fin. Empezó un poco frío el hilo, pero se ha ido animando con el paso de los capítulos. Espero que estéis disfrutado esta historia, que yo creo q mejora el relato original.
Ya solo faltan los 3 últimos capítulos. La gran fiesta.
Bueno, pues esto ya está llegando a su fin. Empezó un poco frío el hilo, pero se ha ido animando con el paso de los capítulos. Espero que estéis disfrutado esta historia, que yo creo q mejora el relato original.
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Y el hermano de Sofía con ellaBueno, pues esto ya está llegando a su fin. Empezó un poco frío el hilo, pero se ha ido animando con el paso de los capítulos. Espero que estéis disfrutado esta historia, que yo creo q mejora el relato original.
Ya solo faltan los 3 últimos capítulos. La gran fiesta.
Nos tienes en ascuas y superexcitados desde la primera frase. Buenísimo, con el ritmo perfecto. Enhorabuena y graciasBueno, pues esto ya está llegando a su fin. Empezó un poco frío el hilo, pero se ha ido animando con el paso de los capítulos. Espero que estéis disfrutado esta historia, que yo creo q mejora el relato original.
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