matias martin
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Esto que relatos sucedió ya hace algunos años en una finca rural que tiene mi suegro Abel en un pueblo de Canarias.
Cuando esto sucedió tendría Abel unos 63 años.
El enviudo cuándo mi mujer tenía 17 años.
Mi suegro es el típico hombre rudo de campo, hombre de pocas palabras y es delgado y bastante alto para la media en esas edades.
Mi cuñada Vanesa tendría en esta época unos cuarenta y mi mujer 5 menos.
Siempre noté el respeto que ambas hijas tenían por si padre, y sus palabras eran órdenes para ellas.
Mi cuñada es de estatura mediana, de complexión ancha y con unos pechos enormes, los cuales en alguna ocasión le había visto en la playa sus pezones enormes y su aureola oscura.
Mi mujer en cambio es delgada algo más alta, tez blanca y los pechos son pequeños con pezones rosados.
Vanesa está soltera y pocos novios le he conocido.
Un día estábamos en casa haciendo la comida y noté que faltaban papas, le hice saber a mi mujer que iba a buscarlas a casa de su padre,pues el las siembra, pero me sorprendió que me dijera que no, que su padre estaría en la siesta y no le gustan que lo molesten.
Pues al supermercado le dije que iba, pero como tenía la llave de la parte alta de la finca pensé que entraría y mi suegro no me puede oír pues las habitaciones están algo más abajo, y encima medio sordo estaba ya.
Entre y cogí las papas y cuando estaba por irme escuché unas risas, pensé que el viejo estaba con alguna amiga, y yo como soy muy voyeur me acerqué a un altillo que tenía un ventanuco con cristales medios rotos y esta situada con vistas a las habitaciones.
Fui muy despacio y empecé a escuchar leves gemidos.
Subí a un bloque y con mucho cuidado mire hacia abajo de donde se veía la habitación de mi suegro.
Después de lo visto casi me da algo, mi cuñada estaba totalmente desnuda, acostada boca arriba y las piernas abiertas. Mientras tanto mi suegro estaba de rodillas con la cabeza metida en su vagina.
Mi corazón latía a mil pero mi mente pensaba en la situación sexual.
Ella se acariciaba los pechos y se apretaba los pezones mientras gemia con los movimientos de cabeza de mi suegro.
Estaba con los ojos cerrados y se notaba que sentía placer, cuando de pronto empezó a gemir más fuerte y le apretaba la cabeza al padre contra su chocho para que el orgasmo fuese intenso.
Vanesa se quedó un rato relajada, mi suegro estaba en pantalones y sin camisa.
Veo sigilosamente que el se quitaba las prendas y desnudo se subió a la cama. Logré verle el pene y era bastante más gordo que el mio aunque de tamaño similar.
Se subió encima y la montó, ella levantaba las piernas mientras mi suegro embestia cada vez más fuerte. En un pequeño paréntesis cogió un preservativo se lo puso y siguió embistiendo tan rápido que mi cuñada solo podía gritar.
De repente el lanza un grito muy gutural y se corre como un bestia.
Y me marché, deje papas en su sitio y salí por la parte alta de la finca.
Al llegar a casa la prudencia me dijo que mejor era guardar silencio.
Estuve semanas haciéndome preguntas y ningun respuesta. Pensaba si mi mujer lo sabía o mucho peor si también mi suegro la hacía suya.
Y decidí averiguarlo.
Un sábado por la mañana después de hablar por teléfono con su padre me comentó que al oscurecer iba a casa del viejo a cenar con el y darle compañía como hacía muchas veces.
Pasó todo el día y yo estaba inquieto y al ver que nuestro hijo se quedaba en casa de un amigo decidí bajar a por unas cervezas con mi grupo de amigos.
Me arreglé y salí, pero lo que hice fue coger llaves y aparcar el coche algo lejos de casa de mi suegro.
Estuve un rato en el coche pensando pero teniendo ya las respuesta si me pillaran decidí bajar y entrar otra vez por la parte alta de la finca.
Esperé al oscurecer y cuándo oí llegar el coche de mi mujer fui a la zona de la pequeña ventana en la parte alta de la habitación.
Transcurrió un buen rato en lo que charlatán y cenaban y me dije a mi mismo, falsa alarma.
De pronto se cerró la puerta de la habitación con llave y encendieron la luz, cosa que me daba a mi buenas vistas.
Mi suegro le preguntó si yo llegaba tarde y mi mujer le dijo que si.
Casi me caigo del sitio cuando vi a mi mujer desnudarse sin problema ninguno y escuchaba a través de los cristales roto algo sobre el rasurado de su chocho.
Mi mujer Raquel empezó a desnudar al padre y para mi asombro se puso en el suelo de rodillas y se metió ese pene gordo en la boca, era extraño verla haciendo eso pero el morbo me mataba.
La chupaba distinto a mi, el viejo gemia y ella no paraba, le acariciaba unos enormes testículo y lamia el pene entero.
Mi suegro la hizo parar y la levantó, acariciaba esos pequeños pechos y chupaza los pezones mientras ya escuchaba gemidos al meter mano enorme en la vaina y bruscamente acariciar el clitoris.
Raquel se retorcía entre su mano y notaba en su cara placer.
Se colocó en la cama de cuatro patas al borde mientras mi suegro al agacharse le comía todo, hasta el culo pude ver.
Yo asombrado pensaba que jamás he podido comer culo y menos penetrar nada.
Ella gemia a la lengua y así de pie mi suegro y Raquel a cuatro fue penetrada toda.
Mientras embestia mi mujer se tocaba hasta que dijo que siguiera pues se corría, y de que manera tuvo el orgasmo
Yo jamas la vi igual.
Ya me iba a ir pero tenía una sorpresa para el final. El viejo se echaba salida en las manos apretaba ese pene gordo en el culo de mi mujer, el cual pensaba yo que estaba virgen.
Mi mujer decía que no pero inclinaba el culo hasta que entró pues el viejo empezó ese mete saca despacio hasta aumentar el ritmo.
Mi mujer gritaba como loca y le pedía que se corriese, cosa que hizo al rato entre gritos de ambos.
Yo me fui y al regreso ya Raquel dormía plácidamente, pero decidí que iba a averiguar más y darme placer con esta situación.
Pero eso es otra historia.
Cuando esto sucedió tendría Abel unos 63 años.
El enviudo cuándo mi mujer tenía 17 años.
Mi suegro es el típico hombre rudo de campo, hombre de pocas palabras y es delgado y bastante alto para la media en esas edades.
Mi cuñada Vanesa tendría en esta época unos cuarenta y mi mujer 5 menos.
Siempre noté el respeto que ambas hijas tenían por si padre, y sus palabras eran órdenes para ellas.
Mi cuñada es de estatura mediana, de complexión ancha y con unos pechos enormes, los cuales en alguna ocasión le había visto en la playa sus pezones enormes y su aureola oscura.
Mi mujer en cambio es delgada algo más alta, tez blanca y los pechos son pequeños con pezones rosados.
Vanesa está soltera y pocos novios le he conocido.
Un día estábamos en casa haciendo la comida y noté que faltaban papas, le hice saber a mi mujer que iba a buscarlas a casa de su padre,pues el las siembra, pero me sorprendió que me dijera que no, que su padre estaría en la siesta y no le gustan que lo molesten.
Pues al supermercado le dije que iba, pero como tenía la llave de la parte alta de la finca pensé que entraría y mi suegro no me puede oír pues las habitaciones están algo más abajo, y encima medio sordo estaba ya.
Entre y cogí las papas y cuando estaba por irme escuché unas risas, pensé que el viejo estaba con alguna amiga, y yo como soy muy voyeur me acerqué a un altillo que tenía un ventanuco con cristales medios rotos y esta situada con vistas a las habitaciones.
Fui muy despacio y empecé a escuchar leves gemidos.
Subí a un bloque y con mucho cuidado mire hacia abajo de donde se veía la habitación de mi suegro.
Después de lo visto casi me da algo, mi cuñada estaba totalmente desnuda, acostada boca arriba y las piernas abiertas. Mientras tanto mi suegro estaba de rodillas con la cabeza metida en su vagina.
Mi corazón latía a mil pero mi mente pensaba en la situación sexual.
Ella se acariciaba los pechos y se apretaba los pezones mientras gemia con los movimientos de cabeza de mi suegro.
Estaba con los ojos cerrados y se notaba que sentía placer, cuando de pronto empezó a gemir más fuerte y le apretaba la cabeza al padre contra su chocho para que el orgasmo fuese intenso.
Vanesa se quedó un rato relajada, mi suegro estaba en pantalones y sin camisa.
Veo sigilosamente que el se quitaba las prendas y desnudo se subió a la cama. Logré verle el pene y era bastante más gordo que el mio aunque de tamaño similar.
Se subió encima y la montó, ella levantaba las piernas mientras mi suegro embestia cada vez más fuerte. En un pequeño paréntesis cogió un preservativo se lo puso y siguió embistiendo tan rápido que mi cuñada solo podía gritar.
De repente el lanza un grito muy gutural y se corre como un bestia.
Y me marché, deje papas en su sitio y salí por la parte alta de la finca.
Al llegar a casa la prudencia me dijo que mejor era guardar silencio.
Estuve semanas haciéndome preguntas y ningun respuesta. Pensaba si mi mujer lo sabía o mucho peor si también mi suegro la hacía suya.
Y decidí averiguarlo.
Un sábado por la mañana después de hablar por teléfono con su padre me comentó que al oscurecer iba a casa del viejo a cenar con el y darle compañía como hacía muchas veces.
Pasó todo el día y yo estaba inquieto y al ver que nuestro hijo se quedaba en casa de un amigo decidí bajar a por unas cervezas con mi grupo de amigos.
Me arreglé y salí, pero lo que hice fue coger llaves y aparcar el coche algo lejos de casa de mi suegro.
Estuve un rato en el coche pensando pero teniendo ya las respuesta si me pillaran decidí bajar y entrar otra vez por la parte alta de la finca.
Esperé al oscurecer y cuándo oí llegar el coche de mi mujer fui a la zona de la pequeña ventana en la parte alta de la habitación.
Transcurrió un buen rato en lo que charlatán y cenaban y me dije a mi mismo, falsa alarma.
De pronto se cerró la puerta de la habitación con llave y encendieron la luz, cosa que me daba a mi buenas vistas.
Mi suegro le preguntó si yo llegaba tarde y mi mujer le dijo que si.
Casi me caigo del sitio cuando vi a mi mujer desnudarse sin problema ninguno y escuchaba a través de los cristales roto algo sobre el rasurado de su chocho.
Mi mujer Raquel empezó a desnudar al padre y para mi asombro se puso en el suelo de rodillas y se metió ese pene gordo en la boca, era extraño verla haciendo eso pero el morbo me mataba.
La chupaba distinto a mi, el viejo gemia y ella no paraba, le acariciaba unos enormes testículo y lamia el pene entero.
Mi suegro la hizo parar y la levantó, acariciaba esos pequeños pechos y chupaza los pezones mientras ya escuchaba gemidos al meter mano enorme en la vaina y bruscamente acariciar el clitoris.
Raquel se retorcía entre su mano y notaba en su cara placer.
Se colocó en la cama de cuatro patas al borde mientras mi suegro al agacharse le comía todo, hasta el culo pude ver.
Yo asombrado pensaba que jamás he podido comer culo y menos penetrar nada.
Ella gemia a la lengua y así de pie mi suegro y Raquel a cuatro fue penetrada toda.
Mientras embestia mi mujer se tocaba hasta que dijo que siguiera pues se corría, y de que manera tuvo el orgasmo
Yo jamas la vi igual.
Ya me iba a ir pero tenía una sorpresa para el final. El viejo se echaba salida en las manos apretaba ese pene gordo en el culo de mi mujer, el cual pensaba yo que estaba virgen.
Mi mujer decía que no pero inclinaba el culo hasta que entró pues el viejo empezó ese mete saca despacio hasta aumentar el ritmo.
Mi mujer gritaba como loca y le pedía que se corriese, cosa que hizo al rato entre gritos de ambos.
Yo me fui y al regreso ya Raquel dormía plácidamente, pero decidí que iba a averiguar más y darme placer con esta situación.
Pero eso es otra historia.