-Anda, quitate los zapatos y los calcetines
Me arrodillé a hice lo que me dijo, apartando los pantalones. Luego, me incorporé, quedando de nuevo, cara a la pared. Paco aprovechó para llevarme, suavemente, pegado por completo y me puso la mejilla pegada a la pared. Poco a poco, sus manos bajaron...