¡Sitios curiosos donde has comido o te han comido la polla!

¡Encuentro con el repartidor de la compra!
Tengo un contacto con el que solía quedar para comerle la polla en su coche cuando ambos salimos del trabajo, a veces, el me la comía a mi. Por mucho tiempo coincidimos en el turno, y acordábamos vernos cuando íbamos de tarde, yo salía a las 22 H de mi trabajo, que está fuera de Zaragoza y él a las 22:30 del suyo, quedábamos en una calle discreta cerca del CC Augusta, allí nos la pasábamos muy bien, aunque eran unos 10 o 15 min, antes de volver a nuestras casas y a nuestros compromisos familiares.
A partir de este año 2026 le cambiaron el turno y ya no coincidimos, pero siempre morboseamos por Telegram.
Hace unos días, en la mañana, me envía un vídeo donde se está pajeando dentro de un coche y me dice que está en el centro de Zaragoza, cerca de casa, que tiene que hacer la entrega de un mercado y está aparcado con el camión en una calle ciega, que si quiero ir a "sacarle la leche" me puse a mil con esa expresion, y casualmente estaba listo para salir, así que me dirigí a donde estaba, en 5 minutos estaba allí.
Efectivamente, estaba en su jornada laboral, en el camión de un conocido supermercado, cuando me vio, salió de la cabina, pude notar su polla erecta que se marcaba en el pantalón de uniforme, eso me puso más cachondo aún, nos fuimos hacia la parte trasera, abrió la puerta, subimos, y cerró a medias para que entrara algo de luz. Inmediatamente se sacó la polla, ya estaba dura como una piedra, tenía un ratillo masturbándose, así que yo continúe el trabajo, primero con mis manos, y luego con mi boca, al principio lamidas cortas y luego, tragarmela toda, con movimiento regular de entrada y salida con succión, una delicia, decía él, después de un rato, corto la verdad, me dijo que estaba a punto así que paré, me incorporé, y lo bese, se dejó. El es un tío muy masculino, grande, tatuajes y buena polla.
Cuando se calmó, volví a bajar y de rodillas otra vez, pude seguir disfrutando de aquella polla que estaba a punto de explotar, cuando amenazaba con correrse yo paraba y lamía sus huevos, para volver suavemente a su capullo y tragármelo una vez más hasta que ya no pudo más y sin avisar se corrió, lo hizo en mi boca y con unos gemidos que no le había escuchado antes, se escurrió bien la polla, descansó unos segundos y salió del camión, me indicó que no había nadie, que podía salir, al estar sobre el asfalto pude escupir todo su semen y limpiarme un poco la boca. Nos despedimos, yo salí de la calle ciega, pasaba poca gente y volví a casa más cachondo para hacerme un pajote recordando la experiencia. Desde entonces hemos quedado una segunda vez, dentro del camión, entre tomates y lechugas.
El próximo día que te apetezca desayunar o merendar, avisa que yo te lo llevo 😉
 
El más curioso fue en una oficina de trabajo estando de guardia fue buena noche jajaja
 
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