Siempre he tenido la fantasía de alguien que me abra la puerta de su casa, totalmente a oscuras, y deje una silla en el recibidor, yo entro, cierro y me pongo de rodillas frente a la silla. El viene, se sienta, le hago una mamada hasta el final, cuando acabemos los dos nos levantamos, el se va a un cuarto y yo salgo de la casa. Sin vernos y sin hablar una sola palabra.