Voy a dividir la anécdota en dos partes:
Primera parte: cuando la conocí
Cuando empecé con mi ex, ella venía de una vida bastante “tranquila” sexualmente hablando: solo había tenido un novio formal y se había acostado con otro chico antes que él. Yo fui su primer polvo de verdad en esa nueva etapa de libertad sexual, la etapa en la que ya tenía claro que quería probar un montón de tíos.
Y tuve suerte: fui el primero de esa lista y, además, tenía la polla más grande que había visto hasta ese momento. Mido 1,69, soy pequeñito, y en comparación parece todavía más grande. No es algo descomunal, unos 18 cm y pico, pero sobre todo es muy gorda.
La sensación era brutal. Ella flipaba cada vez que la veía, me comparaba constantemente con los otros dos con los que había estado y con los nuevos que se iba follando, eso me ponía como una moto. Me sentía el puto rey del mundo.
Segunda parte: el reencuentro después de 5 años
Muchos años después (casi 5) de separarnos (no duramos ni unos meses de rollo), volvimos. Esos 5 años para ella fueron una época bastante guarra: muchas pollas, muchas experiencias.
Una noche, mientras follábamos, le pedí que me contara algo de esos tíos. No destacaban muchos tíos, pero hubo dos que se quedaron grabados en su cabeza y que sacó varias veces:
- El "23 cm"
Un pavo que literalmente se presentó diciendo “me mide 23 cm reales” y ya con eso la tuvo babeando. Según ella, la primera vez que se la sacó flipó muchísimo con la longitud. Eso sí, luego no podía meterla entera (le dolía demasiado) y casi no repitieron, además de que dice que era un aburrido fuera de la cama.
- El "berengena"
Este no lo tenía especialmente largo, pero tenía una polla grotesca: muy gorda, sobre todo en la base, con una forma exagerada que ella describía como “una berenjena deforme”. Dice que nunca había gritado tanto en su vida como con él… pero el tío era un capullo integral y nunca más volvieron a quedar.
En resumen:
Ella siempre decía que “no le gustaban esas cosas tan extremas” o que “no le molaban pollas demasiado grandes” porque le dolía, pero la realidad es que poco bien poco se lo tuvieron que currar esos pollones para ponerla a 4. Yo, en cambio, me lo tuve que currar bastante más para conquistarla.
Y el remate: cuando volvimos, la muy cabrona tuvo los cojones de decirme que “me recordaba más grande”. No te jode… Normal, después de haberse pasado 5 años probando monstruos, claro que la percepción cambia.
