De la fantasía a la realidad... 2a parte.

nos2dos

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7 Ago 2023
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Mi mujer se queda en la cama. Recuperando el aliento.
Nuestro invitado recién la ha hecho suya.
Con mirada caliente, traviesa y cómplice, me muestra con las piernas abiertas, cómo por su vulva asoma un hilo de semen, del que tiene llena la vagina.
Llena por primera vez de una verga ajena.
Me acerco a ella para besarla mientras acaricio su vulva húmeda, más húmeda que nunca. Ella se estremece. Sigue muy excitada y no es para menos: acaba de probar una verga nueva.
Nuestro invitado recupera el aliento sentado en la cama, se excusa, y se dirige al servicio sanitario.
Me pongo de pie, frente a mi mujer, justo donde instantes antes se encontraba nuestro invitado, cogiéndola. Me acerco.
- Espera - me dice. - Déjame darme la vuelta.
Se coloca boca abajo. La almohada bajo su cadera, queda ahora en su vientre. Sus deliciosas nalgas quedan frente a mi, me aproximo para penetrarla.
La tomo por la cintura, y le doy mi verga. Suave, despacio, sintiendo su cálida y húmeda vagina, sabiendo que acaba de ser llenada por un pene ajeno. Me excita saber que apenas hace instantes ese lugar era tomado por nuestro invitado, y que buena parte de la humedad es el semen con que la llenó.
El morbo de lo sucedido aumenta la emoción, la excitación. Aún así, trato de mantener la calma, de retrasar mi placer.
Nuestro invitado regresa, se acerca a nosotros. Está completamente desnudo. Sorprendentemente, tiene una nueva erección.
Mi mujer lo observa, le hace una seña para que se acerque.
Ella voltea hacia mí, sonriendo. Yo asiento, ella puede hacer lo que guste. No deja de sorprenderme un poco su iniciativa, pero me queda claro que está muy excitada con la experiencia.
- Quiero chupárselo –me anuncia. ¿Puedo?
- Puedes hacer lo que quieras – le respondo.
Él se acerca. Ella eleva un poco el torso, se apoya en su antebrazo izquierdo, y con la mano libre comienza a acariciar los testículos de nuestro amigo. Lo hace con suavidad, alternando la palma de la mano y la punta de los dedos. Luego toma el pene, acerca el rostro y comienza a lamer suavemente el glande. Luego lo introduce en su boca, lo saca, lo recorre completo bajando hasta los testículos, y ahora es esa zona la que recorre con su lengua.
Ahora es su boca la que prueba por primera vez una verga nueva.
Yo sigo penetrándola por detrás, pero con lento ritmo para no perderme el espectáculo de la deliciosa mamada que le está dando a nuestro invitado. Humedezco mi pulgar, y comienzo a acariciar su ano. Siempre tenemos a la mano gel lubricante para esos juegos. Coloco suficiente en mi pulgar, y la caricia se convierte en penetración. Con suavidad, mi pulgar entra en su ajustado recto. Ella gime, tanto como le permite hacerlo la verga ajena que tiene en la boca. Sigue en lo suyo. Y yo en lo mío: mi pulgar hace suaves movimientos circulares en el ano, que responde con suave dilatación. Ella sabe cómo hacerlo, ella lo disfruta. De pronto, ella voltea, me sonríe, y pregunta:
- ¿Quieres hacérmelo por allí, ahorita?
- No -le respondo. - Te estoy preparando para que él te lo haga.
La idea me llegó de repente, y me calentó demasiado. Y no es algo nuevo para nosotros. Lo que si es nuevo es que otro la tome analmente.
Y le pregunto, aunque sé la respuesta: - Amigo, ¿te la coges por el culo?
Nuestro invitado se sorprende un poco. Me mira y responde: - ¡Claro que si, he soñado con eso!
- ¿En serio, lo has soñado? le pregunta mi muer, riéndose. Luego lo besa con pasión, mientras le sigue acariciando la verga y los testículos. Ella se baja de la cama, se pone de pie. Le sonríe mientras extiende su brazo hacia él.
Lo toma de la mano y se dirigen al sofá de la sala contigua. Mi mujer se inclina boca abajo sobre uno de los amplios brazos del sofá más grande. Nuestro amigo se inclina. Acaricia de nuevo las nalgas de mi mujer, y de nuevo comienza a lamer el ano. Esta vez con fuerza, buscando penetrar con su lengua. En uno o dos minutos se observa algo dilatado ya. El se pone de pie, y sabiendo lo que necesita, me acerco.
Le paso el lubricante y él se embadurna con habilidad el pene. Se coloca en posición. La altura es perfecta, la dilatación del ano no es mucha todavía, pero es suficiente. Nuestro invitado coloca su glande en el ano de mi mujer, empujando gentilmente, sin prisa. En algunos segundos más, ha entrado al rico rincón. Ella coloca su mano en el bajo vientre de él, para controlar la penetración. Sigue avanzando, y cuando ha metido casi la mitad de la extensión de su pene, ella lo detiene.
- ¡Hasta allí, cógeme metiéndolo hasta allí. Muévete despacio, yo te diré cuando puedas meterlo más.
Nuestro invitado sigue al pie de la letra las indicaciones. Recorre su pene hacia atrás. Tres o cuatro deliciosos segundos, luego hacia adelante, hasta donde le dijo mi mujer. Media verga recorriendo con suavidad el culo de mi mujer. La tiene tomada por las nalgas. Su rosto refleja el inmenso placer que siente. Al sacar su pene un poco, agrega lubricante, y vuelve a meter. Empieza a ser más fácil.
- ¡Aaaah, qué rico culo. No puedo creer que estoy haciendo esto. No puedo creer que ya te cogí, y ahora te estoy cogiendo el culo. - dice nuestro invitado.
- ¡Siiii! -le responde ella. Soy tuya, cógeme, cógeme el culo y también llénalo con tu leche. Hoy soy tuya.
Mi mujer da nuevas indicaciones:
- Ahora si, despacito, mételo más.
Él sujeta las nalgas, las abre tanto como puede, y avanza. Esta vez el recorrido es completo. Mi mujer retira su mano del bajo vientre de nuestro invitado. Tiene su verga completa dentro. Su culo ensartado. Sigue moviéndose con suavidad pero con más rapidez.
- ¡Qué ricooo, que rico culo! No voy a aguantar mucho, esto es demasiado rico. - anuncia nuestro amigo.
Mi mujer gime, tiene su mano acariciando con rapidez su propia vulva. Sabe disfrutar el anal.
- ¡Siii, coge mi culo, cógeme, cógeme, cógeme y no te detengas! - Termina cuando quieras, ¡lléname el culo con tu leche!
Sin soltar un sólo momento las deseadas nalgas, sigue penetrándola mientras las masajea, las aprieta, las acaricia. Sin duda está disfrutando al máximo. Tampoco pierde detalle de su penetración: contempla extasiado la invasión de su pene en el ano de mi mujer. En momentos se detiene. Ya la dilatación del ano le permite retirarse por completo, y cuando el esfínter comienza a cerrarse, vuelve a introducir su pene. Más lubricante, y ya todo resulta mejor: ya penetra con facilidad el ano, y todo el pene entra en el recto. Lento, a veces un poco más rápido.
El "jueguito" es por demás excitante para él y mucho más para mi, que contemplo eso como hipnotizado. Verdaderamente disfruta la cogida que le está dando a mi mujer.
Los gemidos de ambos llenan la habitación. Mi mujer casi grita y se estremece, está alcanzando un orgasmo más. Masturbarse mientras tiene el recto lleno de verga ajena ha sido un enorme estimulante para ella, sin duda.
- ¡Aaah, que nalgas, qué culo tan rico! ¡Te estoy cogiendo, eres mía, tus nalgas son mías, tu pucha fue míaa!!
- ¡Aaaaaah, aaaaah, qué rico, qué ricoooo! ¡Ahora si, ahora si termina cuando quieras! ¡Soy tuya, mis nalgas son tuyas, mi culo es tuyooo!
- ¿Quién te tiene ensartada, quién tiene su verga completa metida en tu culooo?
- ¡Tuuu, porque mi culo es tuyoo!!
Nuestro invitado acelera el ritmo, suena fuertemente el choque de su vientre contra las nalgas, las ha soltado para sujetarla por la cintura y penetrarla con más rapidez.
- ¡Aah, toma mi leche, te voy a llenar el culoo!
- ¡Siii, llénalo, mis nalgas y mi culo son tuyoos!
Nuestro invitado se estremece, acomete con fuerza y con toda la verga dentro del culo eyacula nuevamente dentro de ella. Pasa el instante más rico. Se quedan quietos.
Respiran, agitados.
Todavía con la verga completamente dentro del culo de mi mujer, se apoya con suavidad sobre ella. Le besa la espalda.
- Gracias, gracias. Esta está siendo la mejor tarde de mi vida, gracias.
- Gracias también a tí -le responde mi mujer. -Haces todo muy rico.
-¿Te gustó como te lo hice también por aquí?- pregunta nuestro invitado, mientras le aprieta las nalgas. Todavía con todo su pene en el culo de mi mujer.
- Si. Al principio me dolió, pero ahorita ya no- le dice riéndose.
Yo los escucho, como hipnotizado. Él se estira un poco para acercar su rostro al de mi mujer. Le alcanza la boca con la lengua. Ella la recibe e igual usa la suya.
Él se incorpora lentamente. Con suavidad, retira su pene del rico rinconcito donde aún se envuelve.
Yo estoy a punto de explotar. Me acerco. Veo su ano dilatado, lleno de semen, comenzando a cerrarse. Abro sus nalgas recién usadas. Meto mi pene en su rico culo, recién cogido por otro. Está tibio, húmedo, lleno de semen ajeno. Mi mujer aprieta un poco. No resisto. Tanta excitación acumulada me hace explotar cuando apenas terminaba de penetrarla. Un poderoso orgasmo me asalta.
Me tumbo sobre el sofá, y ella hace lo propio, dándose vuelta. Se sienta en mis piernas.Tomo una de sus manos, la acerco a mí y la tomo por el rostro, para besarla.
- Esto ha sido muy rico, -le digo.
- Si, mucho, mucho muy rico- me responde. -¿Te gustó lo que viste, te gustó verme con él?
- Más de lo que pude haber imaginado.
- ¡Ay, no puedo creer lo que hicimos! - Me dice.
Vuelvo a besarla.

¿Misión cumplida? Casi...
 

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