Queridos lectores.
Quería darles las gracias, de corazón, por haber acompañado a Rubén hasta este punto. Saber que hay alguien al otro lado, sintiendo y pensando con tus personajes, es la mayor motivación que existe.
También quiero aclarar, con todo respeto y cariño, que este es el final de la historia.
Sé que muchos esperaban una venganza, un giro final donde Rubén se alzara o Edgar cayera. Entiendo ese deseo profundamente humano de equilibrio moral. Sin embargo, mantenerme firme en este final era una obligación para con la historia que escribí. Desde el principio, esta fue una exploración de la caída, de la traición desde todos los ángulos, y de cómo algunas heridas son tan profundas que solo tienen una salida. Rubén no murió de cáncer; murió de la verdad.
Gracias, de nuevo, por haber estado aquí. Un abrazo fuerte a cada uno.