Desde el embarcadero de la islita, nos movimos en un carruaje, seguido por una carreta mas rustica que llevaba nuestros baules y mi caja de sombreros, de los que se encargaban dos sujetos se aspecto siniestro, vestidos con pantalones bombachos, blusones y chalecos. Llegamos a una posada, donde nos recibieron, y nos indicaron una bonita habitacion con vista al Egeo, y todo parecía indicar que Lucio sabia a donde se dirigía, y que nos estuvieran esperando…y cuando se lo dije, solo respondió: “este es un lugar que me recomendó…un amigo”…yo pensé: “quien puede recomendar algo que esta a miles de kilómetros de distancia?”…pero como sabría después, mi marido tenia amigos muy especiales, pero también le dije, una vez que nos instalamos, y abrimos los baules: “Lucio…estoy menstruando…no es nada malo, pero…yo quiero hijos”, y me dio una respuesta extraña: “no te preocupes Betina…de una manera u otra ya van a llegar”, y me dejo pensando: “que quiere decir de una manera u otra?”
Disfrutamos de esos varios días de “inactividad”, caminando al sol y descansando, lo que realmente necesitábamos, pero no había mucho que ver en la islita, y al quinto día yo ya estaba nuevamente desnuda y abierta de piernas sobre una cama maravillosa, enorme y mullida, con un cabezal de barras horizontales, que resulto ser…muy practico, y Lucio se dedico otra vez a la tarea de cogerme, dándome toda la pija que yo estuviera dispuesta a aceptar, y como al parecer nunca se cansaba, yo lo dejaba hacer, hasta que la que estaba agotada era yo…y le pedía por favor que me soltara. En una de esas sesiones, me dio mas lecciones…de pronto y sin ningún aviso, me hizo abrir la boca…y me hizo comer la pija…senti un sabor acre y extraño, algo salado, mientras aquella…cosa, dura y tensa se metía hasta la garganta, pero segui sus consejos, y muy obediente le hice caso…respire por la nariz y comencé a chuparla, con fuerza, y descubri que la succión le resultaba muy placentera, sobre todo en la cabezota redonda y colorada de su pija, que se enrojecia aun mas y se ponía muy hinchada…y el dijo: “Betina…no hagas eso…me vas a hacer…”, yo se la había agarrado, con una mano, luego con la otra, fue maravilloso sentirla…con esa piel tan suave, llena de protuberancias venosas…estaba a punto de decir un chiste: “Sr. Mendez…su pija me gusta mucho ahora que la conozco bien”, pero me la saque de la boca y lo mire, el se la agarro y la sacudió un par de veces, y “ups”…lanzo tres chorros espectaculares de su semillita lechosa…en resumen: tres lechazos que impactaron en mi cuello y en mis pechos…yo reaccione con un: “Lucio!!!...que asco!!!” al imaginar que hubiera sucedido si aun la tenia en la boca…pero a el no le importo, y me hizo una revelación increíble. “por dios Betina…como me gusta acabarte en las tetas…pero a mi me gustaría hacértelo en la boca…la próxima vez, voy a enseñarte a tragár”
“no Lucio…eso es…asqueroso…no quiero…y espero que dios no te haya oído decir eso”
“shhh…vas a querer Betina, porque debes ser obediente”
“esta bien Lucio…pero solo una vez”
Lucio gano…me converti en una especialista en tragar lechazos, luego de unas primeras veces complicadas, donde escupi todo, hasta que sencillamente, comencé a tragar…con todas sus variantes: sobre la lengua, dentro de la boca, o en la garganta para que pasara todo directamente al estomago…y me repetía: “ como puedo ser tan pecaminosa?...de verdad necesito ir a confesarme”
Y comencé a nombrar las cosas por su nombre: una acabada era una acabada y un lechazo era un lechazo, a mi maridito no le gustaban los eufemismos, y cuando me pidio que me pusiera en cuatro patas lo entendí perfectamente, me dijo que me tomara del barral de la cama, y me monto como si fuera la yegua “Nany”
Hasta que llego aquella mañana memorable…Lucio se levantaba temprano…y solía salir dejándome dormida, y no me importaba a donde iba mientras me dejara descansar. De pronto entro en la habitación…me despertó y me obligo a sentarme en la cama…”van a traer el desayuno a la habitación” me dijo…y me dio un beso muy…obsceno, eso me encendio, y graciosamente acepte ponerme en cuatro patas cuando me lo pidió, me indico que me tomara del barral “y que no me soltara”, luego levanto mi camison y lo enrrollo prolijamente en mi cintura, dejándome con el trasero a la vista en dirección a la puerta, a pesar de estar dispuesta a disfrutar de una cogida mañanera antes del desayuno, me senti muy expuesta y le dije a Lucio: ”no dejes que el camarero me mire”
“Betina…cuando llegue el camarero va a mirar lo que haya que mirar”
No termino de decirlo cuando la puerta se abrió…mi reacción instintiva fue la de moverme para cubrirme, pero…yo obedeci…no me solté del barral…entro alguien…el camarero, lo vi de reojo mientras acomodaba la bandeja con el desayuno en la mesita de noche, y dije: “Lucio?”…como respuesta oi un “shhhh” y la puerta que se abría…mi marido se fue, dejándome sola con un extraño.
El extraño era un griego enorme que atendia el comedor, con el pelo renegrido y un raro bigote con forma de manubrio, que se llamaba o le decían “Anders”, senti un “fru-fru” de ropa, y note que se subia a la cama por detrás mio, mi cerebrito afiebrado alcanzo a procesar la pregunta: “será posible que pase lo que esta a punto de pasar?”…la respuesta fue me metieron una pija dura como un poste, de un solo golpe, y con un empujón que me hizo chillar, pensé: “por dios…que pija tiene este griego”, y luego casi grite: “despacio cretino…despacio…me vas a desfondar griego hijo de mil p…” pero, no me entendio o no le importo lo que yo decía, me tomo por las caderas, y me monto como un salvaje del Egeo…durante varios minutos yo solo vi estrellitas mientras me sacudia, y me clavaba con estocadas inmisericordes, deje de quejarme, y como una estupida comencé a repetir: “mas…griego…mas…dame mas” y cuando acabo, fue como si el lechazo me empujara hacia adelante, y le pedí…casi le rogué: “no me dejes así…condenado griego…haceme acabar como la promiscua que soy”. Y Anders, cumplió…volvió a montarme, y me sacudió con fuerza hasta que casi perdi el conocimiento…pero senti que se ponía los pantalones, y que salía…y a los pocos minutos entro Lucio…
Mi maridito nunca imagino que podía tener una esposa con tal capacidad para hacerse la tonta…cuando entro, yo estaba recostada lánguidamente en la cama mordisqueando una tostada, y como el aparentaba ser aun mas tonto que yo…le pregunte: “Lucio…que fue eso?”…y rápidamente le dije: “ya se lo que fue querido…quise decir…porque paso?...cristo…si deseabas eso, solo tenias que pedírmelo…porque no lo hiciste?”
Y Lucio respondió: “querida…veo que bajaste de nivel la invocación…en lugar de dios dijiste cristo”
“Lucio!!...no es momento de chistes…nos estábamos divirtiendo bastante…y el matrimonio puede terminarse ahora mismo”
“Betina…supuse con toda lógica que me dirias que no”
“Lucio querido…cuantas veces te dije que no?...yo debo acostumbrarme a que vos mandas y yo solo obedezco…y si tengo algún reparo…carajo, siempre tengo reparos y siempre digo que si…”
“querida…que raro diciendo palabrotas”
“me sacas de quicio Lucio…queres saber una cosa?, espero que lo hayas disfrutado, sobre todo si pudiste oírme chillar, porque a mi me gusto…mucho…y
te mereces que te diga una cosa…el griego tiene una pijota de aquellas, y no me molestaría probarla otra vez…pero, a vos no te gustaría estar acá cuando suceda?...no lo digas…claro que te gustaría…solo tenes que acercar ese sillon a la cama y quedarte allí, mientras Anders me somete…estas de acuerdo?”
Hubo varios desayunos mas, en la habitación, y siempre los trajo Anders, yo me aferraba al barral, mientras Lucio disparaba unos lechazos descomunales, al observar como me cogía el griego, luego cuando el camarero se retiraba, mi esposo continuaba donde el balcanico había dejado…y las erecciones durísimas que tenia compensaba sobradamente la “enorme” diferencia de tamaño con el empleado de la posada. Como no podía ser de otra manera, Lucio pergeño una variante, una mañana se fue, y regreso…generalmente cuando hacia eso me avisaba que enviarían el desayuno, lo que significaba que había acordado con el camarero el permiso para que me cogiera, pero esta vez lo hizo con un carboncillo en la mano…me ordeno que adoptara la posición, me aferre al barral y rápidamente comencé a mojarme, y el olor a hembra en celo impregno la habitación, y casi seguro lo estarían percibiendo en Creta…y Lucio escribió algo con el carboncillo en mis nalgas, acomodo el sillon, se sento y espero…y cuando entro Anders, dejo la bandeja, pasaron unos segundos y de reojo vi como tomaba un “rulo” de manteca que siempre servían en el desayuno, se subió a la cama…y lo uso para embadurnarme, todo el trasero…especialmente el orificio tan privado…y tan prohibido…y me cogio el culo sin compasión…me metió toda esa enorme barra de carne…hasta que sus pelotas comenzaron a golpear mi entrepierna…y por eso grite, brame, y chille como una condenada, pero no solté el barral, y el griego no me soltó tampoco, cabalgo sobre mi como un jinete del apocalipsis destozandome el ano, pero a medida que dejaba de gritar y comenzaba a lloriquear como una niñita comencé a sentir que cuando Anders empujaba y el ano se me abría…el placer me invadía…y cuando me acabo dentro del recto me senti muy libidinosa, puerca y terriblemente lasciva…algo que jamás, jamás iría a perdonar mi confesor…me derrumbe en la cama con el culo partido y todo abierto, Anders se fue, y Lucio considero prudente no tocarme para que pudiera recuperarme…y ese día no bajamos a almorzar…ya había superado la vergüenza de ver a Anders sirviendome el almuerzo o alcanzandome el pan…pero ese día…no me podia sentar.
La mejor secuencia de mi luna de miel continuo de esa manera, con Anders cogiéndome…”convencionalmente”, o dándomela por el culo, según el pedido que dejaba Lucio escrito en mis nalgas, y también tuve algunas visitas de alguien con un vientre prominente, y un ligero aroma a aceite…con una pija bastante corta, que quizás no alcanzara mas profundidad porque su panza chocaba contra mis muslos, pero…que era muy gruesa…y, que resulto ser el cocinero de la posada…pero aun faltaba algo mas…
Una mañana me puse un bonito vestido, un sobrero, y tome mi sobrilla, y le dije a Lucio que me acompañara al embarcadero donde estaba la oficina de telégrafos
para despachar un telegrama a mi mama…el acepto, pero me dijo que antes iríamos a otro lugar. Mientras el leía indicaciones en un trozo de papel, llegamos frente a una casa muy modesta pintada de…blanco…allí, me dijo que aguardara, el llamo, y salió una mujer muy vulgar, con el pelo mugriento cubierto por un pañuelo, y vestida con una falda larga, una blusa y un delantal, todo, muy sucio…hablaron y no pude oír que se decian…la mujer alargo una mano y Lucio puso unas monedas en ella, luego me hizo una seña y yo me acerque con mi mejor cara de no comprender nada de lo que estaba sucediendo…
Aquella bruja me tomo de un brazo y me metió dentro de su casa, llena de humo como si fuera una choza, y a pesar de mis quejas me arrojo sobre un camastro maloliente, perdi de vista a Lucio y aparecieron dos chicas muy jovencitas, vestidas de la misma manera que la mujer, y entre las tres comenzaron a quitarme el vestido…yo me resisti, pero no pude oponerme a tres griegas desesperadas por desnudarme…la cosa no dejaba de tener cierto morbo por lo indecente e inapropiado pero, yo suponía que de pronto apareceria Lucio, riéndose por la bromita, pero no…la griega dijo algo sobre mi vestido…y lo dejo a un costado…las chicas me arrancaron la ropa interior, y yo quede desnuda sobre un camastro, dentro de una casa sórdida con tres personajes aun mas sórdidos…
Cuando sali, con mi hermoso vestidito todo sucio y algunas puntillas arrancadas, el sonriente Lucio me aguardaba frente a aquella choza, el sabia, por haberlo pergeñado, lo que había sucedido, pero desconocía los detalles…le dije: “me vendiste Lucio…sos un condenado pervertido”
“en realidad no te vendi querida…técnicamente no…porque yo fui el que pago, y aun no se si debo arrepentirme o no por haberlo hecho”
“no creo que vayas a arrepentirte…me usaron Lucio, como a una cualquiera, y no te imaginas lo que me hicieron”
“creo que lo se…porque yo se lo pedí”
“Lucio…sos un puerco libidinoso, y no tenes limites…voy a contarte todo en la posada…pero antes, voy a enviar ese telegrama”
Cuando le conte a mi marido con todo lujo de detalles mi experiencia con las campesinas adictas a Safo, se desato su instinto paleolitico…se excito tanto que me dio una cogida memorable, la mejor de toda la luna de miel…con algo parecido a un poste telegrafico, que se le puso tan duro e hinchado, que cambio a un color amoratado, y hasta le dolía, y el pobrecito gemia cada vez que se lo tocaba…y debo que decir que disfrute al apretarlo, solo para oírlo gimotear como una niñita.
Pero esa extrema excitación no solo se debió a saber como la mujer sucia se apodero de mis pechos y, que mientras los amasaba y apretaba hasta casi hacerme rugir por el dolor, aprovechaba mi boca abierta para introducir su enorme lengua dentro de la mia, recorriéndomela por completo…en algún momento comencé a succionar y yo misma me comi esa lenguota…mientras que al mismo tiempo las dos chiquitas se ocupaban de mi entrepierna…con mucha habilidad, y usando un aceite y una navajilla, me la rasuraron completamente…”al parecer, Lucio, estas gentes no conocen el jabón”…y durante todo el tiempo que estuve allí, me lamieron la rajita pelada con todo su contenido, haciéndome acabar tantas veces, que termine hablando incongruencias como si fuera una idiota”. Lucio estaba encantado y feliz con mi “conchita pelona” y decidí que valía la pena esforzarme para que el pudiera disfrutarla, antes de que me lo pidiera expresamente y que yo debiera obedecerle…como ocurría siempre.
Luego de las aventuras de Lesbos, volvimos a las andadas, y entonces…yo volví al camarero y al cocinero…hasta que nuestra estadía en la isla llego a su fin, y emprendimos el regreso, desandando el camino, de manera mas calmada…Lucio me tuvo en exclusividad, y no dejo de cogerme, pero con menos frecuencia, yo deseaba un bebe, y se lo pedía continuamente, y el se vaciaba dentro mio, cada vez…En Paris…compre una maquinita de afeitar a hojillas, para Lucio, y otra para regalarle a mi papa…mi marido no pensaba renunciar a su clásica navaja, y a mi me aterraba que me afeitaran con eso…le dije: ”entonces Lucio…si te gusta que la tenga peladita como si fuera una bebita…debes comenzar a practicar con la maquinita, porque, es eso…o nada”…y antes de subir al barco…envie un telegrama anunciando nuestra llegada, y un mensaje: “regreso de Paris con un bebe”…que mi mama comprendería…porque estaba embarazada.
Mi medico lo confirmo…estaba preñada…el buen doctor puso cara fruncida cuando noto que mi pelambre había desaparecido, y simplemente le dije: “ es por una cuestión de higiene”. Nos instalamos en el palacete, aquel del baldaquino…y como lo supe luego, Lucio se lo compro a su amigo, con su misma dotación de mucamas, cuatro de ellas, y entonces, yo…me apresure a instalar a mi querida asistente, la del besito en el cuello, como gobernanta de la casa. Las mucamas habían hecho servicio completo para mi marido y sus amigos, antes de casarnos, y no me molesto de ninguna manera que el continuara disfrutando de ello si lo deseaba, y para que lo supiera, le entregue a mi gobernanta, sin mucha ceremonia, y ella se encargo de explicarle, que en aquel “harem”, yo tendría siempre la prioridad…pero Lucio tenia otras ideas mas interesantes.
Como esposa, muy obediente…unos meses después de que naciera nuestro primer hijo, me deje atar al baldaquino, con mis ojos vendados…mi marido inauguro la costumbre de ofrecer a sus amigos a las mujeres de la casa, y entre ellas yo era el bocado especial, y a pesar de no poder verlos, las mucamas, mi gobernanta y yo, aprendimos a reconocerlos por sus voces, y lo mas divertido y obsceno a la vez, fue lo de relacionar sus voces con sus atributos. Para esa época había renunciado definitivamente a confesarme…Lucio tenia razón, si lo hubiera hecho, toda la feligresia se hubiera enterado de nuestras costumbres, tan…disolutas, y entre ella se contaba mi mama, pero también supe por mi marido, que el tenia un plan, y que me necesitaba, con toda la experiencia de mi entrenamiento, y de mi obediencia…acepte obedecer cuando me conto los detalles del plan, porque no solo me beneficiaria, sino que además, también me divertiría.
Dentro de la familia Mendez, ardía una interna feroz…el jefe de la misma, el papa de Lucio, lo prefería como su heredero, pero sus dos hermanos sin hijos, influenciados por sus esposas, no estaban dispuestos a aceptarlo así como así…y la solución resulto ser tan sencilla como eficaz…Iniciamos lo que entre nosotros dos denominamos “las noches de Mendez”…lo llame, e invite al Mendez mayor a que me visitara en una hora totalmente inconveniente, aclarándome que estaría solita, salvo, claro esta por las mucamas, y abandonada por mi cruel esposo, que se había marchado para…ni siquiera alcanzo a interesarse por el motivo…a los cinco minutos estaba en el palacete, en donde lo hice recibir por las chicas, vestidas con su delantal festoneado con puntillas y sus cofias…y nada mas. El viejo lascivo se pesco una calentura feroz mientras le servían bebidas y canapes, y manoseaba a las mucanas, hasta que la gobernanta lo acompaño a mi habitación en donde yo ya estaba atada al baldaquino, sin venda en los ojos, abierta de piernas y con mi conchita completamente afeitada…Me cogio con un deseo animalesco, asegurándome que deseaba hacerlo desde que me había visto por primera vez, lo cual era absolutamente cierto, y que yo había reconocido por sus miradas, sus piropos algo subidos de tono, y su costumbre descontrolada de apoyarse contra mi cuerpo cuando mi suegra no lo estaba observando. Aguanto solo cinco noches, porque hice todo lo que me pidió, como una señora obediente, e incluso acepte cuando quiso que me acompañara alguna mucamita…y yo le entregue a Lucio el documento firmado por mi suegro, donde se le otorgaba todo el control de las empresas Mendez, los hermanos aceptaron la orden del padre como era costumbre en ese entonces, mis cuñadas fruncieron el ceño ante la derrota, y eso fue todo.
El epilogo fue cruel con los Mendez…las enfermedades barrieron con todos ellos, incluido mi querido Lucio…yo tuve cuatro hijos, el primero era de Anders, lo que supe con solo verlo…solo le faltaba el bigotito de manubrio…dos eran de los amigos de mi esposo, y nunca pude saber de quien era cada uno…y el ultimo, por fin, fue de el…una hermosa niña a la que le di el nombre de Lucia, pero los criamos a todos como si fueran del único padre, quien hasta el ultimo momento también se divirtió mucho, y yo, casi siempre comparti esas diversiones…que incluían a la gobernanta, las chicas que trabajaron en casa, otras que el o yo conocíamos, y hasta mi amiga Maria Ines, a la que le encajaron un marido…joven…adinerado…y con mas cuernos que la cabeza de ciervo que tenían en la sala de armas de su propia estancia.
Yo herede todo…mis tres hijos varones se ocuparon de conducir los negocios y las estancias, y yo solo las visitaba porque no me gusta el campo…solo para cabalgar…sobre alguno de los peones, aunque con mucha mas discreción, para no avergonzar a mis hijos. Si lo sabían ellos callaban, pero mi hija era la única que estaba al tanto de mis…actividades y de mi historia…con ella viajábamos mucho y aproveche para enseñarle tambien…muchas cosas…hasta que finalmente en Rio de Janeiro, encontramos a una elegante mujer muy sofisticada, que resulto ser, aquella camarera que Lucio se había cogido delante mio, en el barco…y que tenia una no menos elegante y sofisticada casa de putas en Rio. Con mi ayuda…la dejo funcionando, y ella se instalo en mi ciudad…en otro palacete que yo misma adquiri, y con muchas habitaciones en las que instale camas enormes con baldaquinos…
Yo regrese a mi casa, en donde me acomode como si fuera una vieja abeja reina, mientras mis hijos acrecentaban mi patrimonio, y mi hija iniciaba su entrenamiento, junto a la antigua camarera, y el resultado de todo eso…es parte de otra historia.
Disfrutamos de esos varios días de “inactividad”, caminando al sol y descansando, lo que realmente necesitábamos, pero no había mucho que ver en la islita, y al quinto día yo ya estaba nuevamente desnuda y abierta de piernas sobre una cama maravillosa, enorme y mullida, con un cabezal de barras horizontales, que resulto ser…muy practico, y Lucio se dedico otra vez a la tarea de cogerme, dándome toda la pija que yo estuviera dispuesta a aceptar, y como al parecer nunca se cansaba, yo lo dejaba hacer, hasta que la que estaba agotada era yo…y le pedía por favor que me soltara. En una de esas sesiones, me dio mas lecciones…de pronto y sin ningún aviso, me hizo abrir la boca…y me hizo comer la pija…senti un sabor acre y extraño, algo salado, mientras aquella…cosa, dura y tensa se metía hasta la garganta, pero segui sus consejos, y muy obediente le hice caso…respire por la nariz y comencé a chuparla, con fuerza, y descubri que la succión le resultaba muy placentera, sobre todo en la cabezota redonda y colorada de su pija, que se enrojecia aun mas y se ponía muy hinchada…y el dijo: “Betina…no hagas eso…me vas a hacer…”, yo se la había agarrado, con una mano, luego con la otra, fue maravilloso sentirla…con esa piel tan suave, llena de protuberancias venosas…estaba a punto de decir un chiste: “Sr. Mendez…su pija me gusta mucho ahora que la conozco bien”, pero me la saque de la boca y lo mire, el se la agarro y la sacudió un par de veces, y “ups”…lanzo tres chorros espectaculares de su semillita lechosa…en resumen: tres lechazos que impactaron en mi cuello y en mis pechos…yo reaccione con un: “Lucio!!!...que asco!!!” al imaginar que hubiera sucedido si aun la tenia en la boca…pero a el no le importo, y me hizo una revelación increíble. “por dios Betina…como me gusta acabarte en las tetas…pero a mi me gustaría hacértelo en la boca…la próxima vez, voy a enseñarte a tragár”
“no Lucio…eso es…asqueroso…no quiero…y espero que dios no te haya oído decir eso”
“shhh…vas a querer Betina, porque debes ser obediente”
“esta bien Lucio…pero solo una vez”
Lucio gano…me converti en una especialista en tragar lechazos, luego de unas primeras veces complicadas, donde escupi todo, hasta que sencillamente, comencé a tragar…con todas sus variantes: sobre la lengua, dentro de la boca, o en la garganta para que pasara todo directamente al estomago…y me repetía: “ como puedo ser tan pecaminosa?...de verdad necesito ir a confesarme”
Y comencé a nombrar las cosas por su nombre: una acabada era una acabada y un lechazo era un lechazo, a mi maridito no le gustaban los eufemismos, y cuando me pidio que me pusiera en cuatro patas lo entendí perfectamente, me dijo que me tomara del barral de la cama, y me monto como si fuera la yegua “Nany”
Hasta que llego aquella mañana memorable…Lucio se levantaba temprano…y solía salir dejándome dormida, y no me importaba a donde iba mientras me dejara descansar. De pronto entro en la habitación…me despertó y me obligo a sentarme en la cama…”van a traer el desayuno a la habitación” me dijo…y me dio un beso muy…obsceno, eso me encendio, y graciosamente acepte ponerme en cuatro patas cuando me lo pidió, me indico que me tomara del barral “y que no me soltara”, luego levanto mi camison y lo enrrollo prolijamente en mi cintura, dejándome con el trasero a la vista en dirección a la puerta, a pesar de estar dispuesta a disfrutar de una cogida mañanera antes del desayuno, me senti muy expuesta y le dije a Lucio: ”no dejes que el camarero me mire”
“Betina…cuando llegue el camarero va a mirar lo que haya que mirar”
No termino de decirlo cuando la puerta se abrió…mi reacción instintiva fue la de moverme para cubrirme, pero…yo obedeci…no me solté del barral…entro alguien…el camarero, lo vi de reojo mientras acomodaba la bandeja con el desayuno en la mesita de noche, y dije: “Lucio?”…como respuesta oi un “shhhh” y la puerta que se abría…mi marido se fue, dejándome sola con un extraño.
El extraño era un griego enorme que atendia el comedor, con el pelo renegrido y un raro bigote con forma de manubrio, que se llamaba o le decían “Anders”, senti un “fru-fru” de ropa, y note que se subia a la cama por detrás mio, mi cerebrito afiebrado alcanzo a procesar la pregunta: “será posible que pase lo que esta a punto de pasar?”…la respuesta fue me metieron una pija dura como un poste, de un solo golpe, y con un empujón que me hizo chillar, pensé: “por dios…que pija tiene este griego”, y luego casi grite: “despacio cretino…despacio…me vas a desfondar griego hijo de mil p…” pero, no me entendio o no le importo lo que yo decía, me tomo por las caderas, y me monto como un salvaje del Egeo…durante varios minutos yo solo vi estrellitas mientras me sacudia, y me clavaba con estocadas inmisericordes, deje de quejarme, y como una estupida comencé a repetir: “mas…griego…mas…dame mas” y cuando acabo, fue como si el lechazo me empujara hacia adelante, y le pedí…casi le rogué: “no me dejes así…condenado griego…haceme acabar como la promiscua que soy”. Y Anders, cumplió…volvió a montarme, y me sacudió con fuerza hasta que casi perdi el conocimiento…pero senti que se ponía los pantalones, y que salía…y a los pocos minutos entro Lucio…
Mi maridito nunca imagino que podía tener una esposa con tal capacidad para hacerse la tonta…cuando entro, yo estaba recostada lánguidamente en la cama mordisqueando una tostada, y como el aparentaba ser aun mas tonto que yo…le pregunte: “Lucio…que fue eso?”…y rápidamente le dije: “ya se lo que fue querido…quise decir…porque paso?...cristo…si deseabas eso, solo tenias que pedírmelo…porque no lo hiciste?”
Y Lucio respondió: “querida…veo que bajaste de nivel la invocación…en lugar de dios dijiste cristo”
“Lucio!!...no es momento de chistes…nos estábamos divirtiendo bastante…y el matrimonio puede terminarse ahora mismo”
“Betina…supuse con toda lógica que me dirias que no”
“Lucio querido…cuantas veces te dije que no?...yo debo acostumbrarme a que vos mandas y yo solo obedezco…y si tengo algún reparo…carajo, siempre tengo reparos y siempre digo que si…”
“querida…que raro diciendo palabrotas”
“me sacas de quicio Lucio…queres saber una cosa?, espero que lo hayas disfrutado, sobre todo si pudiste oírme chillar, porque a mi me gusto…mucho…y
te mereces que te diga una cosa…el griego tiene una pijota de aquellas, y no me molestaría probarla otra vez…pero, a vos no te gustaría estar acá cuando suceda?...no lo digas…claro que te gustaría…solo tenes que acercar ese sillon a la cama y quedarte allí, mientras Anders me somete…estas de acuerdo?”
Hubo varios desayunos mas, en la habitación, y siempre los trajo Anders, yo me aferraba al barral, mientras Lucio disparaba unos lechazos descomunales, al observar como me cogía el griego, luego cuando el camarero se retiraba, mi esposo continuaba donde el balcanico había dejado…y las erecciones durísimas que tenia compensaba sobradamente la “enorme” diferencia de tamaño con el empleado de la posada. Como no podía ser de otra manera, Lucio pergeño una variante, una mañana se fue, y regreso…generalmente cuando hacia eso me avisaba que enviarían el desayuno, lo que significaba que había acordado con el camarero el permiso para que me cogiera, pero esta vez lo hizo con un carboncillo en la mano…me ordeno que adoptara la posición, me aferre al barral y rápidamente comencé a mojarme, y el olor a hembra en celo impregno la habitación, y casi seguro lo estarían percibiendo en Creta…y Lucio escribió algo con el carboncillo en mis nalgas, acomodo el sillon, se sento y espero…y cuando entro Anders, dejo la bandeja, pasaron unos segundos y de reojo vi como tomaba un “rulo” de manteca que siempre servían en el desayuno, se subió a la cama…y lo uso para embadurnarme, todo el trasero…especialmente el orificio tan privado…y tan prohibido…y me cogio el culo sin compasión…me metió toda esa enorme barra de carne…hasta que sus pelotas comenzaron a golpear mi entrepierna…y por eso grite, brame, y chille como una condenada, pero no solté el barral, y el griego no me soltó tampoco, cabalgo sobre mi como un jinete del apocalipsis destozandome el ano, pero a medida que dejaba de gritar y comenzaba a lloriquear como una niñita comencé a sentir que cuando Anders empujaba y el ano se me abría…el placer me invadía…y cuando me acabo dentro del recto me senti muy libidinosa, puerca y terriblemente lasciva…algo que jamás, jamás iría a perdonar mi confesor…me derrumbe en la cama con el culo partido y todo abierto, Anders se fue, y Lucio considero prudente no tocarme para que pudiera recuperarme…y ese día no bajamos a almorzar…ya había superado la vergüenza de ver a Anders sirviendome el almuerzo o alcanzandome el pan…pero ese día…no me podia sentar.
La mejor secuencia de mi luna de miel continuo de esa manera, con Anders cogiéndome…”convencionalmente”, o dándomela por el culo, según el pedido que dejaba Lucio escrito en mis nalgas, y también tuve algunas visitas de alguien con un vientre prominente, y un ligero aroma a aceite…con una pija bastante corta, que quizás no alcanzara mas profundidad porque su panza chocaba contra mis muslos, pero…que era muy gruesa…y, que resulto ser el cocinero de la posada…pero aun faltaba algo mas…
Una mañana me puse un bonito vestido, un sobrero, y tome mi sobrilla, y le dije a Lucio que me acompañara al embarcadero donde estaba la oficina de telégrafos
para despachar un telegrama a mi mama…el acepto, pero me dijo que antes iríamos a otro lugar. Mientras el leía indicaciones en un trozo de papel, llegamos frente a una casa muy modesta pintada de…blanco…allí, me dijo que aguardara, el llamo, y salió una mujer muy vulgar, con el pelo mugriento cubierto por un pañuelo, y vestida con una falda larga, una blusa y un delantal, todo, muy sucio…hablaron y no pude oír que se decian…la mujer alargo una mano y Lucio puso unas monedas en ella, luego me hizo una seña y yo me acerque con mi mejor cara de no comprender nada de lo que estaba sucediendo…
Aquella bruja me tomo de un brazo y me metió dentro de su casa, llena de humo como si fuera una choza, y a pesar de mis quejas me arrojo sobre un camastro maloliente, perdi de vista a Lucio y aparecieron dos chicas muy jovencitas, vestidas de la misma manera que la mujer, y entre las tres comenzaron a quitarme el vestido…yo me resisti, pero no pude oponerme a tres griegas desesperadas por desnudarme…la cosa no dejaba de tener cierto morbo por lo indecente e inapropiado pero, yo suponía que de pronto apareceria Lucio, riéndose por la bromita, pero no…la griega dijo algo sobre mi vestido…y lo dejo a un costado…las chicas me arrancaron la ropa interior, y yo quede desnuda sobre un camastro, dentro de una casa sórdida con tres personajes aun mas sórdidos…
Cuando sali, con mi hermoso vestidito todo sucio y algunas puntillas arrancadas, el sonriente Lucio me aguardaba frente a aquella choza, el sabia, por haberlo pergeñado, lo que había sucedido, pero desconocía los detalles…le dije: “me vendiste Lucio…sos un condenado pervertido”
“en realidad no te vendi querida…técnicamente no…porque yo fui el que pago, y aun no se si debo arrepentirme o no por haberlo hecho”
“no creo que vayas a arrepentirte…me usaron Lucio, como a una cualquiera, y no te imaginas lo que me hicieron”
“creo que lo se…porque yo se lo pedí”
“Lucio…sos un puerco libidinoso, y no tenes limites…voy a contarte todo en la posada…pero antes, voy a enviar ese telegrama”
Cuando le conte a mi marido con todo lujo de detalles mi experiencia con las campesinas adictas a Safo, se desato su instinto paleolitico…se excito tanto que me dio una cogida memorable, la mejor de toda la luna de miel…con algo parecido a un poste telegrafico, que se le puso tan duro e hinchado, que cambio a un color amoratado, y hasta le dolía, y el pobrecito gemia cada vez que se lo tocaba…y debo que decir que disfrute al apretarlo, solo para oírlo gimotear como una niñita.
Pero esa extrema excitación no solo se debió a saber como la mujer sucia se apodero de mis pechos y, que mientras los amasaba y apretaba hasta casi hacerme rugir por el dolor, aprovechaba mi boca abierta para introducir su enorme lengua dentro de la mia, recorriéndomela por completo…en algún momento comencé a succionar y yo misma me comi esa lenguota…mientras que al mismo tiempo las dos chiquitas se ocupaban de mi entrepierna…con mucha habilidad, y usando un aceite y una navajilla, me la rasuraron completamente…”al parecer, Lucio, estas gentes no conocen el jabón”…y durante todo el tiempo que estuve allí, me lamieron la rajita pelada con todo su contenido, haciéndome acabar tantas veces, que termine hablando incongruencias como si fuera una idiota”. Lucio estaba encantado y feliz con mi “conchita pelona” y decidí que valía la pena esforzarme para que el pudiera disfrutarla, antes de que me lo pidiera expresamente y que yo debiera obedecerle…como ocurría siempre.
Luego de las aventuras de Lesbos, volvimos a las andadas, y entonces…yo volví al camarero y al cocinero…hasta que nuestra estadía en la isla llego a su fin, y emprendimos el regreso, desandando el camino, de manera mas calmada…Lucio me tuvo en exclusividad, y no dejo de cogerme, pero con menos frecuencia, yo deseaba un bebe, y se lo pedía continuamente, y el se vaciaba dentro mio, cada vez…En Paris…compre una maquinita de afeitar a hojillas, para Lucio, y otra para regalarle a mi papa…mi marido no pensaba renunciar a su clásica navaja, y a mi me aterraba que me afeitaran con eso…le dije: ”entonces Lucio…si te gusta que la tenga peladita como si fuera una bebita…debes comenzar a practicar con la maquinita, porque, es eso…o nada”…y antes de subir al barco…envie un telegrama anunciando nuestra llegada, y un mensaje: “regreso de Paris con un bebe”…que mi mama comprendería…porque estaba embarazada.
Mi medico lo confirmo…estaba preñada…el buen doctor puso cara fruncida cuando noto que mi pelambre había desaparecido, y simplemente le dije: “ es por una cuestión de higiene”. Nos instalamos en el palacete, aquel del baldaquino…y como lo supe luego, Lucio se lo compro a su amigo, con su misma dotación de mucamas, cuatro de ellas, y entonces, yo…me apresure a instalar a mi querida asistente, la del besito en el cuello, como gobernanta de la casa. Las mucamas habían hecho servicio completo para mi marido y sus amigos, antes de casarnos, y no me molesto de ninguna manera que el continuara disfrutando de ello si lo deseaba, y para que lo supiera, le entregue a mi gobernanta, sin mucha ceremonia, y ella se encargo de explicarle, que en aquel “harem”, yo tendría siempre la prioridad…pero Lucio tenia otras ideas mas interesantes.
Como esposa, muy obediente…unos meses después de que naciera nuestro primer hijo, me deje atar al baldaquino, con mis ojos vendados…mi marido inauguro la costumbre de ofrecer a sus amigos a las mujeres de la casa, y entre ellas yo era el bocado especial, y a pesar de no poder verlos, las mucamas, mi gobernanta y yo, aprendimos a reconocerlos por sus voces, y lo mas divertido y obsceno a la vez, fue lo de relacionar sus voces con sus atributos. Para esa época había renunciado definitivamente a confesarme…Lucio tenia razón, si lo hubiera hecho, toda la feligresia se hubiera enterado de nuestras costumbres, tan…disolutas, y entre ella se contaba mi mama, pero también supe por mi marido, que el tenia un plan, y que me necesitaba, con toda la experiencia de mi entrenamiento, y de mi obediencia…acepte obedecer cuando me conto los detalles del plan, porque no solo me beneficiaria, sino que además, también me divertiría.
Dentro de la familia Mendez, ardía una interna feroz…el jefe de la misma, el papa de Lucio, lo prefería como su heredero, pero sus dos hermanos sin hijos, influenciados por sus esposas, no estaban dispuestos a aceptarlo así como así…y la solución resulto ser tan sencilla como eficaz…Iniciamos lo que entre nosotros dos denominamos “las noches de Mendez”…lo llame, e invite al Mendez mayor a que me visitara en una hora totalmente inconveniente, aclarándome que estaría solita, salvo, claro esta por las mucamas, y abandonada por mi cruel esposo, que se había marchado para…ni siquiera alcanzo a interesarse por el motivo…a los cinco minutos estaba en el palacete, en donde lo hice recibir por las chicas, vestidas con su delantal festoneado con puntillas y sus cofias…y nada mas. El viejo lascivo se pesco una calentura feroz mientras le servían bebidas y canapes, y manoseaba a las mucanas, hasta que la gobernanta lo acompaño a mi habitación en donde yo ya estaba atada al baldaquino, sin venda en los ojos, abierta de piernas y con mi conchita completamente afeitada…Me cogio con un deseo animalesco, asegurándome que deseaba hacerlo desde que me había visto por primera vez, lo cual era absolutamente cierto, y que yo había reconocido por sus miradas, sus piropos algo subidos de tono, y su costumbre descontrolada de apoyarse contra mi cuerpo cuando mi suegra no lo estaba observando. Aguanto solo cinco noches, porque hice todo lo que me pidió, como una señora obediente, e incluso acepte cuando quiso que me acompañara alguna mucamita…y yo le entregue a Lucio el documento firmado por mi suegro, donde se le otorgaba todo el control de las empresas Mendez, los hermanos aceptaron la orden del padre como era costumbre en ese entonces, mis cuñadas fruncieron el ceño ante la derrota, y eso fue todo.
El epilogo fue cruel con los Mendez…las enfermedades barrieron con todos ellos, incluido mi querido Lucio…yo tuve cuatro hijos, el primero era de Anders, lo que supe con solo verlo…solo le faltaba el bigotito de manubrio…dos eran de los amigos de mi esposo, y nunca pude saber de quien era cada uno…y el ultimo, por fin, fue de el…una hermosa niña a la que le di el nombre de Lucia, pero los criamos a todos como si fueran del único padre, quien hasta el ultimo momento también se divirtió mucho, y yo, casi siempre comparti esas diversiones…que incluían a la gobernanta, las chicas que trabajaron en casa, otras que el o yo conocíamos, y hasta mi amiga Maria Ines, a la que le encajaron un marido…joven…adinerado…y con mas cuernos que la cabeza de ciervo que tenían en la sala de armas de su propia estancia.
Yo herede todo…mis tres hijos varones se ocuparon de conducir los negocios y las estancias, y yo solo las visitaba porque no me gusta el campo…solo para cabalgar…sobre alguno de los peones, aunque con mucha mas discreción, para no avergonzar a mis hijos. Si lo sabían ellos callaban, pero mi hija era la única que estaba al tanto de mis…actividades y de mi historia…con ella viajábamos mucho y aproveche para enseñarle tambien…muchas cosas…hasta que finalmente en Rio de Janeiro, encontramos a una elegante mujer muy sofisticada, que resulto ser, aquella camarera que Lucio se había cogido delante mio, en el barco…y que tenia una no menos elegante y sofisticada casa de putas en Rio. Con mi ayuda…la dejo funcionando, y ella se instalo en mi ciudad…en otro palacete que yo misma adquiri, y con muchas habitaciones en las que instale camas enormes con baldaquinos…
Yo regrese a mi casa, en donde me acomode como si fuera una vieja abeja reina, mientras mis hijos acrecentaban mi patrimonio, y mi hija iniciaba su entrenamiento, junto a la antigua camarera, y el resultado de todo eso…es parte de otra historia.