Exhibir a mi mujer... Mi morbo

Mi experiencia exhibiendo a mi mujer.
Esta historia ya la conté en otro foro, pero creo que ha desaparecido. Es una historia real que ocurrió el verano pasado.
Tenemos una pequeña casa en la sierra de Madrid con un pequeño terreno y una piscina. El caso es que desde una de las ventanas de la casa se ve perfectamente la zona de la piscina. Y claro desde fuera no se ve hacia dentro y mi mujer suele tomar el sol desnuda. Y en estos casos ya sabéis que la imaginación vuela...
El caso es que hay días que hacemos barbacoa e invitamos amigos. En una de estas ocasiones, mi mujer estaba tomando el sol desnuda y un amigo me avisó por mensaje de que ya estaba en la puerta. Fui a abrirle y le dije que podía cambiarse y dejar sus cosas en esa habitación. Por supuesto, no avisé a mi mujer de que había llegado.
Al cabo de un rato le dije a mi mujer que se vistiera, que los invitados estaban llegando y así lo hizo, pero estoy seguro que mi amigo la había visto completamente desnuda desde la ventana ya que había pasado suficiente tiempo.
Disfruté mucho cuando mi amigo salió de la habitación y le conduje hasta la piscina y mi mujer le le dio dos besos de bienvenida... su sonrisa lo decía todo.
Pero la cosa no quedó ahí. Ya os contaré mas adelante otras experiencias.
Una segunda experiencia con esa casa y la ventana que da al jardín, fue también el verano pasado. Antes de nada aclarar que yo tengo una clara vocación de cornudo y orgulloso de serlo, mientras que mi mujer es bastante morbosa y muy exhibicionista. En general he de decir, que tanto a mi mujer como a mi, nos encanta el sexo en el que metemos en nuestra cama tanto virtualmente, imaginariamente o en la realidad a otras personas.
Después de aquella primera experiencia en la que mi amigo vio a mi mujer desnuda, y sin contarle aquello, le comenté el hecho que desde la ventana se veía la zona de la piscina, algo que ella desconocía. Teniendo sexo un día, bromeé y le dije que me excitaría masturbarme viendo a una de sus amigas desnuda a través de la famosa ventana. Mi sorpresa fue cuando ella no solo no se enfadó, que era lo que esperaba, sino que me dijo que no le importaría que yo viera a sus amigas desnudas, ni que mis amigos la vieran a ella también desnuda. Que sería morboso y excitante. Así que nos pusimos manos a la obra. El siguiente fin de semana venían a casa sus amigas. Una de ellas especialmente buena y morbosa. Grandes tetas curvas y jovencita (mi mujer es mucho mas joven que yo). El plan era que se pusieran a tomar el sol y yo dijera que me iba hasta el pueblo a comprar algo para la comida. En ese momento mi mujer les diría que podían hacer topless o incluso nudismo ya que yo tardaría en volver y que avisaría al regresar. Mientras, yo me escondería en la habitación para gozar con las vistas y masturbarme. Pues dicho y hecho. Y he de añadir que la cosa salió mejor de lo esperado. La amiga que me pone tanto, se desnudó por completo junto con mi mujer. Las otras dos en topless. Y para aumentar el morbo, mi mujer les dijo que iba un momento al baño. En realidad lo que hizo fue entrar en la habitación conmigo y tuve la gran suerte de que me hizo una mamada deliciosa mientras me decía que disfrutara del cuerpo de sus amigas y yo sin cortarme un pelo le decía todas las guarradas que se me ocurrían mirándolas. Evidentemente tuve que compensar a mi mujer por aquello y por supuesto, os lo contaré más adelante.
 
Una segunda experiencia con esa casa y la ventana que da al jardín, fue también el verano pasado. Antes de nada aclarar que yo tengo una clara vocación de cornudo y orgulloso de serlo, mientras que mi mujer es bastante morbosa y muy exhibicionista. En general he de decir, que tanto a mi mujer como a mi, nos encanta el sexo en el que metemos en nuestra cama tanto virtualmente, imaginariamente o en la realidad a otras personas.
Después de aquella primera experiencia en la que mi amigo vio a mi mujer desnuda, y sin contarle aquello, le comenté el hecho que desde la ventana se veía la zona de la piscina, algo que ella desconocía. Teniendo sexo un día, bromeé y le dije que me excitaría masturbarme viendo a una de sus amigas desnuda a través de la famosa ventana. Mi sorpresa fue cuando ella no solo no se enfadó, que era lo que esperaba, sino que me dijo que no le importaría que yo viera a sus amigas desnudas, ni que mis amigos la vieran a ella también desnuda. Que sería morboso y excitante. Así que nos pusimos manos a la obra. El siguiente fin de semana venían a casa sus amigas. Una de ellas especialmente buena y morbosa. Grandes tetas curvas y jovencita (mi mujer es mucho mas joven que yo). El plan era que se pusieran a tomar el sol y yo dijera que me iba hasta el pueblo a comprar algo para la comida. En ese momento mi mujer les diría que podían hacer topless o incluso nudismo ya que yo tardaría en volver y que avisaría al regresar. Mientras, yo me escondería en la habitación para gozar con las vistas y masturbarme. Pues dicho y hecho. Y he de añadir que la cosa salió mejor de lo esperado. La amiga que me pone tanto, se desnudó por completo junto con mi mujer. Las otras dos en topless. Y para aumentar el morbo, mi mujer les dijo que iba un momento al baño. En realidad lo que hizo fue entrar en la habitación conmigo y tuve la gran suerte de que me hizo una mamada deliciosa mientras me decía que disfrutara del cuerpo de sus amigas y yo sin cortarme un pelo le decía todas las guarradas que se me ocurrían mirándolas. Evidentemente tuve que compensar a mi mujer por aquello y por supuesto, os lo contaré más adelante.
Jo...er.... que morbazo....muy bueno...
 
Una segunda experiencia con esa casa y la ventana que da al jardín, fue también el verano pasado. Antes de nada aclarar que yo tengo una clara vocación de cornudo y orgulloso de serlo, mientras que mi mujer es bastante morbosa y muy exhibicionista. En general he de decir, que tanto a mi mujer como a mi, nos encanta el sexo en el que metemos en nuestra cama tanto virtualmente, imaginariamente o en la realidad a otras personas.
Después de aquella primera experiencia en la que mi amigo vio a mi mujer desnuda, y sin contarle aquello, le comenté el hecho que desde la ventana se veía la zona de la piscina, algo que ella desconocía. Teniendo sexo un día, bromeé y le dije que me excitaría masturbarme viendo a una de sus amigas desnuda a través de la famosa ventana. Mi sorpresa fue cuando ella no solo no se enfadó, que era lo que esperaba, sino que me dijo que no le importaría que yo viera a sus amigas desnudas, ni que mis amigos la vieran a ella también desnuda. Que sería morboso y excitante. Así que nos pusimos manos a la obra. El siguiente fin de semana venían a casa sus amigas. Una de ellas especialmente buena y morbosa. Grandes tetas curvas y jovencita (mi mujer es mucho mas joven que yo). El plan era que se pusieran a tomar el sol y yo dijera que me iba hasta el pueblo a comprar algo para la comida. En ese momento mi mujer les diría que podían hacer topless o incluso nudismo ya que yo tardaría en volver y que avisaría al regresar. Mientras, yo me escondería en la habitación para gozar con las vistas y masturbarme. Pues dicho y hecho. Y he de añadir que la cosa salió mejor de lo esperado. La amiga que me pone tanto, se desnudó por completo junto con mi mujer. Las otras dos en topless. Y para aumentar el morbo, mi mujer les dijo que iba un momento al baño. En realidad lo que hizo fue entrar en la habitación conmigo y tuve la gran suerte de que me hizo una mamada deliciosa mientras me decía que disfrutara del cuerpo de sus amigas y yo sin cortarme un pelo le decía todas las guarradas que se me ocurrían mirándolas. Evidentemente tuve que compensar a mi mujer por aquello y por supuesto, os lo contaré más adelante.
Os cuento la tercera experiencia que viví en esta casa el verano pasado.
Como tenía que compensar a mi mujer por lo que ya conté en mi segundo post, ideamos algo ya más morboso y mucho más elaborado. Algo en lo que se incluyera sexo, por supuesto de mi mujer con un buen macho, ya que como os contaba en la anterior publicación, me considero un cornudo y soy un gran amante del estilo de vida cornuda.
Así que se nos ocurrió poner un anuncio buscando un macho que quisiera venir a casa a masturbarse viendo a mi mujer desnuda en la piscina. En el anuncio puse que ella no sabía nada aunque no era cierto. Contestaron varios y estuve una temporada charlando online con ellos, hasta que finalmente hubo uno que nos convenció más que el resto. Era un hombre casado e infiel, maduro, pollón y con experiencia en intercambio de parejas y ejerciendo de macho con parejas como la nuestra del mundo cornudo. Le di la dirección y las instrucciones para que pudiera entrar en casa a ejercer de voyeur con mi mujer. Ella estaba prevenida y por supuesto haría el papel.
Y llegó el gran día. El macho me avisó de su llegada y mi mujer se puso a tomar el sol en topless en un lugar perfectamente estratégico para que el macho lo pudiera ver todo. Le abrí la puerta y le recordé que mi mujer no sabía nada, así que le conduje hasta la habitación a hurtadillas y al entrar cerramos la puerta. El macho babeaba viendo a mi mujer en el jardín junto a la piscina y empezó a decir verdaderas guarradas sobre ella, lo cual me hacía disfrutar como un buen cornudo que soy. Le dije que me diera un minuto, que iba a salir al jardín a decirle a mi mujer que se desnudara del todo, que era lo que solía hacer. Salí y le dije a mi mujer que el macho ya estaba mirándola, que se desnudara. No tardó ni un minuto en quitarse las bragas del bikini y volverse a tumbar a tomar al sol sabiendo que un macho maduro y pollón estaba en la habitación comiéndosela con la mirada, con la excitación que eso le produce a una mujer tan exhibicionista como ella. Al volver a la habitación mi gran sorpresa fue ver al macho con la polla fuera haciéndose una buena paja. Madre mía qué polla tan increíble y qué dura la tenía en honor a mi querida mujer. Oír como se machacaba la polla mientras me contaba todas las formas en las que le gustaría follarse a mi mujer y todas las cerdadas que haría con ella, hizo que tuviera que pedirle permiso para que yo me la sacara y me pajeara con él. Afortunadamente me concedió el honor de hacerlo a su lado y estuvimos un buen rato pollas en mano disfrutando de una situación verdaderamente morbosa, mientras mi mujer, haciéndose la tonta, mostraba hasta el último centímetro de su cuerpo.
Como supongo que imaginareis, el macho acabó follándosela delante de mi, pero el final de la historia para otro día...
 
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