Nadie nos consulta, ¿Será una especie de sorteo? La cuestión es que, sin posibilidad de elección, los hay que nacemos poco dotados o, aun peor, con micro pene.
En una sociedad donde estar bien dotado es una virtud y ser poco dotado un defecto, nacemos, crecemos y llega el momento en el empiezas a tomar consciencia de lo que significa el sexo. A partir de este punto, entiendes que tu baja dotación va a ser una dificultad social añadida: En el ámbito deportivo (duchas) en la piscina o la playa (bañador), la adolescencia es terriblemente cruel, no entiende de buena o mala suerte, sino de si eres o no eres.
Ser poco dotado condiciona tu relación con aquellos de tu parcela de edad, condiciona tu nivel de autoestima y, muy importante, condiciona tus relaciones con las chicas. Afrontas las posibles relaciones con mucho temor, tanto temor que, en la mayoría de las ocasiones, prefieres renunciar a tener una relación con aquella chica que hace enloquecer a tu mente adolescente. ¿Cómo vas a llevar a la cama a una chica que considera requisito indispensable tener un pene de 19 o 20 centímetros, como los que calzan tus amigos?
Te reprimes, te aguantas, maldices tu pequeño pene y te sientes infeliz.
Y todo eso ¡DUELE MUCHO! Quien no lo sufre, no es capaz de entender el dolor emocional que se experimenta.
Con los años, tu carácter se transforma, te sientes inferior a aquellos que te rodean, sueñas con tener un pene como el suyo, que te permita lanzarte sin complejos a aquellas chicas (ya mujeres) que te atraen.
Te haces mayor, ¿Y? Pues que sigues siendo un poco dotado. quizá ya nadie se va a burlar de ti como cuando eras adolescente y fingirás creer a aquellas mujeres que dicen chorradas como: “Las zonas erógenas están en la parte más exterior de la vulva” o “Más vale pequeña y juguetona que grande e inerte”.
¡¡Lo que tu deseas es entrar tan adentro como pueden entrar los demás y jamás lo harás!!
En una sociedad donde estar bien dotado es una virtud y ser poco dotado un defecto, nacemos, crecemos y llega el momento en el empiezas a tomar consciencia de lo que significa el sexo. A partir de este punto, entiendes que tu baja dotación va a ser una dificultad social añadida: En el ámbito deportivo (duchas) en la piscina o la playa (bañador), la adolescencia es terriblemente cruel, no entiende de buena o mala suerte, sino de si eres o no eres.
Ser poco dotado condiciona tu relación con aquellos de tu parcela de edad, condiciona tu nivel de autoestima y, muy importante, condiciona tus relaciones con las chicas. Afrontas las posibles relaciones con mucho temor, tanto temor que, en la mayoría de las ocasiones, prefieres renunciar a tener una relación con aquella chica que hace enloquecer a tu mente adolescente. ¿Cómo vas a llevar a la cama a una chica que considera requisito indispensable tener un pene de 19 o 20 centímetros, como los que calzan tus amigos?
Te reprimes, te aguantas, maldices tu pequeño pene y te sientes infeliz.
Y todo eso ¡DUELE MUCHO! Quien no lo sufre, no es capaz de entender el dolor emocional que se experimenta.
Con los años, tu carácter se transforma, te sientes inferior a aquellos que te rodean, sueñas con tener un pene como el suyo, que te permita lanzarte sin complejos a aquellas chicas (ya mujeres) que te atraen.
Te haces mayor, ¿Y? Pues que sigues siendo un poco dotado. quizá ya nadie se va a burlar de ti como cuando eras adolescente y fingirás creer a aquellas mujeres que dicen chorradas como: “Las zonas erógenas están en la parte más exterior de la vulva” o “Más vale pequeña y juguetona que grande e inerte”.
¡¡Lo que tu deseas es entrar tan adentro como pueden entrar los demás y jamás lo harás!!