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gracias amigo, estoy enganchado a tus relatos, me haces pasar muy buenos ratos.He visto que os ha gustado la primera parte del relato, por ello como os prometí es hora de continuar.
El mismo día que paso lo del vestuario no la vi más, lo digo porque me quedé con su cara perfectamente y esperaba verla otra vez y ver como reaccionaba. Al día siguiente terminé mi trabajo de siempre en las habitaciones y me llamaron para ayudar en la barra del bar, al entrar vi que había mucha gente y entre todas las mesas estaba ella, una chavala joven de pelo moreno con mechas rubias y con un cuerpazo, entonces yo seguí para ponerme a trabajar en la barra.
La verdad es que estuve haciendo mi trabajo pero a veces me quedaba mirándola desde la barra y veía a ella y a sus amigas que no destacaban tanto como ella, es raro pero si la ves a simple vista piensas que ella es la más moderada de su grupo, porque las otras tienen pinta de tirarse a cualquier tío solo para tener una polla en su boca o en su coño, pero de ella no pensarías lo mismo, a no ser de que el día antes la hubieras pillado masturbándose en el probador.
Con el tiempo ya dejé de echarle cuenta y me empecé a centrar en mi trabajo. Estaba en la cocina preparando un cóctel, cuando un compañero mío me dijo: "Yo hago los cócteles, ve tu a atender la barra" y eso hice fui a atender la barra, llevándome la sorpresa de que ella estaba allí esperando a ser atendida. Pero si yo me sorprendí, ella se sorprendió más, entonces fui flechado a ella a atenderla y le dije: "¿Qué necesita? Y ella un poco tímida respondió: "¿Mmme puedes dar un Martini?" y asistiendo con la cabeza me puse a servirlo. Al entregarlo me pagó rápidamente y se fue sin que le diera el cambio.
Pero esa no fue la única interacción que tuve con ella, a la mañana siguiente, me tocaba mi turno de servicio de habitaciones, y empezábamos por la primera planta, y ahí fue cuando la vi por tercera vez, y salía sola de la habitación. Por suerte ya conocía cual era su habitación. Después de eso empecé con mi trabajo habitación por habitación hasta que me tocaba su habitación, consciente de ello entré como si fuera otra, yo siempre tengo la costumbre de cerrar la puerta cuando estoy preparándola, entonces lo hice y me puse a prepararle la habitación.
Para mi sorpresa, mientras estaba preparando la habitación, escuché la puerta abrirse y cerrarse, y me giré y efectivamente ella estaba allí, y ella se sorprendió incluso más de ver por tercera vez al hombre que "casi" la pilla masturbándose. Entonces yo le dije: "Me queda ya poco, si quiere puede esperar" y ella me contestó: "No, de hecho quiero hablar contigo" y yo sorprendido le dije: "¿Conmigo quiere hablar?" y ella me dijo: "Sé perfectamente que sabes lo que yo estaba haciendo en el probador, yo no sabía que estabas allí, y me sentí mal en un principio pero con el tiempo me ha ido gustando que un tío como tú estuviera detrás de la puerta que me separaba a mí masturbándome" y sorprendido le contesté: "¿Y porque te ha ido gustando?" y ella me contestó: "Porque me gusta el hecho de que alguien me respetara mientras me masturbaba" yo le dije que a las 15 tenía una hora libre y que la podía gastar con ella en su habitación, y ella aceptó.
El resto de mi jornada me la pasé solo pensando en ella, y desde que salí de la puerta hasta las 15 estuve con la polla durísima. Y como todo en la vida, las 15 llegaron, y yo me fui a cambiarme y subí lo más disimuladamente a la planta 1 y llamé a la puerta de su habitación y ella me abrió. Ella se sentó en un lado de la cama con los pies cruzados y me pidió que hiciera lo mismo, y lo hice.
Una vez ya allí ella me dijo: "¿Como me descubriste?" y yo le contesté: "Yo estaba esperando a que todas se fueran para arreglar el secador, y no sospechaba de que quedara nadie allí aún, hasta que escuché un ruido como de un líquido que provenía de la puerta, y entonces me agaché y vi tus preciosos pies dentro del cambiador" y ella después de escuchar eso se quitó las zapatillas y estiró las piernas y me dijo: "¿Estos pies te gustan?" "Y bueno, ¿porque no se te ocurrió abrir la puerta?" y le contesté: "Porque se cuando alguien necesita privacidad, aunque me hubiera encantado." "De veras" dijo ella, y se acercó a mi y me dijo: "Tienes la oportunidad de verlo ahora en persona, ¿Quieres?" Asentí con mi cabeza, cuando ella se empezó a bajar los panties y se quito el tanga, y se abrió de piernas en la cama, y me dijo: "¿Quieres hacer los honores?", y yo le dije: "¿Puedo?" y ella asintió con la cabeza.
Bueno se que queréis saber como termina esto, proximamente subiré la tercera y más caliente parte de esta hermosa historia.
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