Sigo contando las vivencias de mí mujer con su ex. Tenéis que perdonar que me haya alargado en el tiempo para seguir contando, pero muchas veces no me veo capaz y tampoco soy escritor, para relatar lo que va sucediendo, así que pido disculpas de antemano.
Deciros que Carmen por su parte, sigue disfrutando de sus encuentros con Javi, que a su vez disfruta de mí mujer a conciencia. Hace con ella lo que quiere en la cama, haciendo que ella tenga unos orgasmos épicos, según me dice Carmen, lo que la hace seguir enganchada a él y no dar la historia por terminada. Lo bueno es que después de estar con Javi, mí mujer vuelve a casa conmigo, pues para Carmen lo primero es lo nuestro, cosa que no quiere perder, pues tenemos una relación de muchos años en la que nos sentimos muy a gusto el uno con el otro. Si encima, al tener una relación abierta, ella puede probar otras cosas, es lógico que no quiera perder lo nuestro.
Como conté en el anterior relato, después de haber follado en el coche como una pareja de adolescentes, tuvieron otros encuentros, esta vez ya en casa de Javier. Ya sin prisas ni urgencias, se han ido viendo en su casa, para dar rienda suelta a sus instintos de forma más relajada y cómoda. Allí copulaban como animales, disfrutando el uno del otro por lo menos dos veces por semana. Se la ha follado en todas las posturas posibles, haciendo que se corra como una zorra una y otra vez. Así que habiendo follado a Carmen de todas las formas posibles, solo le faltaba clavarsela por el culo, cosa que nunca le había hecho a mí mujer, ni siquiera cuando eran pareja. Para conseguir tal cosa, le dijo a Carmen que quería llévarla a cenar y después de tomar unas copas, ir a su casa, donde le tenía preparada una sorpresa. Allí tenía pensado darle a probar un trío con él y su mejor amigo Santi, del que ya le había hablado a mí mujer. Ambos eran compañeros de trabajo y de juergas, dos golfos de cuidado.
Carmen me lo contó, para que supiera que el sábado noche tenía planes con Javi, diciéndome que no la esperase despierto. Ésa sería la primera noche entera, que pasaba con Javi. Le pregunté sí estaba preparada y dispuesta, ya que allí estaría a merced de lo que él quisiera toda la noche y no solo un par de horas como otras veces, pero ella me tranquilizó diciéndome que estaba esperando que le pidiese algo así desde hacía tiempo, ya que era como ir un paso más adelante, algo que ella veía lógico. Pero por muy lógico que le pareciese a Carmen, yo no estaba muy convencido, así que le volví a pedir que me avisara si lo veía necesario y la iría a buscar a cualquier hora, por muy tarde que fuera.
El sábado por la mañana, Carmen me pidió que fuese yo sólo a por la compra semanal, pues ella quería quedarse en casa para ir arreglado su cuerpo para la cita con Javi. Así que rasuró sus zonas íntimas, también se dio un baño de sales y se unto con crema, para estar más suave. Luego fue a la peluquería y después ha hacerse las uñas, vamos que se arregló para la ocasión. Cuando llegue a casa y la vi, me dieron ganas de follar a mí mujer nada más verla, ya que estaba despampanante con su aspecto. Comimos y después de tomar café y reposar un poco, se empezó a vestir, ya que había quedado con Javi a las cinco y media de la tarde y ya estaba a punto de llegar. Se puso unos vaqueros azules muy ajustados con botines de tacón y arriba una blusa que le moldeada la cintura, haciendo destacar sus tetas talla 95.
Por dentro llevaba un conjunto nuevo de color azul, con el sujetador de puntilla y tanga a juego, desde luego iba impecable, si además contamos que también se adornó con unos llamativos, aunque elegantes pendientes, iba deslumbrante. Encima de todo eso se puso un abrigo de piel que le regalé el año pasado y que le tapaba justo su apetecible culo, quedando ya preparada para salir al encuentro con su otro macho. No pasaron ni cinco minutos y Javi estaba llamando al portero automático para que bajase Carmen, un detalle por su parte que a mí me vino bien, pues no me apetecía que subiera y tener que verle. Me dio un beso y me repitió que no la esperase despierto mientras cogía el bolso y me miraba con una mezcla de culpabilidad y deseo, como una niña que no puede evitar robar una muñeca de la que se ha encaprichado. Al cerrar la puerta tras de sí, sentí un nudo en el estómago, pensando que a lo mejor estaba perdiendo el control de la situación, pero tampoco era algo distinto que no me hubiera pasado en otro par de ocasiones en el que ella tuvo alguna cita por su cuenta, así que decidí relajarme y pensar en otra cosa.
Cuando Carmen subió al coche de Javi un par de calles más adelante como habían quedado, se sentía un poco nerviosa por la ocasión, pero a la vez excitada y empoderada, no en vano iba a disfrutar del sexo con su actual amante y ex novio, que le ofrecía hacer un trío, algo que a mí mujer le encanta. Disfrutar de dos hombres a la vez, es uno de sus fetiches sexuales favoritos.
Como era pronto para ir a cenar, Javi había pensado llevar a Carmen a ver una exposición de fotografía, de un conocido suyo y de ahí, irse a cenar. Después de la cena, se fueron a encontrar con Santi, el compañero de Javi, que había quedado con el, en un bar de copas. Allí se lo presentó a Carmen y tomaron unos combinados para romper el hielo entre mí mujer y Santi. Resultó ser un gran conversador y un mejor bailarín, que sacó a Carmen a la pista un par de veces a bailar, aprovechando él para rozarse con mí mujer y llevar sus manos por el cuerpo de Carmen, sobando a su antojo su apretado culo con la excusa del baile. Luego de un par de horas de baile y copas que ayudaron a deshinibir todavía mas a Carmen, Javi dijo de tomar la última en su casa, algo que le pareció bien a Carmen y también a Santi, que no veía la hora de incarle el diente a mí mujer. Cogieron un taxi y se sentaron los tres juntos rumbo al picadero de Javi, dejando a mí mujer en medio de los dos, yendo asi entre risas y besos de mí mujer a los dos. Carmen estaba euforica a ésas alturas y ellos también hacían lo suyo, sobando a Carmen a su antojo. Seguro que le estaban dando un buen espectáculo al taxista, pero ya no podían parar las ganas de follar por parte de los tres, sobre todo de ellos hacia mí mujer, que no hacia ascos a los avances de ambos.
Pero me he alargado un poco, así que lo sigo contando en el siguiente relato, si queréis. Prometo no tardar tanto en seguir con el hilo.