Nuestro primer trio HMH veraniego.

Buenas noches Muy bueno el relato de lo mejorcito que he leido.
Lo tiene todo, morbo, muy bien escrito.
Mucho ánimo y esperando ansiosamente la continuación.
Muchas gracias.
 
Última edición:
Al amigo, el Culo.

El sonido del agua seguía cayendo detrás de la puerta del baño. Cada gota parecía marcar los segundos como un metrónomo perverso. Dani me sostenía la mirada con una mezcla de diversión y dominio. No necesitaba decir mucho más. Ya lo había entendido todo. Yo lo había aceptado, y él lo iba a aprovechar.

Me acerqué a la cocina para sacar unos helados, necesitaba distraerme, romper por un momento esa sensación de vértigo interior. Mis manos temblaban. No sabía si era de nervios, de deseo o de las dos cosas. Mientras tanto, Dani se quitó el polo, se sentó en el sofá y encendió uno de mis cigarros como si estuviera en su casa. La seguridad que desprendía era... abrumadora.

Escuchamos la ducha apagarse. Silencio.

Después, unos pasos suaves y el clic del pomo girando. Sara salió con una toalla anudada al cuerpo. La piel aún húmeda, el pelo chorreando oscuridad, los ojos brillando más que nunca. Al vernos, se detuvo un segundo, como midiendo la escena.

¿Y esta tensión en el aire? —dijo con una media sonrisa, ladeando la cabeza.

Nadie respondió. Yo le tendí la mano con uno de los helados que acababa de coger y ella la aceptó sin dejar de mirarme. No a Dani. A mí. Como si buscara leer en mis ojos si realmente estaba preparado para lo que estaba a punto de pasar.

Caminó hasta el salón, lenta, deliberada. Cada paso era un disparo silencioso de electricidad. Dani se puso en pie, se acercó a ella por detrás y apoyó una mano en su cintura. Sara no se apartó. Cerró los ojos por un instante. Se estaba rindiendo al momento.

Yo no me movía. Observaba. Sentía cómo el pecho se me apretaba, cómo algo se encendía en lo más profundo de mi cuerpo. Un calor diferente. No solo físico. Algo que iba más allá del morbo. Era entrega, era vulnerabilidad convertida en fuego.

¿Quieres que Dani te folle? —le pregunté a ella, con la voz apenas audible.

Sara giró la cabeza hacia mí. Sus labios se curvaron suavemente, sin perder ese brillo en los ojos.

Quiero que me mires. Quiero que te corras solo con verme disfrutar.

No supe si sonreír o morderme la lengua. Dani le desató la toalla y la dejó caer al suelo. Solo llevaba unas braguitas blancas con una gran cara del Pato Donald, en su culo. El resto de su cuerpo desnudo, recién salido del baño se convirtió en el centro de la habitación. No era solo belleza, era poder. Lo sabía. Sabía lo que provocaba en mí, y ahora también lo sabía él.

Dani se acercó aún más a ella y la besó en la nuca. Su mano bajó por su vientre, y yo vi cómo Sara se tensaba ligeramente, cerrando los ojos, entregada al momento. Sus pezones se endurecieron al contacto. Respiraba con profundidad, como si cada caricia fuese una carga más de electricidad que recorría su espina dorsal.

Te encanta esto, ¿verdad? —susurró Dani, sin mirar ni a ella ni a mí.

Sara asintió en silencio, mordiendo su labio inferior.

Y tú —añadió, mirando hacia mí—, ¿te gusta verla así? ¿Ver cómo se le moja el coño por otro?

Yo asentí también. Las palabras no me salían, pero mi cuerpo ya lo decía todo. Sentía mi polla dura marcando mi pantalón, la boca seca, la piel encendida.

Dani la llevó al sofá con suavidad, pero con firmeza. Ella no opuso resistencia. Se dejó guiar, se dejó tumbar. Dani la puso a cuatro patas y comenzó a morderle el culo aún con las braguitas blancas de Donald puestas. Parecía una actriz de una escena que conocía al detalle, como si la hubiera ensayado en su mente una y otra vez.

Yo me senté en la butaca frente a ellos. No sabía si estaba allí como espectador, como cómplice, como protagonista de mi propio deseo. Pero sabía que era el sitio correcto. No quería estar en ningún otro lugar del mundo más que allí. Mi novia abrió los ojos y me buscó con la mirada.

La tensión sexual se volvía cada vez más densa, como si se pudiese cortar con un cuchillo. No hacían falta movimientos bruscos ni jadeos exagerados. Bastaba con la mirada. Con los suspiros. Con el modo en que ella arqueaba ligeramente la espalda al sentir el aliento de Dani. Con el leve temblor de su muslo cuando sus dedos la acariciaban como si ya supieran cada centímetro de ella.

Yo respiraba más rápido, sin tocarme, sin moverme. La escena me envolvía. Me atravesaba.

En un momento, Sara se giró y extendió una mano hacia mí.

Ven. Quiero verte más cerca.

Me levanté, sin saber del todo qué esperaba ella. Me arrodillé junto a ellos. Dani seguía mordiéndole el culo y empapando las braguitas con saliva. No detuvo su ritmo, ni bajó su mirada. Solo sonrió con el mismo gesto de antes. De quien sabe que ya tiene el control.

Sara me acarició la cara, suave. Con ternura. Como diciéndome que todo estaba bien. Que me rindiera del todo. Que esto también era mío.

Mi novia estaba tumbada en el sofá, con una pierna ligeramente flexionada y la otra extendida, la respiración acompasada pero cada vez más profunda. Yo, de rodillas junto a ellos, sentía el calor de su piel irradiar contra la mía. Mi mano aún estaba sobre su muslo, pero sin moverla. No quería interrumpir. No quería romper el hechizo.

Dani, sin embargo, no se detenía. Le acariciaba el cuello, le hablaba al oído, le apretaba el pecho con una firmeza que solo tiene quien sabe que puede. Y lo hacía mirándome de reojo, midiendo cada reacción que tenía yo con ese gesto apenas perceptible de superioridad.

¿Ves cómo se abre para mí? —me dijo, sin dejar de tocarla—. Está empapada. Ni siquiera hemos empezado y ya me está pidiendo que la folle. ¿A que quieres que te la meta ya putita?

Sara soltó un leve gemido, como una confirmación inconsciente. Sus caderas se movieron apenas, buscándolo. Y Dani lo sabía. Le encantaba ver cómo la respuesta no venía solo del cuerpo de ella… sino también del mío. Porque no podía evitarlo: tenía los ojos fijos en su entrepierna, en los dedos de él que jugueteaban, en la forma en que ella se estremecía.

Me parece que a partir de hoy voy a tener que venir mucho más por aquí. Tu novia ama a mi polla y a ti te sienta bien ese sitio —me soltó entonces, mirándome directamente—. De rodillas. Cerca, pero sin tocar. Mirando.

Quise responder, pero no pude. Me mordí el labio, en parte por vergüenza, en parte porque el deseo me quemaba por dentro. Sara abrió los ojos y me buscó de nuevo con la mirada. Había dulzura en ella, pero también fuego. Me leía como si supiera lo que estaba pasando por mi cabeza.

Dani bajó la voz, pero no el tono. Más bien, lo afiló.

¿Sabes por qué esto te excita? Porque ya no necesitas estar dentro de ella para sentirte parte. Porque ahora, verla entregarse a mí, es más tuyo que cualquier otra cosa. Eso es ser cornudo de verdad. Y lo aceptas. Por eso estás así, temblando y callado como una maricona.

Me quedé quieto. Su voz tenía algo hipnótico, como si supiera poner en palabras mis pensamientos más profundos antes de que yo los aceptara. Dani me conocía de siempre, pero ahora parecía conocerme aún más que yo mismo.

¿Quieres una prueba? —añadió, como quien no pregunta sino anuncia—. Voy a hacer que se corra solo con mi voz. Sin que la toque.

Me apartó suavemente con un gesto de la mano, y se inclinó sobre mi chica. Le habló tan cerca del oído que no pude oír qué decía, pero vi cómo ella comenzaba a respirar más fuerte, cómo sus pezones se endurecían aún más y cómo sus caderas se movían en busca de un contacto que no llegaba. Dani no la tocaba. Solo le hablaba, le ordenaba cosas que la hacían gemir con la boca cerrada, como si intentara controlar el impulso. Yo lo observaba todo en silencio, fascinado y humillado al mismo tiempo. Sentía una mezcla contradictoria de orgullo —por tener una novia tan deseable, tan viva— y de derrota, porque ese deseo ahora lo manejaba otro. No yo.

Sara se arqueó de pronto, el cuerpo entero en tensión, sus dedos aferrados al cojín, la boca abierta en un gemido ahogado. Dani la había hecho llegar al borde sin tocarla. Solo con su voz. Solo con su dominio. Y entonces se volvió hacia mí.

Aún no has visto nada —dijo, levantándose y comenzando a desabrocharse el pantalón—. Esto no ha hecho más que empezar.

El sonido del cinturón deslizándose fue como un látigo silencioso. Yo seguía sin moverme. Quería hablar, pero cada palabra se me atascaba entre los dientes. Mi excitación era insoportable. Me ardía la piel. Dani se quitó el pantalón y lo dejó caer al lado, sin prisa, sabiendo que cada gesto suyo tenía poder sobre mí.

Dani llevó una de sus manos al enorme paquete que aún escondía bajo aquel bóxer ocuro y dándole un intenso meneo me dijo: Mira el pedazo de polla que le voy a meter a tu novia.

Sara se giró hacia mí desde el sofá. Me sonrió con una ternura casi cruel. Y, sin decir nada, asintió lentamente. Como si también ella me colocara en ese sitio. No solo para esta noche, sino para algo más duradero.

Dani se sentó en el sofá -conmigo al lado- puso a mi novia de rodillas y la agarró de la cabeza, llevándole la boca a su durísima polla. Mi chica solo emitía sonidos irreproducibles fruto de la presión de la polla de mi amigo y las babas que derramaba sobre sus huevos. Mi amigo giró la cabeza hacia mí y me dijo: ¿Te gusta eh? Lo que más me mola de tu novia es como la chupa. Vete por detrás, quítale las bragas y cómele el culo hasta que te diga.

Dejé el sofá y me tumbé boca arriba, dejando mi cara sobre el coño y el culo de Sara, le bajé sus braguitas hasta los tobillos y metí mi lengua en su culo. Comencé a masturbarme mientras introducía mi lengua en su ano y con mi nariz rozaba su coño. Mi chica lo tenía empapado a la enésima potencia. Cuando habían pasado unos minutos Dani se incorporó para abrirle los cachetes a Sara, metiéndole el nabo hasta la coronilla y provocándole arcadas a lo que Dani le respondió cerrándole la nariz, escupiéndole en la cara una y otra vez. Volvió a abrirle los cachetes y exclamó con una voz dura y contundente: Venga maricón, métele la lengua en el ojete que esta noche le peto el culo a tu novia.

Esa frase fue el detonante de mi primera corrida mientras me hacía una paja. Ni eso impidió que metiese la lengua hasta bien dentro del culo de mi chica, ayudado por Dani que seguía abriendo sus cachetes.

Sara y yo no practicábamos el sexo anal. Yo no le daba por el culo desde que empezamos como novios porque le dolía y nos cortaba el rollo. Sin embargo mi chica ni se inmutó cuando escuchó la frase de Dani.

Éste, metido en el papel, seguía manejando la mamada interminable que le hacia mi novia, soltando algunas frases que demostraban que estaba hecho para este tipo de situaciones. Disfrutaba como un rey en su trono cobrando el derecho de pernada. Agarraba de los pelos a Sara mientras ella se deleitaba con su brillante capullo rosado y pasaba las manos por los marcados pechos de mi amigo:
Venga putita, traga polla… Así, así… que se note que eres buena puta. Voy a venir a follarte cuando tenga ganas, zorra.
Cornudo mira como traga tu novia, menuda puta traga leches. Se la va a tragar toda.

Vas ser mi puta a partir de ahora ¿verdad Sara?

Dani se levantó, le dio la vuelta a mi chica, apuntó su polla y se la introdujo de golpe en el coño. Empezó un mete saca incesante, agarrando a Sara de su cabello y pasando a coger sus tetas. Las piernas de mi chica temblaban fruto del tiempo que pasó de rodillas y yo, desde el suelo, observaba como mi amigo empezaba a tirarse a mi novia.

Tras unos minutos de follada, no tuve más remedio que incorporarme y marchar a la cocina. Entre el sudor y el helado que me había comido antes, tenía una sed inaguantable. Saqué una botella helada de la nevera y mientras bebía me dispuse a colocarme bajo el arco de la puerta de la cocina para no perder detalle. Para mi sorpresa en ese instante pasaron junto a mi, en dirección al dormitorio y mientras mi chica se colocaba el pelo a sus hombros, Dani paró, me guiñó un ojo y me dijo: Vamos a follar en vuestra cama.

Me dispuse a colocar la botella de agua al frigorífico y a dirigirme al baño del dormitorio para hacer pis. En la penumbra de la noche distinguí como Sara se colocaba a cuatro patas y Dani se incorporaba a la cama colocándose a su espalda.

Cuando volví al dormitorio mi amigo hizo el gesto de que me acercase: Venga ábrele el culo, que se la voy a meter. Sara emitía gemidos de placer, estaba entregada a la causa así que comencé a abrirle el culo y ver como Dani apuntaba su polla al ojete de mi novia que comenzó a decir ‘con cuidado, porfi. Con cuidado, no de golpe’.

Mi amigo apuntó a meter su polla en el culo de mi novia con extrema suavidad, escupiendo sobre su rabo para lubricar la inminente follada. Yo me fui a besar a Sara. Unos morreos guarros con sabor a polla ajena y a los flujos de coño mojado. Para entonces, Dani la había ensartado por completo y comenzó a subir el ritmo de la follada: ¿Te gusta como te follo el culo Sara?


Mi chica paró tibiamente el morreo conmigo para afirmar aunque por su cara notaba que era placer y dolor. Sometida a un macho que hacía con nosotros lo que le había dicho yo horas antes. Me incorporé y me dirigí a mis pantalones, saqué el móvil del bolsillo y me coloqué bajo el culo de Dani. Quería grabar el instante.

Mi amigo se dio cuenta y me dijo
- Cabrón ¿qué estás grabando?
- Sí tio esto luego lo vemos y me servirá para alguna paja.
- Que maricona eres. Bueno pero que no se me vea.


Tras unos diez minutos de follada anal y por los gestos de Dani, intuí que se había corrido. Le había dejado el culo lleno de leche a mi novia y la noche solo acababa de empezar.

CONTINUARÁ
Es una maravilla.....que morbazo de video... :devilish: :devilish: :devilish: :polla2: :polla2: :polla2: 👅 👅 👅
 
Una noche para tres

Tras una decepcionante noche que acabó sin una triste paja, amaneció la mañana del sábado con Dani dormido en el sofá del salón. Cuando desperté vi a Sara terminar de vestirse y salir apresuradamente del piso. Tras esa noche intensa no recordaba que ella me había dicho que por la mañana tenía que acercar a su hermana y a su sobrina al dentista.

Tras pasar por el baño me fui a la cocina. Hice un café para mi y para mi amigo que estaba estirándose en el sofá. Vimos durante unos minutos la tele para pasar a vestirnos y coger su coche. Me hizo el favor de acercarme al centro de la ciudad para hacer unas compras. Durante el trayecto apenas hablamos entre nosotros. Solo cuando sabíamos que nos quedaba muy poco para llegar a mi destino abrimos la boca: ¿Se ha molestado tu novia?

Le comenté que no había hablado con ella pero que seguro que estaría de morros cuando llegase a casa. Dani me dijo que era normal; Todo ha sido muy rápido, eres muy bruto. Pásame su teléfono, quiero pedirle disculpas y a ver si consigo arreglarlo. Le pasé el contacto de mi novia y bajé del coche.

Pese a que yo creí que estaría enfadada, cuando volví a ver a mi chica todo fluyó de lo más normal: dimos una vuelta, miramos ropa, fuimos al cine y por la noche volvimos a follar como bestias. La cama me daba morbo. Las sábanas me daban morbo. El cuerpo de mi novia me daba más morbo tras la noche de marras. Tan solo pensar que Dani estuvo acostado con ella me ponía durísimo. Ella notó que estaba más excitado de la cuenta, volvimos a fantasear durante la follada con que Dani estuviese allí.

A los dos días, estando cada uno en su trabajo, llamé a mi novia como hacía todos los días para preguntar como le había ido la mañana. Me dijo con tono cómplice que Dani le había escrito. No me contó nada más, tan solo se me hizo un nudo en la garganta y empecé a darle vueltas a la cabeza ¿qué le habría escrito? Estaba seguro que a mi chica no le había molestado porque me lo dijo con un tono cómplice. Me tocaba esperar a vernos a la tarde, cuando ella se pasaba a recogerme al trabajo.

Cuando mi chica aparcó salí rápidamente del curro y me senté a su vera. Hablamos un rato mientras acababa de fumarme el cigarro y le pregunté por los mensajes de Dani. Me dijo que le había pedido disculpas y que esperaba que perdonase la actitud que tuvo, que solo siguió mis indicaciones y no se paró a pensar si ella realmente quería. Diciéndome eso me excité imaginando si los dos había guarreado por wasap. Sara notó mi erección y me dijo que solo habían hablado tres tonterías, enseñándome la conversación. Sin esperarlo, mi novia me dijo ¿tanto te excita la idea? Yo le guie una de sus manos a mi paquete y le contesté Me pone burrísimo, el otro día se me salía el corazón por la boca solo el saber que te estaba compartiendo y que Dani te iba a follar delante mía. Ella acercó su cara a la mía y mirándome fijamente a los ojos me dijo: Al final me estoy poniendo muy cachonda, llámalo y que venga esta noche.

Nerviosísimo y como quien no quiere la cosa, cogí el móvil y escribí a Dani: Oye ¿te vienes esta noche? He hablado con ella y quiere, estamos al lado de mi trabajo, pero nos vamos para casa en breve. A los pocos minutos mi amigo me respondió que aún no sabía si podría, me lo tendría que decir más tarde.

Una vez en casa le dije: para que no os sintáis incómodos llegaré tarde a casa con cualquier excusa, le diré que suba y así puedes estar con él un rato a solas, hablad más y si queréis haced algo sin mí, hacedlo. Cogí su móvil entré en su wasap y escribí a Dani: Tu amigo tiene que ir a comprar. Voy a estar sola un buen rato. Si te quieres venir ya, te espero en casa.

Dani respondió que llegaría pasadas las doce de la noche. Mientras Sara se duchaba le dije que salía a tirar la basura y a dar una vuelta para hacer tiempo a que Dani llegara. Indiqué que dejase la luz del dormitorio encendida hasta que él llegara, así sabría yo desde la calle que mi amigo había llegado dispuesto a follarse a mi novia. Cogí la bolsa de basura, unas cajas y me fui. Aproveché para buscar un sitio abierto donde comprar un tabaco, así haría tiempo para la llegada y para que tuvieran tiempo de hablar algo y comenzar el lío.

El único sitio abierto estaba bastante lejos. A unos treinta minutos ida y vuelta de la casa que compartía con mi novia. Cuando me encaminaba a nuestro domicilio, vi que la luz del dormitorio estaba apagada. La señal que anunciaba que Dani había llegado. Como no quería entrar a casa y estropear la situación, cogí en el ascensor hasta una planta inferior, subí los escalones hasta mi casa muy despacio y pegué la oreja a la puerta de casa. El silencio imperante en el rellano de la escalera me facilitaba escuchar la conversación y saber si mi novia estaba bien.

Dani: Bueno, no creo que le quede mucho para llegar. ¿Y si tu y yo vamos…

Cuando escuché ese vamos... me puse cachondísimo. No podía abrir la puerta aún y ya tampoco escuchaba nada, ya que se metieron en el dormitorio. Quise darles un tiempo a solas pero las ganas me podían. Cogí las llaves y abrí la puerta de la casa. Todo estaba a oscuras. Como ellos me esperaban, no hubo sobresaltos. En la penumbra los observaba tumbados en la cama -aún con la ropa puesta- besándose y acariciando sus cuerpos. Dani abrazaba fuertemente a mi novia mientras le comía la boca. Ella le acariciaba el culo cubierto por unos vaqueros gastados. Entré en el dormitorio y en tono cómplice les saludé: ¿No os habéis podido resistir a esperarme eh? Voy a entrar a ducharme.

Ambos sonrieron sin dejar de morrearse mientras yo me dirigí a la ducha. Llevaba todo el día trabajando y quería entrar en el juego limpito y bien aseado. Mientras me duchaba en el aseo que había en el dormitorio, no pude evitar comenzar a masturbarme con una soberana paja con la visión reciente de mi novia con Dani. Salí de la ducha, me sequé y los gemidos de Sara me indicaban que estaba gozando como a ella le gusta.

Me puse tan sólo los bóxer, salí del baño y la estampa que observé nunca se me podrá olvidar. Mi novia y Dani ya estaban follando en nuestra cama. Ella a cuatro patas mientras mi amigo le daba por detrás con un ritmo tranquilo pero contundente. Él agarraba los cachetes de ella con ganas mientras le propinaba una buena embestida. Era la una de la madrugada.​
Salir de la ducha y encontrarte a tu novia y a tu amigo así...

Me quedé observándolos un tiempo. Mi polla estaba a punto de explotar y se salía de mis bóxer. Dani contraía sus blancos y depilados glúteos para apretar la follada y clavarle hasta el fondo la polla a Sara que no dejaba de gemir y contonearse. El calor de la noche hacía que mi amigo sudase y ser tan blanco de piel y estar completamente depilado su cuerpo brillaba a la tenue luz de la luna que entraba por el balcón.

Sara balbuceaba pidiendo mi entrada en la cama, quería más pollas. Intenté retrasar mi incorporación porque quería recrearme en lo que estaba viendo. Quería retener en mi mente la postura, quería verla en primera persona. Dani aumentó el ritmo se sus embestidas y giró la cabeza para mirarme, sonriendo en un gesto de complicidad, parecía querer decirme ´Mira bien, mira como me follo a tu novia’

Tras unos minutos comencé a introducirme en la cama con el cuidado de no rozar mi polla con la de mi amigo, me coloqué justo debajo de mi novia, metiéndose Sara mi nabo en la boca como si no hubiese un mañana. Me puse a comerle el coño mientras Dani se lo follaba, podía ver como la polla de mi amigo entraba y salía sin condón, totalmente dura y empapada del coño de Sara. Mi novia comenzó a comerme los huevos mientras yo le lamía los labios de su vagina entre las embestidas de Dani. Que sensación más rara para un hetero, pensaréis. Todo justo lo contrario. El morbazo y la calentura me inhibió de estar siendo prácticamente humillado por mi amigo mientras se follaba a Sara. Yo lamiendo el coño de mi novia mientras rozaba su polla y sus huevos con mi nariz.

Seguimos así un buen rato con mi novia y yo haciendo un 69 mientras Dani la taladraba por detrás. Observando la polla de Dani entrando y saliendo pude compararla con la mía. Ambos gastamos buenas herramientas.

A mi novia le encanta que la den fuerte, que le hagan y digan guarradas, sentirse sumisa y dominada. Como Dani no tomaba la iniciativa le agarré de los glúteos y le hice que se acercase todo lo posible para escucharme. Aprovechando que mi chica no paraba de gemir, le dije que fuera duro, que tomase la iniciativa y lo que le gusta a ella.
Mi chica quería sentir la polla de mi amigo hasta el fondo y yo miraba excitado...


Mi amigo lo cogió a la primera. En menos de diez segundos interpretó mis indicaciones y apretó con sus manos el culo de Sara, vi como sacó de golpe su polla, con una mano le recogió el pelo, pegó un guantazo al culo y le dijo en voz alta ¿Te gusta mi polla puta?

Sara se sacó mi rabo de la boca, soltó un desgarrador y Dani le metió la polla de golpe. Ese momento de ver a mi novia totalmente sumisa, entregada a mi amigo y a éste metiéndole el rabo sin contemplaciones y delante de mi cara, hizo que me corriese instantáneamente, salpicando la cara de mi chica que comenzó a tragar y a mamar polla mientras Dani seguía dándola por detrás.

Sara se tumbó en la cama y nos pidió que le comiésemos el coño. Allí estaban dos machos dándole placer. Con nuestras lenguas íbamos recorriendo cada rincón de su coño y de su culo. Ya daba igual saborear la saliva del otro. La excitación nos embargó a los tres y Dani y yo perdimos los prejuicios morales de que el pene de otro tío te roce cualquier parte del cuerpo. Habíamos perdido el pudor. Mi novia le comía la polla y yo al momento la besaba; yo le metía la polla en el coño y al momento él se lo comía.

Me encantaba ver a mi novia meterse la polla de Dani hasta la garganta y cómo le apretaba los huevos queriendo ordeñarlo. En ese momento mi novia cogió mi cabeza y la dirigió a su boca, hizo que los dos le comiésemos la polla a Dani y así hicimos durante un buen rato.

Mi chica y yo apenas articulábamos palabra pero mi amigo siguió -al pie de la letra- las indicaciones que antes le había dado. Se incorporó, dándole un suave pero sonoro guantazo en la mejilla y mientras le metía unos dedos en la boca le dijo: Ven aquí, zorra. Ahora me vas a lamer el culo ¿A que sí? Sara afirmaba con la cabeza mientras gemía y me miraba a los ojos derretida por la excitación.

Dani colocó el culo sobre el pecho de ella, le puso los cojones en la boca y comenzó a restregarse desde los huevos hasta la raja del culo mientras le decía a Sara: Venga zorra, saca esa lengua. Así, sácala más, cómeme el culo. Vamos puta dame gusto.

Mi amigo continuó pajeándose en la cara de mi novia, restregándole la polla por la nariz, y su frente mientras ella saboreaba sus huevos y su culo con la lengua. Mientras tanto yo, lamía el coño, cogía sus manos y se las apretaba a los glúteos de Dani para que éste achuchase sus pelotas cargadas de leche a la boca de Sara. Yo disfrutaba escuchando los lametones de mi novia a las partes más íntimas de mi amigo, que seguía sin correrse.

Decidí cambiar de posición y me tumbé bocarriba. Sara se acostó sobre mí y le metí la polla. Ella me cabalgaba ahora mientras Dani, agachado a los pies de la cama, pasaba la lengua por las partes de su coño y por mi polla. Lo animé a subirse sobre ella para intentar una doble penetración. Ella empezó a darse cuenta de que iba a disfrutar de dos pollas en su coño y se corrió nada más sentir el capullo del pene de Dani arrimarse a sus labios vaginales.

Dani la abrió de piernas mientras con su polla empujaba a la mía para que las dos tuvieran hueco. Teníamos las pollas tan duras que la sensación era la de dos duras barras calientes intentando entrar en un orificio chorrean. La dificultad para meter las dos a la vez hizo que mi amigo cogiese su polla junto a la mía con una mano, las apretó y empezó a metérselas a mi novia muy despacio. Me corrí al instante y mi polla menguó lo suficiente para que Dani metiera la suya y fuese en ese momento el macho dominante. Con el movimiento de su dura barra expulsó mi polla y se folló a mi novia, que derramaba el semen con la que la llené yo minutos antes. Noté como la polla de Dani entraba y salía llena de los jugos del coño de mi novia y de mi propio semen. Sexo sucio y explícito en tu propia cama, con tu propia mujer y uno de tus mejores amigos.

Mi novia se había corrido ya unas cuantas veces y el cabrón de Dani seguía con la polla tiesa sin muestras de fatiga. Decidimos parar para beber agua y fumar unos cigarros en la terraza que da al dormitorio. Allí estábamos los tres en pelotas en pleno verano. Dani no dejaba de mirar a mi novia y de darme las gracias por ser él el elegido para nuestro primer trío. Mientras Sara se fue al baño a hacer un pis, le dije que puede que algún día y si esto le había gustado a mi novia, podría venir a follársela a solas sin mi presencia siempre cuando quisiera ella.

Fui unos instantes a la cocina a beber más agua. Entre la follada, el calor y la excitación estaba exhausto. Me puse a buscar algo en la nevera para llenar el estómago. No pasaron diez minutos cuando escuché un cachetazo. ‘Chupa puta, cómeme la polla hasta que te hartes. ¿Te gusta, zorra? Voy a venir a follarte cuando quiera y te voy a echar la leche donde quiera’ Sara gemía y sólo atinaba a afirmar con la cabeza mientras se tragaba el rabo de Dani.

Volví al dormitorio que estaba solo iluminado por la luz de la luna. Desde luego habían aprovechado mi ausencia: Dani estaba plácidamente tumbado con su polla apuntando al techo mientras Sara le obsequiaba con una fabulosa mamada.

Me sumé rápidamente a la fiesta y comencé a follarme a mi novia por detrás, empujándola a tragarse hasta el fondo el pollón y los huevos de mi amigo. Seguimos así un buen rato hasta que Dani decidió darle él por detrás mientras yo era ahora el que disfrutaba de una mamada. Dani golpeaba con fuerza el trasero de mi novia, que pedía más y más. Dani nos avisó que se corría y le preguntó a Sara dónde quería su leche. Ella le dijo ‘Hazme lo que quieras Dani. Échamela donde tú quieras’. Escuchando esto me corrí, llenando la boca de mi novia. Dani seguía con sus embestidas y soltó ¡me voy a correr! ¡Sara me voy a correr dentro, te voy a preñar putaaaa! Metió su polla hasta el fondo del coño de Sara y la llenó de semen, restregando después su polla brillante por el culo de mi chica.

Sara, que aún seguía con ganas de marcha, se puso debajo de Dani y empezó a lamerle el culo y besarle los glúteos. Mi amigo estaba flipando de lo guarra que llegaba a ser mi novia. Yo me calenté tanto con la imagen que me arrimé a comerle el coño. Dani, que había recuperado el calentón, acercó su boca a la cara de Sara, la escupió varias veces y le dio un par de guantazos, la tumbó agarrándola del cuello y se corrió nuevamente llenando su cara de lefa.

No podíamos más. El reloj marcaba las seis y media de la mañana y nos quedamos dormidos. Fue el final a una noche inolvidable que sería el inicio de más noches con Dani y de una revolución que supuso tanto para mi chica como para mi. Un despertar que nos haría muy felices en la cama.

CONTINUARÁ.
Joder ufffffffff. Putalokura mmmmmmmm me encantaría con mi mujer y un amiguito bisex como yo joder m.mmmmmm, 😅😂😂😂 actualmente fantaseamos con un conocido y casualmente también se llama Dani ufffff
 
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