Nuestros tríos

soloquieroeso

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Hola, foreros.

Quería contaros una de nuestras experiencias, reales, más morbosa en tríos que tuve con Mabel, mi ex más salvaje.

Os pongo en antecedentes. Mabel y yo nos conocimos en una página de quedadas para divorciados y separados. Desde el principio hubo una química muy especial entre nosotros. Además, en la segunda quedada terminamos en su casa y en su cama, y fue una pasada el morbo y vicio que desprendía.

No pasó mucho tiempo (tres o cuatro encuentros más) para que nos contáramos nuestras fantasías.

Ella quería ser follada por dos hombres a la vez, dos pollas para ella, dos pollas para disfrutar de dobles penetraciones, oral, anal-vaginal y lo que surgiera, y yo quería tener una mujer-amante, con fantasías que quisiera cumplir y con la que cumplir las mías, así que llegó el flechazo amoroso y sexual de golpe.

El caso es que yo ya había tenido experiencias previas con tres parejas y con una de ellas tenía una "relación muy especial" de bastantes años , 4 o 5, ya que yo era uno de los folladores de ella (Sofi), pero con él (Miguel) tenía además una relación de buenos amigos.

Miguel tenía una polla fina pero larga, una delicia para un anal (lo probé en otra ocasión, he de confesarlo), con lo que era el candidato más propicio para la primera doble penetración de Mabel.

Mabel no es la típica mujer que cuentan en los relatos, exuberante, rubia y tetona. Mabel es una mujer, si no bella, es muy atractiva, sobre todo por su forma de ser. En aquel momento tenía 42 años, cuerpo normal, 1,65 de estatura, tetas pequeñas, culo normal para una mami de dos niñas, morena de pelo corto, ojos oscuros y orejas de soplillo que me encantaban.

Llegó el día del trío, que habíamos pactado ya de antemano. Miguel trajo un par de botellas de vino y al acabar la primera copa no quisimos retrasar más el sexo.

Nos fuimos a su habitación, nos desnudamos casi con urgencia y antes de quitarme los calzoncillos ya estaba Mabel en cuclillas, en pelotas y mamando el largo falo de Miguel. Me quedé unos minutos mirando cómo mi futura novia le comía la polla a mi amigo, y lo masturba mientras ella me miraba con una cara de viciosa que no olvidaré jamás.

Me acerqué ya desnudo y empalmado a ellos. Maribel agarró mi polla, más gruesa que la de Miguel y empezó a mamarnos alternando entre los dos y, a veces, juntando nuestras pollas y tratando de meterse las dos todo lo que podía en la boca.

Nosotros no habíamos ni tocado una teta aún, así que ambos la agarramos de las axilas, la llevamos a la cama, y Miguel se fue directamente a comerle el coño. Yo, mientras tanto, la besaba, acariciaba sus pechos y la miraba disfrutar de los lametones y placeres que le daba mi amigo en su sexo.

- Quiero follar - nos dijo mientras dejó claro que no sería yo quién la penetrará primero, ya que se puso sobre mí haciendo un 69 y agarrando la polla de Miguel, sin condón ni nada, la guió directamente a su coño, cosas que aprovechó mi amigo y se la hundió viendo yo desde una posición privilegiada cómo los huevos enormes de nuestro invitado se pegaron a los labios del coño. No pude evitarlo y lamí aquellos cojones que, esperaba, se vaciaran en cualquier parte de Mabel. Ahora me estaba tocando a mí saber lo que Miguel sentía al ver a su mujer con mi polla dentro y me encantaba.

Miguel bombeaba con verdadera furia, Mabel mamaba mi polla con delicadeza y vicio brutal, yo lamía clítoris, huevos, polla, labios, muslos. Estaba tan excitado que no quería dejar de tener aquella visión ni que terminaran aquellos sabores y aromas. En alguna ocasión se salía la polla de dentro de Mabel (o él la sacaba) y yo aprovechaba a agarrarla , darle un lametón y guiarla de nuevo al coño de ella.

Estuvimos no sé si unos minutos, horas... Me encantó. Mabel se incorporó un poco y le pidió a Miguel que se la sacará, que quería follarme ahora a mí y, a horcajadas sobre mi cuerpo, se atravesó el coño con mi herramienta mientras mamaba ahora la polla de Miguel. Aquello era espectacular desde el punto de vista que ahora me estaba tocando tener, el de que "mi chica" fuera objeto de placer de otro y de mí mismo, no de follarme a la mujer de otro (que me sigue gustando, claro).

No sé si fui yo quién lo pedí, pero sí recuerdo que fue Mabel quien le dijo a nuestro amigo que quería doble penetración, que le follara el culo mientras me seguía cabalgando.

Una de las sensaciones más bestias que puedes tener con tu pareja es notar la polla del otro entrando en su culo y notas cómo se va frotando con la tuya mientras tu pareja enloquece de placer y vicio.

Mabel se corrió como loca varias veces por el placer, por saber que tenía dos machos, dos pollas, dos hombres dentro de ella.

Le pidió a Miguel que la sacará, le mandó limpiarse la polla en en baño y, mientras él estaba limpiando su polla, ella me dijo que quería que nos corriéramos los dos en su boca, que quería probar dos tragadas de lefa seguidas. Casi me corro de cómo estaba tras lo vivido y lo que iba a vivir.

Cuando regresó nuestro invitado Mabel estaba tumbada, masturbándose, y le dijo a Miguel que quería vernos pajearnos y tragarse nuestra leche. Estaba como loca y se mordía el labio de abajo. En un par de ocasiones masturbé yo a mi amigo y él a mí y fui yo el que menos resistió vertiendo mi leche dentro de la boca de la que sería mi novia a partir de ese día.

Ella se tragó toda la corrida y volvió a abrir la boca para darle turno a Miguel, que con cuatro sacudidas fuertes le regó el interior de su paladar con una abundante corrida que ella tragó ávida y excitada mientras se corría frenética con sus dos manos en su sexo.

Besarla con sabor a sexo mezclado en su boca me enamoró de su sonrisa, su pasión, sus ojos, su vicio...

Tras el descanso y terminar la botella de vino dimos por finalizada la primera prueba (habría más quedadas de los tres con corridas de Miguel y mías en su culo, en su coño, y de Miguel en mi boca, en mi polla, en mi culo y mías en sus orificios e incluso quedadas y sexo bisexual muy cerdos a petición tanto de Maribel como de Sofi...).
 
Nuestra segunda experiencia con un amigo de Mabel.

Hola, forer@s:

En la anterior aventura (siempre reales) os conté cómo hice el primer trío con la que sería mi pareja, con un buen amigo mío.

Tras ese trío me enamoré de su risa, su morbo, su sexo, su forma de ser... Me enamoré totalmente de Mabel porque había encontrado a mi media naranja morbosa.

Me fui a vivir con ella y con sus hijas, a las que adoro y aún me adoran, (seguimos siendo maravillosos amigos Mabel y yo), y poco más o menos, a las tres semanas de ir a vivir a su casa Mabel me propuso un nuevo trío.

En esta ocasión fue ella quien decidió que sería una selección por su parte y para ello eligió a un "rollete" que tuvo poco antes de conocernos y al que se había follado estando un poco bebidos, un francés que era el típico adonis de páginas de ligoteo, alto, rubiazo de pelo largo, ojos azules, cuerpo de atleta, heterosexual convencido de su heterosexualidad absoluta y sin experiencia en tríos ni en el mundo liberal... Vamos, todo un tío buenorro típico de páginas de ligoteo para follar y ya.

Se lo propuso por mensaje un miércoles y el sábado estaba el franchute en la puerta con una botella de champán francés y quesos de su país (uno de ellos se llamaba "pues de obispo muerto").

Yo estaba justo detrás de ella cuando abrió la puerta, y el francés, sin titubear en absoluto, le dió un morreo a mi chica antes de las presentaciones de rigor. Aquello ya me puso en situación porque ver a la que ya era mi pareja morrearse con otro tío sin más me encantó.

Tras las presentaciones fuimos a la cocina y Mabel le quitó de las manos al francés (Didier) el champán y los quesos y me los pasó a mí con un guiño con el que no hizo falta ni palabras. Volvió a besar al rubiazo mientras le desabrochaba el pantalón y sacaba una polla reluciente, no grande pero sí bonita. Se quitó la camiseta y se arrodilló delante de él comenzando a hacerle una mamada de las que hacen saltar las lágrimas y el semen en minutos.

- Pobre francés - pensé mientras él tío se corría sobre la cara, labios y cuello de Mabel en pocos minutos (creo que poco más o menos dos o tres minutos).

Yo me acerqué a ella, la incorporé y empecé a besarla, a lamer aquella cara y cuellos salpicados de leche. Mabel estaba alucinando, ya nos habíamos besado antes cuando en el primer trío Miguel y yo llenamos su boca de leche, y yo le había hablado de mis anteriores encuentros, del sexo sin tapujos con parejas, pero no se imaginaba el morbazo que le daba verme relamiendo el semen de otro y vivirlo en directo.

- ¡¡Qué hijo de puta eres!! - me decía mientras me besaba más fuerte, más profundamente saboreando en nuestro beso la corrida de Didier, mientras éste flipaba de la situación empalmado hasta dolerle (nos confesó más tarde)

No quiso esperar más, se desnudó del todo, se agarró de mi brazo y con la otra mano agarró la polla del gabacho y nos llevó a la habitación.

Yo quería verla follar antes de participar, y le di un condón al tío. Casi no atinaba a ponérselo mientras Mabel me susurraba al oído lo cachonda que estaba. Ver a aquel hombre casi perfecto patosear para ponerse un condón me hacía sonreír pícaro y pensando qué tal vez...

Me acerqué a él, que estaba temblando como una hoja, agarré su polla con la izquierda, y con la otra mano le quité el condón mal puesto. - Mabel, ¿Lo quieres así? - me volví mirándola con un descaro y perversión que enseguida entendió.

Dos segundos después estaba ella cabalgando sobre él, la polla hasta dentro, besando a aquel pedazo de tío, culo en pompa, loca de deseo. Me acerqué a ellos, puse mi polla cerca de la boca de ella, dejó de besar a aquel tío y se metió todo lo que pudo mi rabo hasta la campanilla.

Qué maravilla es Mabel mamando. El francés estaba en éxtasis, tratando de no correrse dentro de coño que le aprisionaba. Unos minutos después fui yo el que explotó dentro de la boca de Mabel, y el puto francés, recordando lo pasado en la cocina, besó a mi chica con mi corrida aún en su boca mientras él eyaculaba esta vez muy dentro de ella. - ¡Joder qué guarros sois, cabrones! - repetía mientras besaba su boca y tragaba mi semen pasado desde la boca de mi chica.

Descansamos un rato preguntándome él sobre mis experiencias de sexo bisexual, entre champán, besos, queso, risas, y el puto gabacho no hacía más que decir que era hetero pero preguntando mil veces qué sentía yo chupando una polla... Yo estaba bastante empalmado y el francés ya estaba también endurecido, así que le dije que si quería saber qué se siente podía probar.

Mabel se empezó a masturbar sabiendo que aquello iba a ser interesante. Estábamos recostados el uno al lado del otro y Mabel sentada frente a nosotros, impúdica, excitada. Didier dudaba, pero su cara cada vez más cerca de mi polla incluso más cerca de lo que había estado incluso de la suya. Así que rompí un poco el hielo y agarré su polla. -Si lo prefieres nos hacemos una paja el uno al otro - le sugerí mientras él se tensaba como la cuerda de un violín y tímidamente acercó su mano a mi polla acariciándola primero y pajeándome suavemente después.

No tardé mucho en pedirle que me la chuparan a la vez él y Mabel, a lo que mi chica se lanzó boca abierta sobre mi polla, agarró el pelo largo del francés y acercó su boca a la de ella y a mi polla.

Dios qué mamada me dieron los dos. Al puto gabacho parece que le encantó porque chupaba frenético, desmelenado y casi no dejaba a Mabel saborear mi capullo, por lo que ella se acercó al rabo de Didier en tal posición que dejó su sexo a mi alcance. Ufffff. No podía ver nada, pero saber que aquel hetero confeso, si seguía así, iba a hacer correrme en su boca, tener el sabroso coño de Mabel para mí deleite y que ella volvía a saborear la polla del tercero en discordia me estaba poniendo a mil. No aguanté y solté una abundante descarga en la boca de aquel tío. No sé si se tragó o no todo, parte o nada, pero notaba su lengua mientras me corría.

Me incorporé un poco y le pedí a Mabel compartir la hermosa herramienta del chico aquel, así que con esa especial compatibilidad entre nosotros le dimos una mamada salvaje a Didier que se corrió de nuevo, tributando su última corrida en nuestras bocas.

Nos vestimos despacio, entre besos los dos con Mabel, y nos despedimos con un agradable sabor de boca los tres.

Nunca más volvimos a quedar con él.
 
Joder que empalmada mas rápida he tenido.
Sigue por favor, necesito correrme otra vez leyéndote, disfrutandote...
 
Nuestro tercer trío y... ¡¡Sorpresa!!

En los anteriores relatos (reales) Mabel y yo habíamos probado tríos un poco distintos entre sí, como son todos los tríos a nuestro entender.

Para nuestra tercera sesión Mabel me pidió algo muy especial: follar con una chica.

Ya sabemos lo difícil que es buscar un unicornio, pero teníamos un As en la manga. Sofi, la mujer de Miguel, excelente candidata y, si todo se daba bien, que yo apostaba por ello, sería brutal tener en la misma cama a mi chica y a "mi amante", con permiso de Miguel.

Llegar a un acuerdo no fue difícil, y el pacto se selló acordando que yo follaría con ella si Miguel podía presenciarlo y grabarlo todo. Uffff. Qué subidón fue el acuerdo.

Dos viernes después estábamos subiendo las escaleras a casa de Sofi y Miguel. Mabel estaba un poco nerviosa ya que jamás había probado nada sexual con otra chica, pero estaba lanzada y yo iba a disfrutar viéndola y, por supuesto, disfrutar follándome a las dos.

Sofi, como siempre, abrió la puerta vestida muy sugerente y la presentación con Mabel fue... Ufff, le plantó un exquisito morreo muy sensual y lascivo, mientras con una mano comenzó a palpar mi entrepierna que con aquella visión había reaccionado al alza. Una vez abandonó los labios de Mabel se acercó a los míos y me besó de forma tierna, sensual y jugando con su lengua de forma suave mientras seguía palpando mi erección con una mano y con la otra se atrevió a meterla bajo la falda de Mabel que para la ocasión había "olvidado a posta ponerse ropa interior". Mabel nos miraba curiosa y ya excitada por la mano experta de Sofi que acariciaba suave su sexo y porque aquello había empezado ya, sin prejuicios y sin más.

Sofía nos cogió de las manos y nos llevó directamente a la habitación. Una vez allí nos pidió sentarnos en el borde de la cama, se acercó a la cómoda y puso una música muy sexi en el equipo musical que allí tenía. Volvió frente a nosotros y bailando comenzó a desnudarse completamente. ¡Madre mía qué sensual y morbosa era la situación! A continuación invitó a Mabel a levantarse y con la misma sensibilidad comenzó a desnudarla mientras besaba cada zona de Mabel que quedaba al descubierto. Era impresionante ver aquellas dos preciosas mujeres bailando sensuales y besándose con tanto morbo que quise liberar mi polla para poder masturbarme, pero Sofi, atenta a mis reacciones, me lo impidió con sólo un movimiento de dedo.

Sofi cogió de la mano a Mabel que solo atinó a mirarme pícara y excitada y la guió al centro de la cama, desnuda e impúdica dispuesta a sentir la sensación de mujer a mujer. Sofi se subió sobre ella suave pero haciendo rozar la pierna, el sexo, los pechos y la lengua por toda la anatomía frontal de Mabel que se dejaba hacer y gemía suave pero tremendamente excitada. Yo admiraba aquella situación, verlas tan sensuales estaba haciendo que mi erección ya fuera hasta dolorosa bajo el pantalón. Sofi se apiadó de mí y entre besos lascivos y suaves con Mabel me permitió ponerme frente a ellas y desnudarme. Creo que tardé 5 segundos o menos en estar completamente desnudo frente a la mirada de gata de Sofía, que con una mano agarró mi miembro y lo acercó hasta los labios y bocas de ambas que comenzaron a lamerme y casi estuve a punto de explotar en sus caras. Pero Sofía me conocía bien y me pidió que acercara mi boca a las suyas y entre aquellos besos a tres lenguas Sofía me ordenó follarme a Mabel y a ella alternando las penetraciones en ambas mientras ella seguía a horcajadas besando, acariciando los pechos y restregando su sexo con el pubis de mi chica. Dios, cómo estaba de excitado teniendo aquellos dos coñitos empapados a mí vista y a punto de follármelos.

Penetré como cuchillo caliente en mantequilla a Mabel mientras sentía su tensión y jadeos, bombeé despacio dos veces y con mi miembro empapado de los flujos de mi chica la saqué e introduje con fuerza en el chochito de Sofi a la que propiné dos fuertes embestidas que la hicieron gemir muy fuerte. Entonces fue cuando me di cuenta que que había una cámara de vídeo frente a nosotros apoyada en una estantería de la habitación. Ufff. Miré fijamente a la cámara, saqué mi miembro de Sofía y volví a introducirlo dentro de Mabel con fuerza, follándola con fuerza y rápido para que los gemidos apagados por los besos de Sofi se hicieran más intensos.
Así estuvimos un buen rato, penetrando a placer los dos hambrientos coñitos mientras miraba lascivo a la cámara, sobre todo cuando taladraba el empapado sexo de Sofía.

Pasado un tiempo Sofi se incorporó un poco, pidió a Mabel hacer un 69 (Sofi encima y dando el culazo a la cámara) y un permiso especial al que mi chica asintió súper excitada.

Cambiaron a aquella posición y Mabel, con una cara de puta tremenda me dijo "follátela y córrete dentro de ella". Casi me corro al oírlo, os lo juro. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no correrme, pero puse mi polla en los labios vaginales de Sofi, mientras mi chica lamía el sexo de nuestra amiga y el trono y mis testículos, con lametones muy muy fuertes. Poco a poco fui metiendo mi pene en Sofía, Mabel gemía y gemía mientras su coñito era lamido por la experta lengua de nuestra amiga. Salvaje, sexual, morboso, guarro.
Follé fuerte a Sofía hasta que algo parecido a una corriente eléctrica atravesó todo su cuerpo al ser lamido su clítoris por mi chica y taladrado su coño por mi polla. Se corrió con un grito ahogado y largo, nos insultó y pidió mi leche sin dejar de lamer el sexo de Mabel. No aguanté más y con un espasmo brutal descargué una abundante cantidad de semen en su interior a la vez que notaba cómo mis testículos eran relamidos para vaciarse más que nunca en una corrida que pareció eterna, tanto que desbordó el interior de Sofía cayendo sobre la boca golosa de Mabel que no dejaba de lamernos viciosa mientras la boca experta de la mujer de Miguel la llevaba a un sublime orgasmo. Jamás lo olvidaré.

Saqué mi rabo aún hinchado de dentro de Sofía, cogí la cámara que nos grababa y la puse en tal posición que captara cómo Mabel y yo lamíamos y limpiábamos a dos bocas el semen que salía de aquel empapado coño.
- Mira, Miguel, mira a tu mujer que vamos a hacer que se corra de nuevo - dije mirando fijamente a la cámara segundos antes de que su esposa explotara de nuevo en un tremendo orgasmo que salpicó nuestras bocas, caras y hasta la lente de la cámara.
Nos recompusimos y tumbados en la cama matrimonial de Sofi y Miguel, nos abrazamos y besamos los tres mientras la figura de Miguel apareció ante la puerta, aplaudiendo y con su polla flácida colgando un resto de semen desde su capullo. Lo había presenciado en directo desde el televisor al que estaba enlazado la cámara y dos móviles más que no había visto.
Meses después de esta experiencia nos llegó a casa un paquete con un DVD y con lo que se había grabado aquel día.
 
Cuarto trío y.... Algo más...

Tal como os contaba en relatos anteriores (todos reales), Mabel y yo fuimos pareja durante algo más de un año en el que procuramos poner en práctica muchas de nuestras fantasías sexuales abiertas y liberales, sobre todo las de Mabel, ya que yo tenía ya experiencia desde muy joven.

El fin de semana pasado (justo antes de Reyes) quedé con Mabel y su actual pareja (un tío muy majo, por cierto, aunque no está abierto al mundo liberal), y, una de las veces que este chico fue al baño Mabel me recordó la historia que os voy a contar.

Llevábamos ya unos meses de pareja y habíamos hecho dos tríos con dos chicos y uno con una chica, que habían sido muy morbosos y divertidos. Esa mañana de jueves Mabel me despertó con una mamada de infarto, una de esas que solo ella sabía hacer y que te dejaban a punto de caramelo en pocos minutos. ¡¡¡Ufff, vaya corrida en la boca!!!, y, como ya era nuestra costumbre, me besó con mi corrida en su boca luchando por saborear mi semen en unos de esos besos tan especiales. Tras el beso ella me pidió su próximo deseo, así que poco después de que ella se fuera a trabajar me puse a prepararlo.

Todo estaba listo aquel viernes por la tarde. Las niñas de Mabel con su padre, dos botellas de vino Ribera del Duero preparadas y...

Llegó, por fin, mi chica, y como siempre entró a la cocina, donde solía esperarla con el café recién hecho. Esta vez, le pedí que dejara el bolso, las llaves de casa y el coche en la mesa, se diera la vuelta y vendarle los ojos. Creo que se mojó imaginando lo que vendría después.

Así, con los ojos vendados, la llevé a la bañera, que ya estaba con el agua caliente y una bomba de jabón y aceites. La desnudé por completo, le ayudé a entrar en la bañera y a pasar la esponja por todo su cuerpo deleitándonos en sus partes más sensibles. Le ayudé a salir de la bañera, sequé su cuerpo y abrazada a mí la llevé a la habitación, la tumbé en la cama boca abajo y acaricié su cuerpo, primero con una mano, luego con las dos.

Estaba súper excitada porque sabía o intuía que aquello no había hecho nada más que empezar. Besé su cuello, espalda, sus cachetes del culo, sus muslos y, acercándome a su oído, le susurré: - ¡¡Disfruta!! -

Mabel notó cómo me aparté de ella despacio y cómo un cuerpo desnudo y con olor distinto al mío se tumbaba sobre su espalda con un pene grande y erecto apoyado en sus nalgas mientras manos extrañas y grandes recorrían su espalda de arriba a abajo y se perdían en sus glúteos hasta llegar a su sexo húmedo y receptivo. Ella arqueaba su cuerpo tratando de abrir las piernas para que aquella polla rozara su sexo, y mientras gemía con aquella situación ciega sintió cómo otras manos asían su cara levantándola lo suficiente como para sentir otra polla en sus labios que, sin pensarlo, se introdujo en la boca y comenzó a mamarla y ensalivarla tremendamente excitada. Sabía que ninguno de aquellos fallos eran el mío, así que me volví a acercar a su oído y le pedí que arqueara más su cuerpo.

Me retiré lo suficiente como para coger la polla del que estaba sobre Mabel, le di dos menos para mantener tremenda erección, le puse un condón y la guíe hacia el coñito de mi chica, que lo penetró despacio pero sin detenerse, mientras ella gemía con la otra polla en la boca.

Me retiré un momento para disfrutar de aquel espectáculo. Mabel siendo follada por dos tíos que ni sabía quiénes eran, y que estaba disfrutando. Como pudo se puso a cuatro patas para tener una mejor penetración del que, a esas alturas, ya estaba follándola con penetraciones lentas pero profundas, y agarró el grueso pene que tenía en la boca con la mano para mamar y pajearlo también suave y profundamente sin quitarse la venda de los ojos. Era extraordinaria la sensación.

Me recosté como pude a su lado para acariciar sus pechos que se bamboleaban con los movimientos suaves de aquella follada y acariciar también su tripa, su clítoris, su boca, los huevos de aquellos hombres que disfrutaban de mi Mabel, prácticamente en silencio solo roto por los jadeos de los tres.

El que estaba detrás, con un gesto, pidió cambiar de posición. Acerqué mi boca al oído de Mabel y le dije que le tocaba saborear la que tenía en el coño. Asintió con la cabeza sabiendo que aquella polla era muy grande y muy dura. Acto seguido el que la follaba hasta ahora sacó su miembro del interior de mi chica, me acerqué a él, le quité el condón y le di dos chupadas antes de que se moviera para introducir parte de su gran polla en la boca sedienta de sexo de Mabel.

El que hasta ahora había ocupado la boca de Mabel se puso detrás de ella, me pidió darle un par de chupetones, que hice sin dudarlo, cogí un preservativo y se lo puse con la boca. Agarré aquel precioso falo y apunté directamente al sexo reluciente y mojadísimo de ella. Agarré sus huevos mientras se perdía dentro de Mabel con un fuerte empujón que hizo que casi se tragase completamente el pollón del otro con un gemido ahogado.

Me acerqué de nuevo al oído de Mabel para decirle que me encantaba verla así, que daría lo que fuera por verla rodeada de más pollas. Ella me agarró del pelo y me invitó a mamar aquella polla enorme juntos, sacándola de su boca para que yo pudiera mamar también. Entre los dos le dimos una mamada brutal, en la polla y los testículos, ensalivando todo aquel enorme falo hasta el punto en que no podía aguantar más y con un bufido y unos sonidos guturales indescriptibles se corrió en nuestras bocas, cara, pelo... Una enorme cantidad de semen algo ácido y salado que ávidos saboreamos como perros hambrientos.

El que estaba taladrando a Mabel estaba tan absorto y excitado con aquella cantidad de semen que me dijo por señas que también estaba a punto de explotar, así que abandonó el coño de Mabel, le quité el condón, se acercó a nuestras bocas y explotó con otra abundante cantidad de semen que nos salpicó medio cuerpo con 5 disparos largos que traté de dirigir lo mejor posible mientras agarraba esa bonita polla y los huevos del expropietario del semen que ya era nuestro.

Con un gesto les pedí que se vistieran y que salieran mientras lamía y limpiaba los restos de corridas que aún había sobre el cuerpo y cara de Mabel.

La tumbé boca arriba y, aún con la venda en los ojos, follamos despacio hasta inundar su coño que, ávido y deseoso de beber de ella, bajé a limpiar mi propio semen de su interior.

A lo largo del fin de semana me preguntó varias veces quiénes eran aquellos dos hombres con los que había follado, pero nunca se lo dije y siempre ha tenido la duda de a quiénes había invitado a follársela.

El fin de semana antes de Reyes, de este año, estuve a punto de desvelarlo, pero preferí que quedara en su mente y que no supiera que uno era un amigo árabe de Miguel y Sofi y el otro...
 
Cuarto trío y.... Algo más...

Tal como os contaba en relatos anteriores (todos reales), Mabel y yo fuimos pareja durante algo más de un año en el que procuramos poner en práctica muchas de nuestras fantasías sexuales abiertas y liberales, sobre todo las de Mabel, ya que yo tenía ya experiencia desde muy joven.

El fin de semana pasado (justo antes de Reyes) quedé con Mabel y su actual pareja (un tío muy majo, por cierto, aunque no está abierto al mundo liberal), y, una de las veces que este chico fue al baño Mabel me recordó la historia que os voy a contar.

Llevábamos ya unos meses de pareja y habíamos hecho dos tríos con dos chicos y uno con una chica, que habían sido muy morbosos y divertidos. Esa mañana de jueves Mabel me despertó con una mamada de infarto, una de esas que solo ella sabía hacer y que te dejaban a punto de caramelo en pocos minutos. ¡¡¡Ufff, vaya corrida en la boca!!!, y, como ya era nuestra costumbre, me besó con mi corrida en su boca luchando por saborear mi semen en unos de esos besos tan especiales. Tras el beso ella me pidió su próximo deseo, así que poco después de que ella se fuera a trabajar me puse a prepararlo.

Todo estaba listo aquel viernes por la tarde. Las niñas de Mabel con su padre, dos botellas de vino Ribera del Duero preparadas y...

Llegó, por fin, mi chica, y como siempre entró a la cocina, donde solía esperarla con el café recién hecho. Esta vez, le pedí que dejara el bolso, las llaves de casa y el coche en la mesa, se diera la vuelta y vendarle los ojos. Creo que se mojó imaginando lo que vendría después.

Así, con los ojos vendados, la llevé a la bañera, que ya estaba con el agua caliente y una bomba de jabón y aceites. La desnudé por completo, le ayudé a entrar en la bañera y a pasar la esponja por todo su cuerpo deleitándonos en sus partes más sensibles. Le ayudé a salir de la bañera, sequé su cuerpo y abrazada a mí la llevé a la habitación, la tumbé en la cama boca abajo y acaricié su cuerpo, primero con una mano, luego con las dos.

Estaba súper excitada porque sabía o intuía que aquello no había hecho nada más que empezar. Besé su cuello, espalda, sus cachetes del culo, sus muslos y, acercándome a su oído, le susurré: - ¡¡Disfruta!! -

Mabel notó cómo me aparté de ella despacio y cómo un cuerpo desnudo y con olor distinto al mío se tumbaba sobre su espalda con un pene grande y erecto apoyado en sus nalgas mientras manos extrañas y grandes recorrían su espalda de arriba a abajo y se perdían en sus glúteos hasta llegar a su sexo húmedo y receptivo. Ella arqueaba su cuerpo tratando de abrir las piernas para que aquella polla rozara su sexo, y mientras gemía con aquella situación ciega sintió cómo otras manos asían su cara levantándola lo suficiente como para sentir otra polla en sus labios que, sin pensarlo, se introdujo en la boca y comenzó a mamarla y ensalivarla tremendamente excitada. Sabía que ninguno de aquellos fallos eran el mío, así que me volví a acercar a su oído y le pedí que arqueara más su cuerpo.

Me retiré lo suficiente como para coger la polla del que estaba sobre Mabel, le di dos menos para mantener tremenda erección, le puse un condón y la guíe hacia el coñito de mi chica, que lo penetró despacio pero sin detenerse, mientras ella gemía con la otra polla en la boca.

Me retiré un momento para disfrutar de aquel espectáculo. Mabel siendo follada por dos tíos que ni sabía quiénes eran, y que estaba disfrutando. Como pudo se puso a cuatro patas para tener una mejor penetración del que, a esas alturas, ya estaba follándola con penetraciones lentas pero profundas, y agarró el grueso pene que tenía en la boca con la mano para mamar y pajearlo también suave y profundamente sin quitarse la venda de los ojos. Era extraordinaria la sensación.

Me recosté como pude a su lado para acariciar sus pechos que se bamboleaban con los movimientos suaves de aquella follada y acariciar también su tripa, su clítoris, su boca, los huevos de aquellos hombres que disfrutaban de mi Mabel, prácticamente en silencio solo roto por los jadeos de los tres.

El que estaba detrás, con un gesto, pidió cambiar de posición. Acerqué mi boca al oído de Mabel y le dije que le tocaba saborear la que tenía en el coño. Asintió con la cabeza sabiendo que aquella polla era muy grande y muy dura. Acto seguido el que la follaba hasta ahora sacó su miembro del interior de mi chica, me acerqué a él, le quité el condón y le di dos chupadas antes de que se moviera para introducir parte de su gran polla en la boca sedienta de sexo de Mabel.

El que hasta ahora había ocupado la boca de Mabel se puso detrás de ella, me pidió darle un par de chupetones, que hice sin dudarlo, cogí un preservativo y se lo puse con la boca. Agarré aquel precioso falo y apunté directamente al sexo reluciente y mojadísimo de ella. Agarré sus huevos mientras se perdía dentro de Mabel con un fuerte empujón que hizo que casi se tragase completamente el pollón del otro con un gemido ahogado.

Me acerqué de nuevo al oído de Mabel para decirle que me encantaba verla así, que daría lo que fuera por verla rodeada de más pollas. Ella me agarró del pelo y me invitó a mamar aquella polla enorme juntos, sacándola de su boca para que yo pudiera mamar también. Entre los dos le dimos una mamada brutal, en la polla y los testículos, ensalivando todo aquel enorme falo hasta el punto en que no podía aguantar más y con un bufido y unos sonidos guturales indescriptibles se corrió en nuestras bocas, cara, pelo... Una enorme cantidad de semen algo ácido y salado que ávidos saboreamos como perros hambrientos.

El que estaba taladrando a Mabel estaba tan absorto y excitado con aquella cantidad de semen que me dijo por señas que también estaba a punto de explotar, así que abandonó el coño de Mabel, le quité el condón, se acercó a nuestras bocas y explotó con otra abundante cantidad de semen que nos salpicó medio cuerpo con 5 disparos largos que traté de dirigir lo mejor posible mientras agarraba esa bonita polla y los huevos del expropietario del semen que ya era nuestro.

Con un gesto les pedí que se vistieran y que salieran mientras lamía y limpiaba los restos de corridas que aún había sobre el cuerpo y cara de Mabel.

La tumbé boca arriba y, aún con la venda en los ojos, follamos despacio hasta inundar su coño que, ávido y deseoso de beber de ella, bajé a limpiar mi propio semen de su interior.

A lo largo del fin de semana me preguntó varias veces quiénes eran aquellos dos hombres con los que había follado, pero nunca se lo dije y siempre ha tenido la duda de a quiénes había invitado a follársela.

El fin de semana antes de Reyes, de este año, estuve a punto de desvelarlo, pero preferí que quedara en su mente y que no supiera que uno era un amigo árabe de Miguel y Sofi y el otro...
Muy morbosos los tríos esperando leer más
 
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