A mí de chaval me pasó una cosa que a veces he pensado que influyó en mi atracción por los cuernos (aunque creo que el detonante fue otro). Y es que cuando estaba en el instituto salí corriendo durante el recreo a mi casa porque me había dejado en mi cuarto un trabajo que había estado haciendo la noche anterior y que tenía que presentar esa misma mañana. Pues entré deprisa en casa y escuché ruido en la habitación de mis padres que estaba al fondo del pasillo. Cuando iba a entrar en la mía, que estaba a la mitad, salió mi madre medio desnuda poniéndose una bata y cerrando la puerta tras ella, pero antes de que se cerrase del todo vi perfectamente a un tío de espaldas vistiéndose apuradamente y no, no era mi padre, eso seguro. Yo no dije nunca nada. Yo creo que mi madre está convencida de que no llegué a ver nada, pero lo que si es verdad es que yo empecé a verla de otra forma, y a mi padre también. Recuerdo que alguna vez que mi padre me echaba alguna bronca estar pensando que era un cornudo. Eso marca, indudablemente.
Después, cuando he tenido parejas empecé siendo muy celoso, pero después de unos años casado con mi mujer, tuve algunos rolletes con otras. Creo que el haber sido infiel y seguir enamorado de mi mujer, de alguna forma, me hizo pensar en que si ella hiciera lo mismo la relación no solo no se resentiría si no que mejoraría. Tuve mi etapa de pensar en ella con otros sin atreverme a decírselo. Cuando empecé a insinuarle cosas así (siempre cuando teníamos sexo) ella empezó reaccionando mal (que si no la quería, que si estaba enfermo... -es bastante conservadora para según qué cosas-). El caso es que con el paso de los años y cuando yo no esperaba nada semejante por su parte, surgió de la manera más tonta y natural. Un día, en una cena familiar, la escuché hablando con mi hermana y las suyas de un chico joven que había empezado a trabajar en su empresa. Esa noche le dije "¿qué pasa con el chico ese, te pone?" al principio se hizo la tonta, pero hablando mientras nos metíamos mano va y me suelta "pues tú ríete, pero que sepas que me pone ojitos". A partir de ahí empezó a cambiar nuestra vida de pareja.