Buenos días. Seguimos aprovechando el "buen tiempo" para jugar un poco con el morbo exhibicionista de mi esposa por estas tierras norteñas.
En esta ocasión toca cervecita sin bragas, sin sujetador pero con muchas ganas de provocación visual que, no lo dudéis, algunos tuvieron la suerte de ver con sorpresa y reiterada admiración, concretamente el dueño de la cafetería, que se sentó justo al lado nuestro y entabló conversación acerca de las bondades climatológicas, deleitándonos a continuación con una tapita de aceitunas de mucha calidad que amablemente degustamos. Confieso mi nerviosismo en contraste con la calma natural de mi mujer.
Ahora os toca a vosotros verlo y ojalá os guste tanto como a mi.