SoyUnAccidente
Miembro muy activo
Habían cruzado un puñado de mensajes privados. Nada más. Pero cuando recibió el último, en el que le invitaba a leer su primer post, la curiosidad se arraigó en su interior. Abrió el enlace.
...
Advertencia.
El texto que se presenta a continuación ha sido elaborado con una formulación experimental de surrealismo carnal y es conocido en círculos selectos como El Elixir de la Paja Mental Transcendental.
Efectos Secundarios:
Su lectura puede provocar dilatación pupilar ante la belleza cruda, una sobrecarga de la glándula de la Sensibilidad Desbordada y el impulso irrefrenable de cuestionar las bases del destino.. Se han dado casos de orgasmos mentales repentinos. No es apto para almas que se conforman con ser meros espectadores.
Riesgos:
Si experimenta más de cuatro metáforas por párrafo o siente una conexión inexplicablemente profunda con el anhelo del autor, no conduzca maquinaria pesada.
Cláusula Final:
Este ejercicio de poesía visceral no ha sido validado por ninguna autoridad moral o académica. Por lo tanto, se le informa que continuar con esta sinfonía de sentimientos es un acto de soberanía absoluta y queda bajo su entera y deliciosa elección continuar con su consumo.
Se recomienda encarecidamente no mezclar con la indiferencia. Causa halitosis en el cerebro.
Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad.
Nunca pude gestionar el exceso del fervor, el vicio, la lujuria. O Esa dulzura indómita, o la claridad fastama que quema, con su regusto a infierno en la tierra. Exponer la víscera desnuda, mis entrañas furibundas, mi mente caótica es un gesto tan obvio que roza la estupidez, lo sé. Lo aprendí tarde, en una vigilia sin reflejos, en madrugadas danzando con hipérbatones cuando entendí que la verdadera abdicación no es mostrarse, sino saber que estás derramando el néctar más puro a la bestia que sólo mastica escoria, al jumento. Y el problema de sembrar joyas, o de entregar esa miel, es que te quedas en la sequía, en un desierto sin oasis, mientras ellos persisten en su ignorancia. Por eso, esta trama no es una ofrenda votiva. Es, más bien, el acta de mi repliegue. No busquéis la moneda fácil, ni el orgasmo táctil inmediato. Hay otro lares donde podeis encontrar eso.
Lo que aquí se vierte no persigue la ovación ni el cálculo de seguidores. Sería prostituir la mente, la mía. Es la metafísica del bajo vientre, la fe fálica de la mente, el tratado que sólo se puede leer con la yema de los dedos, cual ciego en una supernova, o el ensayo de la carnalidad que no necesita del visado moral. Es decir, el único asunto que de verdad importa.
Mis confidentes me lo advirtieron: Estás dando maná a los necios. Y era cierto. Pero se equivocaban en la consecuencia. El yerro no reside en la ofensa, sino en la aritmética de la atracción. Y con toda mi inocencia pienso que las margaritas también nacen en los estercoleros.
Si mi estandarte digital fuese la promesa húmeda que la era exige, algo así como @zorrita_dulce_2000, aunque la grieta húmeda de su entrepierna gloriosa fuese de cartón y la suavidad un bot preestablecido, el aluvión de babas y mensajes crearía un éxito industrial. El algoritmo premia a la diosa digital, a la hembra fabricada que simula ser el éxtasis: El sueño pringoso bañado en semen estancado. Yo lo sé. Tú lo sabes. Lo adoran. Pero, ay, soy un hombre sin más. Un notario incómodo, un escribano sin pergamino que no presenta la máscara que se le exige; ofrezco sólo el eco de un coñac añejo y la sapiencia arrancada a mordiscos de los muslos de la historia, de mi camino, cual pensador decadente español.
Por ello, si has cruzado este umbral buscando la fórmula rápida del placer o la confidencia liviana, aniquila la pestaña. Esto no es una masturbación física.
Esto versa sobre la suelta de amarras del bagel del deseo. De saltar al vacío del exceso. El arte, el erotismo y el pensamiento son el mismo azote. Y yo escribiré sobre ese filo, sobre el Marqués de Sade y la hija de la noche, sobre Salomé o Dalí, sobre la arquitectura esquelética del coito... y cómo el deseo es la última cosa decente que le queda a este siglo desollado y reaccionario. Escribiré lo que me dicte la fiebre, cuando la me dicte, y tal vez, en un arrebato de generosidad que me dure lo que un parpadeo, hasta responda. Estáis en vuestro derecho de hacer lo mismo. Esto no es necesariamente un "Quid pro quo".
Este es un mero ejercicio de vaciado. De entrega pura. Me despojo para no mendigar. Sé que estoy desnudo. Sé no tengo fortuna. No espero un aplauso ni el peso vacío de un corazón en redes. Es la crónica vital de quien se retira al prostíbulo de su propia mente, a la mazmorra de lo imposible.
Tú, que te has atrevido a llegar hasta aquí, sólo te exijo una cosa: no penetres. Quédate fuera. Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad. No esperes oro, ni carne enlatada en la red. Sólo el brillo sucio de la verdad habrá. Y reinará la certeza de quien se sabe, por fin, el santuario, y no el que pregona en la plaza.
Que se entienda bien; esta nota es un mero ejercicio de pluma, donde la expresión navega entre la mordacidad y el rigor, la ternura y la belleza. Soy la intersección de todas las fiebres, la dualidad de la sombra y la luz, la creación de un hombre que contiene la ferocidad sin ser violento, el crisol de la complejidad sin ira, el reflejo exacto de ese Dr. Jekyll y Mr. Hyde que nos conforma.
Y lo reitero otra vez:
Quédate fuera.
"Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad".
....
Leer toda esta verborrea le fascinó y a la vez la hizo preguntarse sobre ese hombre y su mente.
Quién era? Qué quería? Dónde había estado en todo ese tiempo oculto? Era real? Eran muchas preguntas y ninguna respuesta.
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Advertencia.
El texto que se presenta a continuación ha sido elaborado con una formulación experimental de surrealismo carnal y es conocido en círculos selectos como El Elixir de la Paja Mental Transcendental.
Efectos Secundarios:
Su lectura puede provocar dilatación pupilar ante la belleza cruda, una sobrecarga de la glándula de la Sensibilidad Desbordada y el impulso irrefrenable de cuestionar las bases del destino.. Se han dado casos de orgasmos mentales repentinos. No es apto para almas que se conforman con ser meros espectadores.
Riesgos:
Si experimenta más de cuatro metáforas por párrafo o siente una conexión inexplicablemente profunda con el anhelo del autor, no conduzca maquinaria pesada.
Cláusula Final:
Este ejercicio de poesía visceral no ha sido validado por ninguna autoridad moral o académica. Por lo tanto, se le informa que continuar con esta sinfonía de sentimientos es un acto de soberanía absoluta y queda bajo su entera y deliciosa elección continuar con su consumo.
Se recomienda encarecidamente no mezclar con la indiferencia. Causa halitosis en el cerebro.
Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad.
Nunca pude gestionar el exceso del fervor, el vicio, la lujuria. O Esa dulzura indómita, o la claridad fastama que quema, con su regusto a infierno en la tierra. Exponer la víscera desnuda, mis entrañas furibundas, mi mente caótica es un gesto tan obvio que roza la estupidez, lo sé. Lo aprendí tarde, en una vigilia sin reflejos, en madrugadas danzando con hipérbatones cuando entendí que la verdadera abdicación no es mostrarse, sino saber que estás derramando el néctar más puro a la bestia que sólo mastica escoria, al jumento. Y el problema de sembrar joyas, o de entregar esa miel, es que te quedas en la sequía, en un desierto sin oasis, mientras ellos persisten en su ignorancia. Por eso, esta trama no es una ofrenda votiva. Es, más bien, el acta de mi repliegue. No busquéis la moneda fácil, ni el orgasmo táctil inmediato. Hay otro lares donde podeis encontrar eso.
Lo que aquí se vierte no persigue la ovación ni el cálculo de seguidores. Sería prostituir la mente, la mía. Es la metafísica del bajo vientre, la fe fálica de la mente, el tratado que sólo se puede leer con la yema de los dedos, cual ciego en una supernova, o el ensayo de la carnalidad que no necesita del visado moral. Es decir, el único asunto que de verdad importa.
Mis confidentes me lo advirtieron: Estás dando maná a los necios. Y era cierto. Pero se equivocaban en la consecuencia. El yerro no reside en la ofensa, sino en la aritmética de la atracción. Y con toda mi inocencia pienso que las margaritas también nacen en los estercoleros.
Si mi estandarte digital fuese la promesa húmeda que la era exige, algo así como @zorrita_dulce_2000, aunque la grieta húmeda de su entrepierna gloriosa fuese de cartón y la suavidad un bot preestablecido, el aluvión de babas y mensajes crearía un éxito industrial. El algoritmo premia a la diosa digital, a la hembra fabricada que simula ser el éxtasis: El sueño pringoso bañado en semen estancado. Yo lo sé. Tú lo sabes. Lo adoran. Pero, ay, soy un hombre sin más. Un notario incómodo, un escribano sin pergamino que no presenta la máscara que se le exige; ofrezco sólo el eco de un coñac añejo y la sapiencia arrancada a mordiscos de los muslos de la historia, de mi camino, cual pensador decadente español.
Por ello, si has cruzado este umbral buscando la fórmula rápida del placer o la confidencia liviana, aniquila la pestaña. Esto no es una masturbación física.
Esto versa sobre la suelta de amarras del bagel del deseo. De saltar al vacío del exceso. El arte, el erotismo y el pensamiento son el mismo azote. Y yo escribiré sobre ese filo, sobre el Marqués de Sade y la hija de la noche, sobre Salomé o Dalí, sobre la arquitectura esquelética del coito... y cómo el deseo es la última cosa decente que le queda a este siglo desollado y reaccionario. Escribiré lo que me dicte la fiebre, cuando la me dicte, y tal vez, en un arrebato de generosidad que me dure lo que un parpadeo, hasta responda. Estáis en vuestro derecho de hacer lo mismo. Esto no es necesariamente un "Quid pro quo".
Este es un mero ejercicio de vaciado. De entrega pura. Me despojo para no mendigar. Sé que estoy desnudo. Sé no tengo fortuna. No espero un aplauso ni el peso vacío de un corazón en redes. Es la crónica vital de quien se retira al prostíbulo de su propia mente, a la mazmorra de lo imposible.
Tú, que te has atrevido a llegar hasta aquí, sólo te exijo una cosa: no penetres. Quédate fuera. Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad. No esperes oro, ni carne enlatada en la red. Sólo el brillo sucio de la verdad habrá. Y reinará la certeza de quien se sabe, por fin, el santuario, y no el que pregona en la plaza.
Que se entienda bien; esta nota es un mero ejercicio de pluma, donde la expresión navega entre la mordacidad y el rigor, la ternura y la belleza. Soy la intersección de todas las fiebres, la dualidad de la sombra y la luz, la creación de un hombre que contiene la ferocidad sin ser violento, el crisol de la complejidad sin ira, el reflejo exacto de ese Dr. Jekyll y Mr. Hyde que nos conforma.
Y lo reitero otra vez:
Quédate fuera.
"Si insistes en leer, hazlo bajo tu responsabilidad".
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Leer toda esta verborrea le fascinó y a la vez la hizo preguntarse sobre ese hombre y su mente.
Quién era? Qué quería? Dónde había estado en todo ese tiempo oculto? Era real? Eran muchas preguntas y ninguna respuesta.