Frecuente’ una escort cubana en Zaragoza, cuyo cuerpo, delgado, fibrado, elástico, me recordaba el de una bailarina de ballet, o una saltadora de altura.
En nuestro primer encuentro le hice un masaje que agradeció pues tenía la espalda algo cargada. A partir del segundo encuentro directamente se ponía en la camilla pidiéndome un masaje; la aceitaba bien y su piel, al reflejo de la luz de la tv , única lumbre, era como un ébano brillante. A veces, cuando estábamos calientes, no podía evitar lamer su ano oculto entre el brillo de esas piernas de gacela; ella, cuando me acercaba a su cabeza para soltar sus cervicales, engullía mi polla, que toda blanca se perdía entre la opacidad de su bello y oscuro perfil…
Ahora lo ha dejado, pero el otro día , cuando la llame, me pidió que no la borrara de mis contactos pues “te tengo mucho afecto”. Un día me dijo su verdadero nombrey así la llamaba, y me contó cosas de su vida privada, como donde trabajaba a veces, de cara al público…
Una vez, metidos en el fragor, follamos sin condon…
Yo era feliz dándole masajes, oficio que he aprendido porque he hecho mucho deporte, me he lesionado mucho, y así se aprende bastante. Y era feliz viendo lo relajada y feliz que estaba a mis manos.