El Fruto Prohibido. ( Continuación - 413 )
Ambos nos pusimos en pié y nos fuimos directos a la recepción. Allí expliqué la situación que nos obligaba a marcharnos anticipadamente. La recepcionista nos dio sus condolencias, lo cual se lo agradecí. A continuación me pidió nuestro número de cuarto y en cuanto se lo dí se puso a mirar una pantalla... No tardó en decirme que todo estaba bien, que no había problema, que teníamos asignadas siete noches que habíamos pagado en una oferta y solo habíamos consumido dos; pero también me indicó que esas cinco noches las perdíamos y que al ser parte de una oferta de promoción nos las podían abonar. La verdad es que en esos momentos eso era lo que menos me preocupaba aunque era una buena pasta...



Así le dije que daba igual y que lo entendía, lo que necesitaba era que me acelerasen los tramites lo más posible porque necesitábamos salir para el aeropuerto ya mismo. Y haciendo un gesto afirmativo me dijo que podíamos subir al cuarto para recoger nuestras cosas y que cuando bajasemos de nuevo ya tendría todo preparado para cerrar los trámites.
Y eso hicimos, le fui explicando a Carmen lo que me acababan de decir mientras íbamos hacia los ascensores... Ya en el cuarto terminamos de recoger nuestras cosas y dejamos listos nuestros respectivos equipajes; tras ponernos nuestras prendas de abrigo fuimos comprobando que no nos dejábamos nada olvidado y que todo quedaba en orden.
Dejamos el cuarto y nuevamente fuimos a los ascensores y bajamos a la recepción, donde ya nos estaba esperando la misma recepcionista de antes. Le firmamos un par de papeles que nos facilitó y le entregamos las tarjetas de acceso al cuarto. Amablemente nos despedimos y le agradecimos el trato recibido por parte de todo el personal del hotel.
Ya en la salida nos preguntaron si necesitábamos un taxi; había tres allí mismo parados. Miré mi reloj y vi que aún teníamos margen de tiempo y dije que no, que nos íbamos al metro.
Sin más, comenzamos a caminar por la acera hacia el final de la calle, Carmen tirando de su trolley y yo del mío, y con nuestros respectivos macutos colgados a la espalda; y todo en medio de un triste silencio.
Agarré su mano y me preguntó:
----- ¿ Tienes clara la ruta al aeropuerto ?
----- Si, no te preocupes; tu déjame a mi.
----- Te dejo, te dejo.
Y a continuación le aclaré:
----- Vamos a Earl´s Court en la District que solo está a una estación, y allí cambiamos a la Picadilly que nos lleva directos .
Tras doblar la esquina entramos en el metro, y fuimos directos al andén correspondiente donde esperamos al convoy que no tardó en llegar. Lo tomamos y en la siguiente parada nos bajamos y nos fuimos al otro andén que estaba justo allí mismo en paralelo y en el que debíamos tomar el convoy que ya nos llevaba directo a nuestro destino y que también llegó enseguida.
Según lo tomábamos me comentó:
----- Si que es aquí eficiente el servicio de metro.
Sonriendo le hice un gesto afirmativo.
A continuación le indiqué dos asientos que estaban libres y ambos nos sentamos agarrados de la mano y con la otra sujetando nuestros respectivos trolleys. En cuanto nos pusimos en marcha le fui explicando a Carmen que ahora íbamos hacia otro aeropuerto que era el más grande de la ciudad y que estaba en el oeste.
Y me preguntó:
----- ¿ Como se llama ?
----- Heathrow.
----- ¿ Y al que llegamos ?
----- Ese es Gatwick que está en el sur, cerca de Wimbledon.
----- ¿ Donde el tenis ?
----- Si, donde el famoso torneo.
----- ¿ Y a este que vamos es más grande ?
----- Uffff... ya lo creo. Pero mucho más grande, tiene cinco terminales mientras que Gatwick solo tiene dos.
----- Joder, debe ser un laberinto.
Sonreí y apretándola contra mí le dije:
----- No te preocupes que tengo todo controlado.
Hizo un gesto y me respondió:
----- Si, ya veo que aquí te mueves como pez en el agua.
Sonreí y besé

el lateral de su frente.
Tras ello me preguntó:
----- ¿ A cuanta distancia está este aeropuerto ?
Tras calcular mentalmente de millas a kilómetros


le respondí:
----- Pues a unos veintidós kilómetros más o menos... Pero tranquila que llegamos a tiempo, aún tenemos margen.
----- ¿ Cuanto tarda el trayecto ?
----- Normalmente suele llevar una hora.
Quedó un tanto sorprendida

Pero poniendo mi mano sobre la suya la calmé al decirle:
----- Aun tenemos algo más de dos horas de margen.
Puso una expresión de alivio y agarrándose a mi brazo se pegó a mi, a la vez que me decía:
----- Vale, vale... tu eres quien sabe y confío en ti.
Sonreí y de nuevo volví a besar

el lateral de su frente.
Continuábamos el trayecto en silencio, pasando mi brazo por su espalday apretándola contra mí, mientras que ella se apoyaba en mi hombro. De vez en cuando la miraba con ternura, y acercándome a sus labios se los besaba con un tierno pico...

a la vez que ella me agarraba la mano y entrelazaba sus dedos con los míos.
Tal y como había calculado, después de una hora de trayecto llegamos al Terminal Dos de Heathrow que era desde donde saldría nuestro vuelo según me informó Sonia cuando hablé con ella.
Salimos del convoy con un grupo de gente y por un pasillo accedimos al vestíbulo. Una vez en el mismo, consulté las pantallas que informaban de las salidas y enseguida identifiqué el vuelo que teníamos asignado; y en cuanto tuve claro donde debíamos cerrar el check in miré a Carmen y con un gesto le indiqué que me siguiera.
----- Vamos por aquí. ----- le dije.
No dijo nada y vino detrás mío.
Enseguida llegamos al punto donde debíamos facturar y cerrar el embarque y nos pusimos en la fila; solo había como seis o siete personas. Se ve que ya debíamos ser de los últimos en acceder al vuelo.
Carmen se mostraba un tanto inquieta y nerviosa; la agarré del brazo y le dije:
----- Tranquila que ya estamos aquí y a´n estamos en hora.
Ella me miró con el semblante triste y me dijo:
----- Ya, pero es que tengo ganas de llegar a Madrid.
----- Me imagino, pero hay que tener paciencia y dar tiempo al tiempo.
Ella asintió con un gesto, mientras la agarraba de los hombros y la abrazaba acogiéndola en medio de mis brazos; la apreté y tras buscar sus labios le di otro pico

en los mismos.
Poco después nos llegó el turno y presenté los pasaportes de ambos y las tarjetas del vuelo en que deberíamos haber regresado, mientras explicaba el problema. La señora que nos atendía asentía con gestos y me indicaba que si, que ya tenía conocimiento de ello. Nos pidió los pasaportes y tras comprobar nuestras identidades me pidió que fuese poniendo el equipaje sobre la cinta; después me preguntó si llevaba equipaje de mano y le mostré el macuto. Sin más me entregó cerrada la nueva tarjeta de embarque y se puso a hacer los mismos trámites con Carmen, a quien le iba traduciendo todo lo que le decía.
Cerramos el check in sin más novedad y la señora nos indicó el número de puerta donde debíamos esperar para acceder a nuestro vuelo. Nos despedimos y fuimos ya a la zona restringida donde nos dieron acceso tras mostrar los pasaportes y las tarjetas de embarque, con nuestros macutos a la espalda.
Una vez que pasamos los controles de seguridad, agarré a Carmen de la mano y nos dirigimos hacia la puerta correspondiente donde ya había bastante gente esperando. Enseguida localicé dos asientos libres y apara allí nos dirigimos y pudimos esperar sentados.
Y así, sentados uno al lado del otro nos manteníamos en silencio sin decir nada, mientras Carmen consumía su dolor interno. En un momento dado pasé mi brazo por sus hombros y la apreté contra mi; me miró con el semblante triste y esbozando una sonrisa me acerqué a sus labios, los cuales se los besé

con ternura y a continuación le acaricié sus mejillas.
Entonces me dijo:
----- Aquí acaba nuestra visita a Londres; fue breve pero intensa.
Asentí apretando los labios y le respondí:
----- Ya volveremos en cuanto sea posible y remataremos lo que no hemos podido rematar en esta ocasión.
Ella hizo un gesto y comentó:
----- Joder, como se nos jodió todo.
----- Bueno, la vida es así y hay que aceptarlo.
Un poco más tarde ya dieron inicio al embarque; nos pusimos en la fila y fuimos avanzando despacio. Cuando nos llegó el turno mostramos de nuevo los pasaportes y las tarjetas y nos dieron acceso sin más. Avanzamos por una pasarela que tras dos decenas de metros nos llevó hasta la misma escotilla del avión. Allí sonrientes y con amabilidad nos recibieron con amabilidad dos azafatas dándonos la bienvenida deseándonos un feliz vuelo. Tras mirar nuestras tarjetas de embarque nos indicaron por donde estaban nuestros asientos, que justamente se encontraban al final de todo el pasillo, en la parte de atrás de la nave en la última fila al lado derecho.
Para allí nos fuimos y tras depositar nuestros macutos en el compartimento, Carmen me indicó que me sentase yo al lado de la ventanilla, y eso hice. Allí ya sentados y acomodados fuimos esperando a que se completase el pasaje.
Agarré su mano y la apreté con la mía; ella me miró y esbozó una sonrisa.
----- ¿ Que tal vas ? ----- le pregunté.
Hizo un gesto y me respondió susurrando:
----- Así, así...
Acaricié su mejilla y le dije:
----- Tranquila que todo va a ir bien.
----- Ya, pero entre la amargura que tengo y lo mal que lo paso cuando esto toma altura.
Entonces sonreí, y apretando aún más su mano, le dije:
----- Estás conmigo.
Me miró con ternura y me respondió:
----- Eso es lo que me da fuerza.
De nuevo me acerqué y nos dimos otro pico

en los labios.
A continuación agarró su móvil

y se puso a escribir...
Entonces le dije:
----- Date prisa y en cuanto termines ápagalo.
----- Si, si... en seguida termino. ----- me respondió.
Y luego me aclaró:
----- Le estoy enviando un mensaje a mi hermana; le digo que ya estamos a punto de iniciar el vuelo de regreso y que en poco más de dos horas llegaremos a Madrid.
----- Ok.
Continuará.............................................................