Breste
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Es un tema interesante y estaría bien que no lo enfangáramos discutiendo si es prostitución o no. Si se entiende prostitución como sexo a cambio de dinero, no lo es. Si entiende prostitución como sexo a cambio de cualquier cosa, entonces sí lo es. Que cada uno saque su conclusión, pero centrémonos aquí en contar experiencias y anécdotas.
Creo que historias de este tipo han ocurrido desde el principio de los tiempos, las mujeres tienen lo que algunos llaman "capital sexual" y algunas lo saben explotar bien. Pero muchas veces no de una forma explícita, es decir, no en plan: "te la chupo y a cambio haces esto por mí", sino de manera más velada, sabiendo usar el sexo para tener contentos a determinados hombres y conseguir lo que quieren, o sea, como un "recurso" con el que cuentan. A veces bastará con ir un poco escotada y ponerse un poco melosa, otras veces habrá que ir más allá.
A este respecto recuerdo un programa que hace unos años ya presentaba Ayanta Barilli (la hija de Sánchez Dragó), que por cierto, es una madurita muy interesante, sobre sexo en EsRadio. No recuerdo el nombre del programa, pero sí que dedicaban cada emisión a un tema concreto del mundo sexual. Un día versó sobre lo mismo que este hilo: "sexo a cambio de". A cambio de cualquier cosa que no era dinero. Y los oyentes podían llamar para contar sus experiencias u otras historias que conocieran.
No recuerdo bien mucho de lo que se contó aquel día, pero sí se me quedó grabada una historia de una chica joven que llamó para contar que ella tenía una fobia que no había podido superar: era incapaz de pasar una noche sola en casa. Vivía compartiendo piso con otra tía, pero cuando su compañera no pasaba la noche en casa ella se veía forzada a tirar de su agenda de ligues para invitar a alguno a casa con la excusa de follar, pero realmente para no dormir sola. Como es lógico, empezaba llamando a aquellos chicos que le atraían, hasta que uno estaba disponible e iba a su casa. Pero dijo que en más de una ocasión, por fallarle todos los tíos que le molaban, no le había quedado otro remedio que llamar a uno que no le ponía nada de nada, pero que prefería fingir que quería follar con él y luego tirárselo a tener que pasar la noche sola.
En definitiva, que igual alguna vez hemos follado pensando que lo hacíamos porque la chica nos deseaba y realmente su objetivo era otro.
Creo que historias de este tipo han ocurrido desde el principio de los tiempos, las mujeres tienen lo que algunos llaman "capital sexual" y algunas lo saben explotar bien. Pero muchas veces no de una forma explícita, es decir, no en plan: "te la chupo y a cambio haces esto por mí", sino de manera más velada, sabiendo usar el sexo para tener contentos a determinados hombres y conseguir lo que quieren, o sea, como un "recurso" con el que cuentan. A veces bastará con ir un poco escotada y ponerse un poco melosa, otras veces habrá que ir más allá.
A este respecto recuerdo un programa que hace unos años ya presentaba Ayanta Barilli (la hija de Sánchez Dragó), que por cierto, es una madurita muy interesante, sobre sexo en EsRadio. No recuerdo el nombre del programa, pero sí que dedicaban cada emisión a un tema concreto del mundo sexual. Un día versó sobre lo mismo que este hilo: "sexo a cambio de". A cambio de cualquier cosa que no era dinero. Y los oyentes podían llamar para contar sus experiencias u otras historias que conocieran.
No recuerdo bien mucho de lo que se contó aquel día, pero sí se me quedó grabada una historia de una chica joven que llamó para contar que ella tenía una fobia que no había podido superar: era incapaz de pasar una noche sola en casa. Vivía compartiendo piso con otra tía, pero cuando su compañera no pasaba la noche en casa ella se veía forzada a tirar de su agenda de ligues para invitar a alguno a casa con la excusa de follar, pero realmente para no dormir sola. Como es lógico, empezaba llamando a aquellos chicos que le atraían, hasta que uno estaba disponible e iba a su casa. Pero dijo que en más de una ocasión, por fallarle todos los tíos que le molaban, no le había quedado otro remedio que llamar a uno que no le ponía nada de nada, pero que prefería fingir que quería follar con él y luego tirárselo a tener que pasar la noche sola.
En definitiva, que igual alguna vez hemos follado pensando que lo hacíamos porque la chica nos deseaba y realmente su objetivo era otro.