Finca La Salceda

Gracias por comentar y por aportar vuestros likes.
Uno escribe con la mejor intención, lo cuelga aquí y espera que os guste, pero si no me lo contáis... no me entero de si gusta o no gusta.
Ayer, después de subir el último trozo, me plantee seriamente dejar de escribir la historia, ya que me daba la impresión de que no le gustaba a casi nadie.
 
Ding
Jorge escucha el aviso de llegada del mensaje y busca la app en el segundo plano de su escritorio
Es un mensaje de Pedro. Un vídeo.
Se ve la polla de Pedro dura como una piedra, brillante, babeando líquido preseminal.
De nuevo está ante la pantalla de la Tablet.
“mira como me la pone mi zorra, cornudo, es que la tengo a reventar.
Me la voy a follar por la boca, por el coño y por el culo porque es mi zorra”
Pedro golpea su polla dura contra la Tablet con la foto de Maribel.
Plas, plas, plas suena.
Y así termina el vídeo.

La polla de Jorge se pone dura instantáneamente.

Ding
“¿Qué te parece cornudo?”
“uff que morbo”
“Tu mujer es mi puta y la uso cuando quiero”
“si, si, y me excita mucho que lo hagas. Eres un cerdo. Me encanta”

Nuevo vídeo
Pedro muestra su polla dura a la cámara “mira cornudo que polla tengo para los dos, que estoy seguro que tu quieres agarrármela ¿a que si?”
Jorge mira la pantalla, muy excitado.
“Ahora mismo sí lo haría”
“Lo se, eres un buen cornudo, de los mariconcetes. A ver como tienes la polla.”
Jorge se la saca y se hace una foto. La tiene de un tamaño razonable, 16cm y con un grosor algo superior a la media. Se hace una foto desde un lateral donde luce una erección tremenda, con la polla venosa y brillante.
“Joder cornudo, si va a resultar que si que te excitas.
¿quieres que llevemos esto a otro nivel?”
“a que te refieres, ya sabes que ella no quiere follar con otros”
“no me refiero a eso gilipollas”
“¿a qué te refieres?”
“¿te excita que te de órdenes y obedecer?”
“Si”
“Hoy no te corras.”
“bueno, lo intentaré”
“no me vale cornudo. No te corres porque te lo digo yo y punto. Y si no me haces caso te bloqueo y dejas de tener morbo conmigo. ¿te enteras?”
“Vale, vale, juguemos a eso”.
“Mandame una foto más de Maribel”
Jorge busca mas fotos y le manda una en bañador
“bien, cornudo vas aprendiendo. Sigue ofreciéndomela”
Jorge busca más y manda 4 o 5 fotos. En bañador, en camisón en ropa interior… sexys, fotos robadas al despiste.
“Joder como me pone la zorra, que cara de puta tiene y que tetas más ricas”
Jorge se la toca despacio, se la acaricia, pero no se pajea, intentando cumplir su parte del juego.

“¿puedes hacer videollamada?”
“Si”.

El sonido de la videollamada suena de inmediato
“hola cornudo” se oye por los altavoces
Se ve la polla de Pedro dura ante la cam.
Jorge apunta la cam a su polla dura
“hola”
“acuérdate de tu compromiso conmigo ¿vale?”
“si”
“no te toques, quiero ver tu polla ante la cam pero sin tocártela”
“Ok”
Pedro empieza a masturbarse, sin prisa
“joder que zorra mas rica, me encantan esas tetazas, se las follaría a saco. Y menudo culazo tiene la perra”
La respiración le delata, se está excitando y la paja se acelera cada vez más.
A Jorge le brinca la polla viendo el espectáculo
“tenías que estar tu aquí meneándomela cabrón ¿querrías hacerlo?”
“ahora mismo sería capaz”
“toma leche cornudo, tomaaaaa”
La polla de Pedro empieza a escupir leche. Tres chorros salen a una buena distancia aterrizando sobre la Tablet. Los otros tres se van quedando más cortos y reducen la cantidad de semen que va saliendo.
La polla de Jorge palpita sola ante la cam
“que rica la paja diosss…. tu mujer me tiene calentísimo. Muy bien cornudo, has aguantado bien la prueba. Voy a recoger esto. Muchas gracias por compartir a tu puta.
Ah, y mándame otra foto, una de su cara, primer plano, quiero correrme en su cara de puta madura”

Pedro corta la llamada

Jorge se queda excitadísimo, con los pantalones por las rodillas y la polla dura que no se atreve a tocarse porque cree que se correría con solo el contacto de la mano.

Rebusca en el ordenador y selecciona una foto que le hizo a Maribel hace un año como ejercicio para un curso de fotografía que hizo. Se ve su cara en un primer plano con muy buena iluminación y ella está bellísima.
Click
Se la envía a Pedro.
 
Última edición:
Jorge está en plena reunión de teletrabajo con su micro en mute. Una compañera está presentando una nueva iniciativa de integración de datos que le tiene bostezando hace media hora. Le ha venido bien la reunión porque se había quedado muy excitado con la paja de Pedro y sin poder tocarse.

Ding

Busca otra vez la app. Un nuevo vídeo de Pedro
La cam enfoca la polla de Pedro en primer plano
“No te toques cornudo… ¿podrás?”
“Las 12 y 33, como verás una nueva paja con mi zorra, me tiene muy caliente”
Ahora gira la cam y enfoca a la Tablet con el primer plano de Maribel. Está sobre una mesa de color blanco, en una habitación bien iluminada.
Pedro empieza a masturbarse, con ganas, fuerte
Se va excitando por momentos
“que cara de puta madura tienes zorra, te voy a llenar la cara de lefa, por puta.
Mira cabrón, mira como me corro en la cara de la puta de tu mujer”
Pedro empieza a eyacular de nuevo
Con menos cantidad y fuerza que en la paja anterior, pero cubriendo buena parte de la cara de Maribel en la Tablet.
“toma zorrraaaaaaaa toma leche”
La polla de Jorge brinca dentro de sus vaqueros de nuevo.
Vuelve a poner el vídeo desde el principio y lleva dos segundos cuando le hablan desde Teams:
“Jorge, nos tienes que pasar los datos del último volcado que hicimos el mes pasado. ¿qué tamaño tiene la base de datos?
Jorge busca con el ratón como quitar el mute del micro.
“¿Jorge, nos oyes?
Con la polla dura como un bate consigue contestar “Si, perdona, que no conseguía quitar el mute. Eran 18 gigas por delegación, aproximadamente”.

Ding
“¿te ha gustado perro? Hoy me la he follado dos veces, para que veas que aprecio lo que me ofreces, cornudo”.
 
Última edición:
Jorge se pasa el resto de la reunión intentando mantener la concentración, pero la excitación le distrae constantemente y vuelve a ver el vídeo y la charla, por lo cual, no consigue que se le pase la calentura.

La reunión se prolonga y al final de la misma le caen encima 5 tareas urgentes para el nuevo proyecto. Fecha de entrega, el lunes. Estamos a viernes.

Decide ponerse a ello a la mayor brevedad. No quiere dedicar ni un minuto del fin de semana a estas cosas.

Ding.

“No me jodas” piensa, mientras busca la app en segundo plano otra vez.
“Que puta más buena, me va a dejar seco”
Otro vídeo
Lo abre
“Las 13:05, como verás estoy en otro sitio”
Ahora se ve la Tablet sobre una mesa de madera oscura, con bastante menos luz que antes”
La polla de Pedro vuelva a tapar la cara de Maribel en la Tablet
La golpea contra el cristal, dura, para hacerla sonar
Plas, plas, plas.
“cómemela otra vez zorra, que te vea tu marido lo puta que eres y el vicio que has cogido con mi polla. Y tu no te toques cornudo”
La secuencia de la paja anterior se repite.
Pedro se masturba cada vez más excitado.
Y acaba corriéndose sobre la cara de Maribel, esta vez de forma menos abundante y sin fuerza.
“toma puta, cómete mi leche so zorra”.
Cuando termina de eyacular, frota su polla ya morcillona contra la Tablet manchada de semen
“Límpiame la polla, puta zorra”

Jorge vuelve a tener una erección monumental mientras piensa este hijoputa se ha hecho tres pajas en hora y media con mi mujer.

Ding
“Para que veas como me pone tu puta madura”
"joder ya veo... ¿podrías echarle tres polvos seguidos así?
"te lo demuestro cuando quieras y donde quieras. Y ni se te ocurra correrte. Te daré más instrucciones después de comer, cacho perro”
 
Última edición:
Por cierto, la mujer de Jorge es Raquel o Maribel?
El relato muy bueno.
 
Ufff sería una pena que lo dejaras puesto que es muy excitante y tengo muchas ganas de seguir sabiendo cómo se desarrolla la historia
 
Andrés llega a la Casa Grande, aparca el Land Cruiser a la sombra y se dirige a la entrada a esperar a los nuevos dueños. Venancio, el del portón, le ha llamado diciendo que les había abierto hace 5 minutos. Les debe quedar aún 15 minutos de trayecto, pero Martina y él se han adelantado a comprobar que todo está en orden en la Casa Grande para recibirlos.

Martina abre el portón y empieza a levantar las persianas de los salones y repasa que todo esté en orden. Su trabajo consiste en eso: mantener la Casa Grande siempre disponible y limpia. En lugar de sus habitules vaqueros y leggins del mercadillo con los que trabaja, hoy se ha puesto un vestido oscuro por las rodillas con un discreto escote. Es el que usa para los entierros. Andrés va con vaqueros y camisa, en lugar de las camisetas que suele vestir para trabajar.

Mientras esperan, Andrés limpia las hojas caídas en la piscina y abre una sombrilla junto a la misma, por si la quieren usar más tarde. Mientras están ambos ultimando los detalles, se oye el motor de un vehículo acercándose por el camino, así que salen al encuentro de los nuevos dueños, que aparecen en un Range Rover Velar último modelo de color negro, con las lunas tintadas y totalmente cubierto de polvo tras el trayecto por el camino sin asfaltar desde la carretera.

Se abre la puerta del conductor y se baja un tipo alto, de unos 50 y tantos, con gafas de sol, bien vestido, muy de ciudad y que no deja de sonreír y decir “que maravilla, como me gusta…si señor, esto es lo que yo quería”. Mira la Casa Grande, luego las vistas hacia el otro lado, mira a Andrés, luego a Martina y finalmente rodea el coche por la parte de atrás para ir a saludarles. Al pasar por el maletero golpea el cristal y dice en voz muy alta “vamos, vamos, que ya hemos llegado”.

Llega donde están Andrés y Martina y les saluda. “hola, soy Miguel Martínez, nuevo dueño de la finca. Encantado de conocerlos”. “Don Miguel, encantado, soy Andrés, el capataz, y esta es mi mujer, Martina, que se ocupa de que la Casa Grande esté siempre a punto”. “Muy bien, tienen ustedes esto muy bien cuidado, muy buen trabajo”. Miguel mira para arriba, señalando la torre de piedra en forma de cono truncado, como las torres que se hacen con un cubo y arena en la playa “Ahí arriba se puede subir ¿verdad?” “Claro, Don Miguel, por supuesto, arriba hay una terraza desde donde se ve toda la finca.”

Se abre la puerta trasera izquierda del coche. Se baja una mujer con gafas oscuras, también de cincuenta y algo, pero con muy buen tipo. Lleva un vestido corto y muy escotado. Andrés la sigue con la mirada mientras rodea el coche por la parte delantera. Por cómo se le mueven las tetas, que son de buen tamaño al andar, parece que no lleva sujetador. Cuando la tiene delante ve claramente sus pezones marcándose en la tela e incluso se transparenta ligeramente la aureola.

“Hola, soy Ana, le mujer de Miguel”. “Andrés, el capataz”. Cruzan manos y Martina saluda “Hola, soy Martina, la mujer de Andrés y encargada de la Casa Grande”. Ana estrecha la mano de Martina mientras Andrés se fija en lo bonitas que tiene las piernas y la sandalias de tacón con las que va vestida pensando que con ese calzado va a ir fatal todo el día. Ana coge a su marido por la cintura y le besa en los labios con pasión. Se ve que le mete la lengua en la boca y la mantiene dentro unos segundos. La situación es un poco cortante para Martina y Andrés, que se miran a hurtadillas sin saber que hacer. Cuando termina el beso, se sonríen y Miguel le dice muy bajito “eres insaciable”, aunque Andrés lo oye perfectamente.

Entonces se abre la puerta trasera izquierda. Se baja un tipo que parece estar acomodándose la camisa por dentro del pantalón. Andrés lo reconoce inmediatamente. Es el dueño de la finca colindante, La Muñoza. Un tipo con muy mala fama en toda la comarca desde jovencito. Sobre todo entre los maridos.

Se acerca hacia él para presentarse “Hola, yo soy Pedro Aguirregonzalo, el abogado de los nuevos dueños. Igual me conoce de vista, porque soy el propietario de La Muñoza.
 
Última edición:
Cuando la menopausia se presentó en la vida de Maribel, su vida sexual se vió muy reducida. Con apenas 50 años, su vagina se secó y sufría con cada coito, debatiéndose entre las ganas de sexo que siempre había tenido con la sensación de dolor durante y después de la penetración. Jorge al principio era muy dulce y paciente, pero acabó notándosele la frustración. Gracias a su ginecóloga se resolvió el problema: un tratamiento diario de una pomada aplicada directamente en la vagina y un poco de lubricante en cada sesión de sexo y problema resuelto. Desde el primer día volvieron a disfrutar como cuando eran más jóvenes y ya de paso, se desinhibieron por completo, como si quisieran aprovechar a los 50 para experimentar todo lo que no lo habían hecho antes.

Todo empezó un día en que estaban teniendo sexo con mucha calma en un hotel durante un fin de semana que se regalaron en un parador del Norte de España.

Habían follado ya el viernes, antes de cenar, porque venían con ganas de desfogarse después de un par de días de insinuaciones, juegos y demás precalentamientos, como los llamaba él. Fue un polvo intenso, no muy largo pero si placentero, en el que siguieron la secuencia habitual: caricias mutuas, sexo oral recíproco, 69 hasta que se corrió Maribel y luego coito hasta que Jorge se corrió dentro, minuto y poco después de metérsela y unos veinte minutos después de empezar.

El sábado, tras todo un día de excursiones por la zona volvieron al parador a ducharse a la puesta de sol antes de bajar a cenar.
Se ducharon juntos y empezaron a sobarse y a besarse y decidieron secarse y dedicar el resto de la tarde a tener sexo sin prisas.

Al poco de empezar, Maribel estaba arrodillada ante Jorge, que sentado al borde de la cama recibía todo el cariño que ella sabe darle con su boca. De pronto, paró.

“¿qué tal la chupo?” dijo sacándosela de la boca y lamiendo el capullo.
“eres buenísima mamando”

“¿tú crees?” dijo sin dejar de jugar con su lengua alrededor del capullo de Jorge.
“te lo digo yo, que me la han chupado otras, pero ninguna se acerca a lo bien que lo haces tu”
“eso se lo dirás a todas”
Y volvió a engullir su polla y a masturbarlo con la boca sin manos mientras le miraba a los ojos y Jorge se reía.
“Solo me la chupas tú, y lo sabes”
Se la volvió a sacar
y empezó a lamerla
“Sabes que yo solo he probado la tuya”

“Si. ¿te gustaría probar otra?”
Maribel siguió lamiendo la polla de Jorge lentamente, desde los huevos a la punta, jugando con su frenillo. Durante más de un minuto.

“Si”.

Bajó de nuevo a lamerle los huevos, incluso metiéndoselos en la boca mientras pajeaba la polla de Jorge.
“¿te gustaría hacer un intercambio de parejas?”

Ella dejó de lamerle.
“No.
Si te veo con otra le saco los ojos con las uñas del ataque de celos que me daría”
“a mí todo lo contrario”

Maribel soltó su polla.
Le miraba fijamente y de pronto, empezó a sonreírle.
“vaya, vaya”
Agarró su polla otra vez y empezó a pajearla despacito mirándosela.
De vez en cuando bajaba su cabeza y la lamía entera.
Y volvía a mirarle
“¿no te daría celos verme hacerle esto a otro tío”?
“no, al contrario. A ti ¿te gustaría hacérselo a otro delante de mí?”
“Sería raro, pero podría ser morboso. De todas formas, prefiero chupar las dos”
“¿quieres dos pollas para ti?
“Si”
“tu eres un poco putilla ¿no?”
“Dímelo tu” dijo antes de engullir la polla de Jorge hasta la base y empezar a follarle con la boca cada vez más deprisa
El echó la cabeza hacia atrás disfrutando de la mamada espectacular de su mujer
Maribel continuó, calculando en que punto debía parar. No quería que se corriese todavía.
Cuando notó que estaba suficientemente excitado, paró.

“¿Te gusta que sea putilla?
“me encanta”

Subió hacia la boca de él y empezó a besarle
Jugaban con sus lenguas fuera de sus bocas, mientras Jorge le sobaba las tetas y le buscaba el coño con la mano.

“Túmbate boca arriba”

Jorge obedeció y se puso boca arriba sobre la cama
Suponía que ella se pondría encima y harían un 69, como otras veces, pero Maribel puso una rodilla a cada lado de su cabeza y dejó su coño empapado a la altura de su boca dándole la espalda a la polla de Jorge
“saca la lengua”
El obedeció.
Ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, lentamente
Se estaba masturbando con la lengua de él, que enseguida empezó a comerle el coño como siempre.
“quieto. Solo saca la lengua”
El obedeció
Y ella estuvo así muchos minutos, dándose placer con la lengua de su marido muy lentamente.
Cada vez más excitada.
Cada vez más apretando más su contra la boca de él, que mientras tanto se masturbaba lentamente.


Hasta que estuvo tan excitada que paró, se incorporó lo justo para bajar por el cuerpo de él y colocó su coño empapado sobre la polla de él
Y empezó a frotar su coño contra su polla durísima
“Quiero que me compres una polla de plástico para que me folles con ella mientras te la chupo”
Jorge no podía creer lo que estaba oyendo
“¿en serio?
“¿no dices que me quieres más puta?”
“Si”
“pues esta puta quiere dos pollas. ¿lo entiendes?”
“si, mi amor”

Entonces dejó de frotarse contra su marido
Se la colocó a la entrada de la vagina y se la metió de un empujón y empezó a cabalgarlo furiosamente
Jorge la miraba como disfrutaba del momento
Se mordía el labio inferior mientras incorporada y con la cabeza hacia atrás, se estrujaba ella sola sus tetas con las manos.
“siii que bueno, siiii que rico, me corro, me corro siiiiiiiii” y llegó a un orgasmo tremendo en menos de un minuto. Según lo sintió llegar, con el cuerpo en tensión empezó a pellizcarse los pezones con sus dedos, estirándolos hacia fuera.
Jorge nunca la había visto así y cuando notó las contracciones de su vagina alrededor de su polla, no pudo aguantar más y se corrió llenándola de semen.
Ella lo notó y frenó el furioso vaivén anterior, reemplazándolo por un movimiento suave, lento.
“así mi amor, lléname entera”

Se dejó caer hacia delante y le besó.
“te amo”.
“Y yo a ti”.
El la besó los labios, la nariz, la frente

“que rico polvo ¿no? Yo volvería a empezar”
Ella lo miró a los ojos y sonrió.
“pues volvamos a empezar”

Y entonces se puso de rodillas sacándosela y se giró de tal forma que de repente, estaban haciendo un 69.

Maribel empezó a chuparle la polla, limpiándole casi todo el semen que había escupido minutos antes y que había escurrido hacia el pubis y los testículos de él, ayudándose con los dedos. Jorge se encontró delante de la boca su coño enrojecido, abierto, dilatado, goteando semen y flujo mezclados. Sacó la le lengua y empezó a lamerlo y a comerlo. Ella tuvo su primer orgasmo en menos de 15 segundos. Aún tuvo 3 más mientras seguía chupando la polla cada vez más fofa de Jorge.
Después se acurrucó en su pecho tras besarle una vez más.
“te amo. ¿te gusta mi nuevo yo más puta?”
“mucho”
“pues ya sabes, cómprame una polla, que me da que has despertado un monstruo entre mis piernas y no me vale ya con una sola”
 
Maribel sale de la oficina temprano porque le cancelan una reunión que tenía programada a última hora. Aprovecha para pasarse por las rebajas para buscar un bañador y alguna cosa más para las vacaciones. Aún quedan días, pero no lo quiere dejar para última hora.

Se entretiene buscando bañadores y selecciona cuatro de los típicos que ha usado toda la vida: sin enseñar demasiado el culo, con buen refuerzo de forro en el pecho para no marcar los pezones y no excesivamente escotados. No le gusta la miren o parecer calentorra.

Cuando ya los tiene en la mano ve otro que le llama la atención. Recuerda que en la casa que han alquilado tienen una pequeña piscina en el jardín y piensa en darle una sorpresita a su marido para calentarlo bien. Eso si le gusta, porque él lo agradece dándole placer en cuanto puede. Es un bañador blanco con un forro muy fino. Por experiencia sabe que mojado transparentará sus aureolas y su vello púbico tan oscuro. Además, tiene un corte por encima de las caderas y por detrás andará justo para no dejar ver la raja del culo. Algo más de jovencita que lo que le corresponde, pero, la dieta la ha dejado lista para la playa y puede permitírselo.

Camino del probador encuentra un bikini negro que le gusta. Braga alta para tapar su cicatriz de las cesáreas y sujetador con mucho forro. Lo coge también y se lo lleva.

Se quita toda la ropa y se queda con las bragas puestas para probarse los bañadores. Su cuerpo está acusando el paso de los años, pero es atractivo y sexy. Se ve demasiado rellenita, pero hace lo que puede no ya por adelgazar, sino por no coger peso desde que tuvo la menopausia. En realidad, pesa casi lo mismo que antes, pero la edad no perdona y le cuesta la vida perder peso.

Aun así, se gusta. Sus tetas están bien, no mucho más caídas de lo que las tuvo toda la vida. Y con el bañador negro se ve proporcionada, bien. Sus amigas, en general, tienen más celulitis, más michelines y las tetas más caídas y encima no se les conserva el culo como a ella.

Descarta los otros bañadores y finalmente se prueba el blanco. Sorprendentemente, le queda fenomenal. Es escotado delante y detrás, pero las tetas le quedan de muerte. Por detrás no es que sea tanga, pero enseña media cacha. Si no fuera porque sabe que va a ser medio transparente y lo vendieran en negro, se lo llevaba para lucirlo en la playa, no para calentar al guarrete de Jorge en su piscinita… va a funcionar bien. Además, está tirado de precio.

Por último, se prueba el bikini y decide comprarlo. Le gusta la braguita y … quien sabe, igual le da por hacer topless en esa piscinita privada.

Se vuelve a vestir y se va con los bañadores a la caja, sin darse cuenta de que se ha dejado el último botón del escote desabrochado, mostrando su canalillo más de lo que suele. Baja al parking y conduce de vuelta a casa, aunque el atasco es monumental según oye en la radio del coche, ya que una avería de una tubería de agua ha cortado varios carriles en una avenida.

Mientras sufre el atasco piensa en sus vacaciones en Mallorca. Han alquilado una casita en una finca cerca de la costa norte, que tiene un jardín privado con total intimidad. Le apetece mucho el plan, ahora que está recuperando la sexualidad con su marido. Seguro que lo disfrutan como algo nuevo y diferente.

El atasco se alarga y decide llamar a Jorge para que no se preocupe. El móvil está en el asiento de atrás, así que tiene que estirar el brazo para alcanzarlo. Al hacerlo se le desabrocha un botón más de la blusa. Ahora enseña canalillo de verdad, incluso se ve el sujetador negro asomando, aunque ella no se da cuenta.

El que se da cuenta es el acompañante de un coche vecino, un todoterreno que tiene un ángulo de visión desde más arriba con el que disfruta de una visión perfecta de las tetazas de Maribel. Se lo dice al conductor, saca el móvil y le saca una foto para mostrársela. Comentan lo mucho que les gustan esas tetas. Antes de que el tráfico separe sus destinos, aún le saca un par de fotos más.

Al llegar a casa se ve en el ascensor en el espejo y se da cuenta. El primer pensamiento es de “vaya que numerito ¿me habrá visto alguien?”. Después se mira y se gusta. “Pues que le aproveche”.

Al día siguiente Jorge entra en una página donde la gente comparte fotos públicamente. En una esquina ve un canalillo que le resulta familiar. Se fija en los detalles, reconociendo la blusa, el coche y esos dos lunares pequeños en el pecho izquierdo. Es su mujer. Los comentarios de los usuarios de la página y ver a su mujer exhibida por otro le producen una erección instantánea.
 
Ufff que bueno sigue el morbo. Gracias
 
Miguel y Ana quedaron impresionados al internarse en La Muñoza. La cancela de la entrada se lo había abierto un hombre que parecía vivir en una casita que había junto a la entrada y que les dijo que siguieran el camino, que los llevaría al palacio; “no tiene pérdida”.

El camino, sin asfaltar, empezó un vertiginoso descenso enlazando curvas en “U” hasta bajar hasta un río, que cruzaba por un puente de aspecto antiguo. Luego seguía por la otra orilla con un lento ascenso y tras pasar una curva apareció ante ellos una colina con una impresionante construcción en la cumbre. “Eso debe ser el palacio, digo yo”. Unos 20 minutos después, sin dejar de ver bosques a su alrededor, llegaron a lo alto de la colina y se encontraron con su anfitrión esperándoles frente a la entrada de lo que a todas luces era un castillo.

“Bienvenidos, parejita”
“Coño Pedro, que callado te lo tenías, pero si esto es el castillo de la bella durmiente”
le dijo Ana. “Palacio, Ana, que lo ha dicho el del portón, palacio” dijo Miguel con boca abierta admirando la entrada con un torreón a cada lado coronado por sus correspondientes almenas.

“Exageraciones. Si, es una imitación de un castillo construida hace casi 200 años, lo de palacio… en fin, es la costumbre de los locales que lo llaman así.”

Cruzaron el portón siguiendo a Pedro y tras cruzar el zaguán, se encontraron en un patio grande con un pozo al fondo. En una esquina había una pérgola moderna, bien iluminada, donde estaban sentados alrededor de la mesa sus amigos y acompañantes del fin de semana.

Conocían a todos salvo a un chico y una chica que eran caras nuevas. Todos de la misma edad, todos despreocupados y felices de compartir un fin de semana en ese lugar tan especial. Cenaron, rieron y bebieron hasta que la temperatura bajó lo suficiente para que tuvieran que refugiarse del frío de la noche en uno de los salones. Allí continuaron tomando copas y charlando hasta que les dieron las 2 de la mañana.

Pedro los acompañó a la habitación que les había tocado, en la primera planta. “Está al lado de la mía” les dijo mientras subían la escalinata hacia la primera planta. Resultó un dormitorio grande, con un baño en suite, con muebles de aspecto anticuado, pero confortable. En una de sus paredes tenía una puerta doble cerrada. “Al otro lado está mi dormitorio” les dijo Pedro. “Así que no hagáis ruido que no me dejaréis dormir…” dijo riendo.

Entre el viaje, la cena y las copas estaban agotados así que se acostaron inmediatamente. Ana con una camiseta grande sin nada debajo y Miguel con su boxer nada más.

A la mañana siguiente, a eso de las 10 se despertaron. Por las rendijas de la contraventana se filtraba suficiente luz para ver en el interior. Era la primera vez que dormían toda la noche juntos y a ambos les encantó despertarse así.

Se besaron, empezaron a acariciarse y enseguida Ana se quitó la camiseta y se subió encima de la polla de Miguel, que enseguida se puso como una roca. Estuvo cabalgándole despacio unos minutos, en silencio, recreándose. Luego se metió de rodillas entre sus piernas y empezó a chupársela. Miguel correspondió unos minutos después comiéndoselo a ella, que empezó a gemir como una gata y finalmente tuvo un orgasmo espectacular. Se incorporó aún jadeando para ponerse a cuatro y ofreciéndole su coño le dijo “fóllame”. Miguel obedeció y empezó a bombear con ímpetu. Ana reclamaba más intensidad “más fuerte, más, vamos dame”. Y Miguel obedeció empujando con más energía y más rápido. El cabecero de la cama empezó a chocar con la pared rítmicamente y Ana empezó a gemir de verdad “si, si, no pares, así, siiii que bueno joder, sigue, sigue”

El ruido del somier, los gritos de ella y el golpeteo del cabecero seguro que los oían los demás, pero ellos no pensaron en eso. Miguel siguió follándola fuerte y Ana disfrutándolo sin cortarse, hasta alcanzar varios orgasmos bien ruidosos durante los que Miguel se tomaba un respiro. Finalmente, ella se dejó caer en el colchón, él le dio la vuelta y la folló en misionero otro rato, hasta que finalmente se salió, se quitó el preservativo y se masturbó con fuerza para acaber regándole las tetas con su semen mientras ella le animaba “siii córrete amor, lléname de leche”.


Al otro lado de la puerta, Pedro despertó con los gemidos de Ana mientras Miguel le comía el coño. En cuanto identificó el sonido como sexual, su polla se puso a tono rápidamente. Estaba en una alcoba gemela de la de Ana y Miguel. Solo esa puerta doble cerrada les separaba. Se levantó y se desnudó. Luego se acercó a la puerta de separación hecha a la manera tradicional castellana, de cuarterones, cuadrados concentricos decorativos repartidos en cada una de las hojas de la puerta. Contó desde arriba cuatro filas de cuadrados, bajó otras tres y en el cuarterón elegido, apretó con cuidado en el centro haciendo que se abriese una pequeña ventana que le permitía ver la alcoba vecina. Un pequeño truco de voyeur de alguno de sus antepasados que descubrió por casualidad de pequeño… y que no era la primera vez que utilizaba.

Vio a Ana abierta de piernas sobándose las tetas mientras Miguel lamía su clítoris sin descanso. Menudas tetas gastaba la amiga... deliciosas. La vio correrse y la vio ponerse a cuatro patas pidiendole polla a su chico. Se admiró de la empotrada que le metió Miguel. Y mientras lo hacía se masturbó hasta echar una buena cantidad de semen que cayó contra la puerta y se escurrió lentamente hasta el suelo.

No le había decepcionado Anita… siempre le pareció una calentorra y una hembra muy sexual. Confirmado. Miguelito no era tampoco manco follando, tenía buenas maneras y sabía darle placer a su hembra, algo que también se imaginaba por como la trataba en público, su físico y sus maneras. Era la pareja que había estado buscando para hacer su primer trío hombre - mujer - hombre.
 
Que caliente me pone seguir disfrutando de esta historia
 

📢 Webcam con más espectadores ahora 🔥

Atrás
Top Abajo