Imaginando situaciones

El puticlub

El chaval llevaba años masturbándose en su habitación a oscuras por la noche mientras veía porno en su móvil a escondidas de sus padres y con el volumen bajo. Una vez cumplida la mayoría de edad le encantaría probar uno de esos coños que veía en su teléfono mientras su polla escupía semen bajo las sábanas de la cama. En la universidad organizaron por sorpresa una fiesta nocturna. Fue la excusa ideal para 'engañar' a sus padres. Les dijo que iba a ir a esa fiesta pero en realidad iba a ir a otro sitio. Ya le tenía echado el ojo a un puticlub a las afueras de la ciudad y que curiosamente estaba en dirección a la universidad. Dejaría el coche aparcado en el aparcamiento del centro de estudios y pediría un taxi para ir a establecimiento de las 'cariñosas'.

Horas antes se preparó, se despidió de sus padres hasta bien entrada la madrugada o la inicios de la mañana. No sabía cuanto iba a tardar. Cogió el coche y se dirigió a la universidad. Allí, fuera de cualquier ojo indiscreto llamó a un taxi. Lo recogieron y mandó parar el taxi metros antes de la entrada al club de alterne. En un camino sin asfaltar de entrada a una finca. Pagó la carrera y una vez despistado el taxi se fue al puticlub. Entró y pidió el servicio de una de las señoritas del establecimiento. Pasaron unos minutos y un camarero le dijo que se fuera a la habitación 515, que allí le esperaría su compañía para esa noche.

Una vez allí se empezó a desnudar como indicaba un folleto en el escritorio de la habitación. Solo le quedaban los calzoncillos puestos cuando entró por la puerta una chica pelirroja y buena delantera cubierta por un minúsculo conjunto de lencería blanca. Al verse los dos se quedaron petrificados. Eran primos entre si. Ella no supo como reaccionar al tener enfrente a su primo medio desnudo con su miembro totalmente erecto debajo de esos calzoncillos tipo slip. Y a él le faltaban manos para taparse sus vergüenzas. Se quedaron los dos sentados en la cama. Ella le dijo que trabajaba de prostituta como un sobresueldo para pagarse sus estudios y el alquiler del piso que con la beca no le daba para todo. Además los padres de ella, los tíos de él, no sabían nada sobre ese 'empleo'.

- Como ya has pagado mi servicio y como no quiero que te vayas sin haberlo recibido vamos a hacer una cosa, dejo que te acuestes conmigo con la garantía de que no digas nada a nadie sobre esto y lo mío - le dijo la prima a él tras un buen rato de charla.
- Ok, tienes mi silencio - le contestó él.

Como si no se conocieran de nada ella empezó a terminar de desnudarse mientras él se quitaba el único trozo de ropa que le quedaba. El pene del chico volvió a endurecerse viendo el cuerpo desnudo de su prima. Unos buenos pechos coronados por unos pezones gordos y el coño casi depilado. Ella se arrodillo frente a él y le cogió la polla para empezar a masturbarle. El muchacho tenía buen material entre sus piernas. Años de pajas había formado una buena herramienta sexual. Luego de varias sacudidas, la chica se metió la polla en su boca para hacerle varias mamadas antes de que los dos se tumbaran en la cama para echar el polvo. Él tumbado y ella sobre su primo con las piernas abiertas y su coño encarado con el glande del muchacho. Una vez el pene dentro de la vagina de su prima ella empezó a cabalgar haciendo un poco de ruido para hacerse notar con sus jefes. Tampoco es que exagerara, lo estaba disfrutando. Estaba sintiendo realmente placer follando con su primo. El chico gemía más que con los vídeos que veía a escondidas con su móvil debajo de las sábanas de su cama. Ella también le invitó a que se la metiera por el culo, algo que el chico ya había visto en esos vídeos. El muchacho estalló de placer. Ella a cuatro patas y él detrás bombeando. Varios largos minutos después ambos se corrieron.

Él se vistió de nuevo prometiendo a su prima que guardaría silencio sobre lo ocurrido esa noche y ella le dijo que volviera cuando quisiera.

- También puedes venir a mi casa cuando quieras - añadió su prima.

El chico se marcho contento de haber probado el sexo en realidad aunque hubiera sido 'fuego amigo'.
 
La hermanita miedica

Como todos los sábados era sesión de cine. En la familia habíamos elegido ir a ver 'Drácula' en una sala de cines en un polígono comercial cercano a casa. Habíamos escogido una hora que coincidiera con la cena. Una vez en nuestras butacas nos preparamos para ver la película. Serían algo más de dos horas de metraje. Durante la visualización había bastante gente que se asustaba con las escenas del filme. Incluida mi hermana. No paraba de sujetarme el brazo derecho con cada susto. Un servidor en cambio disfrutaba viendo la película. El género de terror y fantástico me gusta y me lo paso bien. Ni siquiera me asustaba. Tras los títulos de créditos nos marchamos a un restaurante de comida rápida cercano al cine. En el período de la cena estuvimos charlando sobre los visto minutos antes como si fuéramos unos críticos de cine. Luego de cenar volvimos a casa.

A media noche, casi en plena madrugada, noté un toque en mi hombro. Del susto me desperté y ví que era mi hermanita. "No puedo dormir. Tengo miedo. Puedo dormir contigo" - me preguntó con los ojos hinchados por la falta de sueño. Accedí con gusto. Le hice un hueco en la cama. Ahí estuvimos durmiendo toda la noche espalda contra espalda.

Por la mañana mi hermana fue el objeto de burla de todos. Le hicimos varias bromas sin mal gusto. Todo para que se riera de si misma y que dejase de traumatizarse por el miedo a ese tipo de películas. Fue un domingo bastante light. Descanso, alguna ligera lectura en el sofá y música variada. Cuando llegó la noche fue los mismo que la anterior. Mi hermana se negó a dormir sola en su habitación. Y el hermanito salió una vez a su rescate. Así fue durante varios días hasta que se le pasó el acojone.

Esa noche mi hermana durmió bastante plácidamente. Alguna vez que otra le daban sobresaltos y me abrazaba. En esos abrazos noté sus pezoncitos duros como piedras clavarse en mi espalda. "Pobrecita, el miedo no se le va", pensaba mientras dormía.

Esos abrazos fueron continuos a lo largo de las noches en que compartíamos cama. Un servidor que no es de goma siente la naturaleza del cuerpo viva y como hombre las erecciones fueron continuas. En un abrazo ella me pidió que le abrazara. Tuvo una fuerte pesadilla. Para calmarla la rodee con mis brazos en su cintura. Ella me sujetó fuerte mis manos con las suyas. Ahí los dos bien abrazados al notar su culito rozar mi miembro, éste como 'ser vivo' que es, se empalmó. Creí que no lo hubiera notado. A la mañana siguiente no me dijo nada, así que pensaba que no se había percatado del hecho.

Otra noche juntos y quedaban pocas de hacerlo. Esa noche volvió a pedirme que le abrazara. No sentí que tuviera malos sueños ni nada por el estilo. De igual forma le abracé como lo hice noches anteriores. Ésta sería muy o algo diferente. Cuando volví a notar su culito rozar mi pene, éste se endureció.

- ¡Otra vez te alegras de abrazar a tu hermanita miedica! - me dijo irónicamente.
- No soy de piedra, ¡niñata! - le contesté con ese apelativo que me gustaba decirle para hacerle rabiar.

Segundos después me cogió una de mis manos que había aferrado con fuerza para llevarla debajo de su pantalón del pijama para que le acariciara su conchita, que estaba algo empapada.

- Te crees que eres el único que se alegra de los abrazos - me dijo de forma pícara mientras que ella metía una de sus manos en mi pantalón del pijama para agarrar mi polla erecta.

Estuvimos varios minutos con masturbaciones mutuas hasta que ella me invito a darle de comer a su parte de atrás. Me pilló un poco descolocado pero con la excitación del momento no dudé en aceptar la invitación. Le bajé un poco el pijama y la penetré analmente. Un agujero estrecho para el tamaño de mi pene. Dio varios respingos hasta que todo mi miembro viril estuvo dentro totalmente. Ahí en plan cucharita embestí con suavidad y sin apenas ruidos a mi querida y miedosa hermana. Entre tanto le acariciaba sus preciosas tetitas y seguía masturbando su coño.

Después de ese polvo nocturno improvisado dormimos como ángeles. Hubieron más episodios de ese tipo hasta que a mi hermana se le pasó el miedo de dormir sola. Aunque en susurros me decía que "a lo mejor te despierto algunas noches para que me abraces".
 
El complejo de mi sobrina

Mi sobrina es un encanto de chavala. Simpática, guapa y muy divertida pero le preocupa un tema. No ha tenido valor de decírselo a sus padres, por vergüenza. Tampoco es que sea un problemón, pero le daba cosa comentárselo en casa por lo que 'iban a decir'.

En la universidad es muy querida por sus compañeros y compañeras. Nunca ha tenido ningún conflicto. Ayuda en todo lo que puede y colabora en las tareas propuestas. Digamos que es una alumna ejemplar. Pero el asunto se complica cuando llega el terreno del amor. Había un chico que le gustaba pero no se atrevía a decirle nada por su pequeño problema corporal. Tampoco era para tanto cuando me lo explicó. En fin, que ella podría hablar perfectamente con él como un amigo más pero a la hora de profundizar más se quedaba cohibida. Me decía que cada vez que llegaba a casa antes de hacer sus deberes se encerraba en su habitación y se masturbaba pensando en el muchacho ya que no podía hacer "algo más". Esas calores que se producen cuando estás con alguien cerca y lo deseas las mitiga en su habitación entre deberes.

- Es que tengo los pechos feos - me dijo un día de verano que estaba de visita.

Para mí no eran feos. Distintos pero para nada feos. Ese día llevaba una camiseta de manga corta y debajo un sujetador muy fino sin relleno. No le gustaban esos sujetadores. A parte que le daba calor le molestaban y le hacían algo de daño. En la comunidad había piscina comunitaria así que para remediar el sofocante calor que hacía en esas semanas fuimos todos a remojarnos un poco.

Nunca hasta entonces había visto los pechos de mi sobrina. Ese día de la piscina le dije que fuéramos al baño comunitario que habían habilitado los vecinos para no ir a las casas particulares. "A ver cariño muéstramelos", le dije con total tranquilidad y sosiego para que no se sintiera incómoda. Se bajó el sujetador del bikini un momento y me dejó ver sus preciosos pechos. En forma de pera y con los pezones muy hinchados y gordos, mucho para ese tamaño de mama. "No tengas temor a que nadie te diga que son feos. Son diferentes pero no nada feos. Son bonitos. destacan entre el resto y por eso los hace bonitos", la consolé.

Terminamos ese día de piscineo y volvimos a casa. Ella muy contenta por subirle los ánimos y yo por dárselos. Durante la comida no paraba de mirarla, toda feliz como es ella en realidad pero no dejaba de repetirse en mi cabeza sus pechos. Tras el café de rigor y unas charlas nos despedimos. Ella me agradeció todo el apoyo que le di ese día y yo orgulloso de verla más feliz que cualquier otro día. Me abrazó y sentí esos pezones gordos clavándose en mi torso. Volví a sentir otra erección.

Pasaron varias semanas hasta que volví a verla. Me contó que ya había dado el paso con ese chico, que con suerte no tenía pareja aún, y que con él va todo genial. Todavía no habían tenido rollos en la cama pero iban con seguridad para no fastidiar esa más que amistad que tenían.

- No tengas miedo a mostrar tu cuerpo desnudo frente al chaval. Cada uno debemos de sentirnos orgullosos del que tenemos - seguí dándole consejos. - Será normal que en tu primera vez sientas un poco de vergüenza o timidez, nos ha pasado a todos - terminé.
- Gracias, tío. Después de aquel día en la piscina me siento un poco más segura de enseñar mi desnudez. Tú me distes confianza. Sobre todo con esas palabras que me proporcionaste - me agradeció - Espero que el día que hagamos el amor no me duela, solo me he metido dedos y un pene es otra cosa - añadió.

Sentados en el sofá le traté de explicar que lo tenían que tomar con calma. Nada de exhaustividad por muy experto que se un bando u otro. Si es la primera vez había que tomarlo con delicadeza. Mientras le estaba explicado esto poco a poco estaba teniendo una erección. Ella lo notó y me dijo "estás empalmándote". Asentí con la cabeza. Ella se acercó un poco más a mi y me puso sus manos en mi bragueta. Deseaba que mi polla fuera libre. Ella me desabrochó el pantalón y mi erecto miembro salió de él como un resorte. "Enséñame a amar", me dijo mientras agarraba mi polla dura. "Lo haré", le dije mientras empezaba a desnudarla. Volví a ver esos preciosos y delicados pechos que ahora tendría la oportunidad de degustar igual que el resto de su cuerpo. Me olvidé que era mi sobrina para pasar a ser un rollo más de una noche que tenía. La trataba con mucha delicadeza como si fuera una muñeca que se fuera a romper. No lo quería y cuando bajé sus braguitas vi que ese cuerpo sería muy deseado por los muchachos que se cruzase en su vida hasta encontrar su pareja ideal. Su coñito tenía labios gordos y muy rosadito. Depilado completamente. Suave al tacto.

Tras esos prolegómenos entré en acción colocándome encima suyo y entrando con suavidad mi polla en su coñito. Daba pequeños gritos cada vez que mi pene entraba cada centímetro. Una vez todo dentro empecé a bombear con delicadeza. Esa gruta comenzó a humedecerse con rapidez. Tantas 'pajas' ayudaban a que se mojase con facilidad. Estuve varios minutos penetrándola para prepararle para futuras visitas que llegarían después de mi. Gemía de placer con cada embestida. La besaba de vez en cuando y entretanto me decía que quería probar mi polla. Lo hice justo a tiempo antes de me corriera. Con la mamada me vine dentro de la boca de ella. Un buen chorro de semen lleno su cavidad bucal expulsando la leche sobrante que no podía almacenar. Fue un placer absoluto. Terminamos.

Ya sabía lo que era tener una polla dentro de su cuerpo.
 
Yo no soy fan de los relatos cortos, tengo siempre la sensación de que se quedan a medias... Pero, joder, esto es morbo hiperconcentrado chutado directamente en vena. No falta ni sobra un solo punto o una coma... Felicidades.

(en mi mundo ideal esto sería una serie en la televisión pública con episodios de 25 min para disfrute de toda la familia después de cenar 😈)
Acabo de pensar exactamente lo mismo 😈
 
La amiga de mamá (1ª parte)

Hacía tiempo que mamá no recibía visitas de sus amistades en casa. No tenía tiempo para ello ni ella ni sus amigas. La incompatibilidad con el trabajo, los quehaceres diarios y la rutina diaria hacía que lo postergaran en el tiempo. Al final después de mucho lograron cuadrar sus agendas y quedar para verse y charlar en casa. No pudieron todas pero si una gran mayoría. En casa se juntaron unas ocho. Estuvieron casi toda la tarde contándose chismes típicos de la prensa del corazón mientras picoteaban algo. Estaba en mi habitación haciendo mis cosas y las escuchaba charlar, reír... pasándoselo bien. Que era el cometido de esa reunión.

Conocía a casi todas de sus amistades, sin embargo hubo una nueva que no tenía vista ni oída. Una morena de pelo largo y liso hasta media espalda y con muy buena figura pese a estar más cerca de los sesenta que los cincuenta. No hacía demasiado calor pero iba vestida con un generoso escote mostrando gran parte de sus pechos a conjunto de una falda plisada que le llegaba a casi las rodillas. Fui a la cocina a buscar algo de comer y beber justo cuando me la encontré de camino. Nos saludamos y me quede con ese acento de pija insoportable pero a la vez morboso. Ese tipo de tías que no aguantas pero que son irresistibles. Eso me paso con ella. Sumado todo hizo que mi polla reaccionara y levantara la cabeza. Volví a mi habitación, cerré la puerta y continué con mis cosas intentando olvidar lo posible el encuentro.

Las necesidades fisiológicas llamaban a la puerta así que me fui al lavabo. Normalmente en casa si el lavabo no esta usado no se cierra la puerta, se deja pegada al marco. La puerta del lavabo estaba así cuando llegué y entendí que no había nadie, como de costumbre, No era cierto. Al abrir la puerta volví a ver a la pijita haciendo sus necesidades. A la vez que decía "perdón" me fijé que tenía su tanga bajado hasta los talones. Cerré la puerta de inmediato y sentí de nuevo otra erección. Es esa típica MILF que deseas tirarte y en efecto esa tía tiene ese aura por todo su ser. No sé si lo hacía a propósito para provocarme o eran simples encuentros casuales. Pero lo que sabía es que me daba más morbo cada vez que la veía. Esperé a que saliera del lavabo para poder entrar y terminar lo que iba a hacer.

"Todo tuyo", me dijo al salir mientras esbozaba una sonrisa pícara. Entré e hice mis necesidades. A la hora de lavarme las manos vi ese tanga que tenía en sus talones colgado en la percha de la toalla de mano. "¡Tía más guarra!", casi grité mientras guardaba ese tanga en mi bolsillo. Al salir del lavabo estaba ahí esperando mi salida. "Te ha gustado mi regalo. Espero que lo disfrutes", me dijo al oído mientras recorría con sus dedos mi torso hasta llegar a la bragueta del pantalón. Luego se marchó con el resto del grupo dejándome otra vez excitado.

La cabrona iba a por mí y sabía como hacer para esta vez ella cayera en mis trampas. Dejé la puerta abierta de mi habitación en lugar de cerrarla. Pasados unos minutos ya de noche noté una sombra en la rendija de mi puerta. Pensé que era mi madre para ir a cenar, pero mi no tanta sorpresa fue que era la pija provocativa. Entró en mi habitación y cerró la puerta. "¡Bien!, cojonudo", celebraba que hubiera caído en mi trampa. A medida que iba acercándose a mi escritorio se iba desabrochando su blusa, los pocos botones que había tras el generoso escote. Abrió su blusa dejando al aire sus preciosos pechos. Tan generosos como lo que era el escote. No llevaba sujetador y era extraño que no se le hubieran marcado sus pezones. Aunque con tanta hembra no hubiera destacado.

Me empujó con la silla fuera del escritorio, se sentó encima mío y me empezó a besar por toda la cara. Su tanga lo tenía aún metido en mi bolsillo del tejano y sabía que tenía su raja rozando mi bragueta por eso noté que la tenía algo húmeda. Así que le agarré de sus nalgas y empujé más su cuerpo al mio. No dijo palabra pero con un simple gesto de sus ojos me dio a entender que "así me gusta". Luego ella me bajó la bragueta, sacó mi pene erecto y comenzó a masturbarme antes de que se lo introdujera ella misma por su coño húmedo mientras yo estaba entretenido lamiendo sus pechos y metiéndomelos en la boca. Así estuvimos varios minutos hasta que la tire encima de la cama, la puse boca abajo le abrí bastante sus piernas, le subí la falda y de un golpe le metí mi dura polla en su culo. El grito que pegó cuando tuvo toda mi polla dentro creo que se escuchó en el salón. No lo sabía del todo pero yo seguí embistiéndola agarrándole del pelo en una improvisada coleta hecha con mi mano. Me había puesto demasiado esa pija y ahora me iba a desquitar toda esa provocación que me había dado.

Me corrí dentro de su culo y luego ella me limpió la polla con su boca para probar mi semen. Se colocó bien su ropa y regresó con sus amigas llevándose mi regalo blanco.

(Más en una segunda parte. Y si. Hay incesto)
 
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La amiga de mamá (2ª parte)

Pasaron varias semanas de aquel esperado encuentro entre las amigas de mi madre y ella. Después de esa charla mamá estuvo mucho más animada de lo que era costumbre. Poder ponerse al día con asuntos que quedaban en el tintero y rememoran épocas pasadas. Aunque el WhatsApp ayuda en estos temas no lo solucionan del todo. Falta el toque humano y cercano. Así que eso fue una buena terapia.

A mitad de semana volví a cruzarme con la amiga pija y pervertida de mi madre. Esos encuentros casuales me estaban empezando a sonar raro. Sin embargo no los rechacé. No tenia nada que hacer, solo estaba dando un paseo, y ella tampoco, así que fuimos a tomar un café a bar cercano. Los ropajes de aquella MILF eran sofisticados, de esos llamados 'caros'. No iba tan atrevida como aquella tarde pero se intuían perfectamente sus lineas corporales sobre todo de sus maravillosos senos. Tenía pinta de secretaria buenorra. De esas que caminaban por la oficina siendo sugerente con sus compañeros y dando envidia a sus compañeras. Aunque no descarto que alguna haya sentido excitación al verla. Es imposible no caer en sus redes conmigo lo logró y eso que nos vimos una vez. Hoy en lugar de falda llevaba unos pantalones muy ceñidos que le marcaban sus buenas nalgas. Mientras estaba sentado en la mesita de aquel bar me estaba volviendo a excitar. Deseaba volver a tener mi polla dentro de su boca. La cabrona hacía unas mamadas excelentes. Y su culo tragaba bien.

Después de casi media hora de charla nos despedimos no sin antes darnos los números de teléfono. Quizás habría alguna visita en privado o en su casa o nuevamente en la mía. Depende del calentón de cada uno. Seguro que a ella no le costará tenerlos. A mi solamente con verla el pene se me pone duro.

A medida que iban pasando los días no estábamos mensajeando. Algunos o casi todos de los mensajes eran subidos de tono que incluían fotos de desnudos. Nos servían como especie de follar online. Me mataba a pajas con ella y ella se desgastaba los dedos en su coño. Tenía ganas de volverla a ver así que propuse una fecha y quedamos esta vez en su casa. Sin que nadie nos pudiera molestar. Estaba separada así que no había rastro de cualquier hombre incordiando. Me aprovisioné de condones por lo que pudiera suceder. Aunque seguro que a ésta le gustaba ir a pelo.

El día llegó así que me preparé en casa y le dije a mamá que me iba a casa de un amigo a hacer stream. No iba a sospechar ya que me interesaba el tema y había ayudado a un par de colegas a montar ordenadores para sus 'conexiones en directo'. Llevé unos cuatro condones. Era optimista. Dejé el coche aparcado en las cercanías de la casa de la pija y después de unos minutos de caminata llegué a su puerta. Vivía en un chalet adosado en el extrarradio de la cuidad. Una zona muy tranquila aunque esa tarde-noche no iba a ser del todo calmada. Me recibió con una bata de seda que apenas le llegaba a media pierna y con tirantes finos que daba la sensación que en algún momento u otro se iban a escurrir por sus hombros dejando sus pechos al descubierto. Me dio un buen beso en los morros y cerró la puerta a mi paso. Me invitó a sentarme en su sofá y me sirvió bebida con algo de picoteo. Probé y probamos poca comida y bebida. No pasó mucho tiempo cuando ya estábamos besándonos y acariciando nuestros cuerpos. Nos excitamos muy rápido. Nos desnudamos mutuamente y lo primero que hice fue tirarme a su entrepierna. Quería y deseaba degustar su rajita. Ella me sujetó con sus muslos y estuve lamiendo ese coño bastantes minutos hasta que se corrió unas tres veces. "No pares guapo", me decía con cada pasada de lengua. Mi polla ya estaba muy dura así que me puse de pie terminé de abrirle las piernas y en ese mismo sofá se la metí hasta el fondo. Golpes secos y profundos que hacía que gritase a pleno pulmón mientras la embestía. Todo lo que calló o no pudo hacerlo con total normalidad ese día en casa lo hizo en la suya. La levanté por el culo ella me abrazó por detrás de mi cuello y la puse encima de la isla de la cocina. Ahí la follé unos quince minutos Luego le di la vuelta y la sodomice. "¡FÓLLAME CABRÓN!", me gritaba una y otra vez. Los dos gimiendo y gritando de placer en esa cocina-salón. Al rato le obligue a comerme la polla. Se puso de rodillas y me la mamó hasta que me corrí en su garganta.

La ración de sexo había acabado pero no sería la última. Me invitó a ducharme, en soledad. Nos vestimos y cenamos algo. Me quedé a dormir esa noche allí. Estaba bastante cansado.

(Más en la tercera parte)
 
Voy a contar una duda que tendría yo en ir a una playa nudista y decirme si lo harías vosotros:
Irías a una playa nudista con vuestra madre que os puedan reconocer lo típico que sales del agua o vas al baño etc.. a mi siempre tendré esta pregunta porque no creo que vaya nunca y vaya a tener experiencia pero voy al caso, si vosotros os daría morbo ns si es la palabra correcta pero en esta conversación es lo que menos importa, que vieran a vuestra madre completamente desnuda de arriba a abajo y le puedan hacer fotos/ vídeos sin que se de cuenta lo típico que hace de hoy en día la gente que vaya el brillo y empieza a grabar o hacer fotos , y que la puedan ver o que esa imagen pueda llegar a manos de vuestros amigos conocimos o también que la puedan ver vuestros amigos que pasean por el paseo sin entrar a la playa o que estén haciendo lo mismo que tú yo no sé cómo reacciona ni nada de eso yo creo que sería extraño porque al verla tú todos los días a qué gente desconocida o conocida la pueda ver completamente desnuda puede ser muy extraño vosotros qué pensáis?
 
El regalo de Reyes de mi sobrina

En época navideña es habitual que la familia se reúna en una mesa para celebrar esos días tan señalados en grupo y en diferentes casas dependiendo de las noches y las sobremesas. En casa no se suele celebrar el Papá Noel como si lo hacen algunos de nuestros vecinos. Somos más conservadores. Si que hacemos los Reyes Magos. Es una cita ineludible para todos los miembros de nuestra familia, a excepción de que alguien no pueda estar por algún motivo que lo impida. Vamos cambiando de casa a lo largo de los años. Hacemos una especie de circulo hasta que vuelve a pasar por nuestra casa.

Este año tocó en la casa de mi hermana. Preparamos todos los regalos la noche anterior y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente los guardamos en el coche y nos pusimos en marcha a casa de ella. No es una gran distancia. Si para ir andando con todos esos bultos. Vive en un chalet fuera de la ciudad, a unos quince o veinte minutos dependiendo el tráfico. Llegamos muy pronto. Siempre lo hacemos para que los niños y los ya no tan 'jóvenes' aprovechen todo el día para jugar con sus regalos. Le mandé un mensaje a mi cuñado para que abriese la puerta, ya que no quería hacer mucho ruido para dejar todos los regalos en el comedor si que los niños pequeños que aún creían en la magia de ese día se sorprendieran. Nos abrió, dejamos los regalos junto a los otros y sus padres fueron a despertar los críos. Bajaron todos. Allí ya nos habíamos congregado buena parte de la familia. Entre ella una de mis sobrinas. La mayor de todas. Una chavala muy dulce y simpática. Buen cuerpo. No muy delgada y con unos buenos senos. Redondos, en su sitio y sin necesidad de ningún sujetador con push-up. Los veranos es un espectáculo verla con ropa ligera y fresca.

Nos repartimos los regalos y recogimos la basura generada para que hubiera espacio para jugar en el suelo del comedor y también en el sofá. Cualquier sitio era bueno para poder jugar con los regalos. No todos eran juguetes. Habían sobres de dinero en metálico, productos de tecnología, diferentes ropajes, entre otras cosas... Sin embargo hubo un regalo que aún estaba envuelto esperando a ser desvelado. Era el de mi sobrina. Se lo di a escondidas del resto de la familia congregada. "Esto es para ti, espero que te guste", le susurre al oído. Era una caja pequeña, cabía perfectamente en un bolsillo de una chaqueta pasando desapercibida. Se giró para quitarle la envoltura y una vez abierta la caja se quedó sorprendida. Era un conjunto de ropa interior de encaje en color blanco. Logré adivinar su talla de ropa interior y luego fui a comprarla a una tienda erótica. Tanto el sujetador como la braguita tipo tanga eran transparentes. Se lo guardó con algo de vergüenza y al cabo de unas horas después de haber desayunado todos juntos se lo fue a probar al lavabo. Pasaron minutos hasta que recibí un mensaje en mi móvil. Era de mi sobrina. "Ven", apareció brevemente en la pantalla. Me marché con discreción al lavabo. Toqué la puerta y escuché de dentro un "pasa" en voz baja. Abrí y cerré la puerta con rapidez. Al girarme la vi con el conjunto blanco puesto. Estaba espectacularmente atractiva con sus pezones a la vista a través de la mínima tela y la rajita bien depilada como me imaginaba que la tenía. La polla inmediatamente se me puso erecta. "¿Te gusta?", me preguntó ella mientras se acercaba. "Estás muy buena", me salió de dentro sin pensar mucho. Me bajé el pantalón y los calzoncillos dejando mi polla libre. Ella se puso de rodillas y empezó a masturbarme mientras que con su lengua me lamía los huevos. Una extraordinaria sensación. Luego me la comió brevemente y le puse de pie y la senté en el lavamanos. Apartándole la braguita-tanga le introduje la polla hasta el fondo de su rajita y le eché un polvo rápido para evitar que el resto de nuestros familiares tuvieran la mosca detrás de la oreja. Un buen chorro de semen inundó su precioso coño.

Una follada algo más corta de lo que hubiera querido pero con mucha satisfacción. Ya habrá más días para tener más tiempo e intimidad.
 
Doce uvas, doce embestidas

Llega la noche más especial del año, Aquella que se despide el año para entrar en uno nuevo. Una tradición anual con la que la familia reunida en la mesa se da la bienvenida a los nuevos 365 días. A media tarde empezamos a preparar la cena familiar. Un jaleo más grande que el de nochebuena. Todos ayudamos un poco. Poco antes de las ocho de la tarde empiezan a llegar nuestros invitados, familiares directos y alguna que otra amistad. Todo para despedir el año.

La fiesta final comienza con algunos tentempiés, bebidas y charlas. Llegado el momento de la cena nos reunimos todos en la mesa. Hijos, hijas, padres, madres, tíos, tías, sobrinos, sobrinas, amigos y amigas juntos. Tras la comilona toca esperar las ansiadas uvas. A pocos minutos de las doce de la noche preparamos todo y nos volvemos a juntar en la mesa. Llegan las campanadas y una tras otra ingerimos las doce uvas. Luego brindamos por el nuevo año y seguidamente nos felicitamos uno a uno el nuevo año. Un batiburrillo de gente cruzándose y un momento incómodo. Ante el fragor de tanta alegría y descontrol un sobrino le da un beso en la boca, por simple equivocación, a una de sus primas. Una simple equivocación ante todo el desconcierto del momento. No pasa a mayores, en un principio.

Continúa la fiesta con música, no muy alta, incluso estando algo aislados de los vecinos, pero toca divertirse. El sobrino que le dio el beso a su prima se le queda mirando bastante tiempo. Ella con un vestido de brilli-brilli en color negro y plateado hasta medio muslo y con tirantes baila con el resto de la familia y los amigos congregados esa noche. Los pechos de tamaño medio danzan al ritmo de la música debajo de ese vestido sin impedimentos ya que el sujetador brillaba por su ausencia. Él no decía nada pero su mirada hablaba por él. Había sido un error besarla en la boca pero no se arrepentía de haberlo hecho. No tenía novia formal, si alguna amiga con derecho a roce y ella era muy celosa de su vida privada. Si tenía novio era algo que se desconocía. Pasados varios minutos la prima se fue al lavabo para evacuar los líquidos sobrantes de su cuerpo. Él la siguió y la espero a la esquina del pasillo. Una vez salió del baño él preparo un encontronazo 'fortuito'. Comenzó a andar justo cuando la puerta se cerró y sin 'querer' tropezó con ella poniendo sus manos encima de sus pechos. "Perdona, tenía prisa. Me estoy meando", dijo él disculpándose. Ella algo incrédula pero no dio importancia al hecho que su primo le hubiera tocado sus pechos le dijo que "no pasa nada".

Una vez los dos en el salón junto a los demás se intercambiaron miradas. Él más que ella. Luego, y con el efecto de las bebidas en sus cuerpos, se alejaron del mundanal ruido que reinaba en esa estancia y se fueron a una habitación preparada para los invitados en la otra punta de la casa. Allí esperaban que no se les escuchara. Dentro de la habitación empezaron a besarse con más intensidad y los ropajes ya molestaban, así que comenzaron a desnudarse. Los pechos de ella quedaron finalmente al descubierto acompañados de una braguita color carne que apenas cubría su zona genital. Él por su parte tenía la polla bastante endurecida debajo de su calzoncillo tipo slip. Normalmente usaba boxers pero en fechas señaladas usaba slips para evitar situaciones embarazosas con posibles erecciones involuntarias. Él la llevó a la cama de matrimonio que había en la habitación y la tumbó boca arriba mientras que poco a poco le quitaba las braguitas. Una vez ese trozo de tela estuvo en el suelo se arrodilló y empezó a lamer esa rica concha. Depilada perfectamente sin ningún tipo de pelo por ningún rincón su lengua la envolvía por completo. Ella comenzaba a gemir y colocó sus piernas encima del cuerpo de él como si lo abrazase. Sentía un enorme placer mientras le comían su rajita. Se relamía con cada lametón. Él mientras tanto se estaba masturbando a la par que seguía pasando su lengua por los labios vaginales de ella. El coño estaba bastante pringoso después de varias corridas seguidas. La boca del muchacho y su lengua sabían a coño. Entonces él se puso de pie dio la vuelta a la muchacha y con precisión casi quirurgica introdujo su pene el agujero de su ano. La polla del joven tenía un buen tamaño. Cerca de 18 centímetros en pleno rendimiento la metió de lleno en el culo de la jovenzuela. A la chica se le escapó un pequeño grito cuando la polla erecta del chico se introdujo hasta el fondo de su agujero negro.

- Vamos a repetir de nuevo las campanadas, pero esta vez seré yo el que de las de- afirmó el chaval al oído de la chica.

El carrillón, con tocamientos en el clitoris, y los cuartos, con azotes en las nalgas, fueron imitados en este acto sexual y tras ello vinieron las campanadas con cada una lo hizo con una embestida en su ano que fue correspondida con un grito de placer. Así hasta acabar las doce pertinentes. Y después otra fiesta pero de color blanco. Él se corrió dentro de su culo y ella no perdió el tiempo y bebió de la 'botella' del chico.

Pasado ese tiempo se volvieron a vestir y se reunieron de nuevo con el ambiente familiar.
 
La niña de mamá

Cristina es una chica muy educada, estudiosa y con un buen expediente académico, amiga de sus amigos, leal en confianza y en general buena persona si se le trata bien. En caso contrario saca la furia que lleva dentro pero que rara vez la demuestra al exterior. Además de ser un muchacha bastante extrovertida aunque no haya conseguido pareja hasta el momento. Le pone ganas, muchísimas ganas, a la vez que empeño. Tiene buen palique, saber conversar perfectamente. Habla de casi todo. Nadie es perfecto. Y hay algunos temas que prefiere no tocar. Sin embargo bajo esa fachada de buena gente se esconde en un rincón de su cuerpo algo de frustación. No entiende, o si pero se lo calla, que ningún chico se interese por ella. No es aburrida, todo el mundo se divierte con ella. Incluso se pone seria cuando toca. No obstante sigue si 'encajar' como ella lo denomina.

Un día festivo, no tenía nada que hacer ese sábado por la mañana después de desayunar se quedó mirando por la ventana de la terraza cuando su madre la observo desde la distancia en la casa. - "¿Qué te preocupa, hija mía?"- le dijo rodeándole el cuerpo con un brazo. - "Que no le gusto a nadie- dijo ella casi derrumbándose. Era la primera, que su madre tenía constancia, que mostraba un signo de debilidad. - "Por qué lo dices, corazón"- preguntó con ánimo de apoyarla en esa situación. - "Soy plana, no le voy a gustar a ningún chico. Tu, en cambio, tienes buenos pechos y todos los hombres se fijan en ti"- le contestó mientras fijaba su mirada en un sujetador de su madre que estaba tendido. - "Ay, cariño. Si eres mucho más guapa que yo. Que tiene que ver tener tetas o no. La cuestión es encontrar alguien que aprecie tu belleza corporal da igual las curvas en el torso"- le reconfortó.

Carmen, la madre de Cristina era madre soltera-divorciada. Lleva separada desde hace cinco años y no se puede negar que tiene una gran atracción hacia los hombres. Su generoso escote ayuda mucho a la hora que el género masculino atraiga muchas miradas. En casa vive con Cristina. No tiene más descendencia. Salvo un chico, hijo postizo de su ex marido, que apenas ya ve.

Pasaron los días desde aquel momento de terapia psicológica materna cuando Cristina estando en su habitación leyendo su libro favorito se fue a la cocina a prepararse algo de comida, un tentempié rápido y ligero, para continuar con su lectura. Al pasar por la puerta del baño se fijó en el montón de ropa que había dejado su madre a la entrada. Muy típico de ella. Entre ese amasijo de telas alborotadas el sujetador que estuvo mirando con atención aquel sábado. Lo recogió y se lo puso por encima del chándal que llevaba. "Ojalá tener esas tetas", dijo mientras sostenía las copas del sujetador con sus manos abiertas. Ella no usaba sostén, algo que se ahorraba en la cesta de la compra. Tras un par de minutos lo dejó de nuevo en el montón de ropa. Volvió a su habitación con el sandwich que se había preparado junto a un refresco.

Ensimismada en la lectura desconectó por un momento del libro y recuperó la imagen delante del baño con el sujetador de su madre puesto. "Seguro que si tuviera ese tamaño de senos más de un chaval ya se había acostado conmigo. Y tendría una lista de sustitutos esperando a ser el siguiente en querer follarme", pensó a la vez que su mano descendía por el vientre hasta introducirse en el pantalón corto del chándal. Las braguitas estaban empezando a humedecerse. Su coñito depilado aún no había sido estrenado por ningún muchacho. Era puro salvo por la contadas 'pajillas' que se hacía la buena de Cristina en momentos de apuro calorífico. Dejó el libro encima del escritorio y con los ojos cerrados continuo con su aventura masturbatoria teniendo en mente los pechos de su querida madre.

Carmen, tras su rutina de limpieza diaria, recogió su ropaje y se dirigió al cuarto de la colada. Al pasar por delante de la habitación de Cris escucho unos gemidos que eran totalmente desconocidos en la pequeña de la casa. Al menos cuando ella estaba dentro. Miró por la rendija de su puerta y vio a su hija masturbándose. Era impropio de ella, creía ilusamente. Iba descalza por casa. No le gustaba usar zapatillas ni calcetines. Le gustaba sentir el suelo en las plantas de sus pies. Así que volvió a dejar ese montón de ropa en el suelo, de nuevo delante de una puerta, y se acercó con sigilo al escritorio de su niña. Una vez detrás de ella observó como las braguitas de Cristina estaban bastante húmedas y los dedos pringosos. Mientras Cristina se introducía los dedos repetía una y otra vez, "ojalá tener los pechos de mamá".

Su madre se agachó para decirle al oído "son tuyos" mientras se desnudaba de cintura para arriba. Cristina se sorprendió al tener su madre junto a ella y verla en aquella incómoda situación. "¡Mamá!", exclamó tapándose su aparato genital. Carmen tranquilizó a su hija besándole en las mejillas e invitando a acariciarle sus glándulas mamarias. "Chúpalas, como la hacías cuando eras una bebé. Pero ahora como una chica preciosa que necesita de mucho cariño y amor", le dijo sentándose en su regazo. "Ya verás como alguien sabrá apreciar tu increíble belleza. Las tetas pequeñas también tienen su encanto. Alguien sabrá apreciarlo. No desesperes y si lo haces yo te daré el cariño que te mereces", le ánimo mientras se disponía a besarle la boca. Notaba como su entrepierna se mojaba pero era culpa de la rajita de su hija.

El calor iba en aumento entre las dos féminas. Cristina con uno de los pechos de su madre en la boca y Carmen masturbando a su hija. Transcurrido varios minutos ambas habían llegado al orgasmo y mirándose a los ojos sin decirse nada. Así estuvieron como unos cinco minutos hasta que Cristina le dijo a su madre: "Gracias, mamá. Necesitaba este amor", le dijo con los ojos casi llorosos de la emoción. "Pobrecita, mi niña. Mamá estará contigo todo el tiempo que quieras", le replicó dandole un fuerte abrazo antes de que las dos volvieran a ponerse adecuadamente sus ropas.

Esta situación se volvió a repetir en diferentes ocasiones. Cristina se convirtió en la niña de mamá. A falta de un chico que la quiera tendría a su madre para darle todo el amor del mundo.
 
Sexo a cambio de silencio

A Ana nunca le controlaban sus padres. No había salido rebelde, tampoco maleducada todo lo contrario siempre en el lugar correcto. Cuando empezaba a salir de fiesta no le decían a que hora tenía que llegar a casa era más que responsable de hacerlo en las mejores condiciones posibles. Lo hacía sin ninguna duda. Aunque hubo una época que los excesos se pagaban y ahí entraba su hermano Alex. Tres años menor que ella le gustaba estar en casa, no odiaba las fiestas simplemente no le atraía ese mundillo.

Un día Ana llegó algo tarde a la casa. Le había prometido a sus padres que estaría sobre las 3 de la mañana y eran las 6 cuando cruzó por la puerta. Lo hizo sigilosamente para evitar despertar a la familia. Lo que no sabía que el pequeño de su hermano estaba aun despierto. Se había pasado toda la noche haciendo stream y estaba como una rosa. Se encontraba en la cocina cuando su hermana entró para tomar un poco de agua antes de irse a dormir. Estaba preocupada por lo que pudiera decirle sus padres si se la encontraban de camino a su habitación. Ana le dijo a Alex que ni palabra de la hora que había llegado. Lo respetó. Sin embargo al siguiente vez que su hermana dijo que iba a salir Alex escuchó la conversación de ella con sus padres y con la mirada le dijo que no tardase que hablaría. Alex no era rencoroso si algo travieso y 'toca cojones' para hacerla rabiar.

A la mañana siguiente volvió a ocurrir lo que pasó semanas atrás. Esta vez Alex estaba en su habitación en lugar de la cocina. "No huyas, te he visto", le dijo a Ana mientras ella cruzaba a toda prisa el pasillo hacia su cuarto. "Ni se te ocurra chivarte a papá y a mamá", le advirtió. "Que me das si estoy callado", le retó. "Ahora mismo no sé, no son horas de pensar", le contestó. Él que ya estaba bien formado le vino un pensamiento oscuro a su mente. "Con esto seguro que me hace callar", se dijo a si mismo mientras se bajaba el pantalón y dejó al descubierto su pene erecto. "Quiero que me la comas", le dijo señalando su miembro viril. "¡Estás loco chaval!", espetó. "O esto o mañana lo cuento todo", amenazó. Para no perder más tiempo Ana se puso de rodillas frente a su hermano y se metió la polla de su hermano en la boca y se la estuvo comiendo hasta que se corrió.

Hubo más episodios de este tipo en varios días y Ana se encargaba de silenciar a su hermano a base de mamadas hasta que Alex se cansó de lo mismo y cambió la agenda. Una madrugada la esperó en la puerta de su habitación y cerró la puerta cuando llegó. Se sentaron en la cama de Ana y su hermano le dijo que quería echarle un polvo. Quería follar con ella. Ana haciendo aspavientos negaba con la cabeza. "Se te ha ido la olla, macho. No me vas a follar", le dijo estupefacta. "Ya sabes lo que te toca. Aceptar mis órdenes o empiezo a hablar", le replicó en tono amenazante. Tras unos minutos de discusión al final Ana aceptó a regañadientes la orden impuesta por Alex. Los dos se desnudaron y se tumbaron en la cama. Alex preparó el terreno comenzando a lamer el coño de su hermana. Ana dio varios respingos al notar la lengua de su hermano allí abajo. "El jodido lo hace bien", estuvo susurrando entre gemidos. Luego Alex se coloco encima de su hermana y lentamente introdujo su pene en la raja de su hermana. Poco a poco entre grititos de Ana hasta lograr meter todo su arsenal en la cavidad vaginal. Cabía decir que su hermana tenía unas buenas dotes mamarias. Un par de preciosas tetas que Alex masajeaba mientras embestía a su hermana. Una y otra vez hasta que Alex se corrió en la cara de Ana. Es lo que más le gustaba ya que lo había visto en una película porno y le gustó la idea.

Tras ese capítulo de sexo por silencio, hubo otros más hasta que un día Ana dejó las fiestas y el pobre Alex se le acabó de 'amenazar' a su hermana con revelar sus secretos.
 
Depilando a mi hermana

Entre hermanas todos son confidencias, secretos y asuntos privados que no se le pueden contar a los padres por ser intimidades. Mi hermana ya estaba en una época que quería gustarse, empezar a salir con chicos, disfrutar la vida con un cuerpo bien preparado. Un día mientras veíamos la televisión me preguntó si la podía ayudar en un tema muy íntimo. Le dije que no habría problema, que 'lo que hiciera falta'. Apagué la tele por un momento y le dije "adelante". No estaban nuestros padres en casa, así que podía hablar con total tranquilidad. Le cogí de la mano para suavidad el momento y me contó que quería depilarse la parte de abajo, que los pelillos, como ella decía, le molestaban y no se atrevía a meterse la cuchilla ahí abajo. Pensé en decirle que fuera a un centro de estética pero al tenerme a mi lado para que le ayudara en ese asunto me dio reparo negarme a ello. Así que como nuestros padres tardarían en llegar le dije que nos fuéramos al lavabo.

Preparé toallas, una cuchilla de afeitar y tijeras. Puse la toalla en la tapa del inodoro mientras mi hermana se desnudada de cintura para abajo. Le dije que se sentara y abriese las piernas lo máximo posible. Una vez en su sitio me arrodillé con las tijeras en la mano lista para empezar a 'podar'. En efecto, tenia una buena mata de pelo. Empecé a cortar con suavidad todo el vello sobrante que la cuchilla no lograría cortar para luego rasurar todo. Cuando íbamos a la playa me fijaba que se le abultaba mucho su entrepierna con el bañador y posteriormente cuando cambió a bikini. Pensaba que era por el vello corporal sin embargo noté que tenía los labios vaginales algo largos, sobresaliendo de la propia raja. Así que fui con sumo cuidado para evitar tener que ir al hospital corriendo. Cogí con mis dedos cada labio para separarlo de la piel contigua y corte los pelos que habían en esas zonas. Al notar el tacto metálico frío de las tijeras dio varios respingos. Le perdoné varias veces por eso. A los pocos minutos cambié las tijeras por la cuchilla. Esparcí crema de afeitar por la zona y comencé de arriba a abajo retirando el sobrante con una toalla de mano. Así por todo el espacio, incluido las zonas de los pliegues de los labios. Cuando hube acabado pasé una toallita húmeda por la zona para asegurarme que no me había dejado nada por cortar. Repetí la acción tres veces.

Al notar su reciente rajita depilada entre mis dedos sentí una palpitación. "¿Me habría excitado tocando a mi hermana?", pensé mientras limpiaba la entrepierna a mi hermana menor. Puede que sí. Y más sabiendo a ciencia cierta que ese coñito no había sido estrenado. Salvo quizás alguna masturbación que se había hecho ella. Volví a insistir una cuarta vez, ahora sin toallitas. Pasé mi pulgar derecho sobre esos grandes labios cuando mi hermana me preguntó "que hacía". Le dije que estaba comprobando la suavidad. Mentí. Quería disfrutar tocándola. Sentir el placer de tocar una vagina recién depilada.

Mi hermana poco a poco se fue también excitando. Veía sus ojos y sus expresiones de placer. Cuerpo arqueado y las manos agarrando con fuerza la toalla donde estaba sentada. A los pocos minutos notaba que mi pulgar estaba empezando a estar más pringoso. Mi hermana se estaba corriendo. Aparté el pulgar y hundí mi cabeza en su entrepierna. Comencé a lamer esa rajita. Mi hermana profirió un grito mezcla de sorpresa y placer. Notaba su líquido vaginal en mi lengua y no podía parar de degustar ese manjar. Así estuve bastante rato hasta que mi hermana se corrió del todo. Tras esto ella se limpió su entrepierna con otra toallita húmeda y yo empecé a recoger todo antes que nuestros padres volvieran a casa.

Salimos de lavabo en silencio hasta que en la cena mi hermana me dio las gracias por todo. Si por todo lo que me había hecho esa tarde.
 
La ruta senderista

Nos encantaba la naturaleza y en cuanto podíamos preparábamos una escapada para disfrutar de un ambiente más relajado que la ciudad. Siempre elegimos una ruta diferente para poder descubrir nuevos paisajes y no importaba la cantidad de kilómetros que hacíamos, siempre íbamos con una ligera tienda de campaña en la mochila por si caía la noche. No siempre pero si escogíamos una cerca de un río y/o laguna para poder refrescarnos de la caminata, aunque fuera remojar los pies, siempre viene bien y ayuda en la vuelta al coche.

Semanas antes estuvimos barajando varias alternativas y al final nos quedamos con la más alejada de casa. Las cinco horas en coche no nos la quitaba nadie. Así que madrugamos el día de la ruta senderista y llegamos a una hora decente para empezar con gran margen de horas de sol. Aunque repito no nos asustaba la noche. Nos pusimos en marcha por un camino casi circular de unos 25 kilómetros con un desnivel de 300 metros desde el punto más bajo al más alto. Iba a ser duro al ser una desconocida pero teníamos buenas piernas y los pies estaban habituados a tanta 'caña'. Así que tras un breve almuerzo nos pusimos al lío. La zona inicial era bastante llana recorriendo una pista forestal hasta que pasados cinco kilómetros nos adentramos en pleno bosque. El sol apenas calentaba el ambiente por lo que no agobiaba la calor. No se esperaban altas temperaturas sin embargo con el caminar, el sudor y el ejercicio la temperatura suele ser más alta de lo que parece. No obstante los primeros kilómetros fueron suaves hasta que se llegó al primer repecho. Esquivando ramas fuimos subiendo por un camino empedrado hasta la cima para luego descender brevemente y subir de nuevo varios repechos más. A mediodía hicimos una parada técnica para avituallamiento. Nos sentamos en un tronco cortado de un árbol que había sido talado varios años atrás por el estado de descomposición que estaba. Mientras comíamos un sandwich escuchábamos un pequeño riachuelo que discurría por el sendero. Luego fuimos a buscarlo y nos refrescamos un poco. Seguimos el rio a contracorriente como indicaba nuestra ruta y no tardamos en encontrar una gran poza. Según descubrimos a la vuelta en el pueblo contiguo de la ruta nos dijeron que era su playa para el verano. Allí niños, jóvenes y adultos pasaban los días más calurosos de esa etapa estival.

Dejamos nuestras mochilas en el suelo y procedimos a disfrutar de esa gran zona de agua. No pensamos en ningún caso en bañadores o ropa de baño pero no nos importó zambullirnos con nuestra ropa de montaña. Nuestra hija fue un poco más lejos y esta vez se desnudó toda salvo la ropa interior. Nos habíamos cruzado con pocas personas en nuestro camino y el lugar estaba muy solitario. Así que la niña se zambullo en el agua completamente y al volver a la orilla se le notaban bastante sus pechos mojados y sus pezones erectos debajo de su sujetador que se había convertido en transparente. Además de su pequeña rajita del coño depilado. Con los pantalones mojados que llevaba se me notó una pequeña erección que tuve al ver a mi hija así al salir del agua. Estaba deliciosa. Ella se secó como pudo y volvió a vestirse para reanudar la ruta. Ya quedaba un cuarto del trayecto para terminar y regresar al coche. Mientras íbamos caminado por otra pista forestal que iba descendiendo lentamente no dejaba de ver a mi hija saliendo del agua empapada con ropa interior. Mi mujer no era tan atrevida pero si que se desabrochó bastante la camisa de travesía durante aquella pausa en la poza y se remojo el escote. Quizás disimule mi erección viéndola a ella aunque en verdad era por la joven de la casa.

A pocos minutos de caer la noche regresamos al coche y dejamos todas las mochilas en el maletero y fuimos a cenar a un restaurante del pueblo. Tras la cena y como no estábamos dispuestos a ponernos en carretera en esas horas de la noche nos dijeron un hostal para pernoctar. El propietario muy amable nos facilitó una pequeña casa rural de dos habitaciones que tenía como emergencia ya que curiosamente estaban haciendo obras de remodelación en el hostal y las habitaciones estaban fuera de servicio. La casa estaba detrás del hostal así que fuimos andando con las llaves en la mano. Entramos y nos gustó todo. Todo preparado para unos húespedes inesperados. Nos dimos una ducha rápida para recargar baterías y dormir mejor. Cada uno fuimos a nuestras habitaciones.

A mitad de la noche me desvelé. La imagen de nuestra hija saliendo del agua volvió a mi mente. Una mente que la había desnudado por completo dejando su delicado cuerpo a la vista. Tuve una erección de nuevo y me fui al sofá del salón para ver si mejoraba la cosa y volver a la cama. Al final me quedé dormido en el sofá. Mientras tanto en un sueño extraño estaba sentado en el sofá cuando mi hija también se había desvelado y se acercó por detrás mío y empezó a acariciarme el torso mientras me decía al oído que había visto como me había empalmado viéndola a ella salir del agua. "Te ha gustado verme mis pechitos y mi raja depilada, ¿verdad?", me susurraba mientras sus manos se deslizaban más abajo llegando a la pantalón del pijama. Se puso delante mio y se sentó encima. Mientras me agarraba la polla me besaba la boca y me ponía mis manos en sus preciosos senos. Me estaba excitando de verdad. Quería poseerla en aquel sofá, introducirle mi duro pene en aquel estrecho agujero y follarla hasta la extenuación.

- Veo que tienes ganas de follarme, hazlo. Hazme tuya - me decía entre beso y beso.

Así lo hice. La penetré profundamente en aquella fina rajita mientras ella no paraba de gemir con cada embestida. Me pedía que no parase que le diera duro. Obedecí hasta que los dos nos corrimos a la vez.

- Gracias papi, ya puedes despertarte - me dijo mientras mis ojos se abrieron de golpe horas después de quedarme dormido en el sofá.

Me desperté sobresaltado con la entrepierna mojada. Me había corrido sin tocarme. Volví a la cama con mi mujer para pasar el resto de la noche en la cama. A la mañana siguiente regresaríamos a casa con ese sueño presente en mi mente.
 
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