Cuando yo tenía veintipocos trabajé en una empresa en donde tenía a un compañero del que me hice amigo. Este compi se ponía como una moto cada vez que veia aparecer a otra compañera q, calculo, estaría en sus cuarenta y tantos.
Decía... Ahí viene la madurita.... Qué buena que está! Yo, por aquel entonces, no me sentía atraído por las que hoy llamamos MILF, y me parecía raro que a mí colega le gustase tanto. A mí me atraían las de mi edad o más jóvenes.
Hoy le alabo el buen gusto a mí amigo, porque la verdad, recordándola, estaba tremenda.
A día de hoy me gustan las maduras, incluso sesentonas, pero claro, yo ya no cumplo los 50...