Situaciones morbosas

El sábado, por fin, a mis 54 años, cumpli mi mayor fantasía. Llevo 10 años divorciada, soy madre de 2 hijos (28 y 24) y soy lo que se conoce como una MILF. Ah, me encanta follar y soy multiorgasmica.

Con esos ingredientes me he follado a muchos tíos. Los prefiero más jóvenes que yo, claro.

Pues este fin de semana salí de copas con amigas y a cierta hora me entró un amigo policía nacional de 38 años. Alto, moreno, cuerpazo. Me dejé querer y a la hora de irnos le reté. Le dije que solo me iría con él si también venía un compañero que estaba a su lado.

Díez minutos después estaba en el asiento trasero del coche del amigo. Íbamos a casa de los suegros de mi amigo policía, en la playa.

Una vez dentro de la casa pude descubrir que me iba a hartar de polla. Desnudos en la cama de matrimonio, se alternaron para follarme por todos los agujeros. Para terminar con una doble penetracion y cumplir por fin mi fantasía de un trio.

Me dejaron el culo muy abierto pero mereció la pena. Me dejaron en mi casa a las 8 de la mañana.
 
Vanessa es una vieja amiga que se divorció hace casi un año. Una mujer recatada, con modales exquisitos y de una corrección irreprochable. Como digo, nos conocemos hace mucho tiempo y siempre nos hemos llevado muy bien y con su ex también.

El sábado me llamó para comentarme algo sobre su divorcio, soy abogado y quería asesoria. Quedamos para cenar y de paso divertirnos un poco. Entre copas me confesó que llevaba sin sexo desde que se separó de su marido. Más de 10 meses sin catar carne.

Fuimos a su casa. En el sofá del salón, ella con las piernas bien abiertas y yo arrodillado entre ellas, le comía el coño cuando, al bajar y pasar la lengua por su culo, pude comprobar que aquel ojete estaba usado. No me podía imaginar que a la tradicional Vane le fuera el sexo anal.

Sin pensarlo la coloqué a 4 patas, le ensalivé el ojete y de un puntazo le calcé la polla entera. Al principio gritó pero a medida que aceleraba la enculada la tía gemía y pedía más. Acabé rellenandole las tripas con una abundante corrida.
 
Caminaba por las calles, absorto en mis pensamientos, un peregrino sin destino en el laberinto de mis propias cavilaciones. Era mi costumbre bajar la vista, evitar los ojos de las gentes, pues en el espejo del alma ajena no buscaba más que el reflejo de mi propia desdicha.

Mas, ¡ay de mí!, cuán vana es la voluntad del hombre cuando el destino le tiende una celada. De súbito, a mi paso, se cruzó con la gracia de un querubín una joven, que en su fulgor detuvo el curso del tiempo y el latir de mi corazón. Era tal su hermosura, que la propia razón huyó de mi frente y dejó en su lugar un ardor que me quemaba el rostro. Sus ojos, dos luceros que eclipsaban a la luna, me miraron con una indiferencia que era, en sí misma, una tortura. Su cabello, hebras de oro, caía sobre sus hombros con el descuido de un capricho divino.

Sentí el pudor como un veneno que me subía desde los pies a la cabeza. La turbación me asaltó, y con ella, un deseo que luchaba contra el decoro. Apreté los labios, contuve el aliento, y con una voluntad que no me sabía propia, intenté que mi mirada, cual la de un penitente, se aferrara al suelo que pisaba. La carne, por un lado, me pedía ver la perfección de su figura, y la vergüenza, por el otro, me instaba a ser digno de mi condición. En esa lucha interna, proseguí mi camino, más con la certidumbre de que mi alma ya no era mía, sino que había quedado prendida en la red de su belleza.

Cuando llegué a la puerta de mi hogar, mi refugio de soledades, me asaltó una curiosidad que no pude resistir. Con el corazón en la garganta, giré la cabeza para atisbar el camino por el que había transitado. Y allí la vi. Sentada en un banco, a la sombra de un árbol que parecía rendirle vasallaje. Su figura, bañada por la luz crepuscular, parecía la de una ninfa. Mi pulso se aceleró, mi pecho se agitó como un mar embravecido. Sin atreverme a seguir observando a la vista de todos, entré en mi casa con el sigilo de un ladrón, y me aposté en la ventana.

Desde el umbral de mi alcoba, un palco privado para mi nueva pasión, la observé. No había en ella conciencia de mi presencia. Sus pensamientos, absortos en la contemplación de un horizonte que solo ella veía, la convertían en una estatua de mármol de carne y hueso. Su belleza, lejos de disminuir con la distancia, se acrecentaba, y yo, un miserable espectador de su divinidad, no podía hacer otra cosa que suspirar, pues había encontrado, en mi desdichado camino, la causa de una nueva y más dulce melancolía.

Resumiendo: que me la pelé mirando a una chica a través de la ventana.
 
Caminaba por las calles, absorto en mis pensamientos, un peregrino sin destino en el laberinto de mis propias cavilaciones. Era mi costumbre bajar la vista, evitar los ojos de las gentes, pues en el espejo del alma ajena no buscaba más que el reflejo de mi propia desdicha.

Mas, ¡ay de mí!, cuán vana es la voluntad del hombre cuando el destino le tiende una celada. De súbito, a mi paso, se cruzó con la gracia de un querubín una joven, que en su fulgor detuvo el curso del tiempo y el latir de mi corazón. Era tal su hermosura, que la propia razón huyó de mi frente y dejó en su lugar un ardor que me quemaba el rostro. Sus ojos, dos luceros que eclipsaban a la luna, me miraron con una indiferencia que era, en sí misma, una tortura. Su cabello, hebras de oro, caía sobre sus hombros con el descuido de un capricho divino.

Sentí el pudor como un veneno que me subía desde los pies a la cabeza. La turbación me asaltó, y con ella, un deseo que luchaba contra el decoro. Apreté los labios, contuve el aliento, y con una voluntad que no me sabía propia, intenté que mi mirada, cual la de un penitente, se aferrara al suelo que pisaba. La carne, por un lado, me pedía ver la perfección de su figura, y la vergüenza, por el otro, me instaba a ser digno de mi condición. En esa lucha interna, proseguí mi camino, más con la certidumbre de que mi alma ya no era mía, sino que había quedado prendida en la red de su belleza.

Cuando llegué a la puerta de mi hogar, mi refugio de soledades, me asaltó una curiosidad que no pude resistir. Con el corazón en la garganta, giré la cabeza para atisbar el camino por el que había transitado. Y allí la vi. Sentada en un banco, a la sombra de un árbol que parecía rendirle vasallaje. Su figura, bañada por la luz crepuscular, parecía la de una ninfa. Mi pulso se aceleró, mi pecho se agitó como un mar embravecido. Sin atreverme a seguir observando a la vista de todos, entré en mi casa con el sigilo de un ladrón, y me aposté en la ventana.

Desde el umbral de mi alcoba, un palco privado para mi nueva pasión, la observé. No había en ella conciencia de mi presencia. Sus pensamientos, absortos en la contemplación de un horizonte que solo ella veía, la convertían en una estatua de mármol de carne y hueso. Su belleza, lejos de disminuir con la distancia, se acrecentaba, y yo, un miserable espectador de su divinidad, no podía hacer otra cosa que suspirar, pues había encontrado, en mi desdichado camino, la causa de una nueva y más dulce melancolía.

Resumiendo: que me la pelé mirando a una chica a través de la ventana.
🤣🤣
 
Mi pareja tiene una hija de 22 años de una relación anterior. Después de varios años estudiando en USA, ahora se ha venido a vivir con nosotros y es ahí donde han empezado los problemas. No puedo evitar que me excite verla pasearse en minibikinis por la piscina. Incluso diría que lo hace para buscar (y consigue) ese objetivo. Sé que es algo totalmente fuera de lugar. Incluso se podría decir que incestuoso, pero es que me resulta muy superior a lo razonable.

No puedo negar que en alguna de mis fantasías más secretas y prohibidas me he masturbado pensando en alguna de mis alumnas de la facultad de derecho, pero nunca he llegado a atreverme a consumar. Ni siquiera insinuarme. Todo ha quedado siempre en una fantasía secreta que me ha proporcionado grandes orgasmos.

Hace unas semanas la acompañé a un concierto. Aprovechando que tenía que hacer algunas gestiones en la misma ciudad compartimos hotel, habitación…y cama. Pasó lo inevitable. Lo que ella también deseaba.

Fue excitante sentir el sexo húmedo de otra mujer sobre el mío. Recorrer con mi lengua unos labios jóvenes y rasurados. Restregarlos contra los míos, también rasurados y palpitantes como el de la hija de mi pareja. Acabamos alcanzando un maravilloso orgasmo mientras nuestras piernas se entrecruzaban y nuestros clítoris se rozaban hasta el éxtasis.
 
Mi pareja tiene una hija de 22 años de una relación anterior. Después de varios años estudiando en USA, ahora se ha venido a vivir con nosotros y es ahí donde han empezado los problemas. No puedo evitar que me excite verla pasearse en minibikinis por la piscina. Incluso diría que lo hace para buscar (y consigue) ese objetivo. Sé que es algo totalmente fuera de lugar. Incluso se podría decir que incestuoso, pero es que me resulta muy superior a lo razonable.

No puedo negar que en alguna de mis fantasías más secretas y prohibidas me he masturbado pensando en alguna de mis alumnas de la facultad de derecho, pero nunca he llegado a atreverme a consumar. Ni siquiera insinuarme. Todo ha quedado siempre en una fantasía secreta que me ha proporcionado grandes orgasmos.

Hace unas semanas la acompañé a un concierto. Aprovechando que tenía que hacer algunas gestiones en la misma ciudad compartimos hotel, habitación…y cama. Pasó lo inevitable. Lo que ella también deseaba.

Fue excitante sentir el sexo húmedo de otra mujer sobre el mío. Recorrer con mi lengua unos labios jóvenes y rasurados. Restregarlos contra los míos, también rasurados y palpitantes como el de la hija de mi pareja. Acabamos alcanzando un maravilloso orgasmo mientras nuestras piernas se entrecruzaban y nuestros clítoris se rozaban hasta el éxtasis.
Muy bueno.
 
Mi pareja tiene una hija de 22 años de una relación anterior. Después de varios años estudiando en USA, ahora se ha venido a vivir con nosotros y es ahí donde han empezado los problemas. No puedo evitar que me excite verla pasearse en minibikinis por la piscina. Incluso diría que lo hace para buscar (y consigue) ese objetivo. Sé que es algo totalmente fuera de lugar. Incluso se podría decir que incestuoso, pero es que me resulta muy superior a lo razonable.

No puedo negar que en alguna de mis fantasías más secretas y prohibidas me he masturbado pensando en alguna de mis alumnas de la facultad de derecho, pero nunca he llegado a atreverme a consumar. Ni siquiera insinuarme. Todo ha quedado siempre en una fantasía secreta que me ha proporcionado grandes orgasmos.

Hace unas semanas la acompañé a un concierto. Aprovechando que tenía que hacer algunas gestiones en la misma ciudad compartimos hotel, habitación…y cama. Pasó lo inevitable. Lo que ella también deseaba.

Fue excitante sentir el sexo húmedo de otra mujer sobre el mío. Recorrer con mi lengua unos labios jóvenes y rasurados. Restregarlos contra los míos, también rasurados y palpitantes como el de la hija de mi pareja. Acabamos alcanzando un maravilloso orgasmo mientras nuestras piernas se entrecruzaban y nuestros clítoris se rozaban hasta el éxtasis.
te entiendo, mi mujer tambien tiene una hija y me pajeo muchisimo
 
Mi pareja tiene una hija de 22 años de una relación anterior. Después de varios años estudiando en USA, ahora se ha venido a vivir con nosotros y es ahí donde han empezado los problemas. No puedo evitar que me excite verla pasearse en minibikinis por la piscina. Incluso diría que lo hace para buscar (y consigue) ese objetivo. Sé que es algo totalmente fuera de lugar. Incluso se podría decir que incestuoso, pero es que me resulta muy superior a lo razonable.

No puedo negar que en alguna de mis fantasías más secretas y prohibidas me he masturbado pensando en alguna de mis alumnas de la facultad de derecho, pero nunca he llegado a atreverme a consumar. Ni siquiera insinuarme. Todo ha quedado siempre en una fantasía secreta que me ha proporcionado grandes orgasmos.

Hace unas semanas la acompañé a un concierto. Aprovechando que tenía que hacer algunas gestiones en la misma ciudad compartimos hotel, habitación…y cama. Pasó lo inevitable. Lo que ella también deseaba.

Fue excitante sentir el sexo húmedo de otra mujer sobre el mío. Recorrer con mi lengua unos labios jóvenes y rasurados. Restregarlos contra los míos, también rasurados y palpitantes como el de la hija de mi pareja. Acabamos alcanzando un maravilloso orgasmo mientras nuestras piernas se entrecruzaban y nuestros clítoris se rozaban hasta el éxtasis.
esto no se considera incesto... o si?
 
No, y si la chica tiene 18 o 16 tampoco, el incesto es atracción hacia personas que no han desarrollado su cuerpo. Las leyes y la moral son asunto aparte
Que dices. Eso si se puede considerar incesto.
El incesto es sexo entre familiares. No lo que tú dices
 
¡Alguien se lo ha pasado muy bien!

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El verano pasado tuve un pequeño lío con una íntima amiga de mi jefa a la que había invitado a pasar unos días en nuestra ciudad. Ambos recién separados, mi jefa preparó una cita y salimos a cenar los cuatro.

Jessica es una chica 10 años más joven que yo, delgada, simpática, guapa y con unas tetas naturales de infarto. Después de la cena y las copas, mi jefa propuso que fuéramos a la piscina de su chalet a tomarnos la ultima...

Cuando la cosa se puso caliente, el matrimonio subió a su dormitorio y nos propuso que nos quedáramos allí los dos solos.

En seguida nos desnudamos y nos comimos la boca dentro de la piscina. Calzo más de 20 centímetros y ella gritó de gusto sin importarle que nos oyeran cuando empecé a follarmela. Después me la agarró con las dos manos y me la comió hasta tragarse una buena corrida. La noche siguió entre polvos y comidas.

A la mañana siguiente, mi jefa y su marido se fueron de viaje y nos dejaron la casa para nosotros. Pasamos el fin de semana desnudos. Folllamos en cualquier rincón. En cualquier postura. Me corrí varias veces dentro de ella. Jessica acabó con los labios del coño irritados de tanta fricción.

Cuando se fue a su ciudad no nos volvimos a ver, ni a escribir. Ha pasado un año y Jessica ha vuelto a casa de mi jefa. Esta vez con pareja, un tipo de su edad. Mi jefa me invitó a comer a su casa...

No os podéis ni imaginar el morbazo de mirar a la pareja y recordar como gritaba con mi polla clavada hasta el fondo de su coño. Para rematar mi jefa hacia comentarios con doble sentido sobre los gritos de Jessica y el gran tamaño de mi polla. La pareja de Jessi no se enteraba de nada.
 
Hace dos años que estoy liada con un casado. Un maduro 10 años mayor que yo. Este fin de semana era nuestro "aniversario" pero en vez de vernos él se fue de cena familiar con su mujer y los niños. Sé que es lo que me toca, es lo que tiene llevar una relación en secreto. Pero me sentó falta y me cabreé mucho. Tanto que el domingo quedé con un tío. Un yogurín de 23 años, 12 menos que yo, compañero de gym.

Ayer por la mañana, empecé a buscar fotos suyas en I G y a hacerle comentarios por privado hasta que picó el anzuelo. Le invité a tomar café por la tarde y acabamos en mi casa. Buen cuerpo, buena polla pues buen sexo...

Estuvimos toda la tarde follando. De pie contra la pared, apoyada en la mesa del salón, a cuatro patas en el sofá, le cabalgué en mi cama. Se nota que la juventud tiene una fuerza que mi maduro no puede igualar...

Cuando se fue ví que en mi móvil tenía 5 llamadas perdidas de mi "pareja" y dos WhatsApp. Le envié un audio diciéndole que había estado toda la tarde muy ocupada y no le había podido contestar.
 
Acabo de cumplir 50 años, 23 casada y 12 como madre. Siento que la vida se me escapa y soy incapaz de salir de un círculo rutinario y aburrido.

Mi hijo, pre adolescente, es cada vez más independiente e insoportable. Mi marido hace mucho que dejó de interesarse por mí. No recuerdo cuando fue el último polvo. Así las cosas me lancé a buscar algo de entretenimiento en Internet. Fue hace 3 meses que descubrí este foro y.... todo cambió en mi cabeza.

La posibilidad de la infidelidad, aunque sea por ciber espacio, ronda mi cabeza. Me encanta mirar las fotos de las pollas de algunos foreros. Me he hecho algunas pajas impresionantes. Me excita fantasear con ser tratada como una puta. Pensar que me resisto a ser sodomizada con algunos pollones que se cuelgan por aquí.

En algún momento contactaré con alguno pero hasta ahora no he tenido valor.
 
Acabo de cumplir 50 años, 23 casada y 12 como madre. Siento que la vida se me escapa y soy incapaz de salir de un círculo rutinario y aburrido.

Mi hijo, pre adolescente, es cada vez más independiente e insoportable. Mi marido hace mucho que dejó de interesarse por mí. No recuerdo cuando fue el último polvo. Así las cosas me lancé a buscar algo de entretenimiento en Internet. Fue hace 3 meses que descubrí este foro y.... todo cambió en mi cabeza.

La posibilidad de la infidelidad, aunque sea por ciber espacio, ronda mi cabeza. Me encanta mirar las fotos de las pollas de algunos foreros. Me he hecho algunas pajas impresionantes. Me excita fantasear con ser tratada como una puta. Pensar que me resisto a ser sodomizada con algunos pollones que se cuelgan por aquí.

En algún momento contactaré con alguno pero hasta ahora no he tenido valor.
Joder, me siento reflejado.
 
Hace dos semanas, por casualidad, vi que mi jefa tenía abierto, en su movil, su perfil de este foro. Aunque fue todo muy rápido y disimulado (por mi parte) me dio tiempo a leer su nick.

Como podéis imaginar, en cuanto pude me metí en el foro a buscarla. Su foto era una de ella en tanga vista desde atrás.

Mi jefa es una rubia de 54 años, casada, con curvas y dos tetas impresionantes. Nunca ha dado a luz aunque si tiene algo de sobre peso que no desentona para la altura que tiene.

Miré en sus publicaciones y no es de enseñar demasiado, más bien ha insinuado. Ha subido fotos de su escote, algún trasluz en el que se intuía una teta y su culo con el tanga. Si suele dar muchos ME GUSTA a fotos de pollas. Deja pocos comentarios.

Una noche le escribí un privado. Tardó en contestarme. Lo hizo dos días después. Esa noche le volví a escribir y contestó más rápido. No quería asustarla asi que empecé de manera suave. Le dí un par de días de descanso.

Volví a contactar con ella este fin de semana. Yo sabia que su marido estaría de viaje y por tanto ella sola en su casa. Ahí la cosa ya se calentó.

Después de tres mensajes le envié una foto de mi polla empalmada. La tía se vino arriba y alabó mi rabo. Ella me pidió pasar a otra app de mensajería para que la conversación fluyera mejor.

Ahí ella se desató. Comenzó a relatar sus posturas favoritas y lo que deseaba follarse una buena polla. Intercambiamos fotos. Ella me envió una de sus tetas, otra de su coño con una franja de vellos increíbles y hasta de su ojete.

Tuvimos ciber sexo relatando una secuencia sexual mirando nuestras respectivas fotos. Estuvimos hasta las 3 de la madrugada.

El lunes cuando nos volvimos a ver no pude evitar empalmarme sabiendo lo guarra que era en el ciber espacio.
 

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