Soy Rebeca, crossdresser y buena chica 😉 [Hilo personal]

😂😂😂

Lo peor, es que después de darlo de sí, ella me lo quita, enfadada. Y no se, supongo que lo habrá tirado. No me dice: quédatelo. No lo he vuelto a ver… y me iba como un guante.

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Muy erótica... Me encantaría tomar una ducha juntos...☺️☺️ Y luego que surgiera lo que tuviera que surgir...
 
Última edición:
❤️

Una tórrida historieta
en tres actos

(O como la pasión nos ciega muchas veces)

Ep.1 Silvia
Esto que os voy a contar aquí en tres posts diferentes es algo que es cierto. No necesito que nadie me confirme que esto está pasando ahora mismo, en muchos lugares, que ha pasado, que seguirá pasando hasta que nos extingamos. Así que dad por hecho que es totalmente verdad.

Pero no puedo confesaros que es real. Porque si lo fuera, jamás podría confesarlo, me moriría de la vergüenza. Así que podéis sospechar, conjeturar, decidir si pensáis que sucedió, que lo viví, o no. Y de hecho, puede ser un ejercicio divertido si os animáis a comentar lo que pensáis. También por episodio, podría ser real solo alguna parte?

También se me ocurre que como voy a dar bastantes datos del sitio, la hora e implicados, puede, no se, quien sabe, tal vez... alguien recuerde o mejor dicho, crea recordar algo que soñó que ocurrió... y pudiera aportar su propio punto de vista, o incluso corroborar o desmentir todo, o algún detalle... será divertido igualmente, sea como sea, fuere o pase.

Todo comienza en un viaje de trabajo que me obligó a pasar unos días en Alicante. De vuelta al hotel, una de esas noches, tenía muchas ganas de ponerme algo corto y sexy, y tomarme unas fotos, acariciarme... no había hecho contactos allí, no conocía a nadie, y tampoco tenía ganas de empezar a hilar una conversación que me hiciera confiar mínimamente en algún desconocido de alguna red. Porque digamos que siempre he analizado muy bien, siempre he buscado al candidato correcto; me tiene que dar muy buen feeling y seguridad en general para acceder a que venga a mi habitación a follarme.

Como tenía muchas ganas y no me apetecía perder tiempo ni tenía demasiada hambre, pensé en no cenar de restaurante y solo comer una ensalada envasada, así que paré en una tiendecita junto a la carretera a comprar una ensalada y una cocacola zero. En esa carretera cerca del hotel, había muchas prostitutas, ya las había observado y eran todas muy espectaculares, realmente, mujeres muy atractivas y jóvenes. Y detrás de mi, en la tienda había entrado lo que identifiqué como una de ellas. Escuché sus tacones andar por pasillos adyacentes al que yo ocupaba, buscando ensalada y refresco. Y bueno, a mi, cualquier estímulo de feminidad extrema me incendia siempre.

Así que salí de la tienda antes que ella, pero aunque abrí mi coche y dejé mis cosas, no entré en él, me quedé apoyada por fuera, esperando a verla salir, quería verla bien, un poco al cobijo de la oscuridad nocturna, observarla sin parecer descarado, mejor si no me veía.

Ella salió, con cigarrillos y una botella de agua. Iba vestida exactamente como me gusta a mi, como una puta, muy cortita, un corsé, medias, ligas, taconazos y cabello recogido (eso me enamora)... sus labios rojos sujetaban ya el primer cigarrillo y se detuvo a encenderlo, pero tuvo problemas para incendiarlo... yo estaba absorta mirando la escena, deseando ser ella, más que desearla a ella misma. Levantó la mirada, nos vimos, y giró sus siguientes pasos hacia mi... andó, y se colocó en mi frente. Pedazo de mujer, con esos 7 cm de tacón caía a mi altura, era perfecta, y olía muy bien...

- Hola, tu no tendrás fuego verdad?
- Fuego? de cual?
- Tu coche no tiene mechero?
- Es de este año, ninguno lleva ya mechero... nos quieren aburridos y tristes.

Me dio las gracias (por nada), levemente y volvió sobre sus pasos, se introdujo en la tienda y en un minuto ya estaba fuera. Ahora si, encendió su cigarrillo y caminó hacia la carretera, pasó a unos metros por delante de mi coche, de mi, se detuvo, expulsó el humo y nos miramos un instante...

- Ciao - me dijo
- Ciao

Me metí en el coche y no arranqué. Mi cabeza empezó a bullir, de una forma exagerada. Yo no consumo prostitución, nunca lo hice, y sinceramente, tengo suerte, nunca lo necesité tampoco. Pero se empezaba a meter en mi cabeza la alocada idea de ir detrás de ella, dicerle que se subiera a mi coche, pagarle... solo por estar con ella. Me había encantado, su forma de hablarme, sonaba dulce y educada... joder.... me he vuelto loca... tanto, que aquí desaparezco de esta historia y me convierto en mi hombre portante, mi carcasa hormonal, mi testosterónico empotrador...

No me podía sacar de la cabeza aquellas piernas, aquel nylon, el brillo de sus zapatos... bffff, enloquecido y cegado por toda esa pasión de desear poseer y desear ser... arranqué y encaminé con el coche aquella carretera. No tardé en verla, aún andaba, por el ancho arcén. Me acerqué a su altura y ella se detuvo.

Abrí la ventanilla del pasajero y ella se agachó un poco para mirarme.

No dijo nada, me sonrió. Volvió a fumar y se apartó un poco para expulsar el humo. Tiró su cigarrillo al suelo, abrió la puerta del coche, cogió mi ensalada y mi cocacola, se sentó en su lugar y me dijo:

- Se te ha pasado el hambre o piensas invitarme a cenar?

Si mi corazón hubiera llevado un tacómetro la aguja hubiese roto la escala en ese momento. Me enamoró.

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Podéis imaginarla a ella, algo así, pero con medias y ligas, encorsetada y el cabello deliciosamente recogido. Y por supuesto, varias escalas enteras completas sobre mi, en cuanto a belleza, atractivo y feminidad.

- Lo dices en serio? quieres cenar? - me había convertido en un joven imberbe, casi me temblaba la voz
- No, claro que no! Para qué has parado?
- Perdona, donde podemos ir? no conozco la zona...

Y ella me indicó el camino a un lugar cerca de un polígono, una zona de tierra aislada, con vistas a un barranco, y detrás, algunas luces de la ciudad o alguna población. La verdad es que no se donde fue, ni sería capaz de llegar otra vez.

Recuerdo que le dije algunos piropos y ella me miraba y sonreía como si le diera corte. Y yo también le dije que tenía cero experiencia, que suponía que debía pagarle primero pero poco más. Y ella me explicó que si, me dijo cuanto tenía que darle (me pareció bastante justo la verdad) y me dijo que no me preocupara, que me relajara que me notaba muy nervioso y que ella se encargaría.

Para entonces, la ensalada y la cocacola ya estaban olvidadas en el asiento de atrás, calentándose, obviamente :)

Ella se inclinó sobre mi, me desabrochó y buscó mi polla, que en este caso, era solo pene, mínimo, minimísimo... de verdad, como es posible que mi cabeza bullera, mi corazón se saliera del pecho y mi soldadito no se enterara de nada...

Me acarició, me lamió... pero aquello se había declarado en huelga. Supongo que mi pene se vengó por todo lo que lo había puteado toda mi vida, escondiéndolo, apretándolo, maltratándolo en general para poder ser la Rebeca que deseaba ser siempre.

- Qué te pasa? - Me dijo frustrada
- Gatillazo... la novedad, ya te dije que es mi primera vez y no estoy acostumbrado a estar con desconocidas, será eso, porque gustarme me gustas, muchísimo.
- Tienes que relajarte... - y quiso seguir pero la detuve

Le pedí que habláramos un poco, que se tomara un descanso. Y se rió.

- Me dejas que me fume un cigarro?
- Claro!

Los dos salimos del coche. La noche estaba preciosa, despejada y llena de estrellas. Yo ya no me acordaba del cansancio, ni del poco hambre que tenía, ni de Rebeca, ni de mis planes travestis para esa noche.

Se puso a fumar, junto a mi, los dos apoyados en mi Mondeo de entonces, mirando al cielo. Me apeteció preguntarle por qué era puta, la verdad es que tenía porte, sabía andar muy bien, hablaba muy bien también... me intrigaba, la percibía con clase y eso es algo que entonces quizás se apartaba del errado cliché que tenía de las prostitutas.

Me preguntó a qué me dedicaba, le expliqué. Me dijo que ella había intentado estudiar pero que no le salieron las cosas, pero que sabía un poco de que iba lo mío... y sin hablar de sexo, se terminó el cigarro, tiró la colilla y se puso delante de mi... y me besó.

Si, aquella prostituta me empezó a besar en la boca como cualquier rollo de mi juventud, os aniquilo entonces el mito de que las putas no besan a sus clientes. Doy fe.

Y así, besándonos en profundidad y solo un poco interferido por el sabor a tabaco de su boca (algo que odio), lo cierto es que aquello empezó a saberme a una "novieta" y mi soldadito del amor se empezó a animar...

Allí mismo, ahora si, Silvia, que así me dijo llamarse, me hizo una felación deliciosa, delicada pero profunda... muy profesional. Tanto que tuve que detenerla varias veces... en una de estas, subió a besarme y me dijo:

- Que pasa? que no te gusta? porque tenía la impresión de que ya no te asusto (o algo así)
- Quiero follarte

y abrió la puerta del coche, y se tumbó en el asiento de atrás, se quitó el tanga negro que llevaba y abrió sus piernas. Luego fui yo, y la penetré mientras le volví a meter mi lengua en su boca, que apenas sabía ya a Marlboro. Ahora sabía un poco a mi, y mucho a ella.

- Qué haces?
- Qué he hecho?
- No te pones condón?

Y joder, en ese momento se me subió la tensión, y sentí que la había jodido, y me dio miedo, pero me excitó aún más, se me puso totalmente garrote y empecé a darle con verdadera furia.

Tardé apenas dos o tres minutos (algo totalmente inhabitual en mi) en irme y me fui.

Puede que uno de mis mejores orgasmos como tio.

- Por qué me has dejado hacerlo así? - le pregunté
- Porque eres un buen chico y tomo la píldora.
- (silencio)
- Y tú?
- No me di cuenta y luego ya no pude parar...
- Ya lo he visto, ya...
- Ahora me arrepiento.
- Por qué?
- (silencio)
- Sabes? Aunque no lo creas, yo también soy una buena chica, como tu.
- lo eres
- Soy prostituta, pero soy buena chica.
- (silencio)
- Y nadie se mete en mi sin condón. Estoy sana, no te ralles ahora.

La miré a los ojos y lucían húmedos, vidriosos.

- Te llevo donde te recogí?
- si, gracias

Cuando me despedí de ella le pedí su whatsapp, o un email...

- Para qué?
- Por si vuelvo a Alicante, me gustaría volver a verte
- Siempre estoy por aquí. Me verás.



❤️
 
eso cuenta la leyenda 😜🤤
Solamente he tomado eso una vez, me lo echaron en la bebida (despedida de soltero) y creo que nunca en mi vida hablé tanto estando de fiesta, era maravilloso poder abrirme y sacar todos los sentimientos que tenía dentro y verbalizarlos. Era una fiesta de serotonina y estaban todos invitados

Eso sí, no repetiria, no dormí en todo el día siguiente y tuve un gran dolor de mandíbula 😐
 
Habrá q esperar el resto😏
❤️

Una tórrida historieta
en tres actos

(O como la pasión nos ciega muchas veces)

Ep.1 Silvia
Esto que os voy a contar aquí en tres posts diferentes es algo que es cierto. No necesito que nadie me confirme que esto está pasando ahora mismo, en muchos lugares, que ha pasado, que seguirá pasando hasta que nos extingamos. Así que dad por hecho que es totalmente verdad.

Pero no puedo confesaros que es real. Porque si lo fuera, jamás podría confesarlo, me moriría de la vergüenza. Así que podéis sospechar, conjeturar, decidir si pensáis que sucedió, que lo viví, o no. Y de hecho, puede ser un ejercicio divertido si os animáis a comentar lo que pensáis. También por episodio, podría ser real solo alguna parte?

También se me ocurre que como voy a dar bastantes datos del sitio, la hora e implicados, puede, no se, quien sabe, tal vez... alguien recuerde o mejor dicho, crea recordar algo que soñó que ocurrió... y pudiera aportar su propio punto de vista, o incluso corroborar o desmentir todo, o algún detalle... será divertido igualmente, sea como sea, fuere o pase.

Todo comienza en un viaje de trabajo que me obligó a pasar unos días en Alicante. De vuelta al hotel, una de esas noches, tenía muchas ganas de ponerme algo corto y sexy, y tomarme unas fotos, acariciarme... no había hecho contactos allí, no conocía a nadie, y tampoco tenía ganas de empezar a hilar una conversación que me hiciera confiar mínimamente en algún desconocido de alguna red. Porque digamos que siempre he analizado muy bien, siempre he buscado al candidato correcto; me tiene que dar muy buen feeling y seguridad en general para acceder a que venga a mi habitación a follarme.

Como tenía muchas ganas y no me apetecía perder tiempo ni tenía demasiada hambre, pensé en no cenar de restaurante y solo comer una ensalada envasada, así que paré en una tiendecita junto a la carretera a comprar una ensalada y una cocacola zero. En esa carretera cerca del hotel, había muchas prostitutas, ya las había observado y eran todas muy espectaculares, realmente, mujeres muy atractivas y jóvenes. Y detrás de mi, en la tienda había entrado lo que identifiqué como una de ellas. Escuché sus tacones andar por pasillos adyacentes al que yo ocupaba, buscando ensalada y refresco. Y bueno, a mi, cualquier estímulo de feminidad extrema me incendia siempre.

Así que salí de la tienda antes que ella, pero aunque abrí mi coche y dejé mis cosas, no entré en él, me quedé apoyada por fuera, esperando a verla salir, quería verla bien, un poco al cobijo de la oscuridad nocturna, observarla sin parecer descarado, mejor si no me veía.

Ella salió, con cigarrillos y una botella de agua. Iba vestida exactamente como me gusta a mi, como una puta, muy cortita, un corsé, medias, ligas, taconazos y cabello recogido (eso me enamora)... sus labios rojos sujetaban ya el primer cigarrillo y se detuvo a encenderlo, pero tuvo problemas para incendiarlo... yo estaba absorta mirando la escena, deseando ser ella, más que desearla a ella misma. Levantó la mirada, nos vimos, y giró sus siguientes pasos hacia mi... andó, y se colocó en mi frente. Pedazo de mujer, con esos 7 cm de tacón caía a mi altura, era perfecta, y olía muy bien...

- Hola, tu no tendrás fuego verdad?
- Fuego? de cual?
- Tu coche no tiene mechero?
- Es de este año, ninguno lleva ya mechero... nos quieren aburridos y tristes.

Me dio las gracias (por nada), levemente y volvió sobre sus pasos, se introdujo en la tienda y en un minuto ya estaba fuera. Ahora si, encendió su cigarrillo y caminó hacia la carretera, pasó a unos metros por delante de mi coche, de mi, se detuvo, expulsó el humo y nos miramos un instante...

- Ciao - me dijo
- Ciao

Me metí en el coche y no arranqué. Mi cabeza empezó a bullir, de una forma exagerada. Yo no consumo prostitución, nunca lo hice, y sinceramente, tengo suerte, nunca lo necesité tampoco. Pero se empezaba a meter en mi cabeza la alocada idea de ir detrás de ella, dicerle que se subiera a mi coche, pagarle... solo por estar con ella. Me había encantado, su forma de hablarme, sonaba dulce y educada... joder.... me he vuelto loca... tanto, que aquí desaparezco de esta historia y me convierto en mi hombre portante, mi carcasa hormonal, mi testosterónico empotrador...

No me podía sacar de la cabeza aquellas piernas, aquel nylon, el brillo de sus zapatos... bffff, enloquecido y cegado por toda esa pasión de desear poseer y desear ser... arranqué y encaminé con el coche aquella carretera. No tardé en verla, aún andaba, por el ancho arcén. Me acerqué a su altura y ella se detuvo.

Abrí la ventanilla del pasajero y ella se agachó un poco para mirarme.

No dijo nada, me sonrió. Volvió a fumar y se apartó un poco para expulsar el humo. Tiró su cigarrillo al suelo, abrió la puerta del coche, cogió mi ensalada y mi cocacola, se sentó en su lugar y me dijo:

- Se te ha pasado el hambre o piensas invitarme a cenar?

Si mi corazón hubiera llevado un tacómetro la aguja hubiese roto la escala en ese momento. Me enamoró.

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Podéis imaginarla a ella, algo así, pero con medias y ligas, encorsetada y el cabello deliciosamente recogido. Y por supuesto, varias escalas enteras completas sobre mi, en cuanto a belleza, atractivo y feminidad.

- Lo dices en serio? quieres cenar? - me había convertido en un joven imberbe, casi me temblaba la voz
- No, claro que no! Para qué has parado?
- Perdona, donde podemos ir? no conozco la zona...

Y ella me indicó el camino a un lugar cerca de un polígono, una zona de tierra aislada, con vistas a un barranco, y detrás, algunas luces de la ciudad o alguna población. La verdad es que no se donde fue, ni sería capaz de llegar otra vez.

Recuerdo que le dije algunos piropos y ella me miraba y sonreía como si le diera corte. Y yo también le dije que tenía cero experiencia, que suponía que debía pagarle primero pero poco más. Y ella me explicó que si, me dijo cuanto tenía que darle (me pareció bastante justo la verdad) y me dijo que no me preocupara, que me relajara que me notaba muy nervioso y que ella se encargaría.

Para entonces, la ensalada y la cocacola ya estaban olvidadas en el asiento de atrás, calentándose, obviamente :)

Ella se inclinó sobre mi, me desabrochó y buscó mi polla, que en este caso, era solo pene, mínimo, minimísimo... de verdad, como es posible que mi cabeza bullera, mi corazón se saliera del pecho y mi soldadito no se enterara de nada...

Me acarició, me lamió... pero aquello se había declarado en huelga. Supongo que mi pene se vengó por todo lo que lo había puteado toda mi vida, escondiéndolo, apretándolo, maltratándolo en general para poder ser la Rebeca que deseaba ser siempre.

- Qué te pasa? - Me dijo frustrada
- Gatillazo... la novedad, ya te dije que es mi primera vez y no estoy acostumbrado a estar con desconocidas, será eso, porque gustarme me gustas, muchísimo.
- Tienes que relajarte... - y quiso seguir pero la detuve

Le pedí que habláramos un poco, que se tomara un descanso. Y se rió.

- Me dejas que me fume un cigarro?
- Claro!

Los dos salimos del coche. La noche estaba preciosa, despejada y llena de estrellas. Yo ya no me acordaba del cansancio, ni del poco hambre que tenía, ni de Rebeca, ni de mis planes travestis para esa noche.

Se puso a fumar, junto a mi, los dos apoyados en mi Mondeo de entonces, mirando al cielo. Me apeteció preguntarle por qué era puta, la verdad es que tenía porte, sabía andar muy bien, hablaba muy bien también... me intrigaba, la percibía con clase y eso es algo que entonces quizás se apartaba del errado cliché que tenía de las prostitutas.

Me preguntó a qué me dedicaba, le expliqué. Me dijo que ella había intentado estudiar pero que no le salieron las cosas, pero que sabía un poco de que iba lo mío... y sin hablar de sexo, se terminó el cigarro, tiró la colilla y se puso delante de mi... y me besó.

Si, aquella prostituta me empezó a besar en la boca como cualquier rollo de mi juventud, os aniquilo entonces el mito de que las putas no besan a sus clientes. Doy fe.

Y así, besándonos en profundidad y solo un poco interferido por el sabor a tabaco de su boca (algo que odio), lo cierto es que aquello empezó a saberme a una "novieta" y mi soldadito del amor se empezó a animar...

Allí mismo, ahora si, Silvia, que así me dijo llamarse, me hizo una felación deliciosa, delicada pero profunda... muy profesional. Tanto que tuve que detenerla varias veces... en una de estas, subió a besarme y me dijo:

- Que pasa? que no te gusta? porque tenía la impresión de que ya no te asusto (o algo así)
- Quiero follarte

y abrió la puerta del coche, y se tumbó en el asiento de atrás, se quitó el tanga negro que llevaba y abrió sus piernas. Luego fui yo, y la penetré mientras le volví a meter mi lengua en su boca, que apenas sabía ya a Marlboro. Ahora sabía un poco a mi, y mucho a ella.

- Qué haces?
- Qué he hecho?
- No te pones condón?

Y joder, en ese momento se me subió la tensión, y sentí que la había jodido, y me dio miedo, pero me excitó aún más, se me puso totalmente garrote y empecé a darle con verdadera furia.

Tardé apenas dos o tres minutos (algo totalmente inhabitual en mi) en irme y me fui.

Puede que uno de mis mejores orgasmos como tio.

- Por qué me has dejado hacerlo así? - le pregunté
- Porque eres un buen chico y tomo la píldora.
- (silencio)
- Y tú?
- No me di cuenta y luego ya no pude parar...
- Ya lo he visto, ya...
- Ahora me arrepiento.
- Por qué?
- (silencio)
- Sabes? Aunque no lo creas, yo también soy una buena chica, como tu.
- lo eres
- Soy prostituta, pero soy buena chica.
- (silencio)
- Y nadie se mete en mi sin condón. Estoy sana, no te ralles ahora.

La miré a los ojos y lucían húmedos, vidriosos.

- Te llevo donde te recogí?
- si, gracias

Cuando me despedí de ella le pedí su whatsapp, o un email...

- Para qué?
- Por si vuelvo a Alicante, me gustaría volver a verte
- Siempre estoy por aquí. Me verás.



❤️
 
❤️

Una tórrida historieta
en tres actos

(O como la pasión nos ciega muchas veces)

Ep.1 Silvia
Esto que os voy a contar aquí en tres posts diferentes es algo que es cierto. No necesito que nadie me confirme que esto está pasando ahora mismo, en muchos lugares, que ha pasado, que seguirá pasando hasta que nos extingamos. Así que dad por hecho que es totalmente verdad.

Pero no puedo confesaros que es real. Porque si lo fuera, jamás podría confesarlo, me moriría de la vergüenza. Así que podéis sospechar, conjeturar, decidir si pensáis que sucedió, que lo viví, o no. Y de hecho, puede ser un ejercicio divertido si os animáis a comentar lo que pensáis. También por episodio, podría ser real solo alguna parte?

También se me ocurre que como voy a dar bastantes datos del sitio, la hora e implicados, puede, no se, quien sabe, tal vez... alguien recuerde o mejor dicho, crea recordar algo que soñó que ocurrió... y pudiera aportar su propio punto de vista, o incluso corroborar o desmentir todo, o algún detalle... será divertido igualmente, sea como sea, fuere o pase.

Todo comienza en un viaje de trabajo que me obligó a pasar unos días en Alicante. De vuelta al hotel, una de esas noches, tenía muchas ganas de ponerme algo corto y sexy, y tomarme unas fotos, acariciarme... no había hecho contactos allí, no conocía a nadie, y tampoco tenía ganas de empezar a hilar una conversación que me hiciera confiar mínimamente en algún desconocido de alguna red. Porque digamos que siempre he analizado muy bien, siempre he buscado al candidato correcto; me tiene que dar muy buen feeling y seguridad en general para acceder a que venga a mi habitación a follarme.

Como tenía muchas ganas y no me apetecía perder tiempo ni tenía demasiada hambre, pensé en no cenar de restaurante y solo comer una ensalada envasada, así que paré en una tiendecita junto a la carretera a comprar una ensalada y una cocacola zero. En esa carretera cerca del hotel, había muchas prostitutas, ya las había observado y eran todas muy espectaculares, realmente, mujeres muy atractivas y jóvenes. Y detrás de mi, en la tienda había entrado lo que identifiqué como una de ellas. Escuché sus tacones andar por pasillos adyacentes al que yo ocupaba, buscando ensalada y refresco. Y bueno, a mi, cualquier estímulo de feminidad extrema me incendia siempre.

Así que salí de la tienda antes que ella, pero aunque abrí mi coche y dejé mis cosas, no entré en él, me quedé apoyada por fuera, esperando a verla salir, quería verla bien, un poco al cobijo de la oscuridad nocturna, observarla sin parecer descarado, mejor si no me veía.

Ella salió, con cigarrillos y una botella de agua. Iba vestida exactamente como me gusta a mi, como una puta, muy cortita, un corsé, medias, ligas, taconazos y cabello recogido (eso me enamora)... sus labios rojos sujetaban ya el primer cigarrillo y se detuvo a encenderlo, pero tuvo problemas para incendiarlo... yo estaba absorta mirando la escena, deseando ser ella, más que desearla a ella misma. Levantó la mirada, nos vimos, y giró sus siguientes pasos hacia mi... andó, y se colocó en mi frente. Pedazo de mujer, con esos 7 cm de tacón caía a mi altura, era perfecta, y olía muy bien...

- Hola, tu no tendrás fuego verdad?
- Fuego? de cual?
- Tu coche no tiene mechero?
- Es de este año, ninguno lleva ya mechero... nos quieren aburridos y tristes.

Me dio las gracias (por nada), levemente y volvió sobre sus pasos, se introdujo en la tienda y en un minuto ya estaba fuera. Ahora si, encendió su cigarrillo y caminó hacia la carretera, pasó a unos metros por delante de mi coche, de mi, se detuvo, expulsó el humo y nos miramos un instante...

- Ciao - me dijo
- Ciao

Me metí en el coche y no arranqué. Mi cabeza empezó a bullir, de una forma exagerada. Yo no consumo prostitución, nunca lo hice, y sinceramente, tengo suerte, nunca lo necesité tampoco. Pero se empezaba a meter en mi cabeza la alocada idea de ir detrás de ella, dicerle que se subiera a mi coche, pagarle... solo por estar con ella. Me había encantado, su forma de hablarme, sonaba dulce y educada... joder.... me he vuelto loca... tanto, que aquí desaparezco de esta historia y me convierto en mi hombre portante, mi carcasa hormonal, mi testosterónico empotrador...

No me podía sacar de la cabeza aquellas piernas, aquel nylon, el brillo de sus zapatos... bffff, enloquecido y cegado por toda esa pasión de desear poseer y desear ser... arranqué y encaminé con el coche aquella carretera. No tardé en verla, aún andaba, por el ancho arcén. Me acerqué a su altura y ella se detuvo.

Abrí la ventanilla del pasajero y ella se agachó un poco para mirarme.

No dijo nada, me sonrió. Volvió a fumar y se apartó un poco para expulsar el humo. Tiró su cigarrillo al suelo, abrió la puerta del coche, cogió mi ensalada y mi cocacola, se sentó en su lugar y me dijo:

- Se te ha pasado el hambre o piensas invitarme a cenar?

Si mi corazón hubiera llevado un tacómetro la aguja hubiese roto la escala en ese momento. Me enamoró.

IMG_1651.jpeg

Podéis imaginarla a ella, algo así, pero con medias y ligas, encorsetada y el cabello deliciosamente recogido. Y por supuesto, varias escalas enteras completas sobre mi, en cuanto a belleza, atractivo y feminidad.

- Lo dices en serio? quieres cenar? - me había convertido en un joven imberbe, casi me temblaba la voz
- No, claro que no! Para qué has parado?
- Perdona, donde podemos ir? no conozco la zona...

Y ella me indicó el camino a un lugar cerca de un polígono, una zona de tierra aislada, con vistas a un barranco, y detrás, algunas luces de la ciudad o alguna población. La verdad es que no se donde fue, ni sería capaz de llegar otra vez.

Recuerdo que le dije algunos piropos y ella me miraba y sonreía como si le diera corte. Y yo también le dije que tenía cero experiencia, que suponía que debía pagarle primero pero poco más. Y ella me explicó que si, me dijo cuanto tenía que darle (me pareció bastante justo la verdad) y me dijo que no me preocupara, que me relajara que me notaba muy nervioso y que ella se encargaría.

Para entonces, la ensalada y la cocacola ya estaban olvidadas en el asiento de atrás, calentándose, obviamente :)

Ella se inclinó sobre mi, me desabrochó y buscó mi polla, que en este caso, era solo pene, mínimo, minimísimo... de verdad, como es posible que mi cabeza bullera, mi corazón se saliera del pecho y mi soldadito no se enterara de nada...

Me acarició, me lamió... pero aquello se había declarado en huelga. Supongo que mi pene se vengó por todo lo que lo había puteado toda mi vida, escondiéndolo, apretándolo, maltratándolo en general para poder ser la Rebeca que deseaba ser siempre.

- Qué te pasa? - Me dijo frustrada
- Gatillazo... la novedad, ya te dije que es mi primera vez y no estoy acostumbrado a estar con desconocidas, será eso, porque gustarme me gustas, muchísimo.
- Tienes que relajarte... - y quiso seguir pero la detuve

Le pedí que habláramos un poco, que se tomara un descanso. Y se rió.

- Me dejas que me fume un cigarro?
- Claro!

Los dos salimos del coche. La noche estaba preciosa, despejada y llena de estrellas. Yo ya no me acordaba del cansancio, ni del poco hambre que tenía, ni de Rebeca, ni de mis planes travestis para esa noche.

Se puso a fumar, junto a mi, los dos apoyados en mi Mondeo de entonces, mirando al cielo. Me apeteció preguntarle por qué era puta, la verdad es que tenía porte, sabía andar muy bien, hablaba muy bien también... me intrigaba, la percibía con clase y eso es algo que entonces quizás se apartaba del errado cliché que tenía de las prostitutas.

Me preguntó a qué me dedicaba, le expliqué. Me dijo que ella había intentado estudiar pero que no le salieron las cosas, pero que sabía un poco de que iba lo mío... y sin hablar de sexo, se terminó el cigarro, tiró la colilla y se puso delante de mi... y me besó.

Si, aquella prostituta me empezó a besar en la boca como cualquier rollo de mi juventud, os aniquilo entonces el mito de que las putas no besan a sus clientes. Doy fe.

Y así, besándonos en profundidad y solo un poco interferido por el sabor a tabaco de su boca (algo que odio), lo cierto es que aquello empezó a saberme a una "novieta" y mi soldadito del amor se empezó a animar...

Allí mismo, ahora si, Silvia, que así me dijo llamarse, me hizo una felación deliciosa, delicada pero profunda... muy profesional. Tanto que tuve que detenerla varias veces... en una de estas, subió a besarme y me dijo:

- Que pasa? que no te gusta? porque tenía la impresión de que ya no te asusto (o algo así)
- Quiero follarte

y abrió la puerta del coche, y se tumbó en el asiento de atrás, se quitó el tanga negro que llevaba y abrió sus piernas. Luego fui yo, y la penetré mientras le volví a meter mi lengua en su boca, que apenas sabía ya a Marlboro. Ahora sabía un poco a mi, y mucho a ella.

- Qué haces?
- Qué he hecho?
- No te pones condón?

Y joder, en ese momento se me subió la tensión, y sentí que la había jodido, y me dio miedo, pero me excitó aún más, se me puso totalmente garrote y empecé a darle con verdadera furia.

Tardé apenas dos o tres minutos (algo totalmente inhabitual en mi) en irme y me fui.

Puede que uno de mis mejores orgasmos como tio.

- Por qué me has dejado hacerlo así? - le pregunté
- Porque eres un buen chico y tomo la píldora.
- (silencio)
- Y tú?
- No me di cuenta y luego ya no pude parar...
- Ya lo he visto, ya...
- Ahora me arrepiento.
- Por qué?
- (silencio)
- Sabes? Aunque no lo creas, yo también soy una buena chica, como tu.
- lo eres
- Soy prostituta, pero soy buena chica.
- (silencio)
- Y nadie se mete en mi sin condón. Estoy sana, no te ralles ahora.

La miré a los ojos y lucían húmedos, vidriosos.

- Te llevo donde te recogí?
- si, gracias

Cuando me despedí de ella le pedí su whatsapp, o un email...

- Para qué?
- Por si vuelvo a Alicante, me gustaría volver a verte
- Siempre estoy por aquí. Me verás.



❤️
Uisss..... Podría decirte muchas cosas de esta historia, pero te las diría en privado.
Aunque suene raro me aparecido súper romántica y súper especial.
El hombre dominante pero a la vez el lado dulce y eso me encanta en un hombre lo reconozco.
Podría ser verdad o podría ser mentira, no lose, lo que si se que ahí muchas Silvias por ahí y que le encantaría poder estar con un hombre como tu (casi imposible)
Por cierto la foto increible😍😍como siempre preciosa.
 
Uisss..... Podría decirte muchas cosas de esta historia, pero te las diría en privado.
Aunque suene raro me aparecido súper romántica y súper especial.
El hombre dominante pero a la vez el lado dulce y eso me encanta en un hombre lo reconozco.
Podría ser verdad o podría ser mentira, no lose, lo que si se que ahí muchas Silvias por ahí y que le encantaría poder estar con un hombre como tu (casi imposible)
Por cierto la foto increible😍😍como siempre preciosa.

Gracias Loquita. Que interesante leerte.

Dirías que te seduce un hombre vulnerable? Que no solo falla sino que es capaz de reconocerlo?

Silvia era, es, increíble. Tuve mucha suerte de conocerla. De ella extraje también muchas cosillas para mi, para Rebeca.

Mi slogan “crossdresser y buena chica”
El perfume de Jesús Del Pozo que usaba, lo copié.

Me dejó hacerle algunas fotos, de espaldas, que conservo en algún backup, lástima no saber con exactitud ni tener ganas de buscarlas.

Y dejó su tanga en el coche. No se si lo hizo adrede o se descuidó. Pero como era negro y estaba sobre la alfombrilla de atrás, lo descubrí unos días después. Afortunadamente lo encontré yo.

Y si, ese tanga me lo he puesto yo después 😜
 
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