Fotos y Videos Árabes

Me encantaría ir a un hamman.
Ojala tenga oportunidad, seguro que es una situación muy morbosa.
Os agradezco bustras historias.
He estado en varios, en diferentes países, y es la hostia. Han sido de las experiencias más calientes (en todos los sentidos).
Hay que ir con muchísimo tiento, nada de lanzarse sino observar tranquilamente primero; en algunos no pasa rigurosamente nada, en otros notas enseguida como hierven las hormonas. Ellos saben si es el momento y entonces....
A veces, un tío se ofrece para hacerte un masaje, y es un gesto amable sin más; si le interesas a uno, te lo va a hacer notar. Según el establecimiento y su "lujo", hay pequeñas habitaciones.
En todo caso, es una experiencia muy agradable, con o sin sexo.
Eso sí, olvídate de los turísticos en los hoteles.



.... de éste sí quiero un masaje, en profundidad
 

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Te invitamos a una charla, unos juegos, algo más.... con tal de que quieras participar y ser compartido
 

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Son desde luego una fantasía recurrente junto con los negros sobre todo si como me ocurrió a mí de joven te cuentan que vienen bien dotados de serie. No soy un experto (habré estado con 3 o 4) pero con todos los que me han follado he sentido lo mismo; se muestran muy viriles, machos y te utilizan a modo de hembra, como si fueras su/una puta. No digo que esté mal ni bien (a mí por ejemplo me encanta) pero con ellos es con los que mas lo he sentido.

Como anécdota en invierno quedé con un Tunecino. No sé si me engañó o no pero el caso es que me contó que en su país follaban muchos los hombres entre sí para practicar sexo antes de casarse con una mujer. El caso es que provocó en mí la fantasía de poner a disposición de esos jóvenes mi boca y culo para que entrenaran :p
 
En las fiestas de mi pueblo ya cerca del amanecer y con el calentón que conlleva salir de fiesta, me habló uno por grindr, sin foto ni info. No me vi venir que era un chaval marroquí hasta que hablando un buen rato me pasó varias fotos. Me calentó al momento.

Era el típico niñato de corte de pelo a lo CR7 con su raya en la cabeza, chándal de fútbol y riñonera de boutique falsa. Tenía una cara de cabrón que me puso a mil, con sus ojos rasgados y labios carnosos, a demás de lunar encima que le daba un toque sexy y provocador. Delgado pero fibrado, con unas piernas algo peludas y la polla, larga, rasurada y un pelín curvada, cosa que me flipó.

El chaval estaba de paso porque curraba de feriante, y viendo la hora en ese momento, era probable que estuviese a punto de dormir. Me dijo que fuese a su camión. No lo pensé mucho, me despedí de mis colegas y fui directo para allá. Le avisé por el móvil para que me abriese ya que no quería hacer mucho ruido, por si acaso. Me agarró rápido, me metió y cerró la puerta.

Vaya tío, me la puso tiesa al verle. Me senté en una cama que había ahí y lo acerqué a mí sin mucha resistencia. El chaval ya tenía los pantalones bajados y la camiseta quitada, y mientras que él se fumaba un porro, me tocaba a mí bajarle los calzoncillos.
Que polla, de verdad. Se me hizo la boca agua. Se la empecé a comer y que gustazo como sabía y entraba. El cabrón duró 5 minutos, y se corrió sin avisar, llenándome la boca de rica lefa de árabe. Le debió encantar la mamada que le hice por como gemía, y yo encantado de escucharlo porque eso me ponía más cachondo, tanto que me tragué toda su corrida.

Al terminar, le limpié un rato bien la polla a lametones, cosa que le gustó más aún y diciéndome que estaría toda la semana trabajando, que ya se donde está su camión y que si me porto bien tendré ración de leche durante esos dias.

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Este era el rabo que calzaba el chaval.
 
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En las fiestas de mi pueblo ya cerca del amanecer y con el calentón que conlleva salir de fiesta, me habló uno por grindr, sin foto ni info. No me vi venir que era un chaval marroquí hasta que hablando un buen rato me pasó varias fotos. Me calentó al momento.

Era el típico niñato de corte de pelo a lo CR7 con su raya en la cabeza, chándal de fútbol y riñonera de boutique falsa. Tenía una cara de cabrón que me puso a mil, con sus ojos rasgados y labios carnosos, a demás de lunar encima que le daba un toque sexy y provocador. Delgado pero fibrado, con unas piernas algo peludas y la polla, larga, rasurada y un pelín curvada, cosa que me flipó.

El chaval estaba de paso porque curraba de feriante, y viendo la hora en ese momento, era probable que estuviese a punto de dormir. Me dijo que fuese a su camión. No lo pensé mucho, me despedí de mis colegas y fui directo para allá. Le avisé por el móvil para que me abriese ya que no quería hacer mucho ruido, por si acaso. Me agarró rápido, me metió y cerró la puerta.

Vaya tío, me la puso tiesa al verle. Me senté en una cama que había ahí y lo acerqué a mí sin mucha resistencia. El chaval ya tenía los pantalones bajados y la camiseta quitada, y mientras que él se fumaba un porro, me tocaba a mí bajarle los calzoncillos.
Que polla, de verdad. Se me hizo la boca agua. Se la empecé a comer y que gustazo como sabía y entraba. El cabrón duró 5 minutos, y se corrió sin avisar, llenándome la boca de rica lefa de árabe. Le debió encantar la mamada que le hice por como gemía, y yo encantado de escucharlo porque eso me ponía más cachondo, tanto que me tragué toda su corrida.

Al terminar, le limpié un rato bien la polla a lametones, cosa que le gustó más aún y diciéndome que estaría toda la semana trabajando, que ya se donde está su camión y que si me porto bien tendré ración de leche durante esos dias.

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Este era el rabo que calzaba el chaval.

Muy caliente, ese encuentro - y creo que totalmente representativo sobre lo que es el sexo con tíos árabes.

Yo mismo, en el hilo anterior, **************, había posteado sobre mis experiencias.

Recupero la primera.

Yo tenía diecisiete años y estaba con mis padres en Túnez. Mi viejo insistió en que fuéramos a ver las ruinas de Cartago, pues fuimos. Después de las columnas etc., el museo, un muermo total. Yo iba con mis padres, mi madre ocupadísima con mis hermanitas pequeñas que daban la lata, yo aburridísimo entre sarcófagos, lámparas, etc.
Hasta que me doy cuenta que uno de los vigilantes, un tío de unos 40, más bien bajito y con un bigote me miraba constantemente. Fijaos, en el primer momento pensaba que sospechaba que fuera a mangar algo. Pero luego me fija con mucha insistencia, y me puse nervioso. En este momento (esto fue hace casi veinte años,....) no sabía qué hacer, nunca había hecho nada más que unos magreos con compañeros del cole, y me daba corte.
Seguía a mis padres y las peques por las salas hasta que vi como el tío se dio la vuelta y fue hacia la entrada; pero antes me había vuelto a mirar con tanta fuerza que le seguí. Estaba como hipnotizado. Dije a mi padre que iba al baño.
Pues hacia allí fui efectivamente; el vigilante se había quedado en la entrada de la primera sala. No me atreví a hacerle ninguna sñal, tampoco fue necesario. Nada más haber cerrado la puerta, entró él. Casi me pongo a temblar. Era muy moreno, mostachón denso, fornido pero bajito, uniforme color beis. Me indicó con la cabeza la única cabina que había, entró y se abrió la bragueta. Ahí ya no pude más, entré, eché el cerrojo.
Él sacó su polla, muy oscura, no muy grande, ycon otro gesto que me bajara.
Fue la primera vez con un árabe, ynunca la voy a olvidar. Me agaché, me metió la polla en la boca. Estaba dura como la piedra.
Me cogió por el pelo y se folló mi boca, sin decir nada, pero asiéndome con fuerza. Muy poco tiempo, eso sí. Después de unas embestidas fuertes, la sacó y se corrió en el suelo. Después se dio la vuelta y se fue, sin mediar palabra.
Yo no supe qué hacer, me daba vergüenza y al mismo tiempo estaba excitadísimo. Os vais a reír: pero en vez de hacerme una paja me fui sin nada.
Por la noche sí, en el hotel, me pajeé tres o cuatro veces.
Esta fue mi primera experiencia con un árabe, y me encantó la forma tan directa y tan cachonda que tuvo de abordarme y luego ponerme a sus pies. Desde entonces he tenido varias "sesiones" parecidas, pero ninguna tan sorprendente como la primeriza.
 

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Después del marroquí feriante tuve suerte y encontré otro. Pasamos WhatsApp y durante varios días estuvimos de calienta pollas hasta que un día me invitó a su casa.
Esa noche no tenía plan, así que acepté.
Quedamos y al llegar me recibió en camiseta y calzoncillos, en chanclas y con música puesta.

Me doy mucho morbo verlo así, no lo niego. Pasé y me invitó a algo de beber, y seguidamente fuimos a su habitación.

Tardó muy poco en desnudarse, y ufff cuando lo vi se me paró el rabo. El tío era moreno, con barba y cara de salido, algo peludo, con un pelín de sobrepeso pero que le hacía un pecho para comer esos pezones.
De rabo, tamaño normal pero gordo y con buenas pelotas. Curiosamente los huevos estaban bien depilados para el matorral que tenía arriba. Que cerdo era, porque vi que le encantan las comidas de huevos.

En la cama, me uso de mamón y yo encantado de tragarme su sable árabe y sentirlo bien dentro de la garganta. Sabía lo que hacía, porque vaya ritmo tenía con mi cabeza.
Me dio la vuelta y empezó a comerme el culo y empezó a meterme un dedo poco a poco. No teníamos condón así que seguimos en modo mamones. Al marroquí me gustaba comer culo y estuvo un buen rato aunque se cansó y me puso entre sus piernas estando tumbado.

Ufff el cabrón no se cortaba en gemir y balbucear cosas en árabe mientras me llevaba la boca de leche, y aún así siguió un buen rato más dándome de mamar hasta que se corrió otra vez.
No aguanté y me corrí del gustazo, y el cabrón que no me la mamo, le dio por hacerlo después de correrme, dejándome K.O

Después de eso me quedé un rato más, me cayó bien y estuvimos charlando hasta que le dije que ya era tarde y me tenía que ir.
 
Muy caliente, ese encuentro - y creo que totalmente representativo sobre lo que es el sexo con tíos árabes.

Yo mismo, en el hilo anterior, **************, había posteado sobre mis experiencias.

Recupero la primera.

Yo tenía diecisiete años y estaba con mis padres en Túnez. Mi viejo insistió en que fuéramos a ver las ruinas de Cartago, pues fuimos. Después de las columnas etc., el museo, un muermo total. Yo iba con mis padres, mi madre ocupadísima con mis hermanitas pequeñas que daban la lata, yo aburridísimo entre sarcófagos, lámparas, etc.
Hasta que me doy cuenta que uno de los vigilantes, un tío de unos 40, más bien bajito y con un bigote me miraba constantemente. Fijaos, en el primer momento pensaba que sospechaba que fuera a mangar algo. Pero luego me fija con mucha insistencia, y me puse nervioso. En este momento (esto fue hace casi veinte años,....) no sabía qué hacer, nunca había hecho nada más que unos magreos con compañeros del cole, y me daba corte.
Seguía a mis padres y las peques por las salas hasta que vi como el tío se dio la vuelta y fue hacia la entrada; pero antes me había vuelto a mirar con tanta fuerza que le seguí. Estaba como hipnotizado. Dije a mi padre que iba al baño.
Pues hacia allí fui efectivamente; el vigilante se había quedado en la entrada de la primera sala. No me atreví a hacerle ninguna sñal, tampoco fue necesario. Nada más haber cerrado la puerta, entró él. Casi me pongo a temblar. Era muy moreno, mostachón denso, fornido pero bajito, uniforme color beis. Me indicó con la cabeza la única cabina que había, entró y se abrió la bragueta. Ahí ya no pude más, entré, eché el cerrojo.
Él sacó su polla, muy oscura, no muy grande, ycon otro gesto que me bajara.
Fue la primera vez con un árabe, ynunca la voy a olvidar. Me agaché, me metió la polla en la boca. Estaba dura como la piedra.
Me cogió por el pelo y se folló mi boca, sin decir nada, pero asiéndome con fuerza. Muy poco tiempo, eso sí. Después de unas embestidas fuertes, la sacó y se corrió en el suelo. Después se dio la vuelta y se fue, sin mediar palabra.
Yo no supe qué hacer, me daba vergüenza y al mismo tiempo estaba excitadísimo. Os vais a reír: pero en vez de hacerme una paja me fui sin nada.
Por la noche sí, en el hotel, me pajeé tres o cuatro veces.
Esta fue mi primera experiencia con un árabe, y me encantó la forma tan directa y tan cachonda que tuvo de abordarme y luego ponerme a sus pies. Desde entonces he tenido varias "sesiones" parecidas, pero ninguna tan sorprendente como la primeriza.


Después de mi primera experiencia, muy joven, con el macho tunecino, he "reincidido" MUCHO.... justo por esas razones - porque para mí, los hombres árabes, son auténticas bombas.
Tras la primera vez, iba yo con bastantes ganas, y el segundo fue un tío que ligó conmigo en plena calle en Madrid, a media tarde. Era muy guapo, ojos grises y barba de tres días, alto delgado y tenía esa mirada de apetito brutal a la que no dices que no si tú mismo andas caliente.
Fuimos a una casa allí cerca, totalmente desordenada y nos metimos en una habitación con un colchón y poco más. El tío -luego me dijo que se llamaba Nabil y era marroquí- estaba muy cachondo, se bajó el pantalón de chándal y me hizo mamarle el rabo, muy oscuro y duro como una piedra. Resollaba como si no consiguiera respirar, y luego me dijo que me diera la vuelta y se me echó encima con todo el calor de su cuerpo. Estaba como loco intentando meterme la polla, yo tenía condones y quería ponerle uno, pero en este momento se corrió ya entre mis nalgas.
Fuerte, realmente, y yo me hice una paja directamente allí.
No fue realmente una experiencia muy conseguida, pero lo que sí me puso burro era ese ardor y esa voracidad que he disfrutado luego más veces.
Lo que sí tenía claro ya entonces es que los machos árabes me molan tremendamente.

Otro día os cuento algunas aventuras más.
 
Sólo he estado con uno pero ha sido impresionante.

Deseando repetir!
 

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