En mi actividad de espía amateur cuando crío y en algunos juegos en común con amigas de la infancia he visto de todo. Amigas, primas, amigas de mis padres, amigas de mi hermana. Desnudas o semidesnudas. A día de hoy como nudista veo tanta desnudez que casi necesito cosas más explícitas (posturas explícitas o situaciones más sexualizadas) para sentir el morbo voyeurista de antaño.