Llega una mujer bien vestida y de buen ver al confesionario y se arrodilla:
----- Buenos días padre, quería confesarme.
----- A ver hija mía... ¿ Que quieres confesar ?
----- Pues verá, estaba yo por la tarde en el parque, sentada en un banco mientras leía un libro; y en esas se acercó un chico guapisimo y bien vestido y se sentó a mi lado... Me saludó me besó la mano, charló conmigo y luego me abrazó y me besó tierna y sensualmente, que al final nos pusimos de pié y nos marchamos. Yo como soy muy frugil.
----- Frágil hija, se dice fragil.
----- Pues eso, como soy fragil, me dejé llevar y al final terminamos en la cama en una pensión que hay por allí cerca.
----- Has pecado gravemente, hija mía; y además...
----- Es que aún hay más.
----- Como que hay más...
----- Si padre, porque dos días después estaba en la parada esperando al autobús, y en esas se detuvo un auto de lujo y bien hermoso, el hombre que lo conducía era un caballero muy bien vestido y guapo que se le veía sobrado de dinero; me saludó y se ofreció a llevarme, y como ya le digo que yo soy frugil...
----- Frágil hija, se dice frágil.
----- Pues eso, como soy frágil me dejé llevar y me llevó a un hotel de lujo donde nos metimos en la cama en una suite de lujo.
----- Ayyyyy... hija mía... hija mía... que vas derecha al infierno.
----- Ay padre, no me diga eso... porque unos días después estaba en el cine y en mitad de la película, el chico que estaba a mi lado se me fue acercando, comenzó a acariciarme, a meter su mano por dentro de mi ropa... y como ya le dijo que yo soy.. que yo soy... Ay padre.. ¿ Como dijo que se decía ?
----- Puta, hija mía, lo que tu eres se dice puta...













