Cuando sucedió esto que voy a contar yo tendría 10 o 11 años y no supe muy bien lo que vi, fue años después, cuando empecé a recordar y a reconstruirlo todo cuando me di cuenta de lo que había presenciado.
No recuerdo muy bien por qué, creo que operaban a mi hermano de apendicitis y yo me tuve que quedar en casa de mis tíos a dormir. Mi tía, la hermana de mi madre, en esa época tendría 30 y pocos. Era una mujer muy bonita (todas en la familia de mi madre lo son), morena, pelo largo rizado, de 1,65 aproximadamente, con pechos ligeramente voluminosos, algo caídos, delgada, sin estar trabajada del gimnasio, con un cuerpo natural como el de muchas mujeres a principios de los 90 en España. Su marido, mi tio, tendria 35 o asi. Y ambos tenían un hijo, mi primo, que en aquel entonces tendría como un año, máximo dos.
Recuerdo que me pusieron a dormir en el cuarto de mi primo. Ya era bien entrada la noche cuando me despiertan los llantos de mi primo. Me levanté e intenté consolarle de alguna forma y hacer que se callara, pero por más que lo intentaba no era capaz de hacer que dejase de llorar. Así que se me ocurrió ir a pedirle ayuda a mi tia.
Recuerdo que debía ser verano, porque mis tios tenian las ventanas abiertas, de tal forma que la luz que entraba a la casa de las farolas me permitía moverme por el pasillo sin necesidad de encender la luz. Decidí moverme a oscuras y cuando llegué al dormitorio de mi tia mis ojos ya se habían acostumbrado a la falta de luz. Empujé la puerta entornada con cuidado, para no sobresaltar a mis tios, y a medida que se iba abriendo yo dije "tia". Entonces noté un movimiento dentro del cuarto y vi como mi tía, que estaba desnuda montando a mi tio, saltaba sobre la cama al mismo tiempo que agarraba las sabanas para poder cubrirse. Recuerdo su cuerpo: sus hermosas y blancas tetas balanceandose con cada movimiento, su precioso coño sin depilar coronado por un hermoso matojo de pelo negro. También recuerdo a mi tio tumbado boca arriba con su polla dura como una piedra y que no se molestó ni en taparse. Mi tia corrio tapandose con la sabana a cerrar la puerta mientras me decia algo como "en seguida voy".
Es de esos recuerdos de infancia que permanecen nebulosos, de tal forma que no sabes que parte del recuerdo sucedió de verdad y que parte ha añadido tu propia imaginación. De lo que sí estoy seguro es de que esa noche les jodí un buen polvo. Y de lo que también estoy seguro es de lo mucho me sigue excitando recordar las tetas y el coño sin depilar de mi tia.