Sueños rotos

Capítulo 4


Las luces de la ciudad titilaban a lo lejos, proyectando sombras suaves en el dormitorio. Valeria estaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas, mirando la ventana sin realmente ver lo que había fuera. Oscar, sentado a su lado, la observaba en silencio. Sabía que esta conversación sería difícil, y que lo que estaba a punto de decir podría cambiar su relación para siempre. Había pasado más de una semana desde que Oscar le había confesado su idea de que se acostara con otro hombre. Durante esos días, el silencio y las dudas habían gobernado sus interacciones, ambos atrapados en sus propios pensamientos, sin saber cómo avanzar. Pero ahora, Valeria sentía que era el momento de hablar. Ya no podía seguir esquivando el tema.

—¿Has pensado en lo que te propuse? —preguntó Oscar finalmente, rompiendo el silencio que llenaba la habitación.

Valeria respiró hondo antes de responder. Había pensado en poco más que en eso desde aquella noche. El consejo de Laura había estado resonando en su cabeza constantemente, al igual que sus propios deseos y temores.

—Sí, lo he pensado —respondió en voz baja, sin apartar la mirada de la ventana—. Pero no estoy segura de que sea lo correcto, Oscar.

Oscar asintió lentamente, como si ya esperara esa respuesta. Sabía que era una situación complicada, y que no sería fácil para Valeria aceptar algo así. Pero había algo dentro de él que lo impulsaba a seguir adelante con esta idea, un amor profundo por ella que lo había llevado hasta allí.

—No espero que lo entiendas del todo, Valeria —dijo suavemente—. Ni siquiera yo lo entiendo completamente. Pero lo que sí sé es que quiero verte feliz. Quiero que seas madre, y si esto es lo que debemos hacer, estoy dispuesto.

Valeria finalmente lo miró, encontrando sus ojos llenos de una mezcla de emociones: amor, deseo, pero también una especie de dolor silencioso. Sabía que Oscar hablaba en serio, y que su oferta no era solo una idea sin más. Él estaba dispuesto a compartirla con otro hombre para que pudiera cumplir su sueño de ser madre.

—¿Y tú crees que esto no va a cambiar nada entre nosotros? —preguntó, su voz cargada de duda—. ¿De verdad crees que después de esto seguiremos siendo los mismos?

Oscar la miró fijamente. Sabía que había riesgo, que cruzar esa línea no sería fácil. Pero en su mente, la posibilidad de ver a Valeria convertirse en madre, de verla obtener lo que tanto deseaba, superaba ese miedo.

—No sé si seremos los mismos, de ti depende —respondió honestamente—. Pero estoy dispuesto a intentarlo. Lo que siento por ti no va a cambiar, Valeria. Eso lo sé.

Valeria bajó la mirada. La sinceridad de Oscar le tocaba el corazón, pero el miedo seguía ahí, acechando. ¿Y si esto rompía todo lo que tenían?

—Esto… esto es tan extraño, Oscar —murmuró—. No sé cómo manejarlo. Quiero ser madre, claro que lo quiero. Pero la idea de acostarme con otro hombre, sabiendo que tú lo sabes, me confunde.

Oscar tomó su mano con suavidad, entrelazando sus dedos con los de ella.

—No tienes que decidir nada ahora. Lo único que te pido es que lo pienses. Y si decides que es algo que puedes hacer, estoy aquí. Lo haremos juntos, será nuestro bebé y nadie lo sabrá, a ojos de la gente será nuestro hijo.

Las palabras de Oscar eran tranquilizadoras, pero también llenas de peso. “Lo haremos juntos”, pensó Valeria. Era una extraña forma de verlo, como si esta aventura fuera una especie de proyecto en pareja. Pero algo en la forma en que Oscar lo decía la hacía sentir que, tal vez, no todo estaba perdido. Los días siguientes, la mente de Valeria estaba ocupada con un solo pensamiento: ¿cómo dar el siguiente paso? Había aceptado, aunque con muchas dudas, que la propuesta de Oscar no era una locura, sino una posibilidad real. Pero ¿cómo se encontraba a un hombre adecuado para algo así? ¿Cómo se le proponía a alguien ser parte de un acuerdo tan íntimo sin que lo supiera?



Una noche Oscar estaba sentado en el borde de la cama, mirando las manos entrelazadas sobre sus rodillas, mientras Valeria, frente a él, se mantenía de pie junto a la ventana. La luz suave de la tarde inundaba la habitación, pero ambos parecían ajenos a su calidez. Sabían que debían tomar una decisión, una que había rondado en sus mentes durante días.

—Tenemos que hablar sobre esto, Valeria —dijo Oscar finalmente, con un tono suave pero firme—. No podemos seguir evitando el tema. Si vamos a hacerlo, necesitamos decidir cómo.

Valeria respiró hondo, sin apartar la vista de la ventana. Hablarlo en voz alta lo hacía más real. Sabía que la conversación debía suceder, pero no era fácil poner en palabras lo que ambos estaban considerando.

—Lo sé —murmuró—. Pero no es una decisión sencilla… ¿Cómo se elige a alguien para algo así? —Valeria bajó la cabeza, sus dedos jugueteaban nerviosos con el borde de su camiseta—. ¿Debería ser alguien que conocemos o un desconocido?

Oscar dejó escapar un suspiro, apoyando los codos sobre las rodillas mientras miraba al suelo. La pregunta había estado rondando en su cabeza también, y aunque sabía que no había respuestas perfectas, debían comenzar en algún punto.

—Esa es la pregunta, ¿verdad? —respondió, levantando la mirada hacia ella—. ¿Preferirías que fuera alguien que no conocemos? Tal vez eso lo haga… menos complicado, en cierto sentido.

Valeria finalmente se giró hacia él, cruzando los brazos sobre el pecho. La idea de estar con un completo desconocido le resultaba incómoda, pero al mismo tiempo, tenía sus ventajas.

—Un desconocido significaría menos implicaciones emocionales —dijo, pensativa—. No habría ningún tipo de vínculo, y después de que suceda, podríamos seguir con nuestra vida. Sin complicaciones.

Oscar asintió, reconociendo el punto, pero algo en la idea lo inquietaba.

—Sí, eso suena lógico —dijo él—. Pero… no quiero que sea algo tan frío, Valeria. No quiero que te sientas como si estuvieras… cumpliendo con un trámite. —Hizo una pausa, eligiendo cuidadosamente sus palabras—. Lo que más me importa es que te sientas cómoda, que te sientas bien con la persona que elijamos. No quiero que esto sea solo una transacción física.

—¿Y si elegimos a alguien que conocemos? —preguntó ella—. ¿No sería más… complicado? Podría ser más difícil separarlo de nuestra vida. Quiero decir, ¿cómo seguiríamos adelante sabiendo que esa persona sigue ahí, cerca de nosotros?

Oscar dejó escapar un leve suspiro, moviéndose ligeramente en el borde de la cama. Ambas opciones tenían sus pros y sus riesgos, y él lo sabía tan bien como ella.

—Sí, podría ser más difícil si es alguien que conocemos —admitió, rascándose la barbilla pensativamente—. Pero al mismo tiempo, tal vez te sentirías más tranquila si es alguien en quien confías. Al menos sabríamos a quién estamos invitando a nuestra vida. Un desconocido… no sé, es más impredecible.

Valeria asintió, aunque seguía sintiendo el peso de la decisión. Había una vulnerabilidad en todo el proceso que la hacía dudar. Confiar en alguien conocido, o dejar que un extraño entrara en sus vidas solo para un propósito concreto.

—¿Pero quién? —preguntó ella finalmente, con un susurro—. ¿Quién podría ser? No sé si puedo pensar en alguien que encaje en lo que estamos buscando.

Oscar se quedó en silencio por un momento, tratando de sopesar los pros y los contras de ambas opciones. Su mirada se movió hacia Valeria, y después de unos segundos, la incertidumbre fue reemplazada por una suave sonrisa.

—Quizás alguien que haya estado en nuestra vida antes… alguien de quien te sientas segura, y que ya no esté en nuestra vida.—Oscar dejó que la sugerencia flotara en el aire, esperando una reacción de Valeria.

Valeria frunció el ceño, su mente iba barajando opciones, nombres que venían y se iban en su cabeza. Y entonces, como un destello, un nombre cruzó su mente.

—¿Y si…? —se detuvo por un momento, su voz titubeante—. ¿Y si fuera Carlos?

Oscar levantó la mirada, sorprendido.

—¿Carlos? —repitió, con un tono curioso—. ¿Carlos de tu antiguo trabajo?

Valeria asintió lentamente, mordiéndose el labio mientras observaba la reacción de Oscar. No estaba segura de si esa era la mejor opción, pero cuanto más pensaba en ello, más sentido tenía.

—Sí… Carlos. —Valeria se acercó, sentándose a su lado en la cama—. Siempre hubo una buena relación entre nosotros, y sé que puedo confiar en él. Es un hombre discreto, amable… y, bueno, él siempre me pareció alguien… atractivo. —Las últimas palabras salieron en un tono casi culpable, pero Oscar no reaccionó de la manera que temía.

Oscar se quedó pensativo por un momento. Sabía quién era Carlos. Lo había conocido en alguna ocasión, pero nunca habían sido cercanos. Un hombre atractivo, amable, sí, y alguien que probablemente no haría preguntas incómodas. Eso lo tranquilizaba un poco.

—No sé, Valeria… —dijo finalmente—. Por un lado, tiene sentido. Es alguien a quien conoces, en quien confías. No parece alguien que generaría complicaciones. —Hizo una pausa—. Pero, ¿estás segura de que puedes manejarlo emocionalmente? Quiero decir… estarías con alguien a quien conoces, y eso podría despertar otros sentimientos.

Valeria lo miró a los ojos, con una mezcla de convicción y duda. Sabía que Oscar tenía razón, pero algo en la idea de Carlos le daba una sensación de seguridad que no había sentido antes.

—Creo que… —empezó, buscando las palabras pero sin responder a la pregunta de Oscar—. Creo que Carlos podría ser la mejor opción. Si es alguien a quien conozco y confío, tal vez sea más fácil, más… humano. —Hizo una pausa, mirando a Oscar con cuidado—. ¿Te sentirías cómodo con él?

Oscar suspiró, sintiendo el peso de la pregunta. No era una decisión que hubiera imaginado tomar alguna vez en su vida, pero ya habían llegado tan lejos. Este era el plan que habían construido juntos.

—No sé si la palabra es “cómodo” —respondió honestamente—. Pero si crees que Carlos es el indicado… entonces podemos intentarlo. Lo que importa es que tú te sientas bien con esto, Valeria. —Oscar tomó su mano suavemente—. Estoy dispuesto a seguir adelante, siempre que tú lo estés también.

Valeria asintió, apretando la mano de Oscar con fuerza, sintiendo una mezcla de alivio y nerviosismo. Habían tomado una decisión.

—Lo estoy —dijo finalmente, su voz apenas un susurro—. Vamos a hacerlo.



Carlos había sido un compañero de trabajo de Valeria años atrás. Nunca habían sido particularmente cercanos, pero siempre hubo una cierta tensión entre ellos, algo que Valeria nunca había querido admitir abiertamente. Era un hombre atractivo, de esos que no pasaban desapercibidos, y aunque nunca cruzaron ninguna línea, Valeria recordaba cómo Carlos solía mirarla cuando creía que nadie lo veía. Había algo en su presencia que siempre le había resultado intrigante. Y ahora, la idea de él, de que fuera él quien la ayudara a cumplir con la propuesta de Oscar, se le antojaba… posible.

Al día siguiente, después de pensarlo mucho, Valeria decidió buscarlo por redes sociales. No fue difícil encontrar su contacto. Habían compartido algunos correos y mensajes en el pasado por temas de trabajo, y sabía que él seguía en la ciudad. Le envió un mensaje casual, preguntándole cómo estaba y si le gustaría encontrarse algún día para tomar un café y ponerse al día.

Carlos respondió más rápido de lo que esperaba.

Una semana después, Valeria y Carlos se encontraron en una cafetería del centro. El corazón de Valeria latía con fuerza cuando lo vio entrar, más apuesto de lo que recordaba. Vestía una chaqueta casual y jeans, con su cabello ligeramente desordenado de una manera atractiva. A pesar de los años, su presencia seguía siendo imponente.

—¡Valeria! —la saludó con una sonrisa encantadora mientras se sentaba frente a ella—. ¡Cuánto tiempo!

Valeria forzó una sonrisa, tratando de mantener la calma. Sabía que esto era solo el principio de algo mucho más complicado.

—Sí, ha pasado mucho tiempo —respondió, sintiendo un leve temblor en su voz.

Comenzaron hablando de cosas triviales: el trabajo, la vida después de que dejaron de verse, los viejos compañeros de oficina. La conversación fluyó con facilidad, y pronto Valeria se dio cuenta de que Carlos seguía siendo el mismo hombre encantador que había conocido. Pero mientras charlaban, no podía evitar pensar en lo que realmente estaba haciendo allí. Estaba coqueteando con la idea de seducirlo. Y, lo más extraño de todo, era que sentía una chispa de excitación recorriendo su cuerpo. A medida que pasaba el tiempo, la conversación se volvió más relajada, y Valeria notó que Carlos comenzaba a mirarla de la misma manera que lo hacía años atrás. Había algo en su mirada que le hacía saber que la tensión seguía ahí, latente. Una parte de ella se sentía culpable, como si estuviera traicionando a Oscar, aunque sabía que él estaba al tanto de todo esto. Y sin embargo, otra parte de ella se dejaba llevar por la situación, disfrutando de la atención que Carlos le prestaba.

—Siempre me pregunté qué había sido de ti —dijo Carlos, mirándola fijamente por encima de su taza de café—. Siempre me pareciste una mujer fascinante.

Valeria sintió cómo su estómago se contraía ligeramente. Sabía que este era el momento en el que debía avanzar con su plan, pero aún no estaba segura de cómo hacerlo.

—Bueno, aquí estoy —respondió, intentando mantener un tono casual—. La vida da muchas vueltas, ¿no?

Carlos sonrió, y la tensión entre ambos se volvió más palpable. Valeria estaba entrando en territorio desconocido. No podía simplemente decirle lo que tenía en mente, al menos no todavía. Necesitaba tiempo para tantear el terreno, para asegurarse de que esto podía funcionar.

—¿Te gustaría que volviéramos a vernos? —preguntó Carlos de repente, inclinándose un poco hacia adelante—. Me encantaría pasar más tiempo contigo, ponernos al día de verdad.

Valeria asintió, sintiendo cómo la decisión tomaba forma en su mente.

—Sí, me encantaría.

Durante las semanas que siguieron, Valeria y Carlos comenzaron a verse con más frecuencia. Primero fue para tomar café, luego salieron a cenar y, poco a poco, la relación fue evolucionando hacia algo más íntimo. Valeria jugaba un papel complicado: por un lado, seguía siendo la esposa de Oscar, y su matrimonio seguía siendo una parte fundamental de su vida. Pero, por otro lado, sabía que estaba seduciendo a Carlos, construyendo una conexión que tenía un propósito mucho más profundo. Y a medida que avanzaba en su nueva relación con Carlos sentía un extraño deseo de estar con él y eso la perturbaba.

Oscar estaba al tanto de todo. Cada vez que Valeria volvía de uno de sus encuentros con Carlos, Oscar le hacía preguntas, queriendo saber cada detalle. Aunque a Valeria al principio le parecía extraño hablar de esto con su propio marido, pronto se dio cuenta de que la excitaba contarle todo, ver cómo Oscar reaccionaba ante cada nuevo paso que daba. Oscar no decía nada por un momento, pero Valeria pudo ver cómo la idea lo afectaba. Sus ojos se oscurecieron con una mezcla de celos y tensión que Valeria comenzaba a reconocer. Esto era parte de lo que él deseaba. A medida que los días pasaban, la tensión entre Valeria y Carlos seguía creciendo. Sabía que eventualmente llegaría el momento en que tendría que llevar las cosas más lejos, y aunque una parte de ella seguía sintiéndose insegura, otra parte —la que Oscar había despertado con su propuesta— la impulsaba a seguir adelante.

El siguiente paso era inevitable. Y Valeria, aunque llena de dudas, se sentía más cerca de darlo que nunca.


Continuará…
 
Es una decisión muy peligrosa, pero Óscar sabrá. Son ganas de jugar con fuego.
Habiendo otros métodos que no supongan infidelidad, se le ocurre esto y lo peor es que está cantado ya.
Ahora habrá que ver si ella se lo cuenta a Carlos y como reacciona este, porque esto se va a complicar muchísimo.
 
No se si me equivoco o leo mal pero empieza mal, lo presenta como una relación de amigos sin que Oscar participe, para mi que lo deberían planteárselo los dos, negociarlo de una manera de necesidad y decirle a Carlos lo que pretenden desde el inicio, se va a generar una tormenta que no va a haber paraguas para cubrirse, espero a ver
 
El plan no puede ser mas genial!!? 🙃
Valeria está iniciando una relación con un tipo que le gusta, y quiere que la deje embarazada!!!

A partir de entonces, cuál es el papel de Óscar en todo esto?

Si con Carlos tiene todo lo que quiere, cuanto tardará en darle la patada al " estratega" de Óscar.😏

Es que iniciar un tratamiento clínico con un donante anónimo, es mucho más traumático... Donde va a parar!!! 😝😝

Si, ya sé que si impera la razón y la lógica, nos quedamos sin historia 🤔
 
El plan no puede ser mas genial!!? 🙃
Valeria está iniciando una relación con un tipo que le gusta, y quiere que la deje embarazada!!!

A partir de entonces, cuál es el papel de Óscar en todo esto?

Si con Carlos tiene todo lo que quiere, cuanto tardará en darle la patada al " estratega" de Óscar.😏

Es que iniciar un tratamiento clínico con un donante anónimo, es mucho más traumático... Donde va a parar!!! 😝😝

Si, ya sé que si impera la razón y la lógica, nos quedamos sin historia 🤔
No creo que ella se plantee dejar a Óscar.
Me imagino un final parecido al de aquel que contrajo deudas de juego y como pago su mujer tuvo sexo con ese hombre, pero al final siguieron juntos.
 
No creo que ella se plantee dejar a Óscar.
Me imagino un final parecido al de aquel que contrajo deudas de juego y como pago su mujer tuvo sexo con ese hombre, pero al final siguieron juntos.
No se lo plantea ahora, como en su momento no se planteaba follar con otro hombre, que es lo que imagino hará para tener sus hijos.:oops:
 
Pero la idea de acostarme con otro hombre, sabiendo que tú lo sabes, me confunde.

Esta frase pone en el real contexto las prioridades de Valeria, las apariencias de los hechos le preocupan más que los hechos en si. :(:rolleyes:
 
El plan no puede ser mas genial!!? 🙃
Valeria está iniciando una relación con un tipo que le gusta, y quiere que la deje embarazada!!!
A partir de entonces, cuál es el papel de Óscar en todo esto?
Si con Carlos tiene todo lo que quiere, cuanto tardará en darle la patada al " estratega" de Óscar.😏
Es que iniciar un tratamiento clínico con un donante anónimo, es mucho más traumático... Donde va a parar!!! 😝😝
Si, ya sé que si impera la razón y la lógica, nos quedamos sin historia 🤔
Demasiado común es creer que la falta de razón o cierta lógica sólo sucede en la literatura, pero la vida nos golpea a cada instante con tal cantidad de situaciones inverosímiles, irracionales e ilógicas, que la ficción a veces parece aún más humana que la misma realidad.
 
El plan no puede ser mas genial!!? 🙃
Valeria está iniciando una relación con un tipo que le gusta, y quiere que la deje embarazada!!!

A partir de entonces, cuál es el papel de Óscar en todo esto?

Si con Carlos tiene todo lo que quiere, cuanto tardará en darle la patada al " estratega" de Óscar.😏

Es que iniciar un tratamiento clínico con un donante anónimo, es mucho más traumático... Donde va a parar!!! 😝😝

Si, ya sé que si impera la razón y la lógica, nos quedamos sin historia 🤔
Con mi tocayo no tiene todo lo que quiere, porque falla algo muy importante.
A este no le ama y a Óscar si.
Así que se viene abajo está teoría.
 
Demasiado común es creer que la falta de razón o cierta lógica sólo sucede en la literatura, pero la vida nos golpea a cada instante con tal cantidad de situaciones inverosímiles, irracionales e ilógicas, que la ficción a veces parece aún más humana que la misma realidad.
En eso te doy la razón... No hay más que ver hacia donde se encamina el mundo.
 
Que por cierto, me da la sensación de que os da morbo que se quede con ese tío que lo único que tiene de bueno es su nombre. 😁
Al único que le da morbo que su mujer se acueste con otro, es a Óscar.
El plan de seducir a Carlos, que se lie con su esposa, y que se esté acostando con él, hasta que quede embarazada, lo ha extraído del manual del cornudo deseoso.

En el peor de los casos, si se informa al " semental", se puede planificar y convertir el asunto en algo más funcional y aséptico.

Cuando un hombre plantea a su esposa, una solución como ésa, está renunciando de facto, a ser el único hombre en la relación con su mujer. A partir de ahí... " Ancha es Castilla ".

Otra cosa, es que tú seas en realidad el tal Carlos, y estés encantado con la propuesta, 🤣🤣
 
...
Si con Carlos tiene todo lo que quiere, cuanto tardará en darle la patada al " estratega" de Óscar.😏
Con mi tocayo no tiene todo lo que quiere, porque falla algo muy importante.
A este no le ama y a Óscar si.
Así que se viene abajo está teoría.
Valeria no ha perdido tiempo en entablar una relación romántica con Carlos, le ha resultado demasiado fácil hacerlo, ya eso es preocupante, ninguna necesidad había de ello, esa conexión que ahora sienten no se apagará con la facilidad de un interruptor, y si consideramos que ha sucedido sin tener sexo, ni pensar la compenetración que lograrán en caso que en esa área Carlos sea superior a Óscar, el daño infligido al matrimonio está cerca de ser irreparable, ya que a estas alturas Valeria está siendo emocionalmente infiel a Óscar. :oops:
 
La torpeza con que Óscar y Valeria han iniciado este "proceso de fertilización" ha dejado demasiados flancos abiertos, se entiende que por su incapacidad económica no puedan optar por caros tratamientos que la medicina ofrece, sin embargo, no se entiende la prisa por hacerlo, son una pareja joven que bien pudo esperar unos años más para lograr una mejor solvencia, y de pasada una mayor madurez emocional, que a todas luces parecen carecer, con apenas un año de matrimonio debieran estar preocupados de disfrutarse uno al otro.
Demasiado optimista sería Óscar pensando que su esposa quedará embarazada a la primera follada de Carlos, que hasta ahí llegará todo, y que con un "si te he visto no me acuerdo" de Valeria hacia Carlos, todo volverá a la normalidad.
Pueden pasar meses follando como conejos con Carlos, y no lograr la concepción, Valeria acumulando interminables jornadas de buen sexo, con toneladas de orgasmos que ya no compartirá con su "amado esposo", uno que a esas alturas, sólo lo estaría siendo en el papel.
Todo lo están haciendo mal, en caso de quedar embarazada, y contra todo pronóstico logren salvar el matrimonio, no podrán ser una normal familia de tres, con seguridad Carlos no querrá perder relación con su hijo, y por añadidura con Valeria, deberán adaptarse a algún nuevo tipo de sistema familiar de cuatro integrantes.
Visto en perspectiva, en esta decisión tan mal tomada por este inexperto matrimonio, es Valeria la que menos arriesga, quien menos o nada pierde, al final de todo lo que suceda, ella siempre podrá obtener su hijo, sin importar del padre venga. ;):rolleyes::cool:
 
Valeria no ha perdido tiempo en entablar una relación romántica con Carlos, le ha resultado demasiado fácil hacerlo, ya eso es preocupante, ninguna necesidad había de ello, esa conexión que ahora sienten no se apagará con la facilidad de un interruptor, y si consideramos que ha sucedido sin tener sexo, ni pensar la compenetración que lograrán en caso que en esa área Carlos sea superior a Óscar, el daño infligido al matrimonio está cerca de ser irreparable, ya que a estas alturas Valeria está siendo emocionalmente infiel a Óscar. :oops:
Tienes una inquietante forma de verlo.
Yo no veo absolutamente ningún tipo de conexión entre los dos, la verdad.
 
La torpeza con que Óscar y Valeria han iniciado este "proceso de fertilización" ha dejado demasiados flancos abiertos, se entiende que por su incapacidad económica no puedan optar por caros tratamientos que la medicina ofrece, sin embargo, no se entiende la prisa por hacerlo, son una pareja joven que bien pudo esperar unos años más para lograr una mejor solvencia, y de pasada una mayor madurez emocional, que a todas luces parecen carecer, con apenas un año de matrimonio debieran estar preocupados de disfrutarse uno al otro.
Demasiado optimista sería Óscar pensando que su esposa quedará embarazada a la primera follada de Carlos, que hasta ahí llegará todo, y que con un "si te he visto no me acuerdo" de Valeria hacia Carlos, todo volverá a la normalidad.
Pueden pasar meses follando como conejos con Carlos, y no lograr la concepción, Valeria acumulando interminables jornadas de buen sexo, con toneladas de orgasmos que ya no compartirá con su "amado esposo", uno que a esas alturas, sólo lo estaría siendo en el papel.
Todo lo están haciendo mal, en caso de quedar embarazada, y contra todo pronóstico logren salvar el matrimonio, no podrán ser una normal familia de tres, con seguridad Carlos no querrá perder relación con su hijo, y por añadidura con Valeria, deberán adaptarse a algún nuevo tipo de sistema familiar de cuatro integrantes.
Visto en perspectiva, en esta decisión tan mal tomada por este inexperto matrimonio, es Valeria la que menos arriesga, quien menos o nada pierde, al final de todo lo que suceda, ella siempre podrá obtener su hijo, sin importar del padre venga. ;):rolleyes::cool:
Madre mía, que bajona das con esta reflexión.
Es verdad que están jugando con fuego, pero te insisto que yo no veo ningún tipo de conexión más allá de que la deje embarazada.
 
Voy a ampliar mi comentario anterior después de reflexionar un poco.
En realidad lo que dice el compañero onatrspse no es descabellado.
Es un juego muy peligroso y que no creo que traiga nada nada bueno.
Dicen que del roce nace el cariño y a Valeria es posible que termine gustándole demasiado y se encoñe de él.
Pero vamos, que Óscar se lo ha buscado con esa peligrosa idea.
 
Madre mía, que bajona das con esta reflexión.
Es verdad que están jugando con fuego, pero te insisto que yo no veo ningún tipo de conexión más allá de que la deje embarazada.
Es una cruda verdad, una realidad muy posible, puede parecer de un excesivo pesimismo, con una tristeza oscura, pero es que estos dos con sus decisiones y acciones, van dejando cada vez menos espacio a la esperanza. :unsure::(:cool:
 

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