Sueños rotos

Recién descubro el relato.

La verdad no entiendo nada.

Ella no quiere tratamientos porque quiere una conexión con su esposo para que sea de los dos. Pero de pronto van por el plan de acostarse con otro, Wtf?, y la conexión? Era por Bluetooth o que?

Y por si fuera poco, escogen un conocido, y por si fuera más poco, lo hacen con todo un proceso de enamoramiento, Wtf?

O hay fetiches ocultos, o estamos todos locos.
 
Recién descubro el relato.
La verdad no entiendo nada.
Ella no quiere tratamientos porque quiere una conexión con su esposo para que sea de los dos. Pero de pronto van por el plan de acostarse con otro, Wtf?, y la conexión? Era por Bluetooth o que?
Y por si fuera poco, escogen un conocido, y por si fuera más poco, lo hacen con todo un proceso de enamoramiento, Wtf?
O hay fetiches ocultos, o estamos todos locos.
En realidad no pueden solventar tratamientos médicos, estamos más que convencidos que la opción que han tomado es infinitamente estúpida, no hay forma de que algo así salga bien para este matrimonio, demasiados factores que llevan a un impredecible desenlace, dejan a la única persona que tiene garantizado un buen resultado, a Valeria con su hijo. :cool:
 
En realidad no pueden solventar tratamientos médicos, estamos más que convencidos que la opción que han tomado es infinitamente estúpida, no hay forma de que algo así salga bien para este matrimonio, demasiados factores que llevan a un impredecible desenlace, dejan a la única persona que tiene garantizado un buen resultado, a Valeria con su hijo. :cool:
no cantes victoria a ver si el tal Carlos va a resultar ser también estéril :cool:
 
Nada nuevo en este capítulo, la hembra abriendo las plumas para llamar la atención del macho, pero el que queda en casa aparte de esperar ni se imagina lo que le viene encima, desde luego se toman su tiempo nada de precipitación noo
 
Hay que reconocer al autor, que ha sabido revestir de drama y controversia moral, lo que va a acabar siendo la recurrente historia de la hotwife, y el cornudo consentidor y satisfecho.
Lo de la excitación de Óscar, cuando Valeria le cuenta que se ha liado con Carlos, es de manual del cornudo.
Dale una vueltecita a ésto cjbandolero, tú tienes más recursos que éstos.
 
Hay que reconocer al autor, que ha sabido revestir de drama y controversia moral, lo que va a acabar siendo la recurrente historia de la hotwife, y el cornudo consentidor y satisfecho.
Lo de la excitación de Óscar, cuando Valeria le cuenta que se ha liado con Carlos, es de manual del cornudo.
Dale una vueltecita a ésto cjbandolero, tú tienes más recursos que éstos.
Por defecto pensé lo mismo, otra historia del esposo que por algún motivo se ve obligado a abrir el mundo del sexo para su esposa, para luego decantar en el clásico cornudo consentidor y su hotwife, parecía cantado, sin embargo, NO hay indicios que él sienta placer con lo que sucede, ni una gramo de excitación en Óscar al ver lo que empieza a suceder con Valeria acercándose cada vez más a Carlos.
Más que amar a su esposa, la idolatra, su mayor error, la mantiene en un pedestal de adoración, sacrificando su propia felicidad para que ella logre la suya, y lo que para mí es la sentencia final de este matrimonio, es que Valeria goza viendo el sufrimiento de Óscar, le excita verle sufrir al obligarse a si mismo a cumplir lo pactado.
Apenas llevan un año casados, no hay una base tan sólida que sirva de contrapeso a lo nuevo que Valeria pueda sentir por Carlos, si se la folla bien, "diferente" como seguro le dirá a su esposo, el tema del embarazo será el menor de los problemas para Óscar, lo será el tratar de entender como es posible que su esposa ovule los 365 días del año. :oops::rolleyes::unsure:;):D:LOL::ROFLMAO:
 
" . Oscar se acercó más, envolviéndola con sus brazos, sus labios rozando su cuello mientras hablaba en voz baja ".
Es la reacción normal, cuando tú mujer te dice que se ha liado con otro?
Hay morbo y excitación en éste gesto, no?
 
" . Oscar se acercó más, envolviéndola con sus brazos, sus labios rozando su cuello mientras hablaba en voz baja ".
Es la reacción normal, cuando tú mujer te dice que se ha liado con otro?
Hay morbo y excitación en éste gesto, no?
El contexto de esa frase es más amplio, hay un claro sufrimiento por lo que su mujer le cuenta de Carlos, él trata de mostrarle una falsa imagen de "indiferencia" a los celos y dolor, que ella conociéndole, sabe que siente.
Para ambos la situación es algo nuevo, con apenas un año de matrimonio, poca experiencia compartida tienen en afrontar verdaderas pruebas como la que están viviendo, pudiendo entrar a este drama con una genuina mejor intención, son unos ingenuos que están por recibir un baño de la cruda realidad que la vida nos da cuando no se la toman en serio.
No digo que no tengas razón en el desenlace del relato, esto puede torcerse de la peor manera en cualquier nuevo encuentro de Valeria y Carlos, sólo que hasta el momento, a Óscar no lo veo excitado por los acontecimientos que se producen, sí expectante, pero es la incertidumbre que lo consume con dolor y celos, un sufrimiento que lleva por dentro, no quiere dejar evidencia de lo que siente para no estropearle el "proceso" con Carlos, sé que suena difícil de digerir tal comportamiento en un esposo, pero el grado de sacrificio de Óscar parece muy poco común.
Reconozco que en el fondo es mi deseo hablando por mí, que aunque se dé el caso de perder a Valeria, no pierda su orgullo volviéndose en un sometido consentidor que goza viendo follada a su mujer, aunque en el instante que ellos follen técnicamente se convertirá en un cornudo consentidor por permitirlo, hacerlo voluntariamente para que su amada esposa obtenga su anhelado hijo, es muy diferente a hacerlo para sentir el placer y vivir el morbo de que otro la folle. ;)
 
Capítulo 6




La tarde antes de la cena con Carlos, la atmósfera en el apartamento de Valeria y Oscar estaba cargada de una tensión palpable. Ambos sabían lo que iba a suceder esa noche, aunque ninguno lo decía en voz alta. La cita había sido planeada cuidadosamente: Valeria estaba en sus días de ovulación y había quedado para cenar con Carlos en un bonito restaurante de la ciudad, una excusa perfecta para llevar las cosas más allá de los besos furtivos y las caricias casuales que habían compartido en sus últimos encuentros. Hoy sería el día en que todo cruzaría la línea definitiva. Valeria estaba nerviosa. No lo había admitido en voz alta, pero el temblor leve en sus manos y el nudo en su estómago lo delataban. Sabía que esta noche cambiaría su vida y su relación con Oscar de maneras que aún no comprendía del todo. Por más que lo hubieran discutido, por más que Oscar hubiera sido quien la empujara hacia esto, había una parte de ella que se sentía al borde de un precipicio, insegura de lo que sucedería después de dar el salto. Oscar lo notaba. Desde que Valeria mencionó la cena con Carlos, había estado observando cada uno de sus movimientos, cada una de sus reacciones. Sabía que ella estaba llena de dudas, pero también sabía que una parte de ella deseaba lo que estaba a punto de suceder.

—¿Estás lista para esta noche? —preguntó Oscar, acercándose lentamente por detrás mientras Valeria estaba de pie frente al espejo del baño, observando su reflejo con una mezcla de expectación y nerviosismo.

—No lo sé… —respondió Valeria con un susurro, sin apartar la vista del espejo—. Es tan extraño, Oscar. Estoy emocionada, pero también me siento culpable.

Oscar la rodeó con sus brazos, apoyando la barbilla en su hombro, mirando su reflejo junto al de ella.

—Es normal que te sientas así —murmuró, besando suavemente su cuello—. Pero quiero que todo salga bien esta noche. Quiero que lo hagas por ti, por lo que deseas.

Valeria cerró los ojos por un momento, disfrutando del tacto cálido de Oscar sobre su piel. Había algo en su voz, en sus palabras, que la hacía sentir segura, a pesar de lo que estaban a punto de hacer.

Valeria se observó en el espejo nuevamente, completamente desnuda, la piel suave y brillante bajo la tenue luz del cuarto. Había algo casi ritual en todo el proceso. Se fue al armario y escogió un vestido negro sencillo pero elegante, se puso un poco de perfume y cogió su bolso dispuesta a salir de casa camino a su futura maternidad.

—Te ves increíble —dijo Oscar en voz baja, una vez que la vio vestida y lista para salir—. Él no va a poder resistirse.

Valeria sonrió, sintiéndose más segura que antes. Sabía que Oscar lo decía en serio, y eso la tranquilizaba. Estaba lista para lo que vendría. Cuando salió de casa y cerró la puerta Oscar no pudo más y se derrumbó en un llanto incontrolable.



El restaurante estaba en el centro de la ciudad, elegante y discreto, el lugar perfecto para una cita que marcaba el punto de inflexión en la relación de Valeria y Carlos. Cuando ella entró, Carlos ya estaba allí, esperándola en una mesa junto a una ventana que daba a las calles iluminadas por farolas. El ambiente del restaurante era íntimo, con luz tenue y mesas separadas lo suficiente para dar la privacidad necesaria. Carlos se levantó al verla, sus ojos recorriéndola de arriba abajo con evidente admiración.

—Estás preciosa —dijo, con una sonrisa que transmitía algo más que simple cortesía.

Valeria sintió un calor recorrer su cuerpo ante la mirada de Carlos. Sabía que esta noche sería diferente. Todo lo que había sucedido entre ellos hasta ese momento no era más que un preludio para lo que estaba a punto de suceder. Esta noche sería la definitiva.

La cena transcurrió en un ambiente de creciente tensión. Las palabras fluían con facilidad, pero lo que no se decía era lo que llenaba el aire. Cada vez que Carlos la miraba, Valeria podía sentir el deseo que emanaba de él, y eso la excitaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. El vino que habían compartido relajó sus nervios, pero al mismo tiempo intensificó la sensación de que el tiempo se estaba agotando. Pronto, muy pronto, ya no habría excusas ni pretextos. Cuando el camarero retiró los platos y la cena llegó a su fin, Carlos la miró directamente a los ojos, y Valeria supo que era el momento.

—¿Quieres venir a mi casa? —preguntó él.

Valeria asintió, su corazón latiendo rápidamente. Sabía que, al aceptar, no había vuelta atrás. La línea que había estado tanteando durante semanas estaba a punto de cruzarse. La casa de Carlos era moderna y minimalista, con una decoración elegante que reflejaba su personalidad. Valeria entró detrás de él, sintiendo cómo la tensión entre ambos crecía con cada paso. Carlos la guió hacia el salón, donde encendió una pequeña lámpara que daba a la habitación una luz cálida y acogedora.

—¿Te apetece una copa más? —preguntó, aunque ambos sabían que las formalidades estaban llegando a su fin.

Valeria negó con la cabeza, incapaz de hablar. Lo deseaba a él. Sabía que esta noche era para eso, para dejarse llevar, para cumplir con lo que tanto había anticipado. Carlos se acercó a ella, sus manos recorriendo lentamente sus brazos hasta llegar a su cintura. Valeria sintió cómo su piel se erizaba ante el contacto, su respiración acelerándose. Sus miradas se encontraron, y antes de que pudiera procesarlo, sus labios estaban sobre los de ella.



Mientras tanto, Oscar estaba en casa, sentado en el sofá con las luces apagadas. La televisión estaba encendida, pero no la miraba. Su mente estaba en otro lugar, imaginando lo que estaría sucediendo en ese preciso instante entre Valeria y Carlos. Había querido esto. Había sido su idea, y sin embargo, ahora que estaba sucediendo, una mezcla de emociones lo atravesaba. Los celos se mezclaban con una sensación de dolor que no podía ignorar. Imaginaba a Valeria desnuda en los brazos de otro hombre, entregándose de una manera que hasta ahora había sido solo suya. Podía verla con el conjunto negro que él mismo había escogido, siendo desnudada lentamente por Carlos. Oscar respiraba profundamente, sintiendo cómo el deseo y la angustia lo consumían. Esta noche cambiaría todo, pero en el fondo, sabía que Valeria siempre volvería a él. Ella lo había elegido a él, incluso en medio de este juego peligroso con otro hombre. En algún lugar de la ciudad, Valeria estaba viviendo lo que ambos habían planeado. Y aunque la noche era larga, Oscar sabía que, al final, lo único que importaba era que seguirían juntos, sin importar los límites que hubieran cruzado. A pesar de todo también se sentía un poco molesto con ella, creía que era egoísta al no ceder al hecho de los tratamientos como la fecundación o adopción, ella siempre había incidido que quería quedar embarazada de manera natural. Pero era tal el amor que sentía por ella, que había ideado la idea de cederla a otro para que hiciera lo que la naturaleza a él le había impedido.



Cuando Carlos la tomó de la cintura y la atrajo hacia sí, Valeria pudo sentir cómo sus respiraciones se aceleraban al unísono. Sus labios se encontraron una vez más, esta vez sin ninguna barrera entre ellos, sin ninguna duda. La atracción que habían contenido durante semanas se desató en ese momento, en un beso profundo, una danza de lenguas que iba cargado de promesas no dichas.

Carlos deslizó sus manos por la espalda de Valeria, hasta encontrar el borde del vestido que ella llevaba. Con una lentitud deliberada, desabrochó el cierre y dejó que el tejido negro se deslizara por su cuerpo, cayendo suavemente al suelo. Valeria quedó allí, frente a él, vestida solo con el conjunto de lencería de encaje negro que Oscar había elegido. El encaje apenas cubría lo necesario, dejando al descubierto su piel clara, con pequeñas pecas que se extendían sobre sus hombros y sus tetas, una característica que resaltaba aún más su cabello pelirrojo. Carlos la observó por un momento, admirando cada centímetro de su cuerpo. Sus ojos recorrieron sus tetas, firmes y suaves, coronadas por pezones pequeños y rosados que se dejaban ver por la transparencia del encaje de su sujetador y contrastaban con su piel pálida y pecosa. Valeria notó cómo la mirada de Carlos se detenía en sus pezones, endurecidos por la expectación del momento, y eso la hizo sentir más deseada que nunca.

—Eres preciosa, Valeria —murmuró Carlos, inclinándose hacia adelante para besarla de nuevo, pero esta vez con más urgencia.

Sus manos encontraron el broche del sujetador y, con un solo movimiento, lo desabrochó. El encaje cayó al suelo, dejando sus pechos completamente al descubierto. Carlos bajó la mirada hacia ellos, sin poder ocultar su admiración.

—Tus pecas… tu piel… —murmuró, antes de inclinarse y besar suavemente uno de sus pezones.

El contacto de sus labios hizo que Valeria soltara un suave gemido. Sentía la calidez de su boca sobre su piel, sus labios suaves y húmedos alrededor de sus pezones, mientras sus manos acariciaban sus caderas y espalda con una ternura que contrastaba con el deseo que ardía entre ambos. Carlos se tomó su tiempo, besando sus tetas con devoción, mordiendo suavemente los pezones rosados, lo que hizo que Valeria arqueara la espalda, buscando más contacto, más placer. Valeria, sintiéndose cada vez más excitada, deslizó sus manos hacia el pecho de Carlos, desabrochando su camisa botón por botón hasta que pudo quitársela por completo. Su piel era cálida y firme bajo sus dedos, y el simple hecho de tocarlo la encendió aún más. Sin pensarlo, sus manos se deslizaron hacia su cinturón, desabrochándolo con una necesidad que ya no podía ocultar. Carlos la ayudó a deshacerse de los últimos restos de ropa, y en un solo movimiento quedaron ambos desnudos, sus cuerpos presionados el uno contra el otro. Valeria sentía cómo el calor de su cuerpo se intensificaba, cómo cada roce de su piel con la de Carlos aumentaba su deseo. Estaban de pie en medio del salón, rodeados por la suave luz de la lámpara, pero la atmósfera se sentía íntima y cargada de erotismo.

Carlos la empujó suavemente hacia el sofá y la guió para que se sentara. Se arrodilló frente a ella, y antes de que Valeria pudiera decir nada, deslizó sus manos por sus muslos, separándolos lentamente. El aire fresco sobre su piel desnuda hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, pero la tensión del momento lo hacía aún más intenso.

—Déjame comerte —murmuró Carlos antes de besar el interior de sus muslos, subiendo lentamente hasta llegar a su rajita.

Valeria jadeó al sentir las primeras caricias de su lengua sobre su piel más sensible. Carlos la besaba con delicadeza, pero con una intención clara. La sensación de su boca en su coño la hizo gemir, mientras su cuerpo se entregaba por completo al placer que él le proporcionaba. Sus manos se aferraron a los brazos del sofá mientras sus caderas comenzaban a moverse suavemente, siguiendo el ritmo que él marcaba con su lengua. Cada movimiento de Carlos era preciso, sus labios y su lengua exploraban cada rincón de su cuerpo con una maestría que hacía que Valeria sintiera que se desmoronaba bajo su toque. El placer se acumulaba en su interior, cada vez más intenso, hasta que no pudo contener un gemido profundo y prolongado que llenó el espacio. Carlos, notando su respuesta, aumentó la intensidad, succionando suavemente y alternando movimientos lentos y rápidos con su lengua. Valeria sentía que el placer la arrastraba, su cuerpo tenso y su mente nublada, hasta que, con un último jadeo, alcanzó un orgasmo que la hizo arquear la espalda y cerrar los ojos, perdida en la sensación.

Pero Carlos no había terminado. Se levantó y la besó profundamente, haciéndola saborear el rastro de su propia excitación en sus labios. Valeria lo deseaba. Lo deseaba más de lo que había imaginado, y en ese momento, no había espacio para la culpa o la duda.

—Ahora es tu turno —susurró ella, con la voz aún temblorosa por el placer.

Valeria se deslizó hacia el suelo y tomó a Carlos en sus manos, su cuerpo tenso de anticipación. Quería sentirlo, quería devolverle todo el placer que él le había dado. Lentamente, se metió su capullo rosado y brillante a su boca, disfrutando de cada segundo, de cómo él gemía al sentir la calidez de sus labios envolviéndolo. Los gemidos de Carlos llenaban el aire mientras Valeria se movía con habilidad, sus manos y su boca trabajando en armonía para llevarlo al borde del placer. Después de varios minutos, cuando sintió que Carlos estaba a punto de perder el control, Valeria se detuvo, mirándolo a los ojos con una sonrisa traviesa.

—Ven aquí —le dijo, tirando de ella hacia el sofá.

Carlos la levantó en sus brazos y la acostó sobre el sofá, posicionándose sobre ella. Sus labios se encontraron una vez más, pero esta vez con más urgencia. Sus cuerpos se entrelazaron mientras Carlos la penetraba lentamente, haciendo que ambos soltaran un gemido al unísono. El placer era intenso, la conexión física entre ellos era algo que Valeria no había experimentado en mucho tiempo. Sus caderas se movían al unísono, sus cuerpos trabajando juntos para alcanzar el clímax. Carlos comenzó a cambiar las posiciones. Primero la tomó por la cintura y la giró suavemente para que quedara sobre él, cabalgando sobre sus caderas. Valeria, sintiéndose más libre que nunca, tomó el control, moviéndose sobre él mientras sus manos recorrían su pecho desnudo. Los gemidos de Carlos eran una confirmación de su deseo, y eso la empoderaba aún más. Valeria sintió cómo el placer aumentaba una vez más, la sensación de poder sobre él la hacía sentir más viva que nunca. Luego, Carlos la tomó por las caderas y la giró para que quedara de espaldas. La penetró profundamente desde atrás, sus manos aferrándose a sus caderas con fuerza. Carlos de vez en cuando posaba las manos en su culo y separaba las nalgas para verle el ojete a la vez que veía como su polla entraba y salía del coño de Valeria. Los sonidos de sus cuerpos moviéndose llenaban la habitación, el ritmo cada vez más rápido y más intenso. Eso lo excitaba enormemente.

Finalmente, Carlos le dijo que donde quería que se corriera y ella le pidió que dentro de su coño, le mintió y le dijo que estaba protegida así que la giró nuevamente y la colocó en la postura del misionero, mirándola a los ojos mientras la penetraba con fuerza y suavidad al mismo tiempo. Valeria envolvió sus piernas alrededor de su cintura, y en ese momento, todo lo que existía en su mente era el placer. El mundo exterior se desvaneció mientras sentía cómo ambos se acercaban al orgasmo. El clímax estaba cerca, y Valeria, jadeando y perdida en el éxtasis, sabía que este era el momento que había estado esperando. Mientras alcanzaban juntos el orgasmo, Valeria sintió una liberación total. Su cuerpo se tensó, y en medio de la oleada de placer, solo un pensamiento cruzó su mente: deseaba haberse quedado embarazada.

Cuando todo terminó, mientras ambos yacían entrelazados en el sofá, Valeria cerró los ojos, imaginando cómo sería sentir una nueva vida dentro de ella. Era lo que siempre había querido. Y ahora, después de todo lo que había sucedido, sabía que esta noche podría haber sido el comienzo de ese sueño.


Continuará…
 
Me ha gustado mucho esta parte del relato, la he visto tratada con mucha elegancia y tacto. Entiendo que el Autor no quiere un envilecimiento de los lectores con la protagonista, tanto es así, que no ha habido ni la más mínima comparación con Oscar, pero ha habido algo un tanto peligroso o sospechoso... " la conexión física que Valeria no había experimentado en mucho tiempo",

Por mucho que Oscar esté seguro, habrá que ver que es lo que siente Valeria después de este encuentro.

Dice el autor que Oscar había empujado a su mujer a realizar este encuentro, yo creo que no le quedó mas opción.

Sinceramente, mirando el bienestar de todos, creo que sería mucho mejor que Oscar quedara libre, Valeria y Carlos se enamoraran y formaran una familia.

No creo que con esos cimientos sea posible construir nada sano si Oscar se empeña en mantener esa relación.
 
Me ha gustado mucho esta parte del relato, la he visto tratada con mucha elegancia y tacto. Entiendo que el Autor no quiere un envilecimiento de los lectores con la protagonista, tanto es así, que no ha habido ni la más mínima comparación con Oscar, pero ha habido algo un tanto peligroso o sospechoso... " la conexión física que Valeria no había experimentado en mucho tiempo",

Por mucho que Oscar esté seguro, habrá que ver que es lo que siente Valeria después de este encuentro.

Dice el autor que Oscar había empujado a su mujer a realizar este encuentro, yo creo que no le quedó mas opción.

Sinceramente, mirando el bienestar de todos, creo que sería mucho mejor que Oscar quedara libre, Valeria y Carlos se enamoraran y formaran una familia.

No creo que con esos cimientos sea posible construir nada sano si Oscar se empeña en mantener esa relación.
Mi tocayo es un auténtico impresentable.
Yo espero que luego de que la deje embarazada, lo mandé a tomar por culo.
Me parece muy injusto que digas que lo mejor es que se enamoren, cuando Valeria no siente nada pue ese imbécil.
 
Mi tocayo es un auténtico impresentable.
Yo espero que luego de que la deje embarazada, lo mandé a tomar por culo.
Me parece muy injusto que digas que lo mejor es que se enamoren, cuando Valeria no siente nada pue ese imbécil.
Pero que ha hecho Carlos? en algún momento del relato el es conocedor de que esta casada?, si es así acláramelo por favor. De momento Carlos siendo seducido da pasos también porque le gusta la mujer que le pretende, además, ha estado semanas sin tener sexo con ella, no la ha presionado, de momento, salvo que me digas otra cosa, yo le veo mas bien caballero.
 
No sé qué ha hecho de malo Carlos en toda esta historia.
Ha sido Valeria quien lo ha buscado y lo ha seducido. Ha ocurrido exactamente lo que ella quería que ocurriera.
Carlos está siendo engañado y utilizado por un par de tarados, que buscan soluciones absurdas y dañinas, para problemas complejos.
El final que me gustaría, es que Valeria se enamorara de Carlos, abandonara a Óscar. Y Carlos al enterarse de la trama, la enviase al diablo.
 

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