BDSM Chicas sumisas

Lo mejor de hacerse mayor es que se empieza a conocer uno mismo.
Es un camino a recorrer, una senda a seguir, una carretera con salidas, con cruces, o como diría el gran Robe, una escalera en la que hay que buscar el siguiente escalón.
Entendí que las heridas se curan pero las cicatrices no, estas perduran y sólo depende de la sinceridad del perdón para que se olviden.
No soy peor o mejor que nadie, ni quiero ni soy especial, soy uno mas, con mis poquitas cosas buenas y mis muchas cosas malas. Pero soy yo, a penas me soporto, tan acostumbrado ya a mi y a mis cosas, que a vivir conmigo me acostumbré, aprendí a llevarme, a soportarme, a llevarme por el camino de no hacerme daño.
Pero eso si, cada día me levanto y perdura mi pasión , mis ganas, el maravilloso deseo de recibir la entrega de una mujer. Esa pasión, ese deseo, viene conmigo y morirá conmigo.
Y no, no voy a dejar de desear a una mujer madura que se me entregue, a disfrutar con ella y a hacerla disfrutar.


No hay ninguna descripción de la foto disponible.
 
Siempre recordaré con especial cariño y morbo cuando una de mis ex novias me pidió que la atase a la cama y la hiciese cosas... entre ellas usar una vela encendida...
 
Luego subiré fotos de cómo me gusta el BDSM aplicado a las damas.
 
No hay mejor instrumento que una mano firme, pero algunos culos requieren mucha más firmeza, por lo que habrá que satisfacer esas necesidades.
Muy cierto. En tal caso considero oportuna una correa de cuero, vara fina de madera o paleta de ping-pon.
 
Atrás
Top Abajo