¿Cuál es el sitio más raro donde has follado?

De joven folla uno donde primero le pilla. Entonces la mayoría son sitios raros.
En uno de los más singulares, fue con una medio novia encima de una mesa de billar.
 
El más raro de todos fue en la camilla de masaje de un equipo de fútbol en el vestuario....
 
En el sótano de una oficina de correos. Mi amigo trabajaba allí, y como tenía las llaves de las oficinas. Nos íbamos alguna que otra noche allí.
 
El sitio no es raro , la situación si , viendo un piso mientras una amiga hablaba con el vendedor nosotros echamos unos rapidito contra la pared en una de las habitaciones
 
La piscina del pueblo, además llena las 5 de la tarde. Yo 21 años ella 18, hormonas andantes y piensas que nadie te ve, la socorrista con gafas de sol al tiempo me confesó en una noche de feria que se dio cuenta ese día pero que prefirió no interrumpir. Yo pegado al bordillo ella abrazada Ami lo típico besos tal que se la metió y no necesitamos mucho. La edad...
 
Los padres de mi ex tenían un bar en la planta baja y en la alta la casa, pues raro era el domingo que en el espacio que había en la barra para acceder dentro no me la pinchaba contra la barra, si no me la chupaba. En el billar también cayó un par de veces.
 
Yo creo k el sitio más morboso donde lo hice con mi pareja fue en un puti club .
Y mirar k lo hice en muchos sitios insólitos desde iglesias etc etc
Una época me daba por hacerlo dentro de rotondas o glorieta.
Pero como la del puti pocas
 
En la entrada de ascensores del parking del centro com. gran vìa de alicante:):)
C.C.GranVia Alicante 04.jpg
Y pensar que yo voy por ahí mmm me hubiera encantado verlo
 
Esta anécdota más que "sitio raro" se encuadraría en "sitio prohibido" por ser en una propiedad que no era nuestra.

Verano, preciosa novia y los dos quinceañeros con el deseo sexual a flor de piel. Veraneo en pueblo de montaña y desplazamientos nocturnos estivales con ciclomotor. A unos dos km del casco urbano había una casa (ni si quiera era un chalet al uso sino una edificación sencilla de las de ir a pasar el día) que tenía una pequeña piscina. La propiedad estaba situada a unos 150 metros de una carretera local con escaso tráfico y a la que se accedía por un camino sin asfaltar. No había ninguna valla, ni cerramiento, ni cartel....Accedias a la piscina en aquel entonces como el que entra a una gasolinera desviándote por una autopista.

Una estival y calurosa noche, cogimos un par de toallas y fuimos a esta casa a darnos un furtivo baño a la luz de la luna. Al dejar la carretera y coger el desvio apagamos las luces de la moto pues se veía lo suficiente y evitamos llamar la atención. No había edificaciones cerca pero al ser una especie de valle entre montañas no sabíamos si desde la lejanía se podrían ver las luces del faro. Entre el fino alambre del miedo y la aventura, pero cual "Indiana Jones" descubriendo nuevos horizontes, aparcamos junto a la casa.

El pequeño chalet/edificación era muy humilde. Construcción sencilla y planta rectangular. Tenía una especie de porchada que debíamos cruzar para ir a la piscina que estaba a unos 7-8 metros. Para nuestra sorpresa en el porche, y junto a la puerta de la casa, había con ¡un cómodo sofá de dos plazas tapizado!. Supongo que sería el tipico sofá que no te desprende de él y lo dejas en la casa de campo tras renovar el de la vivienda principal. Sea cual fuere el origen del mismo era un verdadero lujo y posterior protagonista de la aventura nocturna.

La luz de la luna nos procuraba suficiente luz para movernos en la oscuridad y ante la única mirada de las montañas que nos rodeaban y de algunos árboles frutales junto a la piscina. Desnudos nos bañamos, abrazamos, chupamos (los pechos de mi novia eran especialmente grandes y bonitos para su menudo cuerpo), jugamos, buceamos.... y para rematar la experiencia "del parque acuático gratuito" nos acercamos a la casa. Tras poner una de las toallas sobre el sofá nos abrazamos desnudos tapándonos con la otra.

Tras unas risas y un buen magreo hicimos el amor con pasión (sinceramente estabamos tremendamente enamorados siendo unos quinceañeros -lo destaco a su favor porque no era mi primer "amor" pero si la que más me marcó en esa época-) y desenfreno juvenil. Una maravillosa y romántica noche rozando lo prohibido (no por el sexo, sino por la "no-propiedad" del campestre y rural parque acuático).
 
Última edición:
Atrás
Top Abajo